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Full text of "Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales 2020"

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—Boletín— 
Colegio de 

Etnólogos y 

Antropólogos 

Sociales, A.C. 


Racismo y derechos de 
los pueblos originarios 
en el pensamiento de 
Rodolfo Stavenhagen 









Directorio 


Portada: Foto archivo propiedad de Elia Stavenhagen 


Consejo Directivo 2017-2019 


Coordinadores: Alicia Castellanos Guerrero y 
Antonio Zirión Pérez 


Presidencia 

Ricardo A. Fagoaga Hernández 

Vicepresidencia 
Fernando I. Salmerón Castro 


Responsables del número: Martha Patricia Castañeda, 
Alicia Castellanos Guerrero, Ricardo Alejandro Fagoaga 
Hernández, Laura Raquel Valladares de la Cruz 
y Miguel Antonio Zirión Pérez. 


Secretaría de Organización 
Lizeth Pérez Cárdenas 


Fotografías: Archivo propiedad de Eha Stavenhagen 
Corrección de estüo: Alberto Emiliano Mastache Ramírez 


Secretaría de Organización Suplente 
Nicanor Rebolledo 

Secretaría Técnica 
Mirza Mendoza Rico 

Secretaría Técnica Suplente 
Andrés Latapí Escalante 

Tesorera 

Ma. Guadalupe Escamilla Hurtado 

Subtesorera 
Patricia Torres Mejía 

Consejo de Vigilancia 
Andrés A. Fábregas Puig 
Alejandro A. González Villarruel 

Comité Editorial 

Rodrigo Díaz Cruz (UAM-I) 

luán losé Pujadas (U Rovira i Virgili-España) 

Gustavo Lins Ribeiro (U Brasilia-Brasil) 

Esteban Krotz (UAdY, Yucatán) 

Antonio Escobar Ohmstede (CIESAS-DF) 

Ma. Guadalupe Escamilla Hurtado (CGEIB-SEP) 
luán Luis Sariego t (EAHNM) 

Hernán Salas Quintanal (IIA-UNAM) 

Carmen Bueno Castellanos (UIA) 

Andrew Roth SeneíF (COLMICH) 

Laura R. Valladares de la Cruz (UAM-I) 


Diseño y formación: Adriana Paola Ascencio Zepeda 

Producción: Colegio de Etnólogos y Antropólogos 
Sociales, A.C. 

Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales 
A.C. Enero-Diciembre 2020, es una publicación anual 
editada por el Colegio de Etnólogos y Antropólogos 
Sociales A.C., Av. Heroica Escuela Naval Militar, 

#454 (24-A), piso 1, Col. Ampliación San Francisco 
Culhuacán, Delegación Coyoacán, C.P. 04260, 

Ciudad de México, México. 

Tels. 55 4343 7429,55 4796 1628 

http://www.ceas.org.mx/ 

colegioetnologosyantropologos@gmail.com 

Editora responsable: Laura Raquel Valladares de la Cruz 

ISSN 2007_2414 



UNIVERSIDAD 

AUTÓNOMA 

Casa abierta al bempo METROPDLITANA 



DEPARTAMENTO 
DE ANTROPOLOGÍA 


Se autoriza la reproducción parcial de los materiales 
publicados, siempre y cuando se haga con fines estricta¬ 
mente académicos, no comerciales y se cite la fuente. 


Este número contó con el apoyo del Departamento de 
Antropología de la Universidad Autónoma Metropoli¬ 
tana, Unidad Iztapalapa (UAM-I) y el Colegio de 
Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. 


INDICE 


Introducción. Ideas claras, acciones contundentes 

Antonio Zirión 


Racismo, xenofobia y derechos de los pueblos 
indígenas 

Alicia Castellanos 


Dimensiones ocultas de los conflictos étnico-nacionales 
en el mundo 

Laura Valladares 


El legado de Rodolfo Stavenhagen a la antropología jurídica 
latinoamericana y a los pueblos indígenas 

Teresa Sierra 


Reconfiguraciones en la interpretación de la realidad: una 
propuesta contra la exclusión 

Serena Chew 


De la costumbre jurídica al derecho indígena: la autonomía 
como utopía 

Magdalena Gómez 


Entre la migración, el racismo y la discriminación 

Elia Stavenhagen 


51 





Introducción. 

Ideas claras, acciones 
contundentes 

Antonio Zirión Pérez^ 


Quisiera iniciar estas lineas reflexionando un ins¬ 
tante sobre el significado de los homenajes en la 
vida académica. En el Departamento de Antropo¬ 
logía de la Universidad Autónoma Metropolitana 
(UAM), en los últimos años hemos organizado di¬ 
ferentes tipos de homenajes, algunos póstumos a 
colegas que se nos han adelantado, como el caso 
de nuestro amigo y maestro Juan Pérez Quijada, o 
el de Enzo Segre Malagoli. Asimismo, se ha que¬ 
rido honrar a los fundadores y miembros desta¬ 
cados del Departamento, como Andrés Eábregas 
Puig, Scott Robinson y Néstor García Canclini, 
intentando recuperar sus aportes y su legado, que 
forman parte de la memoria colectiva de nuestra 
disciplina. Todos estos homenajes han tenido el 
propósito de reconocer el terreno en el que estamos 
parados como institución dedicada a la antropolo¬ 
gía social desde hace casi 45 años. Resulta crucial 
tener siempre presente que, como dijo Isaac New- 
ton: “si hemos llegado lejos es porque estamos pa¬ 
rados sobre los hombros de gigantes”. Sin duda, la 
intención de todos estos homenajes ha sido, más 
allá de la nostalgia, releer y actualizar las ideas de 
estos autores para repensar y transformar al mun¬ 
do contemporáneo. Tal es el caso del homenaje a 
Rodolfo Stavenhagen. 

Si bien es cierto que Rodolfo Stavenhagen 
no estuvo directamente vinculado con el Depar¬ 
tamento de Antropología de la UAM, se trata 
indiscutiblemente de una flgura central para la 

1. Profesor-Investigador del Departamento de Antropología de la 
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (uam-i). 
Correo: zirion@gmail.com 


antropología mexicana contemporánea. A través 
de sus textos y del trabajo de sus discípulos, el in¬ 
signe antropólogo ha dejado una huella indeleble 
y ha ejercido una influencia profunda en el tipo de 
antropología que se enseña y se practica actual¬ 
mente en nuestro país, y de manera particular en 
la UAM Iztapalapa. 

Debo señalar que no lo conocí personal¬ 
mente, sólo me encontré con él una vez, en la 
Escuela Nacional de Antropología e Historia du¬ 
rante la estancia de la Comandancia Zapatista en 
2001. Recuerdo que iba caminando y discutiendo 
con Carlos Montemayor y Luis Villoro. Mis com¬ 
pañeros y yo intentamos inútilmente disimular 
nuestra admiración frente a ese trío de grandes 
intelectuales y actores políticos. En otra ocasión, 
quise asistir a una de sus conferencias en un audi¬ 
torio rebosante y desbordado de público, lamen¬ 
tablemente, la multitud y el bullicio eran tales que 
no me fue posible ver o escuchar a cabalidad. Sin 
embargo, sus textos me alcanzaron, al igual que 
a muchos otros estudiantes de antropología en 
nuestro país. La cuestión étnica; Conflictos étnicos 
y estado nacional; Entre la ley y la costumbre: el de¬ 
recho consuetudinario indígena en América Latina; 
y. Racismo y xenofobia en tiempos de la globaliza- 
ción, fueron lecturas obligatorias en varios cursos 
de licenciatura y sus ideas me marcaron profun¬ 
damente. Creo que hoy podemos afirmar que no 
es posible pensar en una antropología mexicana 
sin tomar en cuenta la presencia de Stavenhagen. 

Sobresale principalmente su coherencia entre 
lo que pensaba, lo que decía y lo que hacía; su com¬ 
promiso con la aplicación del conocimiento para la 
promoción y la defensa de los derechos humanos, 
y el ejercicio de una investigación antropológica 
enfocada a la construcción de un mundo mejor. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


5 





La dimensión política de su pensamiento implicó 
siempre llevar el carácter práctico de la antropolo¬ 
gía hasta sus últimas consecuencias; fue sin duda 
un hombre ejemplar, de ideas claras y acciones 
contundentes. Podríamos caracterizar su trabajo 
como una antropología activista, aplicada, públi¬ 
ca, militante; comprometida con diversas causas 
como la impartición igualitaria de justicia, y el cui¬ 
dado y respeto de los derechos humanos entre los 
pueblos indígenas de nuestro país. 

Tras recibir la noticia de su fallecimiento, 
la comunidad antropológica estuvo de luto. En el 
Departamento de Antropología, como en muchas 
otras instituciones, publicamos una esquela anun¬ 
ciando la partida de uno de los más grandes pensa¬ 
dores de la antropología mexicana. Las preguntas, 
opiniones y comentarios de estudiantes, periodistas 
y colegas de otras disciplinas, y de diferentes uni¬ 
versidades, no se hicieron esperar. Por ello, cuando 
la Dra. Alicia Castellanos propuso realizarle un ho¬ 
menaje desde el Departamento de Antropología, no 
hubo el menor titubeo para organizar dicho even¬ 
to en su honor. Se buscó que en el evento tuvieran 
cabida colegas que trabajaron con él de cerca, es¬ 
tudiantes que lo conocieron en persona, así como 
alumnos de nuevas generaciones impactados por su 
legado. El homenaje llevó por título “Racismo y de¬ 
rechos de los pueblos originarios en el pensamiento 
de Rodolfo Stavenhagen”, y tuvo lugar el 12 de mayo 
de 2017 en la Terraza del Edificio de Posgrado de la 
UAM-i, ante una nutrida concurrencia. La presente 
compilación de reflexiones sobre sus ideas y accio¬ 
nes, textos reabzados ex profeso en su memoria, es el 
resultado de ese tributo. 

Se trata, de manera significativa, de seis mi¬ 
radas femeninas y/o lecturas feministas de la obra 
de Stavenhagen. Alicia Castellanos (uam-i), Laura 


Valladares (uam-i), María Teresa Sierra (ciesas). 
Serena Chew (unam), Magdalena Gómez (upn) y 
Elia Stavenhagen lo recuerdan, lo critican, dialo¬ 
gan con él y le rinden homenaje poniendo en prác¬ 
tica, actualizando y esparciendo su conocimiento. 

En el primer capítulo, Alicia Castellanos 
realiza un recorrido histórico por la obra de Sta¬ 
venhagen y señala los aportes efectuados en lo 
que se refiere al análisis de las relaciones étnicas 
y de clase. Resalta los conceptos propuestos por 
el antropólogo, como colonialismo interno y la 
imbricación entre clase, etnia y raza, que nos 
ayudan a entender la historicidad del racismo y sus 
múltiples expresiones en contextos nacionales y 
culturales específicos. Einalmente, nos recuerda la 
relevancia de los debates en torno a los conflictos 
etno-políticos a la luz de la violencia de las políti¬ 
cas migratorias xenófobas de este nuevo milenio. 

En el segundo capítulo, Laura Valladares 
nos habla de tres áreas temáticas cultivadas o ini¬ 
ciadas por Stavenhagen: la primera es la antropo¬ 
logía jurídica, que se ha constituido como un cam¬ 
po epistémico y de activismo político muy fértil 
en América Latina; la segunda es su papel como 
Relator Especial de la ONU sobre la Situación de 
los Derechos Humanos y Libertades Eundamenta- 
les de los Pueblos Indígenas; y una tercera área la 
constituyen sus investigaciones sobre los conflic¬ 
tos étnicos nacionales, temática muy relevante en 
la que enfatizó las dimensiones supranacionales 
y extraterritoriales de los conflictos étnicos en el 
mundo, mismas que hoy es muy importante con¬ 
siderar ante los procesos de despojo territorial que 
sufren los pueblos indígenas por medio del extrac- 
tivismo vigente. 

En el tercer capítulo, Teresa Sierra subraya la 
contribución del eminente antropólogo al estudio 


6 


Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



del derecho consuetudinario indígena y sus for¬ 
mas de relación y conflicto con el derecho estatal. 
Destaca su trayectoria como activista y académico 
visionario y con un profundo compromiso con los 
derechos de los pueblos indígenas, ya fuera como 
funcionario, investigador o en su labor como pri¬ 
mer relator de los derechos de los pueblos indígena 
de las Naciones Unidas. De igual forma, la autora 
realza el hecho de que las aportaciones de Staven- 
hagen en torno a los derechos humanos de los in¬ 
dígenas, se verán reflejadas tanto en las legislacio¬ 
nes latinoamericanas que se reformaron dentro del 
marco de un constitucionalismo plurahsta, como 
en el reconocimiento de los derechos colectivos en 
el convenio 169 de la OIT (1989). 

En el capítulo cuarto. Serena Chew habla del 
compromiso ético que caracterizó a Stavenhagen 
a través de sus participaciones en diversos foros, 
como por ejemplo, en la Comisión de Papaloapan; 
a partir de la cual comenzó a estudiar temas trans¬ 
versales, como: el desarrollo de los Estados-na¬ 
cionales; las contradicciones entre la experiencia 
concreta de la gente y los grandes discursos sobre 
la modernización de América Latina; y la demo¬ 
cratización de los países colonizados. Con ello, 
colocó sobre la mesa la pregunta acerca de la res¬ 
ponsabilidad social del quehacer antropológico, 
especialmente ante el actual proceder del Estado 
y de las empresas privadas, que suelen contratar 
profesionales del área. 

En el quinto capítulo, “De la costumbre ju¬ 
rídica al derecho indígena”, Magdalena Gómez 
narra las implicaciones políticas y jurídicas de las 
investigaciones y las acciones realizadas por Sta¬ 
venhagen. Se trata de un recorrido por su trayec¬ 
toria académica, que, en paralelo con las transfor¬ 
maciones de corte neoliberal del Estado, llevadas 


a cabo bajo el mandato del expresidente Carlos 
Salinas y posteriormente en el de Ernesto Zedillo, 
y tras varios sexenios de lucha y reformas constitu¬ 
cionales, se constituye en una fuerza fundamental 
para impulsar el reconocimiento de la autonomía 
y la diversidad cultural de los pueblos indígenas. 

Algunas ideas y acciones resultan incom¬ 
prensibles sin el contexto que las motivó. Por ello, 
en este libro no podía faltar una mirada íntima a 
la historia de vida del antropólogo. Así, el capítulo 
Anal que escribe Elia Stavenhagen, explica las raí¬ 
ces y los pormenores del compromiso político que 
su esposo asumió desde muy joven, y que sin duda 
permea la totalidad de su vida y obra. 

De ese modo, los textos aquí reunidos sin 
duda conforman una guía muy útil para los estu¬ 
diantes que aún no se han acercado a la obra de 
Stavenhagen, pero también para los conocedores 
de sus trabajos, pues aportan un análisis agudo de 
sus argumentos y sus logros prácticos más rele¬ 
vantes. Este conjunto de ensayos, además, arroja 
luz sobre algunos aspectos de su personalidad y 
su calidad como ser humano, y nos permite ver, 
sin ninguna duda, que Rodolfo Stavenhagen es 
una de las flguras más trascendentes en la historia 
del pensamiento y del quehacer antropológico en 
nuestro país. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


7 




M- 

;^l 


1 — 













Racismo, xenofobia 
y pueblos indígenas 

Alicia Castellanos Guerrero^ 


En este homenaje al maestro y colega Rodolfo Sta- 
venhagen, expongo ideas y conceptos para el anᬠ
lisis y la lucha contemporánea contra el racismo, la 
xenofobia y el antisemitismo, los cuales han sido 
indisociables de su interés académico y político, 
y constituyen una notable contribución al debate 
de los derechos humanos y colectivos de las mino¬ 
rías sociológicas y los pueblos originarios, que son 
ejes centrales que articulan su vida y práctica de 
investigación. Desde sus primeros trabajos, estos 
campos problemáticos y los respectivos sujetos so¬ 
ciales y políticos, forman parte de sus prioridades 
como investigador social, hasta convertirse en un 
comprometido Relator Especial de las Naciones 
Unidas sobre la Situación de los Derechos Huma¬ 
nos y las Libertades de los Pueblos Indígenas. 

Celebro que este encuentro y homenaje lo 
organizamos en la uam-i, porque provoca que los 
estudiantes conozcan la trayectoria de un cien¬ 
tífico social con responsabilidad ética, en estos 
tiempos en que la academia es más vulnerable a 
las políticas neoliberales y la ética puede volverse 
sólo discursiva. La vigencia de sus investigaciones 
sobre los derechos de los pueblos originarios y las 
distintas formas de exclusión, es incuestionable en 
este período en que la expansión del capital trans¬ 
nacional y los poderes imperiales avanzan sobre 
sus territorios y recursos, y los de nuestras nacio¬ 
nes, mientras el racismo y la xenofobia se estatizan 
con extrema violencia. 

1. Profesora-Investigadora del Departamento de Antropología de la 
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (uam-i). 
Correo: alicastell@yahoo.com 


En sus estudios, es un eje articulador una 
postura teórica y política de reconocimiento de la 
diferencia del Otro, frente a la negación absoluta o 
relativa de este derecho que destruye tanto la con¬ 
tinuidad de la existencia y dignidad de la persona y 
de sus colectividades de pertenencia, como la convi¬ 
vencia multicultural de naciones y entre estados-na¬ 
cionales. La temprana experiencia del propio exibo 
famibar a causa de la persecución de judíos, de mi¬ 
norías, nacionalidades y naciones que la Alemania 
nazi desencadena hasta el genocidio, deviene hueUa 
indeleble en la vida de Stavenhagen y una raíz que 
fortalecerá la perspectiva humanista de su trabajo 
científico. Seguramente, las luchas de liberación na¬ 
cional y descolonización en África acontecidas en la 
misma década en que realizó sus estudios de docto¬ 
rado en Erancia, también dejarán una impronta y un 
conocimiento de sus pueblos y naciones. 

No es fortuito entonces, que el anáfisis del ra¬ 
cismo, la xenofobia y el antisemitismo hacia diversos 
sujetos sociales, sea recurrente en su obra, y respecto 
a múltiples contextos históricos, como por ejemplo: 
un sujeto colonizado en una región de Chiapas, que 
padece una gran violencia en la cotidianidad comu¬ 
nitaria; los Otros internos en países de Europa y Áfri¬ 
ca; el inmigrante de origen multidiverso, procedente 
sobre todo de este continente sometido por siglos a 
la esclavitud y dominación colonial y neocolonial, 
y de naciones de países subdesarrollados que histó¬ 
ricamente expulsan mano de obra barata y reciben 
remesas estratégicas para sus economías; así como 
el pueblo judío, histórico chivo expiatorio que ya en 
el Estado sionista de Israel, deviene en victimario del 
pueblo palestino; o el consabido antisemitismo, so¬ 
bre todo, en los contextos europeo y estadounidense, 
en los cuales es posible identificar procesos de colo- 
niabsmo interno y de nacionalismos excluyentes. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


9 





En una de sus obras primigenias, Las clases 
sociales en las sociedades agrarias, Stavenhagen 
(1971 3^ edición) compara estructuras agrarias en 
México, con aquellas de paises de América Central 
y África, en un periodo en el cual la antropología 
mexicana cruzaba pocas veces las fronteras nacio¬ 
nales para investigar formas de vida, de explota¬ 
ción y opresión de grupos minoritarios y/o pueblos 
originarios en otros continentes. Desde la década 
de los sesenta, un período convulsionado por los 
movimientos de liberación nacional en el conti¬ 
nente africano y las luchas de las minorías étnicas 
y nacionales y de las mujeres por sus derechos so¬ 
ciales y políticos en Estados Unidos, se origina en 
la academia mexicana una crítica a la estrecha re¬ 
lación entre antropología y Estado, a sus políticas 
hacia los pueblos indígenas, y a la perspectiva del 
culturalismo, teóricamente predominante, lo cual 
crea paulatinamente condiciones para una ruptura 
de paradigma en la disciplina. 

La aparición en 1965 de las “Siete Tesis 
Equivocadas sobre América Latina”, se convierte 
en un aporte inédito al debate latinoamericano so¬ 
bre desarrollo y subdesarrollo económico y social. 
El concepto de colonialismo interno que se intro¬ 
duce resulta crucial para entender la naturaleza 
de las relaciones y las ideologías que se establecen 
entre regiones subdesarrolladas y la sociedad glo¬ 
bal. En estas tesis hay un cuestionamiento de la in¬ 
tegración nacional como producto del mestizaje, 
una falacia, escribe Stavenhagen, que oculta “un 
prejuicio racista” que pretende el “blanqueamien¬ 
to” de la población indígena, esto es, revela que el 
mestizaje tiene un componente biológico y cultu¬ 
ral. Se trata de blanquear y desaparecer las culturas 
indígenas. Indudablemente esta tesis, formulada 
hace casi sesenta años, es una contribución al re¬ 


conocimiento de la existencia de una de las formas 
del racismo, los prejuicios racistas hacia los pue¬ 
blos originarios, hoy todavía negados por la mayor 
parte de estos estados en la región latinoamerica¬ 
na y apenas hace poco tiempo objeto de estudio en 
nuestras universidades y centros de investigación. 

En este contexto político y académico, y de 
persistencia de viejas estructuras de dominación 
en regiones étnicas como Los Altos de Chiapas, 
introduce una perspectiva histórico-estructural 
para el estudio de las relaciones sociales y étnicas. 
Rechaza que las relaciones conflictivas son un fe¬ 
nómeno a-histórico y resultado del “atraso de los 
pueblos indígenas” y demuestra la compleja rela¬ 
ción entre estructura y subjetividad. 

Su aportación es novedosa. Identifica la im¬ 
bricación entre clase, etniayraza, dimensiones esen¬ 
ciales en la relación con el Otro próximo y lejano, en 
la que se ven involucrados: Estado, sociedad y pue¬ 
blos originarios. En esta región, dichas relaciones se 
manifiestan en un sistema de estratificación Aneado 
en “criterios étnicos y raciales”; en juicios y relacio¬ 
nes entre ladinos e indios marcadas por una posi¬ 
ción social y económica diferenciada en el sistema, 
y un lugar desde donde se producen sentimientos 
de superioridad e inferioridad con base en el color, 
la sangre y la cultura; pero aclara que “los factores 
esenciales en la estratificación son culturales y no 
raciales” (1971: 237-38). Esta relación entre clase, 
etnia y raza, y el concepto de colonialismo interno 
(acuñado simultáneamente por Rodolfo Stavenha¬ 
gen y Pablo González Casanova) forman parte de 
un cuerpo teórico-metodológico fundamental para 
entender la condición subalterna de los indígenas, 
tanto así que esta tríada se sigue discutiendo en los 
estudios del racismo y de género, a partir de la deno¬ 
minada perspectiva interseccional. 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



En esa misma obra, “Siete tesis...”, formula 
preguntas clave para pensar la historicidad del racis¬ 
mo y su intrínseca metamorfosis, como, por ejem¬ 
plo: ¿Cuál es la fuente ideológica de esta jerarquía? 
¿Sólo los criterios raciales que diferencian constitu¬ 
yen el contenido único del racismo? ¿Es posible un 
racismo basado en las diferencias culturales y nacio¬ 
nales como criterios de distinción? Las experien¬ 
cias en diversos contextos históricos y nacionales 
demuestran que éste se sustenta en muy diversas 
ideologías y tradiciones culturales, en la natura¬ 
lización de la cultura y los orígenes nacionales, en 
las ideologías religiosas y políticas, de modo que 
años más tarde se define el concepto de “racismo 
cultural” en Erancia y Estados Unidos, y se analizan 
procesos de biologización de la cultura. Estudios 
posteriores demuestran, efectivamente, que las je¬ 
rarquías raciales pueden tener origen en las teorías 
racistas decimonónicas, en los nacionalismos y las 
ideologías religiosas, políticas y desarrollistas, entre 
otras. Por lo tanto, son múltiples los criterios que 
diferencian y dan contenido al racismo, pueden ser 
estrictamente raciales y otros culturales, nacionales 
y políticos. De allí que es posible un racismo basado 
en diferencias de diverso signo. 

En los inicios de los noventa, reflexiona 
Rodolfo Stavenhagen (1992) sobre la relación en¬ 
tre antropología y racismo: desde el siglo XIX, la 
disciplina no escapa a la influencia de las teorías 
racistas, surge y se desarrolla con el colonialismo 
y las ideologías para hacer nación y se vuelve un 
instrumento para la eliminación de los Otros, du¬ 
rante la Alemania nazi. No obstante, señala, la an¬ 
tropología adopta una postura crítica, demuestra 
la inexistencia de las razas, antropólogos rehúsan 
a colaborar con el régimen nazi. Luego de la se¬ 
gunda guerra mundial, se va configurando una 


antropología comprometida con “la justicia, la 
igualdad, el bienestar y la dignidad humanas”, la 
que rechaza el concepto de raza, científicamente 
insostenible, convirtiéndose tabú en la academia. 
Lo que no significará, advierte, que el racismo no 
seguirá intentando justificarse en viejos y nuevos 
postulados con una base pretendidamente cientí¬ 
fica, como es el caso de la sociobiología y el revi¬ 
sionismo histórico, el cual reivindica el nazismo y 
niega el holocausto, y un relativismo radical desde 
los nacionalismos étnicos, que reconoce el dere¬ 
cho a la diferencia que separa, segrega y argumen¬ 
ta la incompatibilidad del Otro debido a la cultura. 

Propone entonces abrir un debate sobre “los 
aportes y las implicaciones” de las ciencias huma¬ 
nas y sociales, lo que en las actuales condiciones 
que vive la humanidad resulta ser un imperativo 
en las academias que se posicionan desde distintas 
perspectivas y compromisos sobre los actos racis¬ 
tas y clasistas y las nuevas violencias en América 
Latina, Estados Unidos y Europa. Una preocupa¬ 
ción temprana que tratará en forma brillante y po¬ 
líticamente comprometida en una ponencia intitu¬ 
lada “¿Cómo descolonizar las Ciencias Sociales?”, 
en la que, por un lado, cuestiona la neutralidad en 
la ciencia; y por otro, convoca al compromiso del 
científico social con la realidad, al necesario “anᬠ
lisis socio-científico, esto es, a la constante interac¬ 
ción recíproca entre teoría, hechos y práctica”, y, 
en fin, en la que concibe el conocimiento como un 
instrumento de poder para la transformación so¬ 
cial, para despertar una conciencia crítica, cues¬ 
tionar, subvertir y “modificar los sistemas de do¬ 
minación, explotación y opresión” (1994). 

Años más tarde, en un número de la revista 
Estudios Sociológicos, que preparé gracias al inte¬ 
rés de Orlandina de Oliveira y el decidido apoyo 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


11 



de Nelson Minello y Vania Salles, -sucesivos di¬ 
rectores de la revista- Stavenhagen, en su articulo 
“Racismo y xenofobia en tiempos de la globaliza- 
ción”, manifiesta particular interés por las “violacio¬ 
nes masivas de los derechos humanos” que aconte¬ 
cen en diferentes regiones del mundo y delimita el 
contexto histórico en el que se producen y las causas 
que las originan. Asi, su estudio contribuye a des¬ 
naturalizar la violencia y el racismo, a relativizar la 
idea de “la fragilidad de las instituciones humanas” 
y a denunciar el incumpHmiento de los principios 
de la Carta de Naciones Unidas, una práctica recu¬ 
rrente entre los Estados que la suscriben. 

Con una extraordinaria claridad en la expo¬ 
sición de sus ideas y argumentaciones, y una escri¬ 
tura dirigida a todos los públicos, sin demérito a la 
hora de explicar fenómenos complejos, encuentra 
en la globalización económica y la revolución tec¬ 
nológica las causas de estas violencias; las que, jus¬ 
tamente, señala, dan pie a las migraciones masivas 
de trabajadores. 

Así, según su análisis, el surgimiento del ra¬ 
cismo y la xenofobia se producen a partir de dos 
dimensiones: en “el cambio de las relaciones entre 
estados”, el cual provoca efectivamente el “quiebre 
de las economías nacionales”, y en la continuidad 
de un concepto de Estado-nacional decimonónico, 
al que le es intrínseca la homogeneidad cultural, y 
que, en consecuencia, niega la realidad multicultu¬ 
ral, multiétnica, multirracial y multinacional de las 
sociedades. Es ahí “en donde residen las mayores 
tensiones y conflictos étnicos”, mismos que, según 
su postura, podían evitarse desde el sistema inter¬ 
nacional, los Estados y las sociedades. 

Para el entendimiento de estas intoleran¬ 
cias, se opone a reducirlas al plano exclusivo de los 
“prejuicios irracionales”, de la “mala información” 


y, en Europa, a “formas residuales de la ideolo¬ 
gía nazi”. Con ese desplazamiento, cuestiona una 
larga tradición de estudios que privilegiaron esta 
dimensión subjetiva y que subestiman el carácter 
estructural e institucional del racismo, ya que son 
incapaces de vislumbrar que el “comportamiento 
individual y colectivo tiende a representar imáge¬ 
nes y determinaciones institucionales ideológica¬ 
mente estructuradas (...) y [que] los sentimientos, 
actitudes y prejuicios subjetivos surgen dentro de 
un marco de relaciones interétnicas e interraciales 
condicionadas por imperativos económicos y po¬ 
líticos” - sistémicos diríamos nosotros. (1994: 12) 

Reconoce entonces, en ese mismo trabajo, 
que la globalización de la cultura occidental tiene 
gran impacto en las dinámicas identitarias y en la 
internacionahzación de la economía y de las mi¬ 
graciones,^ al dar pie a la configuración de “comu¬ 
nidades” y diásporas que, pensamos, inciden en 
la vida de los países de origen y de inmigración. 
No sólo porque los grupos dominantes encuen¬ 
tran condiciones para legitimar sus comunidades 
nacionales al definir las identidades nacionales en 
términos raciales, étnicos, racistas o lingüísticos, 
excluyendo a otros componentes de la nación, y al 
construir “ideologías racistas y xenófobas”, como 
bien lo señala; sino porque, a mi juicio, paradó¬ 
jicamente, los migrantes intervienen en la corre¬ 
lación de fuerzas en ambos contextos, exigiendo 
derechos y estrechando vínculos tanto con sus co¬ 
munidades de origen como con sus comunidades 
de inmigración. Esto es, por su lugar entre los esta¬ 
dos, pueden desarrollar puentes de comunicación 
intercultural. 

En esta lógica, Stavenhagen piensa que se 
constituye el Otro colonizado, definido racial, psi- 

2 . Rodolfo Stavenhagen, "Racismo y Xenofobia en tiempos de la globa¬ 
lización", Estudios Sociológicos XII: 34 , 1994 : pp. 9 - 16 . 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 




cológica y culturalmente inferior al colonizador de 
la metrópoli, para justificar la expansión colonial 
y neocolonial. En ausencia de víctimas externas, 
la ideología nacional construye sus otros externos 
y/o internos “para desahogar sobre ellos sus frus¬ 
traciones y odios” (los pogroms, cámaras de gas). 
De ese modo, Rodofio Stavenhagen identifica el 
significado de una “conciencia étnica” que se for¬ 
ma ideológica y culturalmente en el tiempo y que 
puede promover la deshumanización de los Otros 
hasta justificar el odio y su eliminación, el Holo¬ 
causto, la Gran Guerra. 

Es la ideología que difunden los Erentes Na¬ 
cionales que se forman en casi toda Europa desde la 
década de los noventa, los cuales encuentran chivos 
expiatorios en los inmigrantes, a quienes atribuyen 
la crisis económica y política, la inseguridad y la vio¬ 
lencia; por su parte, en el contexto latinoamericano 
igualmente surgen y se fortalecen fuerzas fascistas 
que actúan con creciente beligerancia. En Venezue¬ 
la, estos chivos expiatorios son los chavistas pobres 
y afrodescendientes; en Brasil son negros, pobres y 
jóvenes; en México, mujeres e indígenas. 

En esta incursión, Rodolfo Stavenhagen re¬ 
laciona las modalidades del neoliberalismo y las 
intolerancias del nuevo milenio, al puntualizar que 
la reestructuración económica neoliberal, por una 
parte, provoca “privaciones excesivas” y, simultᬠ
neamente acentúa diversos problemas: la segmenta¬ 
ción de los mercados de trabajo; el desplazamiento 
de empresas en busca de los salarios más bajos en 
el mundo; la reducción de las estrategias de lucha 
sindical orientadas sólo a preservar mínimos ser¬ 
vicios; la concentración de tecnología y capital que 
desecha a los “no competitivos”; y una economía 
informal en condiciones de precariedad y sin de¬ 
rechos laborales, pero que no logra escapar a la ló¬ 


gica del capital, en la medida en que promueve una 
diferenciación socioeconómica “racial y cultural”. 
Este lúcido trabajo, escrito a principios de los no¬ 
venta, deja asentados los rasgos del neoliberalismo 
y las bases para el estudio de los racismos y xeno¬ 
fobias del siglo XXL 

En ese mismo sentido, argumentará que la 
división cultural del trabajo prepara la “racializa- 
ción” de las relaciones económicas y la formación 
de identidades colectivas que se confrontan en 
el mercado de trabajo; lo que se conoce como la 
etnicización de la fuerza de trabajo, denominada 
así en los años noventa por Etienne Balibar y Em- 
manuel Wallerstein. Hoy, las políticas antiinmi¬ 
grantes y las legislaciones racistas contra los tra¬ 
bajadores, como la de Arizona; las propuestas de 
Donald Trump: “Gonstruir un muro en la frontera 
con México”, “Deportar a millones de inmigrantes 
indocumentados”, “Traer trabajos de vuelta a Esta¬ 
dos Unidos”; junto con las políticas antiinmigran¬ 
tes en Europa, tienen el signo de un nacionalismo 
xenófobo que ha desencadenado discursos y prác¬ 
ticas de odio racial al inmigrante y provocado un 
drama humano, por la violación de los derechos 
humanos y la negación del derecho al trabajo, la 
seguridad, y dignidad de inmigrantes, refugiados, 
y desplazados. 

En años en que el estudio del racismo en 
México era todavía tabú, Stavenhagen distingue el 
racismo de la xenofobia y el racismo tradicional 
del moderno. Y advierte una cuestión esencial: “la 
xenofobia sólo puede desarrollarse en un contexto 
de racismo institucionalizado o por la presencia 
de ideologías racistas”, relación primordial para un 
análisis de las expresiones extremas xenofóbicas y 
para establecer políticas y estrategias de lucha con¬ 
tra estas intolerancias. En el segundo caso, iden- 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


13 



tífica una diferencia sustancial: en el racismo tra¬ 
dicional prevalecen los atributos físicos heredados 
biológicamente y, en el moderno, “la raza deja de 
ser una condición del racismo”, “la ideología racista 
crea la raza”, el sujeto racializado es física y cultural¬ 
mente diferente, representa lo no-nacional o anti¬ 
nacional, como escribiera Najenson, desde la idea 
de una nación homogénea. Pero hace una precisión 
fundamental: la supuesta diferencia biológica no 
desaparece, queda subsumida a lo cultural, se pro¬ 
duce un proceso de biologización de la diferencia, 
ya sea cultural, religiosa, social o política. 

En consecuencia, examina la “nueva” dife¬ 
rencia racializada, la ideología nacional en Nortea¬ 
mérica y Europa, misma que arguye la incompati¬ 
bilidad de la diferencia cultural del inmigrante con 
la cultura nacional, lo que para Stavenhagen cons¬ 
tituye una contradicción, pues el racismo y la divi¬ 
sión cultural del trabajo “hacen extremadamente 
difícil para el inmigrante adoptar la cultura domi¬ 
nante” y asimilarse. El nacional lo rechaza, no to¬ 
lera la transgresión de las fronteras identitarias ni 
la idea de asemejarse, y su presencia es percibida 
como una amenaza a su blanquitud. En el contex¬ 
to latinoamericano, la exteriorización del Otro se 
produce de manera distinta, xenofilia y xenofobia 
operan dependiendo de los orígenes nacionales, 
sociales y étnico-raciales de los sujetos migrantes.^ 

En los tiempos neocoloniales, de resurgi¬ 
miento de los nacionalismos y de una industria 
de guerra que se expande. Conflictos étnicos y Es¬ 
tado nacional, se convierte en un trabajo particu¬ 
larmente valioso en los estudios antropológicos y 

3. Aquí cabe recordar que la etnicidad es considerada por Rodolfo 
Stavenhagen como un fenómeno universal que se distingue por su 
lengua, religión, territorio, historia, organización social y política, mi¬ 
tos y sentimiento de identidad; y que se relaciona con otros grupos 
y con el Estado. E identifica su naturaleza política porque representa 
una "fuerza diferenciadora que distribuye recursos" y guarda intere¬ 
ses específicos; en esa medida, la etnicidad puede entonces profun¬ 
dizar las desigualdades hasta deshumanizar al Otro. 


sociológicos contemporáneos; y, en lo particular, 
demuestra la inminencia del análisis comparati¬ 
vo a fin de reconocer constantes y especificidades 
de los conflictos étnicos. Es un texto estructura¬ 
do con una pedagogía sui generis muy propia del 
maestro Rodolfo que conduce al lector por la ló¬ 
gica inherente de cada uno de estos conflictos -to¬ 
dos marcados por una violencia extrema-, según 
las particularidades históricas de los países en que 
surgen y se desarrollan. 

Es verdad que, luego de la segunda guerra 
mundial y de los instrumentos internacionales 
aprobados por la Asamblea de la ONU, se pensa¬ 
ba no volverían a repetirse las violencias extremas 
para eliminar al Otro. Sin embargo, explica Sta¬ 
venhagen, las “fuerzas sociales” que transforman 
el mundo en la segunda mitad del siglo XX, de¬ 
terminan nuevas condiciones para la gestación y 
propagación de las violencias, entre las que destaca 
nuevamente: la globalización de la economía, las 
grandes migraciones en busca de empleo, educa¬ 
ción y seguridad, y la profundización de las des¬ 
igualdades sociales. 

Nuevamente, los genocidios del siglo pasado 
ponen en evidencia que el racismo es un poderoso 
instrumento de la dominación y un fenómeno recu¬ 
rrente en la historia, que tiene como telón de fondo: 
los nacionalismos y coloniahsmos, en los casos de la 
ex-Yugoslavia y de Ruanda; las condiciones de po¬ 
breza y conflictos en otros países de África y de Asia; 
y el neocolonialismo en América Latina. 

En estos conflictos etno-políticos, Rodolfo 
Stavenhagen identifica actores estratégicos y en¬ 
cuentra las semillas del conflicto en el racismo, 
esto a la luz del discurso y las prácticas de grupos 
supremacistas blancos en Estados Unidos que des¬ 
pliegan su agresión particularmente en contra de 
los negros durante los años 70 y ochenta del siglo 
pasado. Indudablemente, su estudio hoy contri- 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 




buye al entendimiento de su resurgimiento y la 
violencia de las políticas migratorias xenófobas de 
este nuevo milenio. 

Por otro lado, encuentra el carácter multi- 
causal de estas intolerancias y explica que la dinᬠ
mica del conflicto “contribuye a forjar identidades 
étnicas y a crear imágenes, estereotipos y prejui¬ 
cios”, las que a su vez inciden en la visión y acción 
de los grupos en conflicto, originando miedo y 
odio; además de que estas “ideologías étnicas y ra¬ 
ciales” surgen de actores con intereses propios que 
actúan en la conflguración de las mentalidades de 
los grupos en conflicto. 

Recuérdese cómo los medios de comuni¬ 
cación en Ruanda exacerban el rechazo y el odio, 
animalizan y reducen a los Hutus a repugnantes 
“cucarachas” (Stavenhagen, 2000). Transcurridos 
más de 20 años de estos hechos, actualmente se 
suscitan conflictos que reavivan las intolerancias 
en el siglo xxi. Donald Trump, los monopolios 
mediáticos estadounidenses y grupos suprema- 
cistas blancos, como hace casi cincuenta años, di¬ 
funden un discurso racista, xenófobo y sexista que 
moviliza conciencias y acciones directas y cotidia¬ 
nas contra los inmigrantes. 

En Semillas del Conflicto examina el racis¬ 
mo, la xenofobia y el antisemitismo, a la luz de 
los incidentes racistas y antisemitas ocurridos en 
ese período en Estados Unidos, los cuales se in¬ 
crementan y son “prueba de que el racismo tie¬ 
ne arraigo en la sociedad estadounidense”. Según 
registra, se producen 3,000 actos violentos (138 
bombazos), en campus universitarios y en más de 
250 universidades'* -espacios donde precisamente 
se gesta el pensamiento crítico y una ciencia al ser¬ 
vicio de la sociedad. Ese incremento sucede justo 

4. En los años noventa, sumaban 67 las organizaciones que predica¬ 
ban el odio racial o étnico, y contaban aproximadamente con 20 mil 
miembros y 200 mil seguidores. 


cuando se introducen políticas de discriminación 
positiva para el ingreso de estudiantes mujeres y 
de los grupos minoritarios, y de apertura en las 
universidades de los Departamentos de Estudios 
Afrodescendientes, Chícanos y de Género. 

De acuerdo con su análisis, la formación de 
una base social de estos movimientos de extrema 
derecha se explica a través del deterioro de las con¬ 
diciones de vida de los trabajadores. La percepción 
de amenaza a sus modos de vida encuentra asidero 
en períodos de cambio social, cuando los nacio¬ 
nales luchan por preservar sus privilegios. Todas 
estas circunstancias favorecen el surgimiento de 
“una mentalidad monista”, “absolutista”, desde un 
fundamentalismo cristiano, señala Stavenhagen; 
una situación recurrente en la historia del racis¬ 
mo, la exclusión y la xenofobia del siglo xx y tam¬ 
bién del XXI (2000: 285). En aquellos años, para 
flnes destructivos, se reclutan personas entre gru¬ 
pos paramilitares, agricultores, presos y hombres 
de campos militares de Estados Unidos, Japón y 
Eilipinas. Esta base social guarda un perfil de ciu¬ 
dadano muy semejante al que las encuestas iden¬ 
tifican como el de los electores de Donald Trump; 
muchos de ellos proceden de regiones que sufren 
un proceso de desindustrialización, en las que ob¬ 
tuvo una votación significativa. 

Efectivamente, en tiempos de crisis econó¬ 
mica y/o de relativa bonanza y ascenso social de 
los Otros, que entonces irrumpen en espacios an¬ 
tes distintivos y exclusivos, se exacerban las into¬ 
lerancias, debido a la pérdida de exclusividades; 
todo esto, provocado por un proceso de igualación.^ 

Estos son tiempos en que se suscita la idea 
de la invasión -en el caso estudiado por Rodolfo 
Stavenhagen- supuestamente llevada a cabo por 

5. Cfr. Rea Campos, Cuando la otredad se iguala. Racismo y cambio 
estructural en Oruro-Bolivia, México, El Colegio de México, 2015. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


15 





los no blancos y los matrimonios mixtos; aunada a 
bajos índices de natalidad de la “raza blanca”, esto 
es, a una autopercepción de estar en peligro de 
extinción, que alientan ideólogos de pensamiento 
racista. Hoy, en Estados Unidos y Europa, la idea 
de invasión de mexicanos y latinoamericanos, ára¬ 
bes y africanos, constituye un componente de una 
fuerza ideológica racista y xenófoba que marca las 
políticas migratorias y las relaciones entre nacio¬ 
nales e inmigrantes. 

Siguiendo la dinámica de estas organizacio¬ 
nes de supremacistas blancos en los años ochenta 
del siglo pasado, Stavenhagen observa que se apro¬ 
pian de discursos contestatarios de las minorías, 
reivindican derechos de los blancos, proponen 
“depuración racial”, llaman a disparar a quien pre¬ 
tenda cruzar las fronteras y convocan al “uso de 
la eugenesia para el desarrollo de la raza blanca”. 
Pero también “el enemigo” de las organizaciones 
racistas, puede cambiar. El KKK encuentra un 
“nuevo” enemigo: el Estado, pero controlado por 
“judíos anticristos”, quienes habrían “infestado to¬ 
das las naciones blancas”. En una palabra, se trata 
de la contaminación del Otro, una constante en la 
historia de la violencia racista y xenófoba (Staven¬ 
hagen 2000: 291). 

En este contexto, los grupos dominantes a 
través de los medios de comunicación -que con 
frecuencia son poseedores del tercer poder, así de¬ 
nominado por Teun van Dijk- cumplen un papel 
decisivo en la difusión del odio racial y de clase. 
Al respecto, señala Stavenhagen que las organiza¬ 
ciones supremacistas hacen uso de múltiples me¬ 
dios de comunicación, estaciones de radio, men¬ 
sajes telefónicos, anuncios electrónicos, volantes 
en las escuelas de educación media, programas 
que llaman a estudiantes para organizar a la ju¬ 


ventud blanca en las escuelas, apoyo a la investi¬ 
gación racista en la academia para demostrar la 
“superioridad nórdica”, etc. Algo muy próximo a 
lo que acontece hoy en la región latinoamericana, 
de manera sutil y abierta en diversos espacios, en 
situaciones de conflicto y contra sujetos afrodes- 
cendientes, pobres, en Venezuela, Brasil y México. 

De tal forma, lo que revela este recorrido 
que hace por los discursos y prácticas de organiza¬ 
ciones de derecha y supremacistas en Estados Uni¬ 
dos en los ochenta y noventa, es que el racismo, 
la xenofobia y el antisemitismo, no son ideologías 
que puedan ser reducidas a discursos y comporta¬ 
mientos, sino que constituyen una fuerza política, 
con capacidad de convocatoria en una sociedad 
donde las desigualdades sociales se profundizan y 
el odio racial lo difunde discursivamente el mismo 
poder dominante, en este caso el presidente Do- 
nald Trump. 

Así, este trabajo enseña la necesidad de re¬ 
conocer el arraigo del racismo, la xenofobia y el 
antisemitismo en la sociedad estadounidense, en 
diversos grados y niveles en muchas sociedades, 
tal vez debido a que estas ideologías son consus¬ 
tanciales al sistema capitalista para ejercer la do¬ 
minación y su reproducción en la lucha y defensa 
de intereses de clase y de privilegios. Asimismo, 
demuestra el sentido profundo de estudiar estos 
mecanismos de exclusión, los sujetos y las orga¬ 
nizaciones racistas, y las semillas de los conflictos 
sociales, en tanto pueden pasar a niveles de acción 
política que ponen en riesgo la integridad del Otro 
- como lo propone Michel Wieviorka en su libro 
clásico Espacio del racismo-, sin olvidar las expre¬ 
siones de violencia extrema que se suscitan cuan¬ 
do justamente el Estado interviene y racializa las 
relaciones sociales. Por lo que hay que proseguir 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



las tareas legadas por Rodolfo Stavenhagen, que no 
se reducen a la denuncia y al análisis, sino a enfren¬ 
tar simultáneamente las estructuras de dominación 
y las ideologías que propagan el odio al Otro. En 
consecuencia, en Conflictos étnicos Stavenhagen 
deja claro que el racismo es una ideología que sus¬ 
tenta la creencia en la superioridad y la inferiori¬ 
dad racial, a partir de lo biológico, lo religioso y lo 
nacional. Esto es, en el inicio del nuevo milenio, 
distingue el racismo religioso cristiano, el racismo 
científico y el racismo “nacionalista”; su especifi¬ 
cidad reside en diversas ideologías y en la ciencia. 
La constante es la construcción del Otro “inferior” 
con base en diferencias específicas entre un “noso¬ 
tros” y los otros, y la fijación de estas diferencias 
cualquiera que sea su naturaleza (2000: 307-308). 

De allí el significado primordial que estas 
formas de exclusión tienen en su pensamiento 
y en los organismos internacionales: constitu¬ 
yen un peligro para la paz y para el goce de los 
derechos humanos. Lo que explica la necesidad 
perentoria de crear “estructuras legales, educa¬ 
tivas y culturales” para oponerse a su poderosa 
influencia. Desgraciadamente, aunque prolife- 
ran las iniciativas de la ONU para combatir el 
racismo, los grupos extremistas y los incidentes 
racistas y antisemitas resurgen. Esto puede co¬ 
rroborarse hoy luego de casi veinte años de ha¬ 
berse escrito este trabajo.® 

De ese modo, el estudio de estas formas de 
negación del Otro diferente es indisociable de su 
incursión y larga trayectoria en relación con los 
derechos humanos, mismos que “están en el fondo 
de este debate”. Al respecto, señala que el derecho 
internacional reconoce “que todos los seres huma- 

6. La Carta Internacional de Derechos Humanos proscribe la discri¬ 
minación basada en la raza. Unesco concluye que la "cuestión racial" 
y la idea de la superioridad racial carecen de bases científicas. Innu¬ 
merables iniciativas son adoptadas para combatir el racismo. 


nos tienen derecho a vivir libres de discriminación 
y de disfrutar de una igualdad fundamental”. A 
partir de esta perspectiva, formula preguntas^ para 
discutir sobre el racismo y la xenofobia, esclarecer 
el alcance del reconocimiento de este derecho, re¬ 
solver si estos derechos humanos son excluyentes, 
si defender un derecho niega el de otros, o si son 
incompatibles. Estos son algunos problemas que 
en aquellos años consideraba había que estudiar y 
debatir sobre el racismo y la xenofobia, los que in¬ 
dudablemente siguen igualmente vigentes en este 
siglo XXI. 

El libro sobre La cuestión étnica pone en evi¬ 
dencia el singular interés académico y político por 
los derechos de las colectividades diferenciadas y de 
las nacionalidades mayoritarias. A partir del análi¬ 
sis del conjunto de instrumentos internacionales y 
actividades impulsadas por la onu para combatir 
la discriminación racial, que comprenden desde la 
Convención Internacional sobre la Eliminación de 
todas las Eormas de Discriminación Racial (1965) 
hasta la Declaración sobre la Eliminación de todas 
las Eormas de Intolerancia y Discriminación Eun- 
dadas en la Religión o las Convicciones (1981), 
Stavenhagen asienta que “garantizan el respeto a 
los derechos humanos universales individuales, 
pero no a los derechos específicos que demandan 
las minorías; para combatir el racismo y la discri¬ 
minación racial son insuficientes.” (2001: 110) 


7. Pregunta el autor: "¿Significa esto que las comunidades inmigran¬ 
tes tienen el derecho de "asimilarse" e "integrarse", o significa que 
tienen derecho a una identidad propia, a ser diferentes? ¿Es el dis¬ 
frute de uno de estos derechos excluyente del otro? Si los ideólogos 
del nacionalismo reivindican sus derechos a la identidad nacional y a 
cerrar fronteras para su preservación, ¿no están defendiendo un de¬ 
recho y negando a otros al mismo tiempo? ¿Son incompatibles tales 
derechos? ¿Incluye el derecho a vivir libre de discriminación también 
el derecho a ser diferente? ¿De qué manera pueden ponerse en vigor 
y respetarse estos derechos en el estado nacional moderno?". Ro¬ 
dolfo Stavenhagen, "Racismo y Xenofobia en tiempos de la globali- 
zación". Estudios Sociológicos XII: 34,1994:15,16. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


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La ONU aprueba en 1992 la Declaración 
sobre los Derechos de las Personas pertenecien¬ 
tes a Minorías Nacionales o Étnicas, Religiosas y 
Lingüísticas, pero señala Rodolfo Stavenhagen se 
logra sólo la inclusión del artículo 27 en el Pacto 
Internacional de Derechos Civiles y Políticos que 
protege los derechos de las minorías en forma ne¬ 
gativa, “no se negará a las personas que pertene¬ 
cen a dichas minorías el derecho que les corres¬ 
ponde, en común con los demás miembros de su 
grupo, a tener su propia vida cultural, ..Lo que 
reconoce no es suficiente para preservar las cul¬ 
turas y las identidades de las minorías, tampoco 
convertirse en un derecho humano, colectivo y 
universal. Además, la Declaración protege en últi¬ 
ma instancia la integridad territorial y la indepen¬ 
dencia política nacional. (2001: 103-105) De facto, 
estos instrumentos internacionales encuentran sub¬ 
terfugios para preservar los intereses de los Estados 
nacionales. 

El tema de los derechos de las etnias es ob¬ 
jeto de análisis en el sistema internacional y na¬ 
cional, específicamente los derechos étnicos y las 
políticas nacionales. En este primer nivel, incur- 
siona en los derechos de las minorías a través de 
los instrumentos internacionales y regionales de 
protección de sus derechos específicos, colectivos, 
y en la argumentación de oposición a su reconoci¬ 
miento, dejando claro que la lucha de las minorías 
por su reconocimiento es por la supervivencia, y 
que sin este reconocimiento de los derechos colec¬ 
tivos es difícil la protección de los derechos huma¬ 
nos, los cuales implican igualdad, derechos civiles 
y políticos y no discriminación, derechos sociales, 
económicos y culturales y su compleja interrela- 
ción en el pensamiento liberal. 


El autor hace un recuento histórico del re¬ 
conocimiento del derecho a la autodeterminación 
que, desde 1952, reconoce la Asamblea General, 
que no incluye a las minorías y pueblos origina¬ 
rios, estableciendo una distinción entre pueblos, 
naciones y estados. En ese esfuerzo por reconocer 
los derechos de los pueblos, distingue diferentes 
formas de autodeterminación interna y externa, 
en tanto derecho humano universal (Stavenhagen 
2001: 235). Reitera su crítica a la resistencia de los 
Estados al reconocimiento de derechos colectivos, 
a partir del argumento que no es suficiente la pro¬ 
tección de los derechos individuales. 

La trayectoria académica transita por el re¬ 
conocimiento de los derechos y contra las intole¬ 
rancias; así, el denominado antirracismo queda 
implícito en sus escritos sobre la tolerancia, sobre 
los derechos humanos y colectivos, y en sus infor¬ 
mes como Relator de la onu. El valor de su obra 
trasciende los tiempos, y una relectura de sus tra¬ 
bajos deja claro que desarrolla todo un debate ins¬ 
crito en un antirracismo y contra toda forma de 
intolerancia, incluyendo el clasismo y, pese a que 
no se hace explícito en su obra, el sexismo, en tan¬ 
to que su violación supone ideologías que legiti¬ 
man la explotación y distintas formas de opresión. 

Los aportes y herramientas teórico-meto- 
dológicas son innegables respecto a los horizon¬ 
tes que abren los pueblos indígenas y afrodescen- 
dientes en México y en la región latinoamericana, 
para una comprensión del racismo, la xenofobia y 
el antisemitismo contemporáneos, los cuales re¬ 
surgen de manera más abierta en México, como 
se observa en las políticas neoliberales de despojo 
particularmente a los pueblos originarios, o en la 
reacción de los medios y los partidos políticos a la 
iniciativa política del CNI y EZLN de integrar un 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



Concejo de Gobierno y proponer una Candidata 
Indígena para la presidencia de la República. 

En suma, la obra de Rodolfo Stavenhagen 
se distingue por sus importantes contribuciones al 
desarrollo de una ciencia social proclive a recono¬ 
cer y valorar la diversidad y la diferencia cultura¬ 
les, que no es exclusivamente académica. Su pos¬ 
tura humanista es concomitante con su relación 
con los pueblos, con los otros a los que trataba con 
gran respeto e interés por la persona y por la colec¬ 
tividad, en un tiempo de violencias, pragmatismo 
e individualismo. Quienes le conocimos en la aca¬ 
demia y la convivencia social, encontramos en Ro¬ 
dolfo Stavenhagen a un notable académico y una 
bella persona, a un científico social comprometido 
con la realidad y los sujetos de estudio, sencillo y 
consecuente en la práctica con sus ideas. 

Bibliografía 

Stavenhagen, Rodolfo (1971 3® edición), “Rela¬ 
ciones interétnicas y relaciones de clases en 
Mesoamérica”. En: Las clases sociales en las 
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Sociales?”. En: Sociología y subdesarrollo. 
México, Nuestro Tiempo, pp. 207-236. 
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rica Latina”. En: Sociología y subdesarrollo. 
México, Nuestro Tiempo, pp. 15-84. 

_(1992) “Antropología y racismo: un debate 

inconcluso”. En: Antropológicas. Revista de 
difusión del Instituto de Investigaciones An¬ 
tropológicas, no. 4, México, UNAM, pp. 5-8. 


_(1994) “Racismo y xenofobia en tiempos de 

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Vol. XII, no. 34, pp. 9-16. 

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del Seminario Internacional sobre Tolerancia. 
México, Comisión Nacional de los Derechos 
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_(2001) La cuestión étnica. México, El Cole¬ 
gio de México. 

_(2002) “¿Qué tipo de tejido? De la línea 

divisoria por pigmentación a la hamaca”. 
Conferencia magistral en la III Conferencia 
Mundial sobre Racismo, Xenofobia y otras 
formas de intolerancia. Durban, Sudáfrica. 

_(2008) Informes anuales como Relator Espe¬ 
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de los Derechos Humanos y las Libertades 
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En: Los pueblos Indígenas y sus Derechos, 
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Wieviorka, Michel (1992), El espacio del racismo. 
Barcelona, Paidós. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


19 













Dimensiones ocultas 
de los conflictos étnico- 
nacionales en el mundo 

Laura R. Valladares de la Cruz^ 


El 5 de noviembre de 2016 perdimos a uno de los 
más destacados, reconocidos y queridos antro¬ 
pólogos de México: Rodolfo Stavenhagen, quien 
fuera uno de los teóricos más lúcidos de América 
Latina, defensor de los derechos de los pueblos in¬ 
dígenas y minorías del mundo, pionero en la críti¬ 
ca social al colonialismo interno y al racismo en la 
sociedad y en la política, así como un formador de 
grupos de investigación; siendo esta última acti¬ 
vidad una de las más significativas contribuciones 
que hiciera a la antropología y a las ciencias socia¬ 
les y políticas en las últimas décadas. 

De su larga trayectoria académica me gus¬ 
taría destacar tres campos en donde su aporte e 
impacto fue muy relevante. Me referiré en primer 
lugar a su estímulo para formar el grupo de trabajo 
sobre Antropología Jurídica, al cual Teresa Sierra 
le dedica un capítulo en este mismo homenaje. Por 
lo que sobre este particular sólo quisiera expresar 
una pocas palabras para recordar que aquel peque¬ 
ño grupo de antropólogos, lingüistas y sociólogos 
que fueron convocados por Rodolfo Stavenhagen, 
en el año de 1987, para estudiar la entonces de¬ 
nominada “costumbre jurídica”, floreció enorme¬ 
mente y hoy en día este campo de investigación ha 
crecido a lo largo y ancho de nuestra América Lati¬ 
na y tiene una enorme importancia no sólo porque 
propone nuevas interpretaciones y metodologías 
en el estudio de los hoy reconocidos como siste- 

1. Profesora-Investigadora del Departamento de Antropología de la 
UAM-i. Correo: lauravalladares.delacruz@gmail.com. 


mas de justicia indígena y sobre los derechos de los 
pueblos indígenas, sino porque significa el ejerci¬ 
cio de un activismo académico y político en defen¬ 
sa de los derechos colectivos en América Latina. 

Muchos son los antropólogos que segura¬ 
mente se habrán iniciado en los estudios socioju- 
rídicos a través de la lectura del libro Entre la ley y 
la costumbre. El derecho consuetudinario en Amé¬ 
rica Latina coordinado por Rodolfo Stavenhagen 
y Diego Iturralde (1990), texto que fue el primer 
resultado del trabajo de investigación de aquellos 
jóvenes pioneros. Inclusive podemos señalar que 
fue el momento fundacional de lo que después 
se conformaría como un nuevo campo de inves¬ 
tigación especializado. No obstante, en términos 
más amplios, podríamos evocar otro momento 
histórico relevante, que marca un giro en el de¬ 
bate de la relación de los pueblos indígenas y los 
Estados-nacionales: el célebre Seminario sobre la 
fricción interétnica en América del Sur, realizado 
en la isla de Barbados en el año 1971. Han trans¬ 
currido 48 años desde que se logró colocar en el 
debate internacional el tema de la violencia contra 
los pueblos indígenas, expresado, entre otras co¬ 
sas, en el saqueo de los recursos naturales de sus 
territorios. Es decir que, hace ya casi medio siglo 
se ha venido denunciado de forma constante la in¬ 
vasión y el acoso sobre los recursos energéticos y 
el patrimonio biocultural, así como los atentados 
contra los derechos de los pueblos indígenas y la 
violencia etnocida que ha caracterizado al deno¬ 
minado “desarrollo” y que en la etapa neoliberal se 
ha recrudecido enormemente. 

Ahora bien, el grupo de investigación sobre 
los sistemas jurídicos y los derechos indígenas, 
forjado hace treinta años, ha crecido como comu¬ 
nidad epistémica y se ha nutrido con abordajes 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


21 







teórico-metodológicos provenientes de distintas 
geografías y tradiciones científicas, intentando no 
solo entender y dar cuenta de los diferentes siste¬ 
mas de justicia en los pueblos indígenas, sino que 
se ha documentado y apoyado su lucha por tener 
derechos y por la defensa de sus autonomías in¬ 
dígenas. Asimismo, el grupo se ha interesado en 
analizar las democracias plurales, la creación de los 
nuevos Estados-nacionales en el Sur del continen¬ 
te en clave pluriétnica y pluricultural, intentando 
analizar sus avances, retos y contradicciones, así 
como las formas en que se expresa la nueva rela¬ 
ción Estado-pueblos indígenas en el post-neolibe- 
ralismo, es decir, las temáticas se han pluralizado y 
complejizado tanto como las realidades nacionales 
latinoamericanas. 

Uno de los hitos relevantes para el fortale¬ 
cimiento y ampliación de los vínculos latinoame¬ 
ricanos sobre temas jurídicos desde la perspectiva 
antropológica; se dio en el año 1997, cuando varios 
antropólogos dieron vida a la Red Latinoamerica¬ 
na de Antropología Jurídica (relaju), en el marco 
del 49° Congreso Internacional de Americanistas, 
realizado en la ciudad de Quito, Ecuador. La Red 
está integrada por activistas, antropólogos, aboga¬ 
dos, sociólogos y otros especialistas en ciencias so¬ 
ciales de diferentes partes del mundo que trabajan 
en o sobre Latinoamérica, y ponen su atención en 
el pluralismo jurídico y su promoción con una vi¬ 
sión crítica, social y antropológica del derecho, la 
justicia y los derechos colectivos. Sus objetivos han 
sido el impulsar el análisis, estudio y difusión del 
derecho indígena, del derecho popular y del plura¬ 
lismo jurídico, así como de los problemas teóricos 
y prácticos que surgen de la relación entre el dere¬ 
cho estatal y las formas no estatales de derecho, de 
sus múltiples interacciones, y acerca de las nuevas 


modalidades de relación que surgen en el contexto 
de la transnacionalización de la ley y los derechos. 

Desde entonces, la relaju ha organizado 
nueve congresos latinoamericanos (Ecuador 1997, 
Chile 2000, Guatemala 2002, Quito 2004, México 
2006, Colombia 2008, Perú 2010, Bolivia 2012, 
Brasil 2015 y el último tuvo como sede la ciudad de 
Temuco, en Chile, en el mes de octubre de 2018).^ 

A treinta años podemos constatar que se 
logró constituir un campo de investigación muy 
sólido en donde el diálogo interdisciplinario entre 
abogados y antropólogos ha sido muy fructífero. 
Los abogados se antropologizaron y los antropó¬ 
logos nos derechogizamos al sumergimos en los 
laberintos del derecho y las prácticas jurídicas, 
en una suerte de simbiosis profundamente rica y 
prometedora. Con el paso de los años se fueron 
sumando a aquel grupo especialistas de distintas 
corrientes, además de líderes, representantes de 
pueblos y organizaciones que han jugado un rol 
muy significativo en los procesos de reconoci¬ 
miento de los derechos de los pueblos indígenas 
en América Latina y en la defensa de sus derechos 
violentados. Se han generado nuevos acercamien¬ 
tos teóricos y metodológicos para la construcción 
de conocimientos alrededor de lo que en términos 
amplios se ha denominado como la cuestión ét- 
nico-nacional -y dentro de ésta, el pluralismo ju¬ 
rídico-; entre ellos, abordajes interdisciplinarios, 
sustentados en metodologías dialógicas, colabo- 
rativas y comprometidas con los derechos de los 
pueblos indígenas y la justicia. Es interesante men¬ 
cionar que después de que Stavenhagen sembró la 
semilla y constituyó el primer grupo de trabajo ya 

2. El crecimiento de la Red ha sido vertiginoso como lo muestra el 
hecho de que en el año 2006, la relaju acordó la conveniencia de 
celebrar Inter-congresos en cada país, con miras a fortalecer los la¬ 
zos nacionales. En el caso de México, en los últimos seis años se han 
realizado cuatro congresos: 2011 Chiapas, 2013 Ciudad de México, 
2016 Morelia y 2018 en la ciudad de San Luis Potosí. 


22 


Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 




no siguió los trabajos directamente, aunque si de 
manera cercana, pues continuó con su labor de 
formar otros grupos de investigación y se involu¬ 
cró en nuevas actividades, como fue su trabajo en 
las Naciones Unidas. 

De aquí el segundo aporte relevante de Sta- 
venhagen para los pueblos indígenas del mundo, 
que se cristalizó en su rol como primer Relator Es¬ 
pecial de las Naciones Unidas sobre la Situación de 
los Derechos Humanos y Libertades Fundamen¬ 
tales de los Pueblos Indígenas. Dichos informes 
han sido un instrumento importante para hacer 
visible su situación en los espacios de trabajo con 
las agencias internacionales y organismos de dere¬ 
chos humanos. Con esto se logró abrir espacios de 
diálogo entre los pueblos indígenas, los Gobiernos 
y las organizaciones internacionales. 

Como sabemos, uno de los mandatos del 
Relator Especial es la realización de visitas in situ 
a los países para iniciar un diálogo con el gobier¬ 
no, las comunidades indígenas y otras organiza¬ 
ciones sociales, e informar sobre los resultados 
de sus pesquisas sobre la situación de los pueblos 
al Consejo de Derechos Humanos de Naciones 
Unidas. Durante su mandato, que transcurrió 
entre el año 2001 al 2008, realizó 11 visitas, que 
concluyeron con igual número de Informes (Fili¬ 
pinas 2002, Guatemala 2002, México 2003, Chile 
2003, Canadá 2004, Colombia 2004, Nueva Ze¬ 
landia 2005, Sudáfrica 2005, Kenia 2006, Ecuador 
2006 y Bolivia2007). Los informes generados y los 
diálogos entablados han tenido impactos positivos 
para visibilizar la situación de los pueblos indí¬ 
genas y emitir recomendaciones para el cumpli¬ 
miento de sus derechos fundamentales. Y si bien el 
propio Rodolfo, en una evaluación sobre el papel 
del Relator Especial señalaba que lamentablemen¬ 


te las recomendaciones emanadas de los informes 
no estaban siendo respondidas o cumplidas cabal¬ 
mente por los Estados involucrados, para los mo¬ 
vimientos y pueblos indígenas se constituyeron en 
un reconocimiento internacional de las injusticias 
y los problemas urgentes que padecían y, en este 
sentido, legitimaban las luchas por sus derechos 
colectivos y brindaban un sustento jurídico para 
detener las múltiples violaciones que sufren como 
pueblos al interior de los Estados-nacionales que 
los contienen. 

El tercer aporte de Stavenhagen al que quie¬ 
ro referirme es el relativo a la conformación del 
grupo de trabajo sobre Conflictos étnicos y Esta¬ 
dos nacionales, que inició sus trabajos en el año 
1990, bajo los auspicios del Instituto de Investi¬ 
gación de las Naciones Unidas para el Desarrollo 
Social (unirsd). Este proyecto se llevó a cabo du¬ 
rante cinco años y generó amplios informes y pu¬ 
blicaciones diversas. Como uno de los resultados 
de este proyecto, Stavenhagen publicó en el año 
1996 el texto titulado Ethnic conflict and the Nation 
State,^ recuperando los resultados de la amplia in¬ 
vestigación comparativa que abarcó a quince paí¬ 
ses en seis grandes regiones del planeta: Kurdistán, 
Líbano, Cuerno de África, Fiji, Guyana, Malasia, 
Burundi, Nigeria, Guatemala y la antigua Unión 
Soviética. 

El texto de Stavenhagen es importante, pues 
los conflictos étnicos y nacionalistas incluidos en 
el estudio son de índole diversa: algunos eran muy 
antiguos, otros recientes; unos eran de tipo reli¬ 
gioso, otros raciales, otros más lingüísticos y terri¬ 
toriales. Uno de los hallazgos más relevantes fue 
el constatar que todos los conflictos étnicos son 
políticos y desafían la concepción dominante del 

3. La versión en español fue publicada en el año 2000 bajo el título 
Conflictos étnicos y Estados-nacionales. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


23 




Estado-nacional. Además, son multicausales, por 
lo que su explicación no se agota solamente en la 
pertenencia étnica o en la defensa de sus identi¬ 
dades, pues sólo pueden ser explicados en térmi¬ 
nos históricos y contextúales. En la mayoría de los 
casos estudiados, las historias de colonización son 
significativas porque implican no solamente des¬ 
pojos e imposiciones que cambiaron las geografías 
étnicas y políticas de los territorios colonizados. 
Lo mismo corresponde a considerar los cambios 
surgidos al momento de instaurarse los estados 
nacionales y la imposición de fronteras naciona¬ 
les. Los estudios mostraron que las dimensiones 
de la desigualdad -ya sea de clase, de estatus o 
de capitales- son parámetros que nos permiten 
entender el papel que juegan las desigualdades 
económicas y políticas cruzadas por las diferen¬ 
cias étnicas y culturales. Asimismo, dicho estudio 
incorporó una dimensión que hoy pareciera im¬ 
posible no considerar y es aquella que alude a los 
actores externos -especialmente a los Estados ex¬ 
ternos como coadyuvantes, cuando no promotores 
de conflictos, en aquellos países en donde tienen 
intereses geoestratégicos y políticos. 

Como sabemos, los conflictos étnicos-na- 
cionales que se registran en el mundo han sido ob¬ 
jeto de estudio por parte de diversos especialistas y 
desde diferentes perspectivas teórico políticas, por 
lo que no existe una sola visión sobre los motivos 
y el papel de la etnicidad politizada para desenca¬ 
denar conflictos violentos en el mundo. El equipo 
encabezado por Stavenhagen partió de considerar 
a los conflictos étnicos como la confrontación so¬ 
cial y política prolongada entre contendientes que 
se definen a sí mismos y a los demás en términos 
étnicos, es decir, cuando algunos criterios como 
la nacionalidad, la religión, la raza, el idioma y 


otras formas de identidad cultural se utilizan para 
distinguir a los contendientes. Pero cuyo entendi¬ 
miento no se agota en las pertenencias étnicas, por 
lo que se deben incorporar las dimensiones que 
recién comenté. 

Ahora bien, el interés por el estudio sobre 
los conflictos violentos que tienen como una de 
sus dimensiones la pertenencia étnica, responde a 
la envergadura de los conflictos en el mundo que 
se exacerbaron en los años posteriores a la segun¬ 
da guerra mundial. Por ejemplo, otros especialis¬ 
tas en minorías de Naciones Unidas, como Eduard 
Gurr y Bárbara Haff, quienes realizaron también 
un estudio en los años noventa, afirmaban que en 
los 184 Estados independientes existían alrededor 
de 114 países con conflictos étnicos, es decir, pro¬ 
tagonizados por etnias y/o minorías nacionales 
que no se sentían parte de los Estados que los con¬ 
tenían y veían con recelo las políticas impuestas a 
ellas. De tal manera que fueron calificados en ese 
entonces como minorías en riesgo, en tanto que po¬ 
dían poner en peligro la estabilidad e integridad de 
los estados nacionales. Ambos especialistas docu¬ 
mentaron que desde finales de la segunda guerra 
mundial se habían multiplicado los conflictos que 
tenían como una de sus aristas la pertenencia ét¬ 
nica, religiosa o racial y evidenciaron 50 episodios 
de violencia o genocidio, que sumaban más de 20 
millones de muertos. Se trataba de un tema impor¬ 
tante para el que había que buscar soluciones. 

Entre las soluciones emanadas desde las 
Naciones Unidas estuvieron la aprobación de ins¬ 
trumentos internacionales que protegen los dere¬ 
chos de pueblos indígenas, como el Convenio 169 
de la oiT (1989) y la Declaración de las Naciones 
Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas 
(2007). En este sendero y después de varios años 


24 


Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



de resistencias y debates, recién en 2016 fue apro¬ 
bada la Declaración Americana de Derechos de los 
Pueblos Indígenas (oea), sin embargo, el panora¬ 
ma de los conflictos, las violencias y la intolerancia 
está lejos de resolverse. Algunos conflictos se han 
resuelto, otros siguen sin solución y han surgido 
nuevos, por ejemplo, el rostro de las luchas actua¬ 
les en vastas zonas del planeta tiene que ver con las 
nuevas explotaciones de los recursos bioenergéti- 
cos de los pueblos, situación que se corresponde 
con lo que Harvey ha llamado el modelo de acu¬ 
mulación por desposesión (2004). En este ámbito, 
una característica de los conflictos contemporᬠ
neos es que tienen como contendiente no sólo a los 
Estados-nacionales quienes concesionan, venden o 
arriendan territorios indígenas para la explotación 
de sus recursos, pues en este proceso ha emergi¬ 
do un poderoso actor supranacional: las empresas 
transnacionales, que se han atrincherado jurídica¬ 
mente construyendo lo que podemos denominar 
como un nuevo “Derecho Corporativo” que está 
incluso por encima del sistema internacional de la 
Naciones Unidas, y tienen un poder casi ilimitado 
como empresas. (Boaventura de Souza, 1998) 

Sobre este proceso, nos ha correspondido 
ser testigos y documentar a través de estudios de 
caso, siguiendo nuestra tradición antropológica, 
una de las expresiones más ominosas de Anales y 
principios de este milenio, en esta fase del capita¬ 
lismo salvaje, a saber, la violación a los derechos 
humanos de pueblos y comunidades indígenas, 
que se traduce en el desastre socio-ambiental con¬ 
temporáneo a través del acoso sobre los bienes 
comunes (Elinor Ostrom, 2000) de pueblos y na¬ 
ciones, y que tiene su mayor expresión en los te¬ 
rritorios del tercer mundo y en las denominadas 
“economías emergentes”. 


Como parte de este nuevo despojo, estamos 
constatando y padeciendo el giro conservador y 
por tanto, fundamentalista e intolerante, que se 
extiende como un cólera por nuestro planeta. Este 
conservadurismo conlleva a renovadas y fortale¬ 
cidas intolerancias, en donde nuevamente, como 
el siglo XIX, se vuelve a criminalizar y señalar a 
la diversidad como causante de los desastres mun¬ 
diales: los siempre enemigos, las clases peligrosas, 
constituidas por los pobres, los desarraigados, los 
migrantes, los terroristas (los musulmanes, así 
como los viejos y nuevos comunistas y socialistas), 
los indígenas autonomistas, las mujeres irredentas 
e incluso a los ambientalistas, entre muchos otros 
desadaptados de la globalización. 

Vale la pena preguntarnos en dónde estamos 
como comunidad ampliada (antropólogos, juris¬ 
tas, indígenas, luchadores sociales), desde nuestro 
posicionamiento como académicos o antropólo¬ 
gos ciudadanos, parafraseando a Miriam Jimeno 
(2016), es decir, como estudiosos de una realidad 
de la que formamos parte, lo que a su vez nos hace 
ser parte de los temas que analizamos. 

Me parece que si bien lo que nos ha agluti¬ 
nado ha sido el estudio de los sistemas de derecho 
y el entendimiento del nuevo pluralismo jurídico 
-especialmente ése que se construye desde aba¬ 
jo, desde las comunidades, por diversas veredas- 
hemos estado interesados en estudiar el carácter 
regulatorio o contrahegemónico de las prácticas 
jurídicas en diversas comunidades, cuestionán¬ 
donos sobre si el derecho positivo puede tener 
un carácter emancipador. Así, se han construido 
modelos teóricos desde posturas con mayor grado 
de inteligibilidad con nociones tales como inter- 
legalidad, hibridez o constelaciones de derecho, 
siguiendo a autores como Boaventura de Souza u 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


25 



Orlando Aragón. Esto ha sido muy rico, sin em¬ 
bargo, me parece que necesitamos ampliar nuestra 
mirada analítica a la cúspide del nuevo pluralismo 
jurídico, no sólo al que se expresa y construye des¬ 
de abajo, pues la realidad nos convoca a estudiar 
la nueva composición del derecho desde arriba, 
desde una nueva cúspide todopoderosa: es decir, 
desde el Derecho Corporativo, empresarial, pues 
son esos actores los que están reconfigurando la 
urdimbre jurídica desde la cual se ponen en mar¬ 
cha los megaproyectos que son una de las expre¬ 
siones de las nuevas invasiones y despojos. 

Como ciudadanos y académicos seguiremos 
apostando por los usos emancipatorios del dere¬ 
cho, por el litigio estratégico desde abajo, en sínte¬ 
sis, estudiando las justicias y el nuevo pluralismo 
jurídico y acompañando a los movimientos socia¬ 
les de resistencia a los despojos del nuevo milenio, 
apelando, como diría desde la experiencia de Co¬ 
lombia, Julieta Lemaitre (2009), al derecho como 
conjuro contra las violencias, las intolerancias y las 
injusticias del novel milenio. 

Me parece que como parte de nuestro com¬ 
promiso con la defensa de los derechos humanos 
colectivos y los derechos de las minorías, siguien¬ 
do la escuela y los aportes de Stavenhagen y otros 
muchos colegas y luchadores sociales, nos corres¬ 
ponde: develar las dimensiones ocultas, las falsas 
acusaciones sobre las denominadas, en ocasiones, 
identidades asesinas o fundamentalistas; develar la 
“orientalización de los otros” en términos de Ed- 
ward Said (1975); rechazar las visiones dicotómi- 
cas como la enarboladas por Samuel Huntington 
(2000) al hablar del choque de civilizaciones, o los 
argumentos del famoso politólogo italiano Gio- 
vanni Sartori, quien en su libro La Sociedad Mul- 
tiétnica. Pluralismo, Multiculturalismo y Extranje¬ 


ros (2000), afirmaba que el rechazo a los migrantes 
en Europa obedecía no a una suerte de intoleran¬ 
cia a las diferencias culturales, sino sobre todo 
a las tradiciones no democráticas de los países 
musulmanes, y consideraba que Europa no debía 
permitir que la democracia liberal fuera puesta en 
cuestión al imponerles la tolerancia a tradiciones 
ajenas a ella. 

Hoy las muestras de intolerancia, xenofobia, 
racialización y criminabzación de las diferencias 
políticas, religiosas y étnicas, convierten a los mi¬ 
grantes, desplazados, pobres y desarraigados en 
los causantes de la violencia en el mundo. Con 
mucha razón Boaventura de Souza (2017) hace 
poco afirmaba que vivimos en lo que él denomi¬ 
na como pensamiento anacrónico inverso, es de¬ 
cir, vivimos un tiempo colonial con imaginarios 
poscoloniales; vivimos un tiempo de dictadura 
informal con imaginarios de democracia formal; 
vivimos un tiempo de cuerpos racializados, sexua- 
bzados, asesinados, descuartizados con imagina¬ 
rios de derechos humanos; vivimos un tiempo de 
muros, fronteras como trincheras, exilios forza¬ 
dos, desplazamientos internos con imaginarios de 
globalizadón; vivimos un tiempo de silenciamien- 
tos -lo que denomina sociología de las ausencias- 
con imaginarios de orgía comunicacional digital; 
vivimos un tiempo de grandes mayorías que solo 
tienen libertad para ser miserables con imagina¬ 
rios de autonomías y emprendimiento; vivimos un 
tiempo de víctimas que se vuelcan contra víctimas 
y de oprimidos que eligen a sus opresores con ima¬ 
ginarios de liberación y de justicia social. 

Para levantar la voz contra los horrores de 
este giro post-neobberal, autoritario, conservador 
y xenofóbico que se extiende por el mundo, es ne¬ 
cesario pensar en nuevos horizontes democráticos 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



y plurales, en nuevas epistemologías que develen 
los embates genocidas; es preciso combinar la plu¬ 
ralidad de caminos con la coherencia de un hori¬ 
zonte que ordene las circunstancias y les otorgue 
sentido. Para pensar tal combinación y, más aún, 
para pensar siquiera que ella es necesaria, son ne¬ 
cesarias otras maneras de pensar, sentir y conocer. 
O sea, es necesaria una ruptura epistemológica 
como la que se ha denominado epistemologías del 
sur (Boaventura de Souza: 2017). 

Desde nuestra disciplina tenemos que con¬ 
tribuir con el desentrañamiento de esas dimensio¬ 
nes ocultas de las lógicas invertidas, visibilizar a 
las “nuevas víctimas del desarrollo”, como las de¬ 
nomina Libardo Herreño (2016). Tal vez nunca 
como hoy el análisis y la búsqueda de soluciones 
a la proliferación de conflictos étnico globales (ya 
no solo nacionales) es una tarea urgente. 

Éste es, precisamente, uno de los retos al que 
nos convocó Stavenhagen junto con otros muchos 
investigadores. Esperemos ser dignos seguidores 
de esta tradición. 

Bibliografía 

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México, III-IIDH. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


27 













■ 













El legado de Rodolfo 
Stavenhagen a la 
antropología jurídica 
latinoamericana y a los 
pueblos indígenas 
María Teresa Sierra^ 


Es para mi un honor hacer este merecido homenaje 
postumo a Rodolfo Stavenhagen (1932-2016), an¬ 
tropólogo mexicano, precursor de la antropología 
jurídica latinoamericana. Rodolfo fue un hombre 
excepcional que supo combinar de manera conse¬ 
cuente su posición como académico crítico con su 
compromiso de vida por la promoción y defensa 
de los derechos humanos de los pueblos indígenas 
y otros colectivos étnicos subordinados; siempre 
preocupado por avanzar en la lucha en contra del 
racismo, las exclusiones y las injusticias sociales.^ 
Esta trayectoria de compromiso social que 
cultivó hasta el final de sus días, es uno de los rasgos 
que lo caracterizaron como antropólogo público, 
para quien siempre fue claro que las ciencias so¬ 
ciales deberían estar al servicio de la sociedad. No 
dudó en señalar en una de sus últimas interven¬ 
ciones el papel central de la ética en la formación 
de los antropólogos (Stavenhagen 2015a). Por eso 
se preguntó en esa ocasión: “¿Sí es el consejo del 
antropólogo una mercancía más, o expresa también 
una visión del mundo que se traduce en un com¬ 
promiso humano y social” (Stavenhagen 2015a: 24); 
reflexión muy pertinente especialmente en estas 
épocas neoliberales en que se ha abierto el campo 
laboral del expertisse antropológico vinculado a la 
necesidad de las empresas de contratar antropólo- 

1. Profesora-Investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios 
Superiores en Antropología Social (ciesas). Correo: mtsierrac(5) 
hotmail.com 

2. Otros textos de homenaje a la obra de Rodolfo Stavenhagen: 
Iturralde (2017); Sierra (2018); lasa forum (2017). 


gos a SU servicio para cumplir con las exigencias de 
las consultas previas que exigen los gobiernos. 

Rodolfo Stavenhagen fue parte de un grupo 
de jóvenes antropólogos, formados en la Escuela 
Nacional de Antropología e Historia (enah), en la 
ciudad de México, que en los años 60 plantearon 
una crítica aguda al indigenismo oficial, al cuestio¬ 
nar las políticas integracionistas del indígena y a la 
antropología mexicana por su contribución a este 
proyecto. Desde sus primeras experiencias labora¬ 
les en instituciones públicas, Rodolfo Stavenhagen 
se dio cuenta de las perversidades de la política 
modernizadora del Estado que en aras del progre¬ 
so imponía proyectos de desarrollo que afectaban 
directamente a los indígenas, sin consultarlos ni 
beneficiarlos. Recuerda que como antropólogo 
recién egresado él mismo participó como “técni¬ 
co de relocación” con el fin de convencer a fami¬ 
lias mazatecas en la cuenca del Papaloapan, para 
reubicarse ante la inminente inundación de sus 
tierras, todo ello en nombre del progreso (2015: 
25). Dichas experiencias despertaron en él una 
reflexión crítica que junto con el conocimiento 
de las realidades indígenas en el país fueron insu¬ 
mos importantes de teorizaciones que maduraron 
posteriormente en varios de sus trabajos. Eue de 
los primeros académicos marxistas que vinculó el 
historial de exclusión social de los indígenas con 
las estructuras asimétricas de explotación en el 
campo, fundamentales para comprender la discri¬ 
minación y el racimo étnico y cultural de la socie¬ 
dad mexicana. El escrito que lo hizo famoso fue 
un texto publicado por primera vez en el periódico 
mexicano El Día-. “Las siete tesis equivocadas so¬ 
bre América Latina” (1965); critica ahí las teorías 
del desarrollo modernizador aplicadas a América 
Latina. Sus planteamientos sobre el colonialismo 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


29 





interno desnudan los mecanismos excluyentes que 
sustentan la explotación de las comunidades in¬ 
dígenas y hoy en día iluminan los debates sobre 
la descolonización y el racismo en las sociedades 
contemporáneas. 

Su producción académica fue recogida en 
importantes libros y artículos que abrieron nue¬ 
vas líneas de investigación y plantearon temas 
que continúan siendo de relevancia actual para las 
ciencias sociales, entre los que destacan: Las clases 
sociales en las sociedades agrarias (1969); Derecho 
indígena y derechos humanos en América Latina 
(1987); Entre la ley y la costumbre; El derecho con¬ 
suetudinario indígena en América Latina (1990); y 
Ethnic Conflicts and the State (1996). 

Rodolfo Stavenhagen supo combinar la pro¬ 
ducción teórica en el campo de las ciencias socia¬ 
les con un trabajo de activismo e incidencia en los 
derechos humanos. Esto se hizo evidente de ma¬ 
nera particular en dos grandes áreas de interés: los 
estudios de los conflictos étnicos a nivel mundial - 
donde hizo importantes contribuciones al estudio 
del racismo, la intolerancia y la violencias estruc¬ 
turales- y de manera muy especial el campo de los 
derechos indígenas y los derechos humanos don¬ 
de concentró su trabajo en las últimas décadas. Es 
aquí donde se encuentran los aportes seminales de 
Rodolfo Stavenhagen al campo de la antropología 
jurídica latinoamericana, a lo que dedico el resto 
de mi intervención. 

1. El derecho consuetudinario indígena 
en América Latina. 

En julio de 1987, hace ya 30 años, Rodolfo Staven¬ 
hagen, convocó a un grupo interdisciplinario de 
académicos para impulsar investigaciones compa¬ 
rativas sobre el derecho consuetudinario indígena 


en México y en América Latina, en el cual tuve el 
privilegio de participar. Eue realmente un lujo co¬ 
laborar con colegas como Magdalena Gómez, Die¬ 
go Iturralde, Victoria Chenaut, Erancois Lartigue, 
Enrique Hamel y el mismo Rodolfo Stavenhagen 
en un espacio sumamente productivo y estimu¬ 
lante que abrió perspectivas novedosas en torno a 
un objeto de estudio cuyo interés desbordaba a la 
academia y lo situaba en un horizonte de debate 
político por la defensa de los derechos humanos 
de los indígenas a nivel latinoamericano. Previa¬ 
mente Rodolfo Stavenhagen en un estudio había 
destacado que las legislaciones nacionales desco¬ 
nocían la vigencia de órdenes jurídicos en socieda¬ 
des indígenas en América Latina lo que propiciaba 
una violación sistemática a sus derechos humanos 
(Stavenhagen 1987). Por esta razón tenía un gran 
interés por documentar el derecho consuetudina¬ 
rio indígena en su relación con el derecho estatal, 
lo que resultaba fundamental para alimentar el 
debate internacional sobre los derechos colectivos 
de los pueblos indígenas, que en ese momento ya 
se estaba dando en algunos foros internacionales 
de la Organización de las Naciones Unidas (onu). 
Tales constataciones fueron la base de un proyecto 
de investigación a nivel latinoamericano en el que 
por primera vez se comparaban los ordenamien¬ 
tos jurídicos que organizaban la vida de comuni¬ 
dades originarias en la mayor parte de los países 
de América Latina así como las condiciones del 
acceso a la justicia; el resultado fue el libro Entre 
la Ley y la costumbre. El derecho consuetudinario 
indígena en América Latina, coordinado por Ro¬ 
dolfo Stavenhagen y Diego Iturralde (1990). Para¬ 
lelamente, además de impulsar otro gran proyecto 
de investigación sobre conflictos étnicos a nivel 
mundial (1996) Rodolfo participaba activamente 


30 


Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



en el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indíge¬ 
nas y Tribales de la onu junto con abogados dis¬ 
tinguidos como el abogado guatemalteco Augusto 
Willemsen - autor del Informe Martínez Cobo - 
cuyas aportaciones fueron clave en las discusiones 
sobre el Convenio 169 de la oit (1989). Hasta la 
fecha el Convenio sigue siendo un referente legal 
fundamental en las luchas por la libre-determina¬ 
ción de los pueblos indígenas. Era esta una coyun¬ 
tura - fines de los 80 y principios de los 90 -don¬ 
de el movimiento indígena en América Latina se 
organizaba a nivel continental para cuestionar el 
colonialismo y defender una agenda propia fren¬ 
te a los estados nacionales. Se apuntaba a modifi¬ 
car las legislaciones nacionales decimonónicas, lo 
que implicaba presionar a los estados nacionales 
a abrirse al horizonte del pluralismo jurídico. Ello 
más adelante se reflejó en gran parte de las legis¬ 
laciones latinoamericanas que se reformaron con 
alcances diversos en el marco de un horizonte de 
constitucionalismo pluralista (Yrigoyen 2011). 

Como bien apuntó Diego Iturralde, colabo¬ 
rador cercano de Rodolfo Stavenhagen, durante 
las últimas décadas de fin del siglo XX, especial¬ 
mente en el contexto de las contra-celebraciones 
por los 500 años de la conquista en América, se 
construyeron dos grandes agendas: una agenda 
académica centrada en documentar la particula¬ 
ridad del derecho propio y el pluralismo jurídico; 
y una agenda política de las organizaciones indí¬ 
genas que demandaban a los estados nacionales 
el reconocimiento de sus derechos colectivos y la 
libre-determinación como pueblos indígenas (Itu- 
rralde 1990). Ambas agendas se alimentaron mu¬ 
tuamente y en esa articulación fueron fundamen¬ 
tales las intervenciones de Rodolfo Stavenhagen 
avanzando propuestas para el reconocimiento de 


los derechos indígenas en foros nacionales e inter¬ 
nacionales. Es en esta confluencia de tradiciones 
académicas y políticas que se sentaron las bases 
de lo que hoy en día es reconocido como la antro¬ 
pología jurídica latinoamericana. Estas iniciativas 
inspiraron a la Red Latinoamericana de Antropo¬ 
logía Jurídica (relaju), que desde sus inicios en 
1997, se propuso ser un espacio de investigación 
crítico sobre el pluralismo jurídico y los derechos 
indígenas y de articulación con las luchas de los 
pueblos indígenas. 

2. Rodolfo Stavenhagen y su activismo por los 
derechos indígenas 

La capacidad de Rodolfo Stavenhagen de moverse 
en distintos planos nacionales e internacionales, 
articulando redes académicas, defensores de dere¬ 
chos humanos y legisladores, además de generar 
diálogos y una fuerte empatia con las organiza¬ 
ciones indígenas y sus liderazgos fue central para 
avanzar en la definición de una plataforma inter¬ 
nacional a favor de los derechos indígenas. En ese 
tenor Rodolfo participó en encuentros de alto nivel 
con funcionarios, académicos y líderes indígenas, 
en calidad de Presidente del Consejo Directivo del 
Eondo Indígena en Bolivia; promovió talleres de 
capacitación a liderazgos indígenas desde la Aca¬ 
demia Mexicana de Derechos Humanos (de la cual 
fue su presidente ) y con el apoyo del Instituto In- 
teramericano de Derechos Humanos; fue invitado 
por el EZLN a formar parte de la Comisión para el 
Seguimiento y Verificación de los Acuerdos de San 
Andrés para la Paz en Chiapas (1996); intervino 
como experto antropólogo en el juicio de la comu¬ 
nidad Awas Tingni vs Estado Nicaragüense, ante 
la Corte Interamericana de Derechos Humanos 
(2001), caso emblemático donde por primera vez se 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


31 



obliga a un Estado nacional (Nicaragua) a recono¬ 
cer el derecho a la titularidad colectiva de la tierra 
de pueblos indígenas (comunidad mayagna-suma); 
y participó en la discusión del proyecto y posterior 
aprobación de la Declaración Universal de los Dere¬ 
chos Humanos de los Pueblos Indígenas (2007) de la 
ONU; la Declaración constituye actualmente el mar¬ 
co más amplio de reconocimiento de los derechos 
de libre-determinación de los pueblos indígenas. 

Pero fue sobre todo su participación como 
Primer Relator Especial de Naciones Unidas sobre 
los Derechos Humanos y las Libertades Eunda- 
mentales de los Pueblos Indígenas (2001-2008), 
lo que le brindó la oportunidad única de vincu¬ 
lar su conocimiento experto con una intervención 
de alto nivel a favor de los derechos humanos de 
los indígenas. Esta experiencia lo marcó profun¬ 
damente al conocer de viva voz los reclamos his¬ 
tóricos de los pueblos indígenas, la fuerza de sus 
identidades colectivas, y la legitimidad de sus 
demandas. De ello da cuenta en un escrito testi¬ 
monial etnográfico de gran poder narrativo don¬ 
de hace un recuento de varias de sus experiencias 
como Relator Especial (Stavenhagen 2015b). 

En esta función cono Relator Especial reali¬ 
zó once misiones oficiales a países de África, Asia 
y América (Guatemala, Colombia, Chile, México, 
Bolivia, Ecuador, Eilipinas, Canadá, Kenya, Sudá- 
frica, Nueva Zelanda), más visitas no oficiales, por 
invitación a Nepal, Japón, Camboya, Rusia, No¬ 
ruega, Botswana, Tanzania, Estados Unidos y Bra¬ 
sil. En ellas documentó las condiciones estructura¬ 
les de subordinación de los pueblos indígenas y la 
violación a sus derechos colectivos. Sus informes 
y recomendaciones, resultado de las visitas, con¬ 
tribuyeron a visibilizar problemáticas relevantes y 
en algunos casos a apoyar cambios legales a favor 


de los derechos indígenas; así en el Informe de su 
Primer Visita Oficial como Relator Especial (2002) 
a Guatemala retrató la violencia política y la repre¬ 
sión de Estado que provocó el genocidio del pueblo 
maya. Asimismo realizó una visita oficial a Chile, en 
2003, y recogió ahí testimonios del pueblo mapuche 
sobre el despojo histórico de sus tierras y la crimi- 
nalización de sus luchas; lo cual retrató fielmente en 
su Informe al gobierno chileno. Eue también gra¬ 
cias a uno de sus informes que la Corte Interameri- 
cana de Derechos Humanos adoptó el estándar del 
“consentimiento” como requisito previo para que el 
Estado pueda otorgar concesiones en territorios de 
pueblos indígenas o tribales (sentencia del pueblo 
Saramakavs. Surinam).^ 

La experiencia acumulada en esta labor 
como Relator lo llevó también a insistir en la “bre¬ 
cha de la implementación” para destacar la distan¬ 
cia existente entre el reconocimiento de los dere¬ 
chos en las legislaciones nacionales y su aplicación, 
como constante en las demandas indígenas, lo que 
fue motivo de varias de sus intervenciones en foros 
nacionales e internacionales. Este último trabajo 
como relator fue recogido en su libro; Los pueblos 
indígenas y sus derechos, unesco, México, 2012; y 
en el libro The United Nations Special Rapporteur 
on the Rights of Indigenous Peoples, Londres, Rout- 
ledge Handbook on Indigenous Rights (2015c). 

En uno de sus últimos escritos, que antes 
referí, donde hace un balance etnográfico de su 
participación como Relator de la onu, señala de 
manera aguda lo siguiente: 

“Me han acompañado dos frustraciones en 
esta experiencia. La primera, que los informes pre¬ 
parados por el relator no se transforman ipsofacto 
en mejora visible de la situación de los derechos 

3. Ver Sentencia CIDH 2008; revisada el 18 de sept. 2018, en http:// 
www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_l 85_esp.pdf 


32 


Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 




humanos de los pueblos indígenas y que sus reco¬ 
mendaciones no sean implementadas de manera 
puntual por los gobiernos y el sistema internacio¬ 
nal. El seguimiento de las recomendaciones está 
fuera del alcance de la relataría y su esfuerzo que¬ 
da simplemente como un testimonio más en los 
archivos respectivos. Con todo, para numerosos 
pueblos indígenas los informes del relator consti¬ 
tuyen un aliciente en la continua lucha por sus de¬ 
rechos humanos, y para los gobiernos un referente 
contra el cual pueden ser evaluadas las acciones 
emprendidas en el marco de las políticas públicas” 
(Stavenhagen 2015b). 

De esta forma Rodolfo Stavenhagen de ma¬ 
nera franca pone en evidencia los límites del tra¬ 
bajo en el campo de los derechos humanos de los 
indígenas, aún si él contó con un importante res¬ 
paldo internacional. También evidenció su deci¬ 
sión de ser un “observador activista” y no un “ob¬ 
servador neutral” de los derechos indígenas, como 
afirmó en varias ocasiones. 

3. Desarrollo, extractivismo y despojo. 

Por último me quiero referir a uno de los temas 
más actuales que Rodolfo Stavenhagen destacó en 
su experiencia como Relator y que en los últimos 
años sería el tema de sus investigaciones. Ya en el 
Primer Informe temático como Relator referido 
justamente a “Los proyectos de desarrollo y los de¬ 
rechos de los pueblos indígenas” (2003) enfatizó 
en la grave violación a los derechos humanos de 
los pueblos indígenas producto de la imposición 
de los grandes proyectos de desarrollo en distintas 
partes del mundo. Entre otros casos destacó el de 
la construcción de presas en el sur de Chile ( Presa 
Pangue y la Presa Raleo) y sus efectos devastadores 
en los territorios del pueblo mapuche-pehuenche. 


junto con la criminalización de sus integrantes; 
como parte de sus recomendaciones el Relator Es¬ 
pecial señaló: “que el gobierno de Chile ratifique el 
Convenio 169 de la oit (...) que cumpla estricta¬ 
mente con las nuevas normas internacionales y su 
propia legislación en materia indígena y ambiental 
a fin de proteger adecuadamente los intereses de 
los pueblos indígenas” (Stavenhagen 2012:56). Así 
también refirió el caso de la Presa Urra que afecta a 
los pueblos emhem kaito en Colombia violando la 
obligación de la Consulta Previa bajo el argumen¬ 
to de ser tierras consideradas de interés público; 
dada la gravedad de la situación en la que vive esta 
población por estar ubicada en una zona de ten¬ 
sión por el conflicto armado, y por los efectos de 
las grandes presas destacó que la supervivencia del 
pueblo embera katio estaba en riesgo. En su Infor¬ 
me como relator de la onu declaró incluso que la 
situación del pueblo en el emberá era un caso evi¬ 
dente de Genocidio, por la violación sistemática 
a sus derechos humanos (Stavenhagen 2012: 60). 
Una carta de la onic (Organización de las Nacio¬ 
nes Indígenas de Colombia) al Relator dejaba claro 
“que los megaproyectos eran la principal causa de 
los actuales conflictos de los embera y el Estado” 
(Stavenhagen 2012: 59). La documentación de dis¬ 
tintos casos daba cuenta de la gravedad de estos 
mega proyectos y sus efectos sistemáticos sobre los 
pueblos indígenas amenazando su sobrevivencia 
y la importancia de tomar acciones al respecto; 
especialmente destacó la garantía del Consenti¬ 
miento Libre e Informado previo a la operación de 
las empresas. Las reflexiones y recomendaciones 
de estos Informes dirigidas a los gobiernos y las 
instancias internacionales como el Banco Mundial 
y la ONU, son muy actuales y dan cuenta de la mi¬ 
rada aguda de R. Stavenhagen para plantearlas de 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


33 



forma resumida y puntual. Por ello no extraña que 
más adelante tuviera la iniciativa de desarrollar un 
nuevo proyecto de investigación sobre los proyec¬ 
tos extractivos en México. 

Recientemente, a fines del mes de agosto de 
2018, el Colegio de México, su institución acadé¬ 
mica, inició un Seminario en el marco de la Cáte¬ 
dra en Derechos Humanos Rodolfo Stavenhagen 
como una manera de honrar su legado. En esa 
ocasión el Seminario se dedicó al tema de: “Los de¬ 
rechos humanos de pueblos y comunidades indíge¬ 
nas frente a los proyectos de desarrollo”.'* Con una 
asidua participación de académicos, funcionarios 
públicos, representantes de organizaciones de de¬ 
rechos humanos nacionales e internacionales y 
miembros de organizaciones indígenas en el even¬ 
to se reflexionó sobre lo que hoy en día represen¬ 
ta la amenaza principal a la sobrevivencia de los 
pueblos indígenas y la crisis medio-ambiental que 
involucra. Serena Chew, su colaboradora y asisten¬ 
te de investigación en los últimos años, presentó 
ahí los resultados del trabajo de investigación de 
R. Stavenhagen, a petición del pnud, aún no publi¬ 
cado, donde da cuenta de la forma en que opera el 
despojo legalizado a favor de empresas transnacio¬ 
nales (mineras, petroleras, eólicas) incumpliendo 
las normas del derecho internacional y el derecho 
de los pueblos a decir NO a los grandes proyec¬ 
tos. Las voces de representantes indígenas como 
los pueblos zapotecos del Istmo de Oaxaca que re¬ 
sisten a las empresas eólicas, los pueblos me’phaa 
de la Montaña de Guerrero, que han librado una 
lucha jurídica para impedir concesiones mine¬ 
ras en su territorio, los comuneros de Cherán en 

4. Seminario "Los derechos humanos de los pueblos indígenas 
frente a los proyectos de desarrollo", ces-colmex. Consultado 8 de 
enero de 2019. Disponible en uri: 

https://agenda.colmex.mx/Actividad/933/los-derechos-huma- 
nos-de-los-pueblos-y-comunidades-indigenas-frente-a-los-pro- 
yectos-de-desarrollo/20180828 


Michoacán que defendieron sus bosques frente al 
acoso de talamontes y el crimen organizado, entre 
muchos otros, revelan la fuerza de la resistencia 
organizada de los pueblos indígenas que no están 
dispuestos a permitir que los proyectos de muerte 
se impongan sobre sus territorios, si bien se trata 
de una lucha desigual que amenaza al conjunto de 
la sociedad. Todos ellos reconocieron en la obra de 
Rodolfo Stavenhagen una inspiración para conti¬ 
nuar luchando. 

Rodolfo Stavenhagen fue un hombre pio¬ 
nero y visionario en el campo de las ciencias hu¬ 
manas y abrió brecha en diferentes áreas. Mantu¬ 
vo una ética y un compromiso constante con los 
pueblos indígenas y la defensa de sus derechos 
humanos contra toda forma de exclusión, subor¬ 
dinación y racismo; fue, en efecto, un académico 
y activista de amplio espectro. La antropología ju¬ 
rídica latinoamericana se ha beneficiado amplia¬ 
mente de sus contribuciones y tiene en su obra a 
uno de sus principales precursores. Lúe un lujo 
para mí y varios de nosotros el compartir tiempos 
de trabajo, amistad y compromiso, al lado de un 
hombre universal, generoso, sereno que supo ga¬ 
narse la confianza de colegas, funcionarios públi¬ 
cos y muy especialmente de los pueblos indígenas 
quienes estuvieron en el centro de sus preocupa¬ 
ciones. Rodolfo Stavenhagen deja un gran vacío, 
difícil de llenar, pero también un importante lega¬ 
do de honestidad intelectual y política que consti¬ 
tuye una inspiración para las futuras generaciones. 
Su pensamiento resulta aún más vigente en el mo¬ 
mento actual cuando enfrentamos una nueva era 
de neocolonialismo y despojo sobre los territorios 
indígenas, hecho que él lamentó profundamente. 


34 


Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 




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América Latina: un mapa para el pensamien¬ 
to jurídico del siglo XXL Buenos Aires, Siglo 
XXI. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


35 




















Reconfiguraciones en 
la interpretación de la 
realidad: una propuesta 
contra la exclusión 

Serena Chew Plascencia^ 


Decía Rodolfo Stavenhagen que un intelectual tie¬ 
ne que ser público, y que no puede mantenerse al 
margen de los grandes problemas del mundo, de 
los grandes problemas nacionales, de los problemas 
sociales de la sociedad en la que uno vive. La tra¬ 
yectoria intelectual y política de Rodolfo es la de un 
hombre congruente con esa idea, que mantuvo no 
sólo la convicción de hacer público el pensamien¬ 
to, sino que hizo de la tarea intelectual una praxis 
comprometida con los pueblos con quienes trabajó 
toda su vida. 

Hacer una síntesis del legado intelectual de 
Rodolfo es una tarea que resulta prácticamente im¬ 
posible. Más de medio siglo de investigación ardua 
y comprometida deja más pistas abiertas de las que 
una sola persona quizá podría llegar a seguir. Inten¬ 
taré, sin embargo, plantear algunos puntos de este 
legado que me parecen particularmente pertinen¬ 
tes en el momento actual que vivimos en México, 
en América Latina y el mundo, siguiendo una re¬ 
flexión que acompañó siempre la obra de Rodolfo: 
la importancia del compromiso social en la investi¬ 
gación, particularmente en ciencias sociales. 

Los que lo conocimos y compartimos su 
creación intelectual en el día a día, sabemos que sus 
textos reflejan su personalidad, su sencillez, su gra¬ 
titud por la vida y la diversidad. Stavenhagen, en su 
trato cotidiano, ejercía ese humanismo del cual se 
habla en las aulas o en los centros de investigación y 

1. Profesora de asignatura adscrita al Centro de Estudios Sociológi¬ 
cos, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional 
Autónoma de México (unam). Correo: schewp@gmail.com. 


que pocos investigadores muestran en su trato con 
la gente, con las y los alumnos, o con los campesinos 
e indígenas, con los menos favorecidos. 

Stavenhagen formó parte de una generación 
de intelectuales de ruptura. Habiéndose formado 
en la tradición de la antropología indigenista - 
aquella que se proponía como meta la “integración 
del indio a la nación”, en colaboración con el Esta¬ 
do modernizador - Rodolfo fue de los primeros en 
señalar los efectos negativos que dicha visión y las 
políticas derivadas estaban teniendo precisamente 
sobre los pueblos indígenas. 

Una de las primeras experiencias fuera del 
aula que Rodolfo tuvo fue en la Comisión del Papa- 
loapan, como parte de un grupo de antropólogos 
cuya tarea era convencer a la población mazateca 
de dicha región de los beneflcios que les traería eso 
que hoy llamaríamos el desplazamiento forzado 
por la construcción de una presa. La experiencia lo 
marcó profundamente. Así fue como comenzó a 
estudiar los temas transversales al desarrollo de los 
Estados-nacionales y las contradicciones entre la 
experiencia concreta de la gente y los grandes dis¬ 
cursos sobre la modernización de América Latina 
o la democratización de los países colonizados. 

En su generación, muchos fueron o son los 
profesionales y burócratas que, ligados a las institu¬ 
ciones del Estado de aquel entonces, participaron 
en proyectos similares convencidos de ser parte de 
una marcha hacia el progreso. Lo que distinguió a 
Rodolfo y a otros cuantos de sus compañeros, es 
que, a partir de su propia experiencia como agente 
del Estado, logró construir una crítica, que fue más 
allá de una reflexión en el escritorio, y comenzó a 
transformar, insidiosa pero radicalmente, la forma 
de hacer ciencias sociales no sólo en México sino 
en América Latina y el mundo. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


37 





El desarrollo de su pensamiento siempre fue 
construyéndose a partir de grupos de investiga¬ 
ción. De ese modo, su experiencia como investi¬ 
gador del Instituto Nacional Indigenista (ini) en 
1945; sus estudios en l’École Practique des Hautes 
Études, de la Universidad de Paris, en 1960; y la 
oportunidad de presidir la Secretaría General del 
Consejo Latinoamericano de Investigaciones Socia¬ 
les (cLACSo), en Río de Janeiro, en 1962, lo llevaron 
a construir uno de los conceptos transversales a la 
crítica al desarrollismo. 

Fue así, y a partir de los diálogos que sostuvo 
con intelectuales y luchadores sociales latinoameri¬ 
canos y de diversas partes del mundo -sobre todo 
de los países colonizados-, que Stavenhagen, al pa¬ 
recer al mismo tiempo que Pablo González Casano- 
va, propone la idea del colonialismo interno como 
forma de opresión determinante para entender la 
reabdad de los países latinoamericanos. 

El colonialismo interno, desde la perspectiva 
de Stavenhagen, atraviesa la cuestión cultural como 
un eje fundamental. La idea del mestizaje como ele¬ 
mento unificador de las naciones latinoamericanas 
fundamenta la opresión de los pueblos originarios, 
al negar, por un lado, la diversidad cultural del mun¬ 
do y, por otro, al justificar el despojo o la explotación 
de los grupos sociales menos favorecidos y sobre 
todo del campesinado y los pueblos indígenas. 

En sus “Siete tesis equivocadas sobre Amé¬ 
rica Latina”, podemos leer un ejemplo de su teoría 
situada, ya que en su análisis no sólo cuestiona las 
formas de la interpretación social de la realidad lati¬ 
noamericana, sino que gesta su crítica desde la em¬ 
patia con los grupos sociales que habían sido borra¬ 
dos de los proyectos nacionales y emancipatorios, 
en particular los grupos indígenas, como lo expresa 
en su sexta tesis: 


“La integración nacional en América Latina 
es producto del mestizaje”. [...] “La falacia de esta 
tesis está en que el mestizaje biológico y cultural 
(proceso innegable en muchas partes de América 
Latina) no constituye, en sí mismo, una alteración 
de la estructura social vigente. Al igual que la tesis 
de la clase media, la del mestizaje atribuye a cier¬ 
tos elementos de la población (definida arbitraria¬ 
mente, de acuerdo con criterios muy limitados) 
capacidades o características que no poseen o, si 
las tienen, son ajenas a criterios biológicos o cultu¬ 
rales que sirvieron para definirlos”. (Stavenhagen 
2015a, pp22-23) 

El pensamiento de Rodolfo no pierde vigen¬ 
cia hoy día, a pesar de que un sector importante 
de la academia parece empezar a considerarlo algo 
demodé. A pesar del boom que tuvieron los temas 
indígenas en la academia a partir del alzamiento 
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, más 
de veinte años después parece regresar la idea de 
que el estudio -y más aún, la investigación com¬ 
prometida- de estas cuestiones, es algo del pasado, 
que interesa tan sólo a unos pocos amantes de las 
antigüedades y románticos costumbristas. 

Los temas de las cuestiones agrarias con de¬ 
mandas sobre la tierra, la explotación por un lado 
y el desprecio por el otro, del trabajo campesino, 
son aún tan vigentes como en la época en que Sta¬ 
venhagen escribió Problemas étnicos y campesinos 
(1979). Los temas en la actualidad sobre el dilema 
entre la propiedad privada y la propiedad colecti¬ 
va, la existencia de pequeños minifundios que han 
servido para agudizar la pobreza campesina, etc., 
son problemas que se agudizan con la desintegra¬ 
ción de las comunidades y el abandono de las po¬ 
líticas sociales relativas a la producción del campo 
mexicano (Stavenhagen 1985). 


38 


Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



Por otro lado, el tema de los derechos huma¬ 
nos como parte de la lucha incansable por la inclu¬ 
sión de los pueblos indígenas, que Rodolfo realizó 
junto con un cuerpo de investigadores de todo el 
mundo, se vio reconocido en la Declaración de los 
Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada en 
2007. La Declaración es hoy, conjuntamente con 
el Convenio 169 de la oit, uno de los pilares de 
los movimientos sociales, en la medida en que han 
sido tomados, ambos documentos, como banderas 
para la defensa de los territorios indígenas y los re¬ 
cursos naturales. La participación de Stavenhagen 
en la redacción y proceso de aprobación de la De¬ 
claración fue crucial, al igual que su trabajo como 
Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la 
Situación de los Derechos Humanos y Libertades 
Fundamentales de los Pueblos Indígenas, que sir¬ 
vió para visibibzar las condiciones de los pueblos 
y comunidades indígenas en el mundo. Este tra¬ 
bajo, a mi parecer, es ejemplo de los resultados del 
nuevo paradigma teórico que Stavenhagen ayudó 
a crear, y que incluye un proceso de descoloniza¬ 
ción intelectual, política y económica, mediante la 
inclusión de una diversidad social y cultural. 

El trabajo de Stavenhagen cruza todos los 
ámbitos de la ciencia social: abarcó desde discu¬ 
siones sobre racismo, cuestiones agrarias, hasta 
debates sobre política y economía. A lo largo 
de su trayectoria, siempre buscó demostrar las 
diferentes formas en que las concepciones ra¬ 
ciales condicionaban las perspectivas sobre el 
desarrollo, y cómo estas perspectivas perpetúan 
y agudizan las desigualdades sociales. Como es¬ 
cribió en 1974: “El cambio en las estructuras de 
producción -y por ende, en las del consumo, y 
en las mentalidades- sólo se logrará mediante 
una economía planificada en función de las ne¬ 


cesidades colectivas, y no al servicio de las clases 
privilegiadas. Lo demás sólo son buenos deseos.” 
(Stavenhagen 1978: 38) 

Un ejemplo de su vigencia es lo que ha pa¬ 
sado actualmente con el pueblo Sioux de Dakota 
del Norte, en Estados Unidos, que celebró una 
pequeña victoria en diciembre del 2016, con la 
suspensión temporal de la construcción de un 
oleoducto que atravesaría sus tierras, el cual 
contravenía los tratados firmados con el Estado 
norteamericano y que amenazaría con contami¬ 
nar irreversiblemente el suministro de agua de 
la región. La ruta había sido alterada del plan 
original debido a peticiones y preocupaciones 
de otras comunidades (no indígenas), pero los 
Sioux y quienes los acompañaron tuvieron que 
recurrir a la protesta -que se encontró con gases 
lacrimógenos, detenciones arbitrarias, bloqueos 
de alimentos, y cañones de agua en temperatu¬ 
ras cercanas a los 0°C-, para lograr siquiera que 
se reconsiderara la ruta del oleoducto. La fuer¬ 
za del colonialismo interno se hizo nuevamente 
patente cuando una de las primeras acciones de 
Donald Trump como presidente fue una orden 
ejecutiva que reabre el proyecto en Dakota. El 
oleoducto en cuestión tiene una inversión de 
3.800 millones de dólares, lo que responde a in¬ 
tereses de grupos económicos que han invertido 
en dicho proyecto. 

Si bien Stavenhagen no realizó ninguna vi¬ 
sita como Relator Especial de Naciones Unidas 
a los Estados Unidos, su sucesor. James Anaya, 
concluyó en 2012 que los pueblos indígenas de 
ese país “enfrentan retos significativos relaciona¬ 
dos con injurias históricas, que incluyen tratados 
violados y actos de opresión, así como políticas 
públicas mal dirigidas, que hoy se manifiestan 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


39 



en varios indicadores de desventaja e impedi¬ 
mentos al ejercicio de sus derechos individuales 
y colectivos” (Anaya 2013: 9-10). 

En México, los pueblos indígenas enfren¬ 
tan no sólo múltiples retos, sino incluso ame¬ 
nazas a su supervivencia misma, tanto en su di¬ 
mensión de culturas como en su condición de 
personas concretas. La minería y otros proyectos 
extractivos de gran afectación socio-ambiental 
se han expandido sobre los territorios indígenas 
-tema que preocupó a Rodolfo y motivó una de 
sus investigaciones en los últimos años que no 
ha sido publicada aún. Por mencionar tan sólo 
unos ejemplos, los pueblos me’phaa y na saavi 
de la Montaña de Guerrero se han opuesto a la 
instalación de un proyecto minero; los pueblos 
nahuas de Morelos luchan aún contra la instala¬ 
ción de una mina cuya concesión abarca incluso 
la zona arqueológica de Xochicalco; los pueblos 
nahuas y totonacos del norte de Puebla y Vera- 
cruz se enfrentan a una compleja red de proyec¬ 
tos energéticos, mineros y represas; los pueblos 
hinnizá e ikoojts del Istmo de Tehuantepec han 
visto sus territorios afectados por la instalación 
de parques eólicos; y la lista podría continuar y 
abarcar una ponencia entera. 

Más aún, una mujer indígena tiene el do¬ 
ble de probabilidades de morir por causas rela¬ 
cionadas al embarazo que una que no lo es (Sesia 
2013), y la tercera parte de los niños indígenas 
menores de cinco años sufre desnutrición cróni¬ 
ca -proporción que no hace más que aumentar 
con la edad (Instituto Nacional de Salud Pública 
2012). Pero en las aulas y pasillos pareciera que 
ya no vale la pena hablar de colonialismo, que 
“neolatifundismo y explotación” son sólo feti¬ 
ches ideológicos y no categorías que ayudan a 


entender la realidad, que los derechos humanos 
son preocupaciones propias de los activistas y 
no de la ciencia social. 

Todos estos temas fueron siempre una 
preocupación que acompañó fuertemente a Ro¬ 
dolfo a lo largo de su vida y hoy en día siguen 
vigentes en el pensamiento social y en el desa¬ 
rrollo de la investigación social. Reflexión que 
además nos debe de acompañar con algo mucho 
más importante en nuestro quehacer cotidiano: 
la responsabilidad ética del intelectual. 

Termino con palabras del propio Rodolfo. 
Como dijo en la conferencia magistral que im¬ 
partió al recibir el doctorado honoris causa en 
la unam: 

Si en la actualidad el Estado y las empresas 
privadas contratan a los antropólogos como aseso¬ 
res para proyectos de desarrollo que inciden en las 
condiciones de vida de la población afectada, en 
el medio ambiente, en la alimentación y la salud, 
mientras que del otro lado se juegan los poderosos 
intereses económicos de las empresas involucradas 
(como las mineras, o los polos turísticos por ejem¬ 
plo), ¿cómo puede o debe ejercerse la ética profe¬ 
sional o bien, la responsabilidad social, de aquél 
profesionista? ¿Es el consejo del antropólogo una 
mercancía más en el mercado, o expresa también 
una visión del mundo que se traduce en un com¬ 
promiso humano y social? (Stavenhagen 2015b). 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



Bibliografía 



Anaya, James (2013), Informe del Relator Especial 
sobre los derechos de los pueblos indígenas (In¬ 
forme Especial No. A/68/317). Asamblea Ge¬ 
neral Naciones Unidas. Recuperado a partir de: 
https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/ 

BDL/2014/9697.pdf 

Instituto Nacional de Salud Pública (2012), Desnutri¬ 
ción en México: intervenciones hacia su erra¬ 
dicación. Recuperado a partir de http://ensanut. 
insp.mx/doctos/analiticos/Desnutricion.pdf 

Sesia, Paola (2013). “Derechos humanos, salud y muer¬ 
te m a terna: características, potencial y retos de 
un nuevo enfoque para lograr la maternidad se¬ 
gura en México”. Revista Andaluza de Antropo¬ 
logía. Número 5 “Aportaciones y potencialida¬ 
des de la Antropología de la Salud.”, Septiembre 
2013, pp. 66-90. 

Stavenhagen, Rodolfo (1978), Testimonios. México, 
Universidad Nacional Autónoma de México. 

-(1979), Problemas étnicos y campesinos. Mé¬ 
xico, Instituto Nacional Indigenista. 

-(1985), “Aspectos sociales de la estmctura 

agraria en México”. En: Neolatifundismo y Ex¬ 
plotación. 10a. ed., México, Editorial Nuestro 
Tiempo, pp. 11-54. 

- (2015a), “Siete tesis equivocadas sobre Amé¬ 
rica Latina”, Edición conmemorativa del Semi¬ 
nario Internacional: Nuevas miradas tras medio 
siglo de la publicación Siete tesis equivocadas 
sobre América Latina. México, El Colegio de 
México. 52p. 

-(2015b), “La antropología mexicana. Un pro¬ 
yecto de nación”. Presentado en Conferencia 
Magistral. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


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Fotografías: Archivo propiedad de Elia Stavenhagen 






De la costumbre jurídi¬ 
ca al derecho indígena: 
la autonomía como 
utopía^ 

Magdalena Gómez^ 


Agradezco de manera muy especial a Elia Stavenha- 
gen la invitación a participar en este justo homenaje 
a quien fuera amigo y maestro de varias generacio¬ 
nes, dentro y fuera del país. Y me atrevo a decir que 
en el mundo. Con esta convicción les comparto mi 
testimonio y reflexión, a partir de diferentes textos 
que he elaborado durante dos décadas. 

En 1987 inició sus trabajos un Seminario 
bajo los informales auspicios de diversas institucio¬ 
nes y la dirección de Rodolfo Stavenhagen. En aquel 
momento nos congregó la inquietud por explorar 
desde diversas disciplinas el espacio de lo “consue¬ 
tudinario” o de la “costumbre jurídica”, en oposición 
a y en contradicción con el relativo al derecho po¬ 
sitivo o al llamado orden jurídico nacional. El libro 
Entre la ley y la costumbre ... es el resultado de los 
trabajos de dicho Seminario en México y fueron 
presentados en un seminario latinoamericano or¬ 
ganizado por el propio Rodolfo, que se realizó en 
Lima en 1988 (Stavenhagen 1989). 

Este libro pionero y en muchos sentidos 
emblemático, expresa en su título y contenido el 
espacio conceptual de los procesos que median 
tanto en la aplicación interna de las normas de 
control social en el entorno indígena, como el que 
se presenta cuando, en lugar de ellas, rige plena¬ 
mente el derecho nacional. Recordemos que en los 
años ochenta prevalecía en nuestro país un régi- 

1. Presentado en el Coloquio "Las autonomías indígenas en México, 
retos y perspectivas. Un homenaje a Rodolfo Stavenhagen", 26 y 27 
de abril de 2017, Cuernavaca Morelos. 

2. Académica de la Universidad Pedagógica Nacional (upn) y colabo¬ 
radora de la sección de Opinión en el periódico mexicano La Jornada. 


men constitucional ajeno al reconocimiento de la 
existencia de los pueblos indígenas, en contraste 
con la mayoría de los países de América Latina, 
que para esas fechas habían reformado sus cartas 
fundamentales. 

A Anales de 1989, asistí a dos reuniones or¬ 
ganizadas por Rodolfo Stavenhagen y Diego Itu- 
rralde en el Instituto Interamericano de Derechos 
Humanos (iidh), en San José de Costa Rica, sobre 
derecho consuetudinario y sobre administración 
de justicia para los pueblos indígenas, dirigidos a 
líderes y abogados indígenas de América Latina.^ 
Durante las mismas, se cuestionó radicalmen¬ 
te el uso de conceptos “colonialistas” como el de 
“Derecho Consuetudinario” en lugar de “Derecho 
Indígena” que existe -planteaban los líderes- al 
margen de que lo reconozca o no el Estado. Sin 
embargo, este señalamiento aparecía como discur¬ 
so político de reivindicación histórica, porque al 
analizar los casos particulares observamos que el 
ámbito de intersección entre el derecho indígena y 
el nacional mostraba signos evidentes de la consa¬ 
bida supremacía de éste frente aquél. 

Pronto aprendí también que había que dis¬ 
tinguir el escenario de los indígenas frente al de¬ 
recho nacional, y este último, en contraposición al 
histórico, el cual configura propiamente el derecho 
de los indígenas. Mientras en el primero sólo hay 
espacio para los derechos individuales, el segundo 
demanda la dimensión de los derechos colectivos, 
de los derechos de los pueblos. Todo este relato 
muestra la primera etapa del camino que hemos re¬ 
corrido, en particular los abogados y abogadas en 
América Latina que nos hemos propuesto acom- 

3. Tarea que para Rodolfo fue central dentro de las actividades de la 
Academia Mexicana de Derechos Humanos y a la que veía como un 
espacio de encuentros propiciatorios de vínculos en los movimien¬ 
tos. De ahí que al elaborar agendas, él insistía en dejar recesos para 
tal objetivo. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


43 






pañar el proceso de juridicidad de las demandas 
de los pueblos indígenas. También muestra la in¬ 
fluencia que en mi caso tuvo el fuerte vínculo con 
Rodolfo Stavenhagen, maestro, sembrador y pio¬ 
nero de muchos frentes, entre los que destaca el de 
los derechos de los Pueblos Indígenas en el sistema 
de la Organización de las Naciones Unidas, donde 
fue el primer Relator especial de las Naciones Uni¬ 
das para la situación de los Derechos Humanos y 
las Libertades Fundamentales de los Pueblos Indí¬ 
genas. A ello dedicó muchos de sus esfuerzos, y en 
particular al proceso de elaboración, discusión y 
aprobación de la Declaración de Naciones Unidas 
sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, sin dejar 
de lado su preocupación sobre la aplicación de la 
misma. De todo ello nos dio cuenta en un texto 
clave como lo es el de su etnografía acerca de la 
experiencia en la onu. (Stavenhagen 2015) 

De la juridicidad inacabada 

1992 fue el año del quinto centenario y marcó el 
horizonte que el Estado Mexicano estaba dispues¬ 
to a ofrecer para el reconocimiento de derechos 
a los indígenas sin tocar el espacio propiamente 
del derecho indígena. Tras prolongados debates 
y negociaciones, se logró la adición al artículo 4° 
de la Constitución General de los Estados Unidos 
Mexicanos, formalizada el 28 de enero de 1992, de 
un párrafo que reconocía el carácter pluricultural 
de la nación mexicana, pero sin asumir a ese nivel 
como sujeto de derechos a los pueblos indígenas y 
delegando a la ley la protección y desarrollo de una 
serie de derechos como las lenguas, usos y costum¬ 
bres, formas de organización social y política. Esta 
reforma fue rechazada por el movimiento indíge¬ 
na y se procesó desde la soledad y el aislamiento 
del entonces Instituto Nacional Indigenista (ini). 


Habría que señalar que el procesamiento de ese 
párrafo no fue sencillo, reflejaba lo que en aquel 
momento el Estado estaba dispuesto a “conceder”. 

La enunciada ley reglamentaria nunca exis¬ 
tió y los esfuerzos del ini para su elaboración antes 
de 1994, se encontraron con la ausencia de volun¬ 
tad política y también con la dificultad de regular 
desde la ley derechos que requerían rango cons¬ 
titucional para evitar conflictos con leyes que ya 
abordan las materias relacionadas con ellos. 

En ese contexto, resultó absurdo que, ya 
estallado el movimiento zapatista, el hoy ex Pre¬ 
sidente Carlos Salinas creara una Comisión, la de 
Justicia y Desarrollo Social para los Pueblos Indí¬ 
genas, cuyo objetivo era lograr la Ley Reglamen¬ 
taria del artículo 4° constitucional. Asimismo, con 
el hoy ex Presidente Zedillo, se intentó evadir el 
planteamiento de otra reforma constitucional y se 
insistió en la Ley Reglamentaria de dicho artículo 
constitucional. 

Por otra parte, durante el proceso para la 
exigua adición al 4° constitucional, se cruzó la que 
sería la verdadera reforma indígena del salinismo. 
El 6 de enero de 1992 culminó el proceso de refor¬ 
ma al artículo 27 constitucional. De igual modo, se 
realizaron diversas reformas legales y a Constitucio¬ 
nes locales. Destacan, entre ellas, las que se promo¬ 
vieron al Código Eederal de Procedimientos Penales 
y al de Procedimiento Penales para el Distrito Pede- 
ral, el 8 de enero de 1991, las cuales establecieron: 
la obligatoriedad del traductor cuando el indígena 
sea monolingüe o “no entienda suficientemente el 
castellano”; la facultad de solicitar reposición de 
procedimiento en caso de incumplimiento a este 
requisito; y, la de ofrecer dictámenes periciales so¬ 
bre los factores culturales que inciden en los hechos 
constitutivos del presunto delito. Con esta reforma 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



se abrió la posibilidad formal de terminar con la 
práctica de procesar a los indígenas en un idioma 
que no entienden y sobre hechos que en su comu¬ 
nidad suelen tener otra valoración. 

Previamente se había ratificado el Convenio 
169 de la Organización Internacional del Trabajo'* 
que aborda la dimensión de los derechos colectivos 
en asuntos básicos como el de tierras y territorios. 
A diferencia de las grandes reformas estructurales 
que el Estado ha decidido en la actualidad, las diri¬ 
gidas a los indígenas no expresaban un replantea¬ 
miento del Estado para incorporar con todas sus 
implicaciones la dimensión pluricultural. 

Este conjunto de reformas no fue asumido por 
el movimiento indígena, pues ellos planteaban la ne¬ 
cesidad de alcanzar su autonomía y reconocimiento 
como sujetos de derecho para dejar atrás la política 
que los ha ubicado como objetos de atención. 

En síntesis, la reacción del movimiento indí¬ 
gena ante este bloque de reformas fue de adhesión 
política al convenio 169 de la oit y de cuestiona- 
miento a la limitada reforma al 4° constitucional. 
Y es importante añadir que el convenio 169 se “es¬ 
trenó” con el Consejo de los pueblos nahuas del 
Alto Balsas para apoyar su demanda de suspender 
la construcción de la presa de San Juan Tetelcingo. 

En este marco fue que elaboré la lectura co¬ 
mentada del convenio 169 de la oit, y que contó 
con dos ediciones en el hoy extinto Instituto Na¬ 
cional Indigenista (ini).® Mediante este trabajo 
convalidaba mi postura contra la etnocéntrica y 
muy jurídica frase de que la ignorancia de la ley no 

4. El vacío jurídico constitucional se empezó a cubrir con la ratifi¬ 
cación, el 3 de agosto de 1990, y el registro el 4 de septiembre del 
mismo año, del convenio 169 de la Organización Internacional del 
Trabajo. Así, sin consultas a los interesados, el Senado de la Repú¬ 
blica en la sesión de la Comisión de Relaciones Exteriores del 26 de 
junio del mismo año, dictaminó que "el presente convenio no contie¬ 
ne disposición alguna que contravenga nuestro orden constitucional 
ni vulnere la soberanía nacional." 

5. El 9 de agosto de 2017, después de 20 años, se presentó la tercera 
edición bajo el auspicio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 


exime su cumplimiento. Tesis que el Estado aplica 
sin cumplir la obligación de difundir y promover 
el conocimiento de las normas jurídicas. Para mí el 
derecho no debe ser sólo un asunto de especialis¬ 
tas sino elemento básico de la cultura ciudadana. 

Por otra parte, desde el punto de vista jurídi¬ 
co, los intentos por aplicar las normas en materia 
penal, aún encuentran limitaciones derivadas del 
desconocimiento casi absoluto sobre las diversas 
culturas de los pueblos indígenas entre los encar¬ 
gados de procurar y de administrar justicia. De 
nada servía, nos percatamos en su momento, que 
se lograra conseguir un traductor si no había refe¬ 
rentes para una adecuada traducción cultural. 

Todo este proceso fortaleció la convicción 
de que los verdaderos especialistas en derecho in¬ 
dígena son los propios pueblos indígenas y de que 
se requiere autonomía para que tengan capacidad 
de reconstituir su espacio de autogobierno en tor¬ 
no a decisiones fundamentales como el acceso al 
uso y disfrute de recursos naturales y al reconoci¬ 
miento de sus sistemas normativos en asuntos que 
vayan más allá del robo de la gallina. 

Ahí está el corazón de lo pactado y hasta hoy 
incumplido, en los Acuerdos de San Andrés.*” La 
autonomía indígena, lejos de “desintegrar” al Esta¬ 
do mexicano, permitiría fortalecer la democracia 
nacional. Cabe reiterar: no habrá reforma del Es¬ 
tado profunda si continúan excluidos los pueblos 
indígenas. De tal modo, la autonomía por un lado 
les permitiría retomar decisiones en asuntos bási¬ 
cos y, a la vez, les daría la posibilidad de garantizar 
su participación en el conjunto de espacios de la 
sociedad. Se rompería así el concepto formal de la 
democracia monocultural que supone que su di- 

6. Firmados eM6 de febrero de 1996, entre el Gobierno Federal y el 
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln), como resultado de 
la primera mesa del diálogo y negociación en torno al derecho y cul¬ 
tura indígenas. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


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mensión representativa es la expresión más avan¬ 
zada y que ve como una amenaza a las formas de 
democracia directa que se ejercen en los pueblos 
indígenas. 

Si se observa en perspectiva, damos cuen¬ 
ta del avance que se ha logrado, en particular de 
1994 para acá. El levantamiento zapatista colocó 
la agenda indígena en el escenario nacional, como 
nunca antes en nuestra historia, y si bien desper¬ 
tó el racismo y la discriminación presentes en la 
cultura dominante, también ha provocado que 
crecientes sectores se involucren en una reflexión 
sobre las implicaciones de la esencia pluricultural 
de la nación. Queda aquí anotado un primer ele¬ 
mento: este proceso no obedece a la preocupación 
del Estado por reformarse y dar cabida a los his¬ 
tóricamente excluidos, y justamente ello explica el 
prolongado y desgastante debate donde, si algo ha 
quedado claro, es que las salidas formales, cultura- 
listas y retóricas no son aceptadas como moneda 
de cambio de cara a la autonomía cuyo reconoci¬ 
miento reclaman los pueblos indígenas y que tie¬ 
ne en los Acuerdos de San Andrés Sacamchen su 
marco mínimo. 

A partir de la Arma de dichos acuerdos, el 
movimiento indígena, agrupado en el Congreso 
Nacional Indígena, mantuvo una posición Arme 
acerca de que los mismos ya habían sido negocia¬ 
dos previo a su Arma, por lo tanto, no deberían ser 
susceptibles de regateos y distorsiones. Así, el cni 
acompañó al Ejército Zapatista de Liberación Na¬ 
cional (ezln) en todas las decisiones y moviliza¬ 
ciones que en su momento generó la búsqueda de 
su cumplimiento. Para el movimiento indígena se 
abrieron posibilidades de fortalecimiento de su or¬ 
ganización. Es importante recordar que, en 1992, 
no se vía posible un Congreso Nacional Indígena, 


cuando vivimos con cierta impotencia la imposi¬ 
ción de la reforma al artículo 27 constitucional; 
que fue desde mi punto de vista la verdadera re¬ 
forma indígena del salinismo. 

En todo caso, en el plano teórico hay avan¬ 
ces y la reflexión jurídica se ha impuesto, abrien¬ 
do paso al derecho indígena. La experiencia lati¬ 
noamericana ha sido muy importante tanto en la 
formación de los que somos abogados como en el 
movimiento indígena. Sin embargo, nuestra agen¬ 
da inmediata está llena de retos y de problemas no 
resueltos. 

2001: Los pueblos indígenas y la razón de 
Estado en México 

Mi punto de partida es que en 2001 cerramos una 
etapa muy fuerte en relación con la movilización po¬ 
lítica, la reivindicación y el debate en torno a los con¬ 
ceptos del derecho indígena (Gómez 1997; Gómez 
2001; Gómez 2002; Gómez 2004; Gómez 2005; Gó¬ 
mez 2011) y que los saldos que tenemos con todos 
los candados que en el camino se fueron colocando, 
tanto a nivel nacional como internacional, le dan o 
no sentido a la justiciabilidad del derecho indígena. 

Resulta necesario comprender cabalmente 
las implicaciones de la posición de Estado que se 
definió en 2001 en el caso mexicano, que implicó 
el cierre de una etapa que se mantendrá mientras 
subsista la hegemonía neoliberal. 

Así, cobra relevancia la regulación sobre re¬ 
cursos naturales con el consiguiente impacto para 
la posibilidad de alcanzar la reconstitución de los 
pueblos indígenas por la vía de la autonomía, pero 
también en el marco de una real y profunda refor¬ 
ma del Estado. 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



Con el cambio de gobierno, el Presidente 
Vicente Fox presentó al Senado como iniciativa la 
propuesta de la Comisión de Concordia y Pacifi¬ 
cación (cocopa), ^ el 5 de diciembre del 2000. Tras 
la movilización de la Marcha del Color de la Tierra 
y la participación zapatista en San Lázaro,® la Cᬠ
mara de Senadores elaboró un dictamen, contra¬ 
viniendo lo pactado en los Acuerdos de San An¬ 
drés, con base en el cual, la comisión permanente 
del Congreso de la Unión declaró el 18 de julio de 
2001 formalmente aprobada la reforma constitu¬ 
cional y publicada en el Diario Oficial de la Fede¬ 
ración el 14 de agosto del mismo año. 

Insisto en colocar la mirada en la razón de 
Estado que se definió para los pueblos indígenas 
al decidir la mutilación y distorsión del alcance 
de la reforma en materia indígena pactada en los 
Acuerdos de San Andrés Larraínzar en 1996, que 
presuponía una Reforma del Estado. En el texto 
del nuevo artículo 2° constitucional se determinó 
que la reforma en materia indígena se ejercería 
“con respeto a las modalidades de propiedad y te¬ 
nencia de la tierra establecidas en esta Constitu¬ 
ción y a las leyes de la materia, así como a los dere¬ 
chos adquiridos por terceros o por integrantes de 
la comunidad”. El supuesto nuevo derecho consti¬ 
tucional para los pueblos indígenas nació enton¬ 
ces supeditado a las leyes, cuestión contraria al 
principio de jerarquía de normas; esto, sin abordar 
las omisiones de conceptos como el de “tierras” y 
“territorios” que fueron sustituidos por “los luga¬ 
res que habitan y ocupan”. De modo que el Poder 

7. La Comisión de Concordia y Participación se integró con legis¬ 
ladores de todos los partidos, de ambas cámaras, y fue parte de la 
estructura del diálogo contemplado en la ley que al efecto se emi¬ 
tió en 1995. Dicha Comisión elaboró una propuesta de reforma para 
cumplir los Acuerdos de San Andrés, aceptada por el ezln, no así por 
el gobierno del hoy ex Presidente Ernesto Zedillo. 

8. Así se denomina a la sede oficial de la Cámara de Diputados, sin 
embargo, el 28 de marzo de 2001 sesionaron en ese recinto las dos 
cámaras para recibir al ezln y al Congreso Nacional Indígena. 


Legislativo no fue capaz de garantizar el uso y dis¬ 
frute de recursos naturales cuando expresamente 
no se demandaba el pleno dominio. Los conflictos 
con derechos de terceros se darían de entrada si se 
planteaban derechos sobre las tierras y los territo¬ 
rios que han ocupado. Además, de acuerdo con la 
Suprema Corte, no cualquier interés de tercero es 
reivindicable, sino sólo el de aquel que demuestre 
que su derecho ha sido violado. Planteado en estos 
términos, constituye una condicionante genérica 
que consigna una virtual preferencia a favor de 
cualquier interés distinto al de los pueblos. 

Es indudable que las inserciones de normas 
relativas a derecho indígena en el orden constitucio¬ 
nal expresarían avances en el terreno de las reivindi¬ 
caciones de los pueblos indígenas, y su ejercicio ten¬ 
dería a confrontar crecientemente las aspiraciones 
neoliberales del Estado. Por eso han quedado atrás 
las posibilidades que abriría una reforma congruen¬ 
te con los Acuerdos de San Andrés. Era importante 
este tema porque existe una fragmentación legal en 
cuanto a recursos naturales. Lo cual contrasta radi¬ 
calmente con el hecho de que los pueblos los asu¬ 
men de manera integral. Así, encontramos la ley 
agraria por un lado, la minera y forestal, la de aguas, 
la de pesca y la de equilibrio ecológico por otro. 

A manera de conclusiones 

A tres décadas de lucha por el reconocimiento de 
sus derechos, los caminos de la movilización indí¬ 
gena se han transformado: algunos se han bifur¬ 
cado para encontrarse en la lucha por los espacios 
del Estado, mientras que otros han definido una 
estrategia para fortalecer su autonomía en los he¬ 
chos. También las demandas registran reacomo¬ 
dos y redimensionamiento 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


47 




En esta aparente imposibilidad hay un ele¬ 
mento cierto: la profundización de las políticas 
neoliberales que han hecho de los antiguos Esta¬ 
dos-nación una mera ficción (Assies 1999). Ahí 
se asienta el necesario redimensionamiento de las 
luchas sociales en nuestros países latinoamerica¬ 
nos: pelear de cara a sus respectivos Estados, pero 
con la mira puesta en las transnacionales, que no 
han requerido un solo proceso constituyente que 
esté por fuera de los aparatos operativos en que se 
han convertido organismos como el Banco Intera- 
mericano de Desarrollo (bid) o el Banco Mundial 
(bm), entre otros. Sin embargo, felizmente la rea¬ 
lidad tiene otros escenarios, “bolsones de resisten¬ 
cia”, como les han llamado los zapatistas mexica¬ 
nos -porque los hay de otros países- y desde ahí y 
desde las redes que pacientemente se van tejiendo, 
se organizan para detener el empuje neoliberal 
que esta vez ya no sólo busca excluirlos sino vir¬ 
tualmente eliminarlos (Santos, 2002). En nuestros 
países, la aplicación de normas constitucionales está 
atada a la discrecionalidad que entraña “la voluntad 
política” de aplicarlas. Esta línea se pone en crisis 
frente a unos sujetos políticos interesados en exigir 
su cumplimiento. Las crecientes movilizaciones in¬ 
dígenas en regiones que conjugan extrema pobre¬ 
za y marginación social y política, están generando 
una tendencia muy grave y creciente que consiste en 
valorar la problemática indígena bajo un esquema 
de seguridad nacional en lugar de proponerse, in¬ 
cluso en lógica de gobernabilidad, el fortalecimiento 
del Estado de Derecho con la ampliación del marco 
constitucional que propicie la participación directa 
de estos pueblos en la definición y ejecución de po¬ 
líticas nacionales. 

Si nos acercamos a los diversos países de la 
región y los vemos por la ventana indígena, encon¬ 


traremos escenarios comunes, independientemen¬ 
te de la ausencia o presencia de normas constitu¬ 
cionales, legales o de derecho internacional. Por 
ejemplo, paradójicamente, la tierra ya no vale tanto 
por sus fines agropecuarios como por su utihzación 
para megaproyectos. Se impone en los Estados la 
tendencia a ubicar en la explotación de recursos 
naturales de los territorios indígenas la vía para 
superar la crisis económica, por medio de con¬ 
cesiones forestales, mineras, turísticas, hidroeléc¬ 
tricas. Esto, sin garantizar siquiera el ejercicio del 
derecho a la consulta a favor de los pueblos indí¬ 
genas antes de tomar decisiones que les afecten, 
como establece el Convenio 169 de la oit (Gómez 
2006). Mucho menos parece viable el ejercicio del 
derecho al consentimiento libre e informado, re¬ 
conocido por la recientemente aprobada Declara¬ 
ción sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas 
en la Organización de las Naciones Unidas (onu). 

En ese contexto, observamos el reforza¬ 
miento de la privatización mediante la emisión de 
sucesivas leyes centradas en la biodiversidad, lo 
cual perfila la paulatina desaparición del espacio 
propio del derecho público al colocar al Estado 
como simple promotor y certificador de las opera¬ 
ciones “privadas” de los inversionistas. 

Hoy está claro que el proceso de juridicidad 
se ha topado con la indisposición de los Estados 
para optar por su profunda transformación y dar 
paso plenamente al componente pluricultural his¬ 
tóricamente negado. En lugar de ello, algunos han 
optado por apropiarse del discurso para diseñar, 
más que un traje, un disfraz. (Lowenstein, 1965). 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



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Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


49 














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Entre la migración, 
el racismo y la 
discriminación 

Elia Stavenhagen 


Dicen que infancia es destino, 
y para Rodolfo así fue. 

Rodolfo nació en Frankfurt en 1932, en el seno de 
una familia de judíos asimilados a la cultura ale¬ 
mana, poco religiosa, culta, que vivía en una her¬ 
mosa residencia en una de las avenidas principales 
de su ciudad natal. En esa casa nacieron Kurt, su 
padre; su hermana Ruth y, cuatro años después, 
Rolf Emil Stavenhagen Gruenbaum. 

La familia Stavenhagen se dedicaba al comer¬ 
cio de diamantes y joyas finas. Su padre Kurt, fue 
uno de los primeros graduados en psicología indus¬ 
trial, con una tesis de psicología del arte, en la Uni¬ 
versidad Goethe. Era un hombre culto, optimista, 
había viajado por el mundo; liberal, aunque nunca 
participó políticamente. Eormaba parte de un cír¬ 
culo intelectual cercano al Instituto de Investigacio¬ 
nes Sociales, conoció a Adorno, Walter Benjamín y 
fue amigo de la infancia de Erich Eromm, a quien 
encontraría más tarde en México. Su madre, Lore, 
era una mujer elegante, hermosa, estaba interesada 
en las filosofías orientales y era gran aficionada a la 
lectura. De ella, Rodolfo contaba que le leía a Goe¬ 
the cuando estaba en su vientre, y que ya desde esa 
etapa cuidaba de su educación. 

En la década de los treinta, percibiendo el 
peligro que representaba el nazismo para ellos, 
Lore convenció a Kurt de la necesidad de abando¬ 
nar Alemania. Einalmente, lograron salir del país 
en el año de 1936. La familia inició entonces una 
peregrinación por Europa hasta llegar a Amberes, 


de donde salieron, con rumbo a Estados Unidos, 
en el último barco que partió del puerto el día de 
la invasión alemana a Holanda y Bélgica. Tiempo 
después, el gobierno de México les otorgó la visa 
para ingresar a esta tierra, motivo por el que Ro¬ 
dolfo siempre estuvo agradecido con este país que 
les salvó la vida. 

Así llegó a la Giudad de México, en 1940, 
poco antes de cumplir 8 años. La familia Stavenha¬ 
gen se estableció en la Golonia Hipódromo Gonde- 
sa y muy pronto su casa fue lugar de reunión de los 
exiliados europeos, entre los que se encontraban 
judíos, comunistas, militantes políticos, antifascis¬ 
tas y socialdemócratas. Hablaban de los terrores 
de la Segunda Guerra Mundial, de la invasión de 
Normandía, de la batalla de Stabngrado, o de los 
campos de exterminio Nazi. Estas discusiones des¬ 
pertaban su imaginación y estimulaban su interés 
en la historia y la geografía universal, las cuales es¬ 
tudió ávidamente desde niño para poder entender 
y ubicar los acontecimientos que escuchaba en las 
acaloradas discusiones. Este interés le permitió de¬ 
sarrollar una visión clara de las sociedades. 

Recuerdo que me contaba cómo trataba 
de pasar desapercibido para poder escuchar las 
fascinantes conversaciones y reflexiones de estos 
personajes, que hablaban de ideas libertarias, y 
de cómo transformarían el mundo al finalizar la 
guerra. Reconocía una especial influencia en su 
conciencia política y en su visión del mundo, de 
André Simone, también conocido como Otto Katz 
-su verdadero nombre. Eue un agente encubier¬ 
to de la Internacional Gomunista, espía ruso que 
manejaba a un grupo de intelectuales y artistas en 
México. Era amigo cercano de la familia, un hom¬ 
bre seductor, muy articulado, cosmopolita, que se 
movía en los círculos intelectuales y políticos del 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


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mundo. Se cree que fue el personaje que inspiró la 
película de Casablanca. Katz regresa a Checoslo¬ 
vaquia al terminar la guerra, donde ocupa un pues¬ 
to importante y más tarde es asesinado en 1952 por 
órdenes de StaHn. 

Crecer en ese ambiente cosmopolita en su 
niñez, de gran riqueza intelectual y cultural, le per¬ 
mitió reflexionar sobre los problemas del mundo. 
Pienso que desde esta época viene su deseo de que¬ 
rer transformar la sociedad, esa necesidad de luchar 
contra el racismo y la discriminación que no permi¬ 
tiera repetir los horrores del nazismo. 

Unos años después de establecerse en el país, 
los Stavenhagen descubren el arte antiguo de Mé¬ 
xico. Lore y Kurt Stavenhagen se convirtieron en 
coleccionistas de arte prehispánico, reunieron un 
acervo de más de 4000 piezas que donaron a la na¬ 
ción: una de las colecciones de arte prehispánico 
más importantes del país, que nos permite recrear la 
vida cotidiana en el México antiguo. Vivir entonces, 
precisamente, tituló Rodolfo, muchos años después, 
al catálogo que da fe de esta enorme colección. 

La familia tuvo la oportunidad de interac¬ 
tuar con el ambiente político, cultural y artístico de 
la sociedad mexicana. A la casa de San Ángel, don¬ 
de residían por aquellos tiempos, asistían con fre¬ 
cuencia artistas como Diego Rivera, Frida Kahlo, 
Miguel Covarrubias, Tamayo, Siqueiros, O’Gor- 
man, Wolfgang Paalen, Mathias Goeritz, William 
Spratling; críticos de arte o investigadores, como 
Justino Fernández, Paul Westheim, Fernando 
Gamboa, Ignacio Bernal o Alfonso Gaso. La plᬠ
tica giraba entonces sobre el arte prehispánico, el 
nacionalismo cultural y la construcción de la iden¬ 
tidad mexicana del México Postrevolucionario. 

Llegaban también a la casa, a visitar la colec¬ 
ción, personalidades como André Malraux, minis¬ 


tro de cultura del gobierno francés; Teddy Kollek, 
alcalde de Jerusalém; Nelson Rockefeller, colec¬ 
cionista de arte prehispánico; el director de cine 
John Houston; el artista Alexander Galder; entre 
varios personajes que disfrutaron de las entrete¬ 
nidas visitas guiadas a la colección. Todos salían 
fascinados y asombrados ante la visión personal y 
artística del arte mesoamericano que Kurt les de¬ 
velaba. Gran admirador de Henry Moore, recibió 
con gran emoción su visita; ambos, a lo largo de 
los años, mantuvieron una correspondencia sobre 
la concepción formal de las esculturas de las civili¬ 
zaciones antiguas, modernas europeas, y sus reso¬ 
luciones plásticas. 

Rodolfo descubrió México con sus padres; 
con ellos viajó a sitios prehispánicos: Monte Al- 
bán, Mitla, Tajín, Xochicalco, Palenque; a ciudades 
como Oaxaca y Taxco. Vivió las Restas tradicio¬ 
nales de los pueblos, disfrutó de los mercados y la 
cultura indígena. Especial impacto tuvo en él una 
estancia de un mes en Ghiapas, que realizó a los 17 
años con Gertrude Duby y Franz Bloom, amigos 
de sus padres y grandes conocedores de la zona 
maya. Fue una aventura inolvidable que le hizo 
descubrir a los Lacandones, el México indígena y 
su vocación: sería antropólogo, a pesar de la in¬ 
quietud de su madre, que se preocupó y le pregun¬ 
tó de qué iba a vivir. 

En 1949, ingresó a la Universidad de Ghicago 
para estudiar el Bachellor en Liberal Arts, que era 
un programa innovador en ciencias sociales. Por 
recomendación de Eranz Bloom, al llegar a la uni¬ 
versidad se puso en contacto con Robert Redfleld, 
quien lo aceptó en su curso sobre cultura y socie¬ 
dad. Estudió entonces los modelos de la antropo¬ 
logía cultural norteamericana y la antropología 
social británica, en el que se expone la visión del 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 



folk urbano, hacia la ciudad moderna -tesis que 
va a cuestionar más adelante. También conoció a 
Oscar Lewis, con quien trabajó en Tepoztlán en 
1956. En la universidad descubrió la antropología 
urbana y colabora con la National Association for 
the Advancement of Colored People, asociación 
que luchaba por los derechos civiles de los negros, 
acercándose asi a los movimientos civiles, al racis¬ 
mo y la discriminación. 

Al terminar sus estudios en Chicago en 1951, 
Rodolfo viaja con sus padres a Europa, su primer 
gran viaje después de la Guerra: Inglaterra, Italia, 
Suiza y Alemania. No obstante, decidió quedarse 
en Paris un año para estudiar el idioma. Se inscri¬ 
be en la Sorbona en el curso de lengua y literatura 
francesa, y toma algunas clases de sociología. Re¬ 
gresa al pais en 1952 para estudiar en la Escuela 
Nacional de Antropología e Historia. Rodolfo 
comentaba que tenía la necesidad de integrarse a 
México, definir su identidad, de conocer y sentir 
su país; le interesaba estudiar los problemas que 
se vivían en las comunidades y en la sociedad. No 
quiso quedarse en Europa, escogió ser mexicano. 

En 1953, cuando cursaba el segundo año de 
la carrera, se entrevistó con Alfonso Villa Rojas, 
quien estaba solicitando jóvenes estudiantes de 
Antropología para trabajar en la Comisión del 
Papaloapan, en donde se estaba construyendo la 
principal presa hidráulica de América Latina. La 
idea era que elaboraran estudios de los pueblos 
mazatecos, cuyas comunidades iban a ser afec¬ 
tadas, ya que sus pueblos se iban a inundar para 
construir la Presa “Miguel Alemán”. 

En la entrevista, Villarojas quedó impresio¬ 
nado con su corta experiencia, pero muy sólida 
formación: su paso por la Universidad de Chicago, 
su contacto con la escuela americana de antropo¬ 


logía, sus estudios con Redfield y Oscar Lewis, y, 
sobre todo, que hubiera conocido al maestro Tu- 
gwell, director general del Tenessee Valley Autho- 
rity; lo contrató de inmediato. 

El plan era que la Presa “Miguel Alemán” 
impulsara un gran desarrollo regional, que al irri¬ 
gar las tierras creara una gran zona agrícola pro¬ 
ductiva, al estilo del proyecto del Tenesee Valley en 
Estados Unidos. Esto nunca sucedió, el desarrollo 
regional nunca se logró. Pero Rodolfo regresó 50 
años después como Relator Especial para los Dere¬ 
chos Humanos y Libertades Eundamentales de los 
Pueblos Indígenas de la onu y encontró a los indí¬ 
genas mazatecos, a los que no les habían cumplido 
las promesas de desarrollo. 

En 1955, dejó otra vez la escuela para regre¬ 
sar a trabajar en la Comisión del Papaloapan, pues 
pensaba que iba a aprender más de la experiencia 
en el campo con un plan de desarrollo tan intere¬ 
sante. Entró de becario al Instituto Nacional Indi¬ 
genista como técnico de recolocación de los pue¬ 
blos mazatecos: le tocó convencerlos de dejar sus 
comunidades y pueblos con sus formas de vida, su 
cultura y sus muertos. 

Vivir el desplazamiento y la reubicación de 
los indígenas que no querían dejar sus pueblos para 
ser trasladados a sus nuevas comunidades, fue una 
experiencia muy impactante para él. Como joven 
antropólogo, a sus 23 años le tocó ser el cacique 
de Nuevo Ixcatlán, un pueblo de reacomodo: Ro¬ 
dolfo debía decidir dónde iba a estar la escuela, la 
iglesia, el centro de salud, el cementerio; cómo se 
debían distribuir los recursos, y resolver los pro¬ 
blemas. Entendió entonces las realidades políticas, 
sociales y económicas del México rural e indígena. 
Con esta experiencia descubrió las estructuras del 
poder y los derechos humanos. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


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El trabajo en la Cuenca del Papaloapan fue 
una vivencia fundamental para su vida profesio¬ 
nal; allí entendió los aspectos sociales de la Antro¬ 
pología Aplicada al servicio del Estado, naciona¬ 
lista, progresista y modernizador; vivió la realidad 
del Estado autoritario, que no consulta a los ma¬ 
zatecos en su desplazamiento y los moviliza a su 
antojo en nombre del desarrollo. 

Descubrió los fenómenos sociales de una 
realidad que desconocía y así se convirtió en un 
antropólogo activista que reconoce que las des¬ 
igualdades sociales y económicas tienen un com¬ 
ponente étnico. Empezó a reflexionar uno de los 
paradigmas que lo acompañará durante toda su 
vida profesional: que el antropólogo debe observar 
la realidad, para tratar de entender estos fenóme¬ 
nos, con una visión amplia de las estructuras que 
participan y los agentes sociales que involucran; 
utilizando y creando nuevos enfoques teóricos y 
herramientas conceptuales, que ayuden a promo¬ 
ver y lograr un cambio que beneflcie a las clases 
sociales más desprotegidas. 

Este compromiso se maniflesta más tarde en 
los años sesenta, con un grupo de amigos y colegas 
antropólogos que cuestionaron la política indige¬ 
nista, la cual promovía la integración de los pue¬ 
blos indios a la vida económica, social y política de 
la nación. Mientras más pronto dejaran su cultura 
y se incorporaran a la modernidad y a la cultura 
nacional, progresarían y se lograría la integración 
nacional. La idea del Estado era fortalecer el Mé¬ 
xico mestizo, alfabetizar en castellano; se trataba 
de que los indígenas abandonaran su cultura y se 
incorporaran a la cultura nacional. “Mexicanizar 
al indio”, que se integrara a la modernidad, a la 
cultura nacional, mediante políticas inducidas de 
aculturación controladas por el Estado. Es enton¬ 


ces que un grupo de antropólogos, “los antropólo¬ 
gos del cambio” proponen una política indigenista 
con énfasis en el respeto cultural y la identidad 
étnica: un México pluricultural y multilingüe, en 
el que se respete su diversidad cultural. Sostienen 
que México tiene muchas culturas, que no es sólo 
un país mestizo, sino que está integrado por mu¬ 
chas culturas que se deben respetar, promover y 
difundir. Promueven que los indígenas dejen de 
ser objetos de estudio, para transformarse en suje¬ 
tos de su propia historia. El Estado escuchó a este 
grupo de intelectuales, reconoce la diversidad cul¬ 
tural del país, e implementa un nuevo enfoque de 
respeto y fortalecimiento a la cultura propia. 

En este punto, y antes de seguir con el re¬ 
corrido por su actividad académica, quiero co¬ 
mentar algo que pienso que es clave en este re¬ 
trato de Rodolfo: era un apasionado de la lectura. 
Recuerdo que, cuando lo conocí, me sorprendió 
que tenía siempre varios libros en la cabecera de la 
cama: novelas, ensayos sobre diversas disciplinas, 
además del New York Review of Books y diversas 
revistas. Creía en una educación a través de los li¬ 
bros. Aprendió, durante su vida, seis idiomas. Le 
interesaba hablarlos bien y siempre los estaba es¬ 
tudiando y practicando. Cuando llegábamos a una 
ciudad, una visita obligada era pasar a las librerías, 
donde compraba una novela en el idioma original: 
francés, alemán, inglés, italiano o portugués. 

En tiempos previos al internet, compraba 
libros sobre los temas que estuviera investigando. 
Siempre regresábamos con una maleta de libros, 
como lo atestiguan los 14 500 volúmenes de su bi¬ 
blioteca profesional personal, que donó al Colegio 
de México. Viajaba por todo el mundo visitando 
librerías de libros viejos, o a los bouquinistes^ a la 

1 . Vendedores de libros usados y antiguos. 


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Boletín Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. / 2020 




orilla del Sena. En el fondo, Rodolfo también fue, 
como su padre, un gran coleccionista: logró reunir 
más de 900 ejemplares de libros antiguos sobre la 
historia de México, que van desde del siglo XVII y 
hasta principios del XX; así como más de 800 lito¬ 
grafías y mapas. Sentía que su labor era un rescate 
del patrimonio nacional. Este interés por la histo¬ 
ria se refleja en la forma que redacta sus artículos y 
trata sus temas de una manera universal. A lo largo 
de su vida va a estar viajando siempre, interesado 
en los problemas sociales del desarrollo, con un 
conocimiento profundo de las distintas sociedades 
y culturas del mundo. 

Dicho esto, retomo el hilo de la historia. 
Además de inscribirse a la enah, Rodolfo lo hizo 
también en la Escuela Nacional de Economía de la 
UNAM, así que iba por las tardes a Antropología y 
por las mañanas a la unam, donde cursó dos años 
de economía antes de decidir irse al Papaloapan. 
Regresó a la unam en 1956, como asistente de Ho¬ 
racio Labastida, quien había sido su maestro, en 
una clase de Sociología de la Eamilia, y a quien un 
mes después lo llaman a un cargo público y lo deja 
encargado de la materia. Un poco más tarde, entró 
a trabajar en la Escuela Nacional de Ciencias Polí¬ 
ticas y Sociales como asistente del director, Pablo 
González Casanova, quien también fue su maestro 
en la Eacultad de Economía y con el que mantuvo 
una fraternal amistad que duró más de 50 años. 

González Casanova recibió una solicitud de 
Paquita Acosta Lagunes para que se realizara un 
estudio sobre la sociedad trabajadora de Tijuana, y 
así la Secretaría de Salud pudiera implementar sus 
políticas de asistencia social y de salud en la zona. 
Pablo ofreció el proyecto a Rodolfo, y éste orga¬ 
nizó rápidamente un equipo de investigación con 
sus estudiantes y se trasladó a Tijuana a realizar el 


estudio. Más adelante presentó este trabajo como 
tesis Las condiciones socioeconómicas de la pobla¬ 
ción trabajadora de Tijuana en la enah, donde se 
recibió a los 25 años como maestro en Etnología 
Social. En esta investigación hace una descripción 
de las diferentes clases sociales, sus cotidianos flu¬ 
jos migratorios a través de la frontera, la economía 
de la ciudad, sus actores y su organización social. 
En 2012, El Colegio de la Erontera Norte le orga¬ 
nizó un homenaje en el que recibió un reconoci¬ 
miento por ser un precursor en el campo de la so¬ 
ciología urbana y los estudios fronterizos. 

En 1959, Rodolfo obtuvo una beca del go¬ 
bierno de Erancia para cursar un doctorado en 
L’École Practique des Hautes Etudes, en donde 
tuvo como director de tesis a George Balandier, es¬ 
pecialista en temas africanos, que estaba orientado 
hacia la filosofía política y estudios sobre las socie¬ 
dades africanas con un enfoque marxista. Rodolfo 
descubrió el concepto de “tercer mundo” que tra¬ 
bajaba Balandier: el primer mundo era el mundo 
occidental, las potencias capitalistas, el de los paí¬ 
ses que tenían sus colonias, el mundo industrial de 
los países ricos. El segundo mundo lo conforma¬ 
ban el bloque socialista y el comunista. Y el tercer 
mundo era el de los países pobres, poco avanzados 
tecnológicamente, los países colonizados de Afri¬ 
ca, Asia y América Latina. 

Rodolfo presentó un proyecto de tesis so¬ 
bre una visión comparativa entre México y Africa. 
Este proyecto no se llevó a cabo, pero representó 
para él una oportunidad de acercarse al tema del 
colonialismo, tema que se vivía con pasión en la 
Erancia de aquellos años. Armaba acaloradas dis¬ 
cusiones con su amigo Claude Meillassoux y otros 
compañeros de países del tercer mundo: africanos, 
asiáticos y estudiantes latinoamericanos. 


Racismo y derechos de los pueblos originarios en el pensamiento de Rodolfo Stavenhagen 


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Fue una experiencia de profunda riqueza 
intelectual. Descubrió las luchas de liberación na¬ 
cional de los países del tercer mundo, la descoloni¬ 
zación, las formas de dominación de las socieda¬ 
des capitalistas, el colonialismo interno y externo, 
los derechos de las minorías étnicas, lingüísticas y 
religiosas. Analizaban las clases sociales y su rela¬ 
ción con la economía capitalista, desde una visión 
marxista; las estrategias revolucionarias, el papel 
de la burguesía nacional y la clase obrera; las for¬ 
mas de dominación de las sociedades, las luchas 
contra la discriminación y el racismo. 

Todos estos temas los seguirá reflexionando 
a lo largo de su vida, conservando un análisis mar¬ 
xista al abordar los problemas del campo, la comu¬ 
nidad vinculada a la nación, la relación etnia-cla- 
se-nación, las sociedades campesinas vinculadas 
a la estratiflcación social y el desarrollo del capita¬ 
lismo. De ese modo, centró su interés en la crítica 
de los modelos hegemónicos, analizando las des¬ 
igualdades sociales, desde las políticas del Estado, 
desarrollando reflexiones en torno de las relaciones 
interétnicas y sus conflictos. 

Obtuvo el grado en Doctor en Sociología 
en 1964 con una tesis que fue publicada como li¬ 
bro, Las clases sociales en las sociedades agrarias. 
Terminó sus estudios en París en 1962, y otra vez 
por recomendación de Don Pablo González Ca- 
sanova, se le presentó la oportunidad de trabajar 
como Secretario General del Gentro Latinoameri¬ 
cano de Investigaciones en Giencias Sociales, ins¬ 
titución creada por la unesco, en Río de Janeiro. 
Esta estancia le permitió conocer Brasil con sus 
profundos contrastes sociales, acercarse a los te¬ 
mas latinoamericanos y cuestionar sus paradig¬ 
mas de análisis y desarrollo. Entabló relación con 
intelectuales y estudiosos latinoamericanos, como 


Eernando Henrique Gardoso de Oliveira, Raúl 
Prebisch, Ricardo Lagos, José Matos Mar, Gamilo 
Torres o José Medina Echeverría, con los que man¬ 
tuvo largas amistades e intercambios profesiona¬ 
les. En 1964 tuvo lugar el golpe militar en Brasil, el 
Gentro cerró y Rodolfo decidió regresar a México. 

Quiero dejar el presente recorrido en esta 
etapa su carrera, porque es imposible abarcar su 
vida profesional en este artículo. Me permití na¬ 
rrar sus primeros años, para tratar de esclarecer 
cómo la historia familiar y personal de un acadé¬ 
mico como Rodolfo, influyó en los temas que es¬ 
cogió trabajar. En ese sentido, el haber nacido en 
el seno de una familia judía que tuvo que emigrar 
dejando atrás su lugar, su familia y su cultura, ex¬ 
plica su identificación con la experiencia en el Pa- 
paloapan, germen de su compromiso de vida con 
los pueblos indígenas. 


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Fotografías: Archivo propiedad de Elia Stavenhagen