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Full text of "Cd E 05"

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uadernos 
de 
ducación 


Volumen trimestral 
Diciembre 2007, Año 2 N* 5 


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——__—_ A 





Editorial 





La llegada de la temporada 
estival parece traer asociada 
una modificación de nuestra 


manera de mirar a 
Valparaíso. Usualmente 
somos apurados habitantes, 
la ciudad se nos hace 
transparente en el trámite 
cotidiano, pero la luz del 
verano nos la devuelve como 
objeto... — últimamente de 
consumo. La prisa del año 
laboral y la liviandad del 
turista son las formas de 
habitar más usuales, 
desplazando a un segundo 
plano el habitar crítico del 
presente que define en gran 
medida al sujeto ciudadano. 
Hoy Valparaiso debe 
resolver varias cuestiones, 
pero lo primero es construir la 
posibilidad de que lo que se 
haga con la ciudad sea 
resuelto de manera 
democrática en un acto en 


que el pueblo ejercite su 
soberania. Lo urgente es 
procurar que no sigan 
decidiendo por nosotros. 
Entre los problemas que se 
nos presentan podemos 
contar uno fundamental: el 
del modelo de gestión con que 
se quiere potenciar a 
Valparaiso, nos referimos al 
discurso “patrimonial”. En él 
entran cuestiones que van 


desde la gestión de la 
memoria hasta el uso de 
terrenos que hasta aqui 


habian sido reservados a la 
industria portuaria. Es 
precisamente una redefinición 
de la ciudad la que se efectúa 
por lo patrimonial y que se 
dirige a hacer de Valparaiso 
una gran industria cultural, 
aunque de una definición 
bastante espuria. Es lo que 
podemos intuir de las 
acciones ya realizadas, de la 
falta de prolijidad para 
hacerse del pasado del puerto 
y de — declaraciones de 
personeros de gobierno, como 
la que realizara Soledad 
Alvear hace poco más de un 
mes en una  enlrevista 
televisiva; allí Alvear se 
preguntaba sin pudor visible: 





“¿Por qué Valparaiso no 
puede ser desde ahora como 
Miami?”. Si es éste el 
referente que nuestras 
autoridades tienen en mente, 
lo peor está por venir. 

La presente edición de 
nuestro boletín tiene carácter 
monográfico, está — integra- 
mente abocado a tratar de 
desvelar la naturaleza de una 
de las lineas que conforman 
el presente de la ciudad: la 
extinción y precarización del 
trabajo portuario, El profesor 
Pablo Aravena nos entrega un 


texto que forma parte de los 
primeros apuntes para dar 
forma a un proyecto de largo 
aliento, como es el de hacer la 
historia de las  moder- 
nizaciones del puerto de 
Valparaiso, centrándose en 
los últimos 50 años. 

Esperamos que sea un 
aporte para la siempre ardua 
tarea de hacer entendible el 
presente, dado que nuestra 
acción sólo puede ser 
orientada en base a aleún tipo 
de lectura de lo real. 


Claves para entrar al presente de Valparaíso 


Por Pablo Aravena Núñez 


En el mes de julio del año 
2003 el 


denominado “casco 
histórico” de Valparaiso fue 
declarado Patrimonio de la 


Humanidad por la UNESCO, lo 
que ha traído asociada una 
compulsión por la puesta en valor 
del pasado y el rescate de la 
“identidad”, que en realidad data 
de las gestiones previas a dicho 
nombramiento, las cuales —no está 
demás decirlo- partieron de las 
autoridades — políticas y no 
precisamente de la ciudadania. 

Los — discursos sobre la 
identidad porteña (siempre en 
clave esencialista) han calzado dó- 
cilmente con el modelo de gestión 
impulsado: el turismo y el negocio 
de las mercancias culturales. En el 


(por la historia)” 





proceso de producción de bienes 
culturales se cierran las 
significaciones múltiples de los 
espacios históricos, se separa a los 
abjetos de su sentido social y se 
descontextualizan los modos de vida 
que por ahora subsisten en el seno de 
“lo patrimonial”. El presente 
patrimonial de Valparaíso impone el 
consumo del pasado antes que su 
conocimiento. 

De entre todos los bienes 
que circulan uno redobla la plusvalía 
de todos los otros: la réplica de la 


bohemia porteña, el fetiche popular 
asociado al mundo del trabajo 
portuario. 5e da asi una particular 
paradoja: el objeto más deseado es el 
más licticio de todos, La bohemia 
porteña requería como 
“infraestructura” del sistema de 
trabajo portuario, de la abundancia 
económica asociada a éste, de una 
cultura que entendía el tiempo libre 
como el copamiento de los espacios 
públicos y de una permanencia de 
los sujetos de experiencia en ciertos 
espacios, lo que constituía el “lugar” 
como categoría antropológica. 


La actual oleada modernizadora 
del puerto ha acabado con las 
condiciones materiales de la cultura 
portuaria, pero a la vez impulsándola 
como el más valioso (y consumido) 
bjen cultural. Pese a las apariencias 
la pestión patrimonial de Valparaíso, 
vaciamiento de sentido 
eficiente 


con su 
asociado,  efeciúa una 
censura de su pasado. 
Hoy el pasado de Valparaiso es 
producido. ofertado y demandado. 
En realidad el pasado se ha vuelto 
uta materia de consomo privilegiada 
en casí todos aquellos lugares en los 
que se han extinguido los motores 
industriales vw comerciales que 
antaño animaban la economia y 
sostenían la sociedad.' Resulta que 
ta denominada “gestión patrimonial” 
constituye la última  estratesia 
moderntzadora. pues convierte en 
mercancia todo aquello que aún se 


rosistia 


Anestro planeamiento general 
io omadernización de 


cs Cue a actua! 





Valparaiso marca el ingreso de la 
ciudad (y el país) de lleno en la 
lógica del capitalismo postindustrial; 
una forma de producción de riqueza 
en la cual el trabajo humano 
asalariado tiene cada vez menor 
cabida, en que adquiere  prota- 
gonismo el campo de los servicios y 
el comercio de intangibles, y en el 
que debemos incluir entre los 
productos —aungue suene raro— las 
“sensaciones”, “las experiencias” y 
las “aventuras”. 

Dos hechos configuran el 
acontecimiento que evidencia este 
elro: por una parte la explosión de la 
protesta portuaria que estalla en julio 
de 1990. denominada el “puertazo” 
v. por otra la determinación por 
parte de las autoridades politicas de 
hacer de Valparaiso Patrimonio de la 
Humanidad (trámite que conuenza 
en 199%. Ambos significaron el fin 
de la tradicional actividad 
económica y el viraje hacia un nuevo 
plan de desarrollo, ya no fundado en 
el trabajo. sino en el turismo, los 
servicios. el consamo y el negocio 
inmobiliario sobre terrenos que antes 
albergaban la actividad industrial y 
productiva, O sobre las zonas 
urbanas asociadas al habitar en un 
desaparecido mundo del trabajo. 

Pero a las modernizaciones no 
les acompaña sólo el cambio, sino 
lambién la exclusión. Y a las moder- 
nizaciones de entrada cn la post- 
industria. la exclusión de los 
anidenos shjetos del trabajo. En este 
sentido Vvalea la descarnada visión 
de Zvemunt  Bauman: — “La 
pordueción e residuos humanos o, 








para ser más exactos, seres humanos 
residuales [...] es una consecuencia 
inevitable de la modernización y una 


compañera — imseparable de la 
modernidad. Es un ineludible efecto 
secundario de la construcción del 
orden (cada orden asigna a ciertas 
partes de la población existente el 
papel de fuera de lugar,.no aptas 0 
indeseables) y del progreso 
económico (incapaz de proceder sin 
degradar y devaluar los modos de 
ganarse la vida antaño efectivos y 
que, por consiguiente, no puede sino 
privar de su sustento a quienes 
ejercen dichas ocupaciones)”. 

En lo que sigue me propongo 
una sintesis de la gencalogía del 
presente de Walparaiso. ¿Cómo 
desapareció el trabajo? ¿Qué 
intereses se abrieron paso? ¿Cuales 
fueron las estrategias usadas? ¿A 


= 


qué costo se realizaron los cambios 


Las oreanizaciones de 
trabajadores portuarios 
jumo con los traba- 
jadores del sector 
público aglutinados en 
la AMEF. convocaron 
a una movilización 
para el 14 de julio de 
1999. Explicaron que 
el plan de  movili- 
raciones ascendente 
culminaria el 17 de 
agosto con un paro 
nacional si el gobierno 
no encontraba una 


solución a los 
problemas — previslo- 
nales. Ese 


acontecimiento €s co- 
nocido con €l nombre 
de “el puertazo”. 


Para cierto número de habitantes 
de Valparaiso y sus alrededores este 
ejercicio no difiere mucho de lo que 
logran por vía de su memoria, de lo 
que recuerdan en las conversaciones 
del antiguo grupo de amigos del 
sindicato. Pero para una nueva 
generación, o para los “forasteros”, 
es una cuestión de lleno 
desconocida. 


E + + 


Hasta 1981 los diez principales 
puertos de Chile, entre ellos 
Valparaiso. estaban administrados 
bajo un sistema unitario dirigido por 
EMPORCHI (Empresa Portuaria de 
Chile) fundada en 1960, la que 
sozaba de exclusividad en 
administración, manipulación, 
traslado y almacenaje de la carga. 
desde las naves hasta el recinto 
portuario y viceversa, 


Con motivo de las 
reestructuraciones planeadas por el 
equipo económico de la Junta 
Militar, a partir de 1981 se dictaron e 
implementaron un conjunto de 
decretos leyes que tuvieron como 
objeto aminorar la fuerza de las 
organizaciones sindicales portuarias, 
restar ingerencia al Estado en la 
dirección y administración portuaria 
y abrir camino a la participación 
privada. Estos fueron: el Decreto 
Ley N” 18.032, publicado el 25 de 
septiembre de 1981 y el Decreto Ley 
N* 18.042, publicado el 15 de 
octubre del mismo año.” 

La ley 13.032 fue la que pondría 
fin al sistema de matrículas, que 
desde 1966 garantizó la estabilidad y 
seguridad laboral portuarias. Este 
sistema significaba la propiedad del 
trabajo por parte del trabajador. una 
especie de capital distribuido por el 
sindicato. Al abolir el sistema de 
matrículas, se terminó con el control 
de los sindicatos sobre los puestos 
de trabajo, autorizando en su 
reemplazo “el ingreso de cualquier 
trabajador que  reuniera las 
condiciones mínimas de idoneidad 
física para desempeñarse en los 
puertos tanto en faenas en tierra 
como de abordo”.* Se sostuvo que 
esta ley respondía a la necesidad de 
elimimar el “monopolio” que 
ejercieron por muchos años los 
sindicatos portuarios sobre la mano 
de obra. así como los excesivos 
gastos en seguridad y beneficios. 

El Decreto Ley N* 18.042 puso 
fin a la exclusividad de EMPORCHI 





sobre los puertos nacionales, y en su 
reemplazo creó un número de 
sociedades anónimas, cuyas adjudi- 
caciones para hacerse cargo de las 
labores portuarias obedeció a una 
lógica vertical informal en favor de 
grupos proclives al régimen. Este 
nuevo modelo portuario estableció 
como principio la privatización de 
las funciones de porteo, como 
también de la infraestructura, la que 
si bien no se vendia, se entregaría en 
concesión, — permitiendo asi la 
licitación. 

El primer decreto apuntó a 
mermar la fuerza de los sindicatos 
sobre materias de empleo, sueldo y 
negociaciones, a lo cual hay que 
sumar el Decreto Lev N* 2.756, que 
terminaba con los sindicatos por área 
de producción e implementaba los 
sindicatos por empresa, y que 
coadyuvado con la Ley N* 18.042, 
que privatizaba las faenas del puerto, 
dejaba al trabajador en desventaja 
frente a las nuevas dinámicas que 
regularían a partir de ese momento el 
mercado laboral. me 


En 1985 los sindicatos y 
confederaciones de — trabajadores 
portuarios, inictaron movilizaciones 
a nivel nacional. Debido a la 
magnitud de las acciones, el 
gobierno militar debió sentarse a 
dialogar con las organizaciones, las 
que a pesar del grado de violencia y 
amedrentamiento al que estuvieron 
expuestas a partir del Golpe de 
Estado de 1973. pusieron sobre la 
mesa un pliego de peticiones que 
consideró fundamentalmente la 


inseguridad laboral. la estrepitosa 
caida de los sueldos y, sobretodo, la 
casi nula fiscalización del Ministerio 
del Trabajo sobre contratos y 
beneficios. 


Durante el año 1986 el gobierno. 
en conjunto con las empresas. 
determinó crear las llamadas 
“Bolsas de Trabajo”, sistema que 
consistió en la formación de una 
planta estable de trabajadores 
contratados, lo que dio cierta 
estabilidad laboral. Pero este sistema 
absorbió sólo un 40% de los 
trabajadores, dejando al resto sujeto 
a turnos eventuales que podian 
demandar las pequeñas y medianas 
empresas. 

En 1983 las empresas de mayor 
movimiento de carga perfeccionaron 
el sistema de contratación, 
seleccionando trabajadores 
eventuales a los que se les hizo un 
contrato indefinido. El sistema 
funcionó, dándoles a los trabajadores 
cierta estabilidad laboral, lo que les 
facilitó la formación de sindicatos 
por empresa y les permitió acceder a 
negociaciones colectivas. Sin 
embargo, esta situación no se repitió 
en las empresas medianas y 
pequeñas que, sometidas a una fuerte 
competencia por ganar nuevas 
licitaciones, continuaron con el 
sistema de contratación de 
trabajadores eventuales por turno, 
trayendo nuevos trabajadores al 
sector. Esto provocó un exceso de 
mano de obra. de la cual se pudo 
disponer pagando bajos sueldos, sin 
contrato y sin derecho a negociación 
colectiva. 

El conjunto de leyes dictadas 


entre 1973 y 1981 - institu- 
cionalizaron un nuevo esquema 
laboral que permitió flexibilizar la 
mano de obra en cuanto a contratos 
y sueldos, más aún, liberó a los 
empleadores del pago de los 
beneficios sociales con que habian 
contado los trabajadores por muchos 
años. 

El costo social en esta primera 
fase se hace evidente. Ya antes de la 
aplicación de las leyes, en 1975, se 
redujo en un 15% la mano de obra 
portuaria. Las causas fueron desde la 
reducción de personal hasta despidos 
por causas politicas. Pero no fue 
hasta 1981 cuando ocurrió una 
reducción ostensible de la mano de 
obra portuaria a nivel nacional, 
siendo el puerto de Walparaiso el 
más perjudicado: de 1400 
trabajadores 700 fueron despedidos.” 
(Y de un total de beneficios sociales 
“que incrementaban los sueldos de 
los trabajadores en un 46%, hoy solo 


un pequeño porcentaje de los 
trabajadores con contrato 
permanente tiene beneficios 
adicionales que no superan el 
16%”) 


A, pesar de que un porcentaje de 
los trabajadores fueron incorporados 
a un programa de jubilaciones 
anticipadas y otro tanto fue 
incorporado por las nuevas empresas 
portuarias privadas, la capacidad de 
absorción del sector privado no 
cumplió con las expectativas de 
bajar el porcentaje de desempleo, 
manteniéndose la precariedad debido 
al surgimiento de los trabajadores 
subempleados o eventuales, 

El advenimiento de la democra- 


—_____ 2. KK 


cia Y las nuevas condiciones 
politicas motivaron a los 
trabajadores portuarios a emprender 
una nueva etapa reivindicativa. 


En 1991 el gobiemo creó 
una comisión bipartita de 
empresarios y trabajadores encar- 
gada de elaborar un nueva 
legislación laboral que contempló un 
mmédito sistema denominado 
“Convenios de Provisión de Puestos 
de Trabajo”. acuerdo que compro- 
metió a las grandes empresas a 
reducir la eventualidad laboral, y 
crear un cuerpo estable de 
trabajadores legalmente contratados, 
por un determinado número de 
turnos. Pero nuevamente el proyecto 
no legó a buen término. Si bien en 
diciembre de 1993 se aprobó la Ley 
19.250. que incluyó — algunas 
reformas, no se respetó el tema de 
los turnos, y en su defecto se fijó un 
sueldo minimo muy reducido. 


Á — estas modificaciones del 
acuerdo se agregó la ruptura del 
compromiso de extender el número 
de trabajadores con contrato 
permanente por parte de los 
empresarios. 

Hacia fines de siglo el gobierno 
de la concertación se enfrentó a un 
nuevo desafío. Sin perjuicio de las 
transformaciones anteriores, — las 


reformas implementadas — habían 
llevado a que el puerto de 
Valparaiso, y los demás, 


experimentaran un crecimiento en la 
productividad y en la eficiencia. 
Pero las reformas a la administración 
de los puertos no eran suficientes 
para responder satisfactoriamente a 


las — exigencias del mercado 
internacional, por ende, había que 
aumentar la capacidad de las naves, 
disminuir los tiempos de 
transferencia, introducir tecnología 
de vanguardia, disminuir el tiempo 
en la manipulación y el traslado de 
la carga y abaratar los costos a los 
usuarios del puerto, todo esto para 
garantizar una mayor competitividad 
frente a los otros puertos del Pacifico 
Sur. 


La CEPAL sugirió al respecto 
que era pertinente someter a los 
puertos de Latinoamérica a un 
acelerado proceso de modernización 
y elaborar una profunda reforma 
laboral, con el propósito de 
establecer un marco de legislación 
laboral que estuviera en función de 
los requerimientos del mercado * 

Ya en los años 80” un grupos de 
países de América Latina había 
iniciado un programa de reformas 
económicas. — Precisamente Chile 
había iniciado tempranamente un 
proceso tal de reestructuración 
económica, que lo situó como uno 
de los países mejor adaptados a las 
nuevas exigencias de una economía 
globalizada, ya que su inclusión en 
el proceso fue anticipada, producto 
de la viabilidad con la que se llevó a 
cabo durante el gobierno militar, el 
que contó con todas las condiciones 
sociales y políticas que un contexto 
institucional autoritario puede 
otorgar. 


En obediencia a las expectativas 
del mercado exterior, y continuando 


en la senda de las reformas a los 
servicios, el gobierno de la Concer- 


tación fue el responsable de 
finiquitar la última fase de este 
proceso: — consolidar la total 
participación de los privados, 
ejecutando la descentralización total 
de EMPORCHI por medio de la 
licitación pública para el 
otorgamiento de concesiones 
portuarias en un plazo de hasta 30 
años.” Estas disposiciones quedaron 
sancionadas en la Ley N” 19.542 de 
1997, que dictaminó 
la — descentralización 
de EMPORCHI en 
diez empresas 
estatales autónomas 
que comenzaron a 
funcionar en 1998, y 
la licitación de los 
frentes de atraque de 
los principales puertos 
a partir de 1999, 


51 bien es cierto que en términos 


económicos — dicha ley buscó 
promover la eficiencia y 
productividad de los puertos 
chilenos, el tema laboral no tuvo 
solución. El nuevo programa de 
licitaciones obligó al las 
organizaciones — de — trabajadores 


portuarios a pronunciarse sobre el 
tema. Les preocupó el costo que 
deberían asumir debido au las 
licitaciones. Por lo demás, las 
nuevas empresas que administrarian 
sectores del puerto no garantizaban 
su estabilidad laboral. Llevaron al 
gobierno un conjunto de peticiones 
en las que figuraron: jubilaciones 
para quienes no se reintegrarían a las 
labores — portuarias, — reinserción 
laboral y contrataciones de personal, 





las pensiones que se entregarían a 
aquellos trabajadores incorporados 
al programa de jubilaciones 
anticipadas que ofrecía el gobierno, 
sufrieron una considerable 
devaluación en los años 80", debido 
a la obligatoriedad del sistema de 
AFP, El daño en las pensiones fue 
un tema que buscaron solucionar 
rápidamente, antes de iniciar la 
nueva etapa de privatización. 


El alto 
porcentaje de 
cesantía que 


provocaria la 
licitación, más 
el problema 
previsional 
que afectó, 
además de los 
trabajadores 
portuarios de 
EMPORCHI, 
a los trabajadores del sector público, 
se transformó en un acontecimiento 
nacional. Las organizaciones de 
trabajadores portuarios junto con los 
trabajadores del sector público 
aglutinados en la ANEF, convocaron 
a una movilización para el 14 de 
julio de 1999. Explicaron que el plan 
de — movilizaciones ascendente 
culminaría el 17 de agosto con un 
paro nacional si el gobierno no 
encontraba una solución a los 
problemas — previsionales. — Este 
acontecimiento es conocido con el 
nombre de “el puertazo”. 

Los trabajadores portuarios se 
movilizaron, comenzaron a paralizar 
los servicios, llegando a tomarse 
instalaciones de los tres más 
Importantes puertos nacionales, entre 


10 





ellos Valparaiso. El impacto social 
que causó tan masiva movilización 
marcó un precedente para las futuras 
convocatorias, la presión y los daños 
materiales y comerciales obligaron 
al gobierno y a los empresarios a 
reanudar las conversaciones. Se 
acordó el tema de las jubilaciones y 
pensiones y se garantizó que las 
nuevas empresas contratarian a un 
mayor número de trabajadores. 


Sin embargo, a pesar de haberse 
aslenado una cantidad considerable 
de recursos en indemnizaciones y 
jubilaciones. muchas de ellas no se 
pagaron en su totalidad, habiendo 
todavía — juicios pendientes. En 
cuanto a los considerables fondos 
que se destinaron para ello, su 
inversión no siempre fue óptima 
desde la perspectiva de la utilización 
que el trabajador le dio. Este último 
punto tiene relación con el tema de 
la reconversión laboral, es decir, 
mientras un grupo de trabajadores se 
convirtió en trabajadores 
independientes (dueño de un 
almacén o de un taxi colectivo), una 
parte Importante de ellos no supo 
invertir sus fondos y otro tanto se 
quedó percibiendo una escuálida 
jubilación que alcanzaba malamente 
a cubrir las necesidades básicas. 

Después de las conversaciones 
tripartitas (gobierno, empresarios y 
trabajadores), no se ha 
confeccionado — una legislación 
laboral que regularice el trabajo en 
las empresas privadas. sino que se 
han modificado ciertos 
requerimientos para el desempeño 
laboral, como los dictados en el 


Decreto Supremo N* 90 del 
Ministerio de Trabajo del 24 de 
enero del 2.000, tales como la 
seguridad al interior del recinto y el 
contar con un permiso que la 
Autoridad Marítima otorga una vez 
que las empresas de  muellaje 
remiten a las oficinas del puerto una 
nómina de los trabajadores 
contratados y de los que realizan 
turno. 


relaciones 
en la exigua 


Decididamente, las 
laborales se sostienen 
Icgislación que el gobierno ha 
dictado a partir de su régimen y la 
que se ha reformado, que proviene 
de los años 80”. A nivel cotidiano, 
tampoco es posible verificar que se 
hayan llevado a buen fin los cursos 
de perfeccionamiento y capacitación 
que el nuevo modelo impone a los 
trabajadores. Lo paradojal es que, si 
bien, como se sostiene, las 
relaciones laborales deben saltar del 
plano político al comercial, la 
responsabilidad sobre seguridad y 
estabilidad laborales y los sueldos, 
no pueden estar supeditados a los 
indices de productividad y 
competitividad que los puertos 
nacionales sean capaces de otorgar, 


“ello ha significado una menor 
protección en los mercados de 


bienes y del trabajo con el objeto de 
mejorar la eficiencia y otorgar 
mayor importancia a los mecanismos 
del mercado en la asignación de los 
recursos”.!' 

Es indiscutible la supremacia 
actual del mercado, pero no menos 
efectiva es su incompetencia e 
inhabilidad para absorber problemas 








sociales, tales como el aumento del 
desempleo y del trabajo informal. 
Existen “imperfecciones” que el 
mercado no puede corregir. (sobre 
sueldos. — fuentes laborales y 
pensiones). las cuales no tienen una 
solución imaginable dentro de los 
actuales marcos institucionales, fruto 
del retroceso v jibarización del Es- 
tado. 





En definitiva, la reestructuración 
relaciones laborales en la 
Portuaria Chilena 
medidas tendientes 3 
productividad y 


de las 
Empresa 
facilitaron 
elevar la 


competencia. lo que situó al 
Valparaiso entre los puertos de 
mejor rendimiento del Cono Sur, 


gue. como contrapartida. engendro 
diversas consecuencias 20 la 
esiructura del mercado laboral, en 
los sueldos. estabilidad y beneficios 
de sus trabajadores portuarios. La 
mane de obra portuaria es la más 
expuesta ca ins vaivenes del mercado: 
depende de la 


ia capacidad técnica 


e LA E E MEA! 
bi MO A IES MAA ES A 


producidas 


v la infraestructura que el puerto 
posea. ya que de tales variables 
dependen la cantidad de usuarios 
que demanden sus servicios y el 
número de trabajadores que se 
contraten. 


Pero, como planteamos al 
comienzo, en esta dirección el 
trabajo humano tiende a desaparecer 
y hasta ahora no parece haber una 


Eo cas EE 


LA E y call É 
ER oo Ea . 
; TE 


actividad económica de reemplazo 
que equípare a la antigua actividad 
portuaria. La emieración puede ser 
una respuesta inmediata, 
emrar ¿a dónde? Las 

actividades 


pera 
Nuevas 
que se pretenden 
impulsar para levantar a Valparaiso 
(universidades. —Tunsmo. — NCLocio 
inmobiliario) no sólo no dan abasto 
para la cantidad de cesantes y 
desocupados. sino que parecen no 
estar hechas para ei porteño barrial 
íde cerro) El trabajo se elitiza.” 
desplazando aún imás abajo a los 


nabilantes tradicionales del puerto. 


Referencias 


e 


2 


La 


5 


"a, 
[ú-3 


=i 


ha 


Exposición oral realizada en la Primera Asamblea Popular de 
Patrimorio y Cultura, convocada por la Unidad Vecinal N* 79 
y la Agrupación de Artes y Oficios del Cerro Cordillera de 
Valparaiso. Museo del Mar Lord Cochrane, Valparaíso, 30 de 
octubre de 2007. Este texto recoge las reflexiones realizadas 
en el marco del libro Trabajo, memoría y experiencia. Fuentes 
para la historia de la modemización del puerto de Valparaíso, 
Valparaíso, Fondart / Universidad Arcis Valparaiso / Centro 
de Estudios Interculturales y del Patrimonio de la 
Universidad de Valparaiso, 2006. 


Al respecto ver Dolors Vidal, “El consumo del pasado o el 
pasado como consumo”, en periódico La Vanguardia, 
Barcelona, 04/05/2003, 


Bauman, Zygmunt, Vidas desperdiciadas. La modernidad y 
sus panas, Barcelona, Paidós Estado, p.16. 


En estricto rigor la disolución de EMPORCHI y la licitación 
de los puertos nacionales, se hizo efectiva en el año 1990. 
Probablemente la impracticabilidad de esta ley se debió a la 
desconfianza de un grupo de autoridades sobre la 
posibilidad de que se crearan monopolios o carteles que 
administraran el transporte de la carga, 

González Cartes, Claudio, Mercado laboral y transformación 
portuaria en Chile: el caso de Valparaíso, Programa global de 
formación en población y desarrollo sustentable, 
Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Sociales / Centro 
de Análisis de Politicas Públicas, santiago, 1996. 


Ver al respecto: González Cartes, Claudio, Op. Cit., 3% 
García Bernal, Rodrigo, Op. Cit., p, 18. 

Garcia Bernal, Rodrigo, Op. Cit.. p. 12 

“La reforma laboral y la participación privada en los puertos 
del sector público”. Cuadernos de la CEPAL. Este trabajo fue 
preparado por la Unidad de Transporte de la División de 


Comercio Internacional. Naciones Unidas. Santiago, Agosto 
1996, 


"Vitale. Maria, “Modernización Portuaria: Un desafió para el 


Bicentenario”, en: 
Revistamarina.cl//revista2004/2/modernización%20portuaria/pdf. 


" Vitale. María, Op. Cit. p. 6. 


* Infante, Ricardo, “América Latina y el Caribe. El desempeño laboral en 
los noventa”. en: Las reformas económicas y su impacto en el empleo y 
las relaciones laborales, (Pedro Guelielmetti ed.) Universidad de Chile, 
Centro de Análisis de políticas Públicas / Ediciones LOM, Santiago, 
1998, p.109. 








En esta edición... 
Editorial Pág. 3 
Claves para entrar al presente de Valparaiso Pág. 4 


Referencias Pág. 13 







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