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Full text of "Cd E 13"

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Cuader 
De 


Educación 
Volumen trimestral 





OS 


Julio 2010, Año 4, N* 13 


cuadernosdeeducacion(dgmail.com 


Editorial 


En alrededor de 40 dias más enfrentaremos otro de 
tantos dilemas que nos concierne de manera especial a las 
Universidades y a la Educación Terciaria, a saber, una 
Reforma a la Educación Superior Aunque la vida 
universitaria demanda a gritos cambios en su forma de 
funcionamiento, gobierno y financiamiento que apunten a 
elevar la democratización de estas casas de estudio, esta 
reforma no guarda ninguna relación con esto, muy por el 
contrario, se trata de seguir los lineamientos dictados por la 
OCDE y el Banco Mundial en cuanto a sincronizar el 
quehacer universitario con el modelo económico vigente, 
vale decir, la Economia Neoliberal. Es así como, hace 
pocas semanas atrás, el jefe de la Educación Superior del 
MINEDUC, Juan José Ugarte, anunció la creación de dos 
entidades. Una que agrupe a las 177 instituciones que 
imparten educación terciaria, y otra que reúna las 60 
universidades existentes en el pais, 25 tradicionales y 35 
privadas. Por supuesto que este proyecto no fue 
comunicado a las instituciones afectadas, y mucho menos 
discutido con la participación de éstas. Las reacciones no 
se hicieron esperar, y es así como el presidente Sebastián 
Piñera, al acudir a la entrega de la medalla Patrono de la 
Universidad de Chile, recibió la reprobación de parte de los 
estudiantes y del mismo rector, quién calificó de “poco 
sensatas y poco prudentes las medidas anunciadas por el 
Ministerio de Educación”. A su vez, en su discurso, el rector 
Victor Pérez rechazó de manera categórica la intención de 
homologar las universidades tradicionales con las privadas, 
indicando que las medidas bien podrían terminar por 
"profundizar la privatización y mercantilización del sistema 
universitario”. 

Otra de las medidas de carácter manifiestamente 
neoliberal es la creación de un sistema único de créditos y 
becas, que estaría destinado a favorecer la demanda, es 


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decir, los estudiantes recibirían el aporte económico para 
luego decidir en qué institución estudiar. Con esto, el Estado 
se desentendería de la regulación de la educación y de su 
financiamiento, dejando a las universidades la 
responsabilidad de adecuar su funcionamiento con el 
propósito de captar estos recursos económicos de manos 
de los potenciales estudiantes. Como consecuencia 
natural, el mercado estaria determinando el quehacer 
universitario, llegando a ser cada vez más funcional al 
modelo económico neoliberal. 

En todo caso, el Presidente Piñera desmintió que la 
eventual reforma universitaria tuviera la intención de 
disminuir los recursos para las universidades públicas. El 
punto es que cada vez se hacen menos creíbles las 
promesas del presidente. Se han cumplido 100 días del 
gobierno de la derecha y las promesas de menor cesantía y 
de mayor crecimiento no sólo no se han cumplido sino que 
van en la trayectoria opuesta. A la cesantía estructural del 
sistema neoliberal es necesario agregar la cesantía politica 
causada por los despidos masivos en el aparato del Estado, 
perpetrada por los ministros-empresarios del gobierno, 
Contra su promesa de campaña, entre otras, Piñera ha 
avalado el despido de miles de trabajadores del Estado, 
siendo más fuerte que el cumplimiento de su palabra, el 
dogma neoliberal de empequeñecer el Estado hasta su 
mínima expresión. Por otra parte, el último informe del 
Banco Central ha corregido a la baja la estimación de 
crecimiento de la economía chilena para este año 2010. Es 
necesario recordar que tanto el cumplimiento del programa 
de Piñera como el financiamiento de la reconstrucción se 
financiarán con cargo a sólidos crecimientos del PIB, por 
ello podemos esperar que muchas otras promesas no se 
cumplan y suframos durante cuatro años de este estilo de 
gobernar que, en estos poco más de 100 dias de gobierno, 
hemos ido conociendo. 

Por otra parte, Piñera ha desplegado un gran 
número de acciones conducentes a definirse como un 


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político de centro. Para ello no escatima medios, juega a 
usar el lenguaje de la Concertación y retoma sus banderas, 
lo que incluso le trae conflictos con la UDI, el sector más 
duro de la alianza. Exhibe un populismo como el de Lavin, 
yéndose a dormir con los damnificados por el terremoto y 
las lluvias, y viendo partidos de fútbol públicamente en 
diversas cludades del país. No obstante, hay una frontera 
que no pasa, la que va del dicho al hecho. Cuando las 
medidas propuestas llegan a la fase de su concreción, se 
diluyen en el tiempo y los montos, como está ocurriendo con 
los jubilados y la eliminación de la parte de sus sueldos que 
va a FONASA. Los prometidos seis meses de postnatal. 
que después de tantos anuncios contradictorios está 
quedando poco menos que en nada o casi peor que antes. 
Como ya hemos señalado, también los despidos 
inconsiderados de los empleados públicos, negados al 
principio por la propia presidencia, que ahora se han 
desatado. Á esto se agrega un desorbitado afán por la 
privatización que en estos momentos amenaza a la salud. 

Desde un comienzo Sebastián Piñera ha tratado de 
cortar el cordón umbilical que lo une a la dictadura. 
Comenzó declarando que había votado por el NO en el 
Plebiscito, y ha continuado haciendo gestos como los 
mencionados. La designación del ministerio mostró 
claramente este afán por demarcarse de la línea política 
dura de la UDI, aún plenamente pinochetista. Luego, vino la 
alocución sorpresiva del embajador de Argentina y el de su 
nermano José Piñera, mostrando que este cordón umbilical 
sigue intacto, y que el monstruo no ha muerto. Tan sólo 
dormita con un ojo semiabierto dispuesto a saltar en el 
momento menos pensado. 

esta mirada hacia el centro, más que a un coqueteo, 
obedece a una necesidad y a un peligro. Piñera quebró la 
fórmula consagrada que les permitía a los poderes fácticos, 
en especial a los empresariales, mantenerse al margen de 
los vaivenes políticos, eludiendo la contingencia, sacando 
las castañas con la mano de la Concertación. Ahora se han 


o 


hecho cargo de todo, abarcando la totalidad de las esferas 
del poder, Pero, políticamente, quedaron más expuestos. El 
triunfo electoral fue apenas el desplazamiento de un puñado 
de electores. Las encuestas demuestran que no ha ido más 
allá la adhesión a este gobierno y que la desaprobación 
hacia éste aumenta. El temor que los urge y apura es que 
sólo son cuatro años, y que estos cuatro años pasen con 
mucha pena para el pueblo de Chile y sin aloria para el 
gobierno. Y entonces, como dijo Longueira, las pretensiones 
políticas de la derecha se amaguen por largo tiempo. 





LA TRIESTAMENTALIDAD 


Osvaldo Fernández D. 
Antecedentes históricos de las reformas universitarias. 


Lo que sucedió el año 2007 en la Universidad de 
Valparaiso no fue un hecho aislado. Las anomalías que 
existeron durante el período del rector Riquelme se 
debieron tanto a las circunstancias especificas como a una 
situación general. La pésima gestión del rector Riquelme, 
no era un hecho aislado, también ocurría con otros rectores 
en otras universidades. En este sentido, era más bien el 
sintoma de una crisis general del sistema de la educación 
superior en Chile. Detrás de los acontecimientos concretos 
que concernieron especificamente a la Universidad de 
Valparaiso, estaba el peso de las transformaciones que la 
dictadura había impuesto y dejado instaladas en las 
universidades chilenas, en su afán por privatizar el sistema 
educacional, dejarlo a merced del libre juego del mercado y 
de suprimir su carácter de función pública. Estas políticas 
siguieron funcionando durante el gobierno de la 
Concertación, llegando por estos años a la evidencia de que 
el mercado no es capaz de regular un sistema de educación 
eficaz para nuestro país. 

Por eso, porque la crisis que vivía la Universidad de 
Valparaiso respondía más bien a esta situación general, 
como hemos dicho, la remoción del Rector era tan sólo el 
primer paso de un proceso de transformaciones que debía 
venir. 

Luego de la crisis que se vivió el 2007 y su solución 
que se logró gracias a la intervención de toda la comunidad 
universitaria, en la cual los estudiantes tuvieron un 
destacado papel, aunque quizás sería mejor decir un papel 
motor, el proceso de rectificación que se fue afinando debía 
abarcar dos aspectos centrales: 

a) Primero, la necesidad de un saneamiento 


> 


financiero, administrativo, y judicial, que era imprescindible 
por las anomalías que se habían producido durante el 
periodo del rector Riquelme. 

b) Y, segundo, un proceso de democratización, tanto 
o más necesario que el otro, por cuanto debía restablecerse 
la confianza y las garantías de que hechos semejantes no 
debían volverse a producir. Si las anomalías a que nos 
referimos tuvieron su origen en una forma de 
funcionamiento que privilegiaba la acción arbitraria de la 
autoridad unipersonal por sobre las colegiadas, a una falta 
de transparencia en la gestión universitaria que favorecia la 
impunidad, a una escasa oO casi nula participación de la 
comunidad universitaria en la gestión política de la 
universidad, todo eso venía avalado por el sistema 
educacional vigente. Era la legalidad impuesta porlaLOCE, 
la que había instalado e imponía un eje del poder que venía 
de arriba hacia abajo y con la casi anulación de los cuerpos 
colegiados, remitidos a una mera función consultiva. 


El proceso de democratización de la universidad fue 
un aporte que vino del poder constituyente que emergió 
durante aquellos acontecimientos. Me refiero al momento 
cuando los alumnos iniciaron un movimiento que después 
logró incorporar a los otros estamentos de la universidad. 
se tuvo entonces la inteligencia de comprender que no todo 
terminaba con la remoción del Rector; que venía ahora un 
proceso de normalización que introdujera nuevas prácticas, 
diferentes de las existentes en ese momento, todo lo cual 
deberá en un futuro próximo ser refrendado por los nuevos 
Estatutos orgánicos. 

Por eso hoy estamos en un delicado periodo de 
transición entre una situación de hecho, que en muchos 
aspectos contradice la actualidad vigente que, en estos 
mismos aspectos, consideramos obsoleta. La 
triestamentalidad se ha instalado como modo de 
funcionamiento de la gestión universitaria. Asi funciona el 
Consejo Académico; así funcionan ya algunos Consejos de 


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Facultad, como el nuestro: así se hicieron las elecciones de 
directores de institutos; asi debieran ser las futuras 
elecciones de decanos. Pero, como hemos dicho, todo eso 
es aun transitorio. Una situación de facto, que dificilmente 
puede ser sancionada legalmente. Ese importantísimo acto 
constitucional será la discusión, elaboración y votación de 
nuestros nuevos estatutos. 


¿Cómo entender esta práctica de la democracia 
universitaria que llamamos triestamentalidad? 


El principal aporte del movimiento que hubo en el 
año 2007 fue instalar en la Universidad de Valparaiso el 
principio de la triestamentalidad, como la modalidad de 
participación en la gestión colegiada y en la elección de las 
autoridades unipersonales: rector, decanos, directores de 
institutos. En este sentido, la triestamentalidad supone la 
participación conjunta de académicos, de estudiantes y de 
funcionarios no académicos, en la gestión de los cuerpos 
colegiados existentes, así como en la elección de sus 
autoridades. 

La triestamentalidad debe ser entendida, en primer 
lugar, como la participación de una comunidad compuesta 
de tres partes distintas, y de disímiles intereses, en el 
ejercicio democrático de la gestión y desarrollo de la 
institución Universitaria. En estos momentos, y por las 
razones que tienen que ver con la pesada herencia de la 
dictadura, mantenida durante los gobiernos de la 
concertación, la participación viene de un punto cercano al 
cero, en que la democracia había quedado reducida a una 
mínima expresión cuando las universidades chilenas 
quedaron intervenidas y cauteladas por la dictadura. El 
sistema expresado por la LOCE no garantizaba la 
democracia, pues favorecía las decisiones unipersonales 
de las autoridades, y excluía los cuerpos colegiados de 
cualquier gestión de poder, 

en lo relativo a la necesidad de democratizar la 


E 


gestión, una práctica triestamental garantiza la 
participación de la comunidad. La garantiza en tanto los 
cuerpos colegiados son triestamentales y tienen capacidad 
de incidir en las decisiones más importantes relacionadas 
con el gobierno universitario, pero también Igual efecto 
tiene la participación de toda la comunidad en la elección de 
las autoridades unipersonales, pues de esta manera ellas 
serían expresión de la voluntad soberana de toda una 
comunidad. 

Pero esta apreciación general, casi de principio, 
supone la necesidad de que el voto sea ponderado, por algo 
que pertenece a la naturaleza misma de esta comunidad 
que reúne tres estamentos distintos, de distinta 
permanencia en la universidad, y de intereses también 
distintos. En efecto, dos estamentos son permanentes y 
uno es transitorio, en lo que se refiere a lo que es elaborar y 
aplicar medidas. El profesor está en la Universidad porque 
este es su desempeño principal como académico y 
permanecerá en ella, s| le es posible, hasta su jubilación, y 
entre sus funciones está la docencia, la investigación, la 
gestión y la vinculación con el medio. El alumno, en cambio, 
vene a la universidad para formarse profesional y 
socialmente, allí adquiere una pluralidad de valores, pero 
una vez terminado el periodo de esta formación, se va. su 
desempeño profesional lo hará fuera de la universidad. Por 
lo tanto la aplicación de las politicas quedará en los dos 
estamentos restantes, y principalmente en el de los 
profesores, sobre quienes recaerá el mayor peso de los 
requerimientos de la gestión universitaria. 


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El capitalismo: Wall Street tiene 
hambre de nuevo... 


Ricardo López 


“Camino de servidumbre”, así se llamó el libro que se 
convertiría en el “manifiesto neoliberal” de nuestros dias, y 
que fuera escrito por Friedrich A. Hayek. 

La primera impresión fue hacia fines de la segunda 
guerra mundial (1944), siendo él profesor de la London 
school of Economics, y vienés de nacimiento. 

Libro de culto en la Escuela de Chicago, sus grandes 
seguidores serían Milton Friedman, Arnold Haberger, Guy 
sorman, Gary Becker y nuestro conocido Cristian (sic) 
Larroulet, flamante ministro Secretario General del 
Gobierno de Piñera. 

Digo lo anterior, porque de los “Chicagos boys” más 
prominentes, sólo un latinoamericano, Larroulet, ha sido 
hominado con el premio a la “Trayectoria Profesional" de 
dicha Escuela de Chicago. 

Frank Knight, uno de los fundadores de la Escuela de 
Chicago, creía que los profesores debían inculcar en sus 
alumnos la creencia de que la teoría económica es una 
caracteristica sagrada del sistema, no una hipótesis 
sometida a debate. 

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la historia 
de los "Chicagos boys” no se reduce al sufrimiento que 
provocaron en Chile duarnte la década de los 70s. Chile, a 
partir de 1973, sólo fue el primer laboratorio resguardado 
por un dictador que les permitió poner en práctica sus 
sagradas” ideas sobre la economia. 

El "manto sagrado" de la doctrina de Chicago se 
dejaría caer sobre Argentina (1976), Gran Bretaña (1982), 
Bolivia (1985), China (1987), Polonia (1989), Rusia (1990), 
sudafrica (1994), Irak (2001). 


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La receta sería la misma en todas partes; 
privatización (con corrupción incluida), liberalización de 
mercados y desregulación absoluta. Todo esto 
condimentado con una buena dosis de "manu militari”. 

Los resultados fueron los mismos: cientos de miles 
de asesinados, torturados, desaparecidos, cesantes, gente 
en bancarrota, muertos de hambre y condenados a vivir 
bajo la línea de pobreza en las más indignas condiciones. 

La liberación de precios de los alimentos básicos, la 
“flexibilidad laboral”, el tratamiento de shock, la destrucción 
de las instituciones democráticas (parlamentos y sindicatos 
incluídos) fue y sigue siendo la tónica de los muchachos de 
Chicago. 

Cuando la última crisis prendió en EE.UU., debido a 
la inagotable ambición de los especuladores, que llegaron a 
asumir condiciones de riesgo insoportables con sus *bonos 
basura” y provocaron la hecatombe financiera más grande 
delos últimos 80 años, la Escuela de Chicago brillaba por su 
ausencia, no era el momento de shocks, la crisis estaba en 
Norteamérica y sus recetas no funcionaban allí, no era 
posible un dictador y los tanques en las calles, de modo que 
la solución era keynesiana, había que reflotar el empleo y la 
demanda de los ciudadanos. Al traste con Hayek y los 
Friedmanistas. 

Pero cuando todos pensaban en una crisis del tipo V, 
es decir caída y salida rápida, se produce la nueva crisis 
capitalista, esta vez en Europa, entonces, ahora si es viable 
una salida del tipo Chicago. Que los países caigan, que el 
Euro caiga, nada de gasto fiscal, los que sean eficientes se 
salvarán solos. 

Ahora si vuelven a sacar la voz los adoradores del 
mercado libre, esta es una crisis que se merece un 
tratamiento de shock. 

Esta vez sí es posible concebir una ofensiva del 
capital multinacional para reconquistar las fronteras 
coloniales que tanto admiraba Adam Smith. 


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Las ideas de Hayek, Friedman, Arberger, Larroulet y 
el inefable José Piñera, no podrian haber sido 
implementadas sin algunas instituciones que es bueno 
recordar siempre: El Consenso de Washington, El Fondo 
Monetario Internacional, el Banco Mundial y el 
Departamento del Tesoro de los EE.UU. 

La tesis principal, resurgida en la Escuela de 
Chicago, es que los mercados operan mejor por sí solos, 
cualquier intervención hará que la perfección sagrada de la 
mano invisible, preconizada por Adam Smith, se pierda. 

Una segunda derivada de esta hipótesis “sagrada” 
es que los mercados volverán a su situación de equilibrio de 
manera más rápida cuanto mayor sea la magnitud de la 
crisis. Es decir, cuanto menos apoyemos a gobiernos y 
personas a salir del desempleo, de la pobreza y la miseria. 
Esta segunda derivada, proclamada por Friedman, por 
primera vez con la economía chilena, es lo que el FMI, el 
BM. y el Departamento del Tesoro norteamericano hicieron 
con la llamada crisis asiática. 

Lo que ocurrió con los llamados “tigres asiáticos” 
(Tallandia, Corea del Sur, Indonesia, Malasia y Filipinas) fue 
el mayor robo de empresas del que se tenga conocimiento 
en tiempos de paz. La crisis provocada por el FMI, el BM y el 
gobierno norteamericano permitió que las mayores 
transnacionales occidentales se hicieran del capital de esas 
economías a precio vil, el precio lo pagaron los millones de 
cesantes, los cientos de miles de niños y niñas prostituidos 
y los cientos de miles de perseguidos y asesinados por los 
gobiernos obsecuentes a los dictados de la receta de shock 
delos*Chicago boys” 

Pero Wall Street tiene hambre de nuevo. Existe la 
posibilidad de enormes tasas de ganancias en la 
privatización de servicios públicos, empresas productoras 
publicas, transacciones con comisiones millonarias en las 
economías de Grecia, Portugal, Italia, España, Rumania, 
entre otras del sector europeo, por tanto, los mismos de 
siempre, el FMI, el BM y el Departamento del Tesoro 


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norteamericano, vuelven por sus fueros. Vuelven a reflotar 
el liberalismo económico extremo: a privatizar, a desregular, 
a reducir el gasto fiscal, y, como siempre, porque es 
necesario, vuelven a reprimir. 

Veremos una ofensiva neoliberal gigantesca en 
relación con la necesidad imperiosa de terminar con los 
"estados de bienestar”, de reducir al máximo el tamaño del 
estado, de permitir que la “mano invisible” vuelva a reinaren 
gloria y majestad, sin ataduras de ningun tipo. 


¿Cómo andamos por Chile? 


El terremoto y maremoto de febrero han creado una 
situación de “shock”, los más afectados necesitan lo básico: 
vivienda, abrigo y alimentos. Cuidémonos de los 
neoliberales. 

Su solución pasa por la privatización de lo poco que 
queda en manos del Estado. Ya surgen recetas neoliberales 
que señalan que será necesario vender la participación del 
Estado en los servicios públicos, en Codelco, en Enap, en la 
salud y, ¿por qué no? en la educación, tal cual lo hizo Bush 
enelestado de Luisiana después de Katrina. 

Ni en América Latina, ni en Asia, ni en Europa y ni 
siquiera en EE.UU. las recetas de la Escuela de Chicago 
han funcionado para los trabajadores, el pueblo y la 
sociedad, ellas sólo han funcionado para especuladores, 
transnacionales y los objetivos hegemónicos del 
imperialismo. 


Fuente bibliográfica: La doctrina del shock, El auge del 
capitalismo del desastre. Naomi Klein, Ed. Paidos. 


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