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Full text of "Cuadernos De Educacion N 51 Cd E"

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QUNDAXNO 


Grupo de Reflexión Fernando Ortiz Letelier 


DE EDUCACIÓN 


Como grupo de académicos de izqu 


ierda 


mantenemos desde hace un tiempo una re- 


flexión acerca de la educación superior en 


Chile. En conocimiento de que otros cole- 


gas han estado preocupados por una prob- 


lemáticasimilar, yhanelaboradotrabajos 


alre- 


specto, les invitamos, por medio de esta hoja 


a debatir en conjunto. Esperamos que 


este 


sea elembrión de una futura discusión queno 
dudamos será enriquecida gracias al debate. 
Por supuesto que para que este debate 











rinda frutos, debe incluir a todos qui 


estamos 





tario, razón por la cua 


a contribuir en números posteriores a 








enes 


por un nuevo sistema universi- 
desde ya invitamos 


qui- 


enes entiendan la Universidad de manera 





no funcional al actual modelo económico. 











aporte para quienes vivimos con en 
asmo y espíritu crítico el quehacer 
versitario, y ojalá también ella contri 


a instalar en el ambiente académico 





discusión que permita resolver profu 





contradicciones que todavía se arrastran 
desde la dictadura, como son los problemas 


Esperamos que esta publicación sea un 


tusi- 
uni- 
buya 
una 
ndas 














globales de la educación en nuestro 


país. 


Nuestro pueblo carece hoy 
en día de un Estado Nacio- 
nal que lo proteja y vele por 
la satisfacción de sus 


más elementales 
derechos. Entre 
ellos, la salud, 


la educación, 

la protección y 

promoción de los 

recursos naturales, 

la cultura. Se ha im- 

puesto una economía glo- 
balizada, hegemonizada por 
el capital financiero trasna- 
cional, con una acumulación 
de riqueza nunca antes vista 
en la historia. 


N. 51 | Año XIIl JUL- SEP 2019 


Publicación Trimestral 
Gratuita — ISSN 0719-0271 





Esta hegemonía del capital 
financiero, domina nuevas 
formas de acción político- 
ideológica. Ha logrado apro- 
vecharse y orientar la gene- 
ración de conocimiento para 
cambiar a la vez la producción 
y las formas de alienación de 
la población mundial a fin de 
reproducir su sistema de 
dominación. El trabajo 

se ha visto así pro- 
fundamente  trans- 
formado, al igual 

que la estructura de 

clases. En nuestro 

país, la concentración 

de la riqueza en pocos 
grupos se hace cada vez ma- 
yor, al tiempo que se siembra 
la ilusión de que estamos a la 
puerta del desarrollo y que se 
hace política para una inexis- 
tente “clase media”, que es 
más bien una inmensa mayo- 


2 Cuadernos de Educación 


ría de deudores y de precarios autoproclamados 
“emprendedores” o comerciantes. 


Las universidades estatales, que en el pasado 
fueron el instrumento para garantizar el dere- 
cho a la educación, han sido traspasadas por 
el modelo hegemónico. Dentro de ellas hay 
quienes aún defienden ese derecho, aunque 
lamentablemente las fuerzas progresistas están 
divididas. Para los comunistas, la lucha por una 
sociedad más justa es inseparable del desarrollo 
del conocimiento, de la creación, de la educa- 
ción de todo el pueblo. Así lo ha sido desde el 
nacimiento de nuestro Partido. Para los traba- 
jadores conscientes de Chile, la educación es 
un derecho fundamental a conquistar y siem- 
pre apoyarán la lucha de los trabajadores de la 
Educación Superior por transformar sus institu- 
ciones en función de las necesidades de nues- 
tro pueblo y de un nuevo modelo de desarrollo 
para Chile, que lo libere de la hegemonía del ca- 
pitalismo financiero y sus soportes ideológicos. 


Uno de los mayores desafíos en la época actual 
está en asumir los cambios en el trabajo que han 
alterado la estructura de clases. En ese contex- 
to, la robotización de faenas que hoy se yergue 
como una amenaza para los trabajadores por la 
cesantía que podría producir, debe ser trans- 
formada en una liberación de tareas rutinarias 
para asumir desafíos de mayor orden creativo. 
Para ello, es necesario avanzar en un Sistema 
Integral de Formación de los Trabajadores, en 
que la CUT y organizaciones sindicales tengan 
el control y que puedan contar con el apoyo del 
sistema estatal de Educación Superior. 


Nuestro Partido está en plena elaboración de 


un Nuevo Modelo de Desarrollo para nuestro 
país que provea una mejor calidad de vida a 
nuestro pueblo. Se trata de una propuesta de 
refundación de la democracia y generación de 
una nueva Constitución, promoviendo la cien- 
cia, la tecnología, la cultura, haciéndose cargo 
de la recuperación de los recursos naturales 
-el cobre, el Litio y el agua- y la sustentabilidad 
medioambiental. Para nosotros, un eje orienta- 
dor fundamental está dado por el análisis de la 
evolución deltrabajo, de los derechos sociales y 
las políticas públicas en el Siglo XX. 


El Nuevo Modelo de Desarrollo será obra co- 
lectiva y confiamos permita generar una amplia 
alianza programática de las fuerzas progresistas 
del país. Y nos parece que como ha ocurrido 
muchas veces en la historia de nuestro país, 
Valparaíso puede ser una región en que ger- 
mine una alianza con esas características. Ya 
empiezan a unirse fuerzas promisorias en las 
organizaciones comunitarias, en los sindicatos, 
en el Colegio de Profesores. Pero, además, nos 
parece de importancia mayor que esto también 
comience a darse en la Educación Superior, y 
muy especialmente en la Universidad de Valpa- 
raíso. El país enfrentará procesos eleccionarios 
diversos: concejales, alcaldes, gobernadores. El 
régimen actual vería con buenos ojos que haya 
una gran abstención de las fuerzas populares y 
que además estas elecciones se vean de mane- 
ra independiente entre sí. Dividir y promover el 
no cumplimiento de deberes cívicos es la mejor 
receta para mantenerse en el poder. Asimismo, 
hay quienes piensan que las elecciones univer- 
sitarias son diferentes y no se pueden mezclar 
con otros procesos cívicos. Para nosotros no. 
Nuestro Partido considera que la conquista de 


Cuadernos de Educación 


Grupo de Reflexión Fernando Ortiz Letelier 


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Publicación Trimestral Gratuita - I55N 0719-0271 


un orden social más justo debe darse a la vez 
en el plano de la administración del Estado y 
también en las instituciones que generan el co- 
nocimiento que reproduce el orden establecido. 
Desde su nacimiento, el Partido Comunista de 
Chile ha unido la lucha social con la defensa y 
promoción de la cultura. Por ese motivo, el pro- 
ceso eleccionario actual en la Universidad de 
Valparaíso es para nosotros de la mayor impor- 
tancia. 


Concebimos una Universidad de Valparaíso que 
sea líder en la defensa del Derecho a la Educa- 
ción jugando un papel muy activo junto a otras 
universidades estatales para conseguir una ver- 
dadera reforma de la Educación Superior, yen- 
do más allá de la actual gratuidad. Es una dura 
batalla con el actual gobierno que busca revertir 
los tímidos avances conseguidos durante el go- 
bierno Bachelet. Pero nuestro Partido está por 
generar una amplia unidad político-social que 
tenga por norte recuperar el financiamiento 
total de sus universidades por parte del Esta- 
do. Concebimos este proceso uniendo fuerzas 
diversas: la lucha parlamentaria, la de los es- 
tudiantes, que sensibilice a los trabajadores, y 
sea también parte de las alianzas que se gesten 
próximamente para hacer frente a elecciones de 
concejales, alcaldes y gobernadores. 


Para nosotros es de primera importancia que 
la Universidad de Valparaíso se haga cargo de 
problemas estratégicos de nuestro desarrollo 
nacional y regional. Esto significa desarrollar 
proyectos que propongan mejorar la atención 
de salud, la prevención de desastres naturales, 
el desarrollo de las energías renovables no con- 
vencionales, el transporte en la región. Valparaí- 


so ha perdido gran parte de su actividad indus- 
trial y ha dejado de ser el principal puerto del 
país. Una buena parte de los trabajadores por- 
tuarios tienen empleo precario. Y esta precari- 
zación aumentará con la robotización de faenas 
que está ad portas. Se requiere la colaboración 
de científicos, ingenieros y técnicos que diseñen 
un plan integral de formación de los trabajado- 
res del siglo XXI. Pensamos que la Universidad 
de Valparaíso puede ser un ejemplo de institu- 
ción que se desmarque del modelo neoliberal 
para cumplir con una misión propia de un Es- 
tado Nacional, hoy inexistente. Consideramos 
que hoy en día hay enormes potencialidades de 
esta universidad que comienzan a manifestarse 
a través de iniciativas que esperamos se man- 
tengan y se extiendan. Nos referimos a las Uni- 
versidades Abiertas que han sido creadas a par- 
tir de las iniciativas del campus San Felipe. Es 
un muy buen ejemplo de cómo concebimos la 
función de extensión universitaria, hoy llamada 
“vinculación con el medio”. Y esperamos que la 
universidad fortalezca cada vez más su relación 
con la ciudadanía, a través de convenios firma- 
dos con el Gobierno Regional que permitan ex- 
tender su vinculación a toda la Quinta Región. 


Estamos por apoyar la implementación de es- 
tatutos democráticos que garanticen la triesta- 
mentalidad en los órganos normativos. Nos pa- 
rece también importante que en ellos se genere 
la institución del Defensor Universitario, que 
sea quien vigile que los estatutos estén siendo 
correctamente aplicados y que alerte cuando 
sea necesario modificarlos, por no estar garan- 
tizando alguna reivindicación nueva surgida en 
el seno de la comunidad universitaria. 





qe 
+ JUniversidad 


* + HdeValparaíso 
CHILE 





Uno de los aspectos que más preocupa actual- 
mente a todos los trabajadores es la precarie- 
dad del empleo. El caso universitario no es la 
excepción. Tenemos hoy una enorme población 
de profesores a honorarios y de jornada parcial, 
investigadores jóvenes y técnicos pagados por 
proyectos. Asimismo, en las universidades esta- 
tales hay una suerte de anarquía en las asigna- 
ciones, muy necesarias por el bajo monto de los 
sueldos de base. Se necesita una Nueva Carrera 
Académica que regule por una parte las diversas 
jerarquías y también los sueldos, para terminar 
con asignaciones arbitrarias. Para contrarrestar 
la precariedad que el modelo actual ha gene- 
rado, nos parece necesario que se genere una 
categoría especial (de duración de dos años, 
por ejemplo, reevaluable) para los profesores 
que dictan horas de cursos sin ser contratados 
jornada completa. 


Nuestro Partido valora el progreso realizado 
por la Universidad de Valparaíso en la investi- 
gación científica, y considera que es necesario 
que quienes asuman su dirección a partir de 
2020 continúen promoviendo este desarrollo 
de manera plena, sin caer en imposiciones ge- 
neradas por el modelo económico hegemónico. 
Esto significa evitar aplicar reglas uniformes de 
medición de la calidad de la investigación (los 
llamados “índices de impacto”), sino más bien, 
atender a las especificidades de cada disciplina, 
donde el juicio de órganos colectivos de culto- 
res expertos puede ser mucho más justo y ef- 
ciente en la evaluación. Hoy en día vemos que 
la creación de conocimiento, acelerada por las 
redes de comunicación, está marcando una ten- 
dencia al desarrollo de investigaciones interdis- 
ciplinariasque ponen a prueba las estructuras 
universitarias. Por el momento, varias de ellas 
han comenzado a crear estructuras de institutos 
de investigación donde confluyen especialistas 
de diferentes áreas. Nos parece que es una ten- 
dencia que debiera reforzarse en la Universidad 
de Valparaíso, pues los institutos permiten ar- 
monizar todas las funciones académicas y ade- 
más agregar características de interdisciplina. 


En la óptica neoliberal ortodoja se prefiere la 
estructura de escuela, como fábrica de profe- 
sionales simplemente, en desmedro de la fun- 
ción de investigación. No estamos de acuerdo 
en cercenar la función de investigación, pues 
ella debe ser una de las principales fortalezas 
de las universidades estatales. 


Llamamos a la comunidad de la Universidad de 
Valparaíso a considerar estas ideas a la hora de 
elegir un nuevo Rector, teniendo en cuenta la 
globalidad de los cambios que nuestra sociedad 
requiere. Nuestro Partido apoyará y participará 
en la construcción del nuevo gobierno universi- 
tario de quien se identifique con nuestros plan- 
teamientos, que esperamos sirvan para cons- 
truir colectivamente un Plan de Desarrollo para 
una Universidad de Valparaíso comprometida 
con el pueblo de Chile. 


Partido Comunista de Chile 


Valparaíso, 22 de agosto de 2019 


Los ecos de las voces silenciadas y se- 
pultadas de los “pueblos originarios”. 


Danilo Ahumada. 


« 


La noción misma de “pueblos originarios” deno- 
minación “políticamente” correcta para hablar 
de los indígenas en América Latina, nos sitúa 
ante un problema de difícil solución, sobre todo 
cuando pensamos que la presencia anhelada no 
está en un origen puro ni en un futuro deseado, 
sino que la respuesta podría encontrarse en el 
por-venir. Esta dificultad que se nos presenta 
cuando pretendemos nombrar a un pueblo que 
habita estas tierras, antes de la llegada de los 
españoles, nos remiten a antiguas batallas cul- 
turales y simbólicas. Se trata de un término que 
no es neutro ni inocente. 


Las siguientes palabras no pretenden recuperar 
la pureza nominante de alguna originaria civili- 
zación primitiva, como tampoco es un gesto de 
homogeneización capaz de estandarizar los sig- 
nificados. 


La idea es aportar a la construcción de nuevos 
sienificantes que nos permitan reconocernos 
como sociedades atravesadas por la herida co- 
lonial, pero al mismo tiempo criticar la matriz 
colonizadora que nos impuso sus lenguas, sus 
nombres, sus gramáticas y sus miradas. 


La expresión pueblos originarios, en el caso de 
Chile, es un concepto relativamente nuevo, que 
comenzó a ser utilizado a principios de los años 
90 con el retorno a la democracia, anterior a 
ello, los pueblos originarios eran concebidos en 
los libros de historia y en el discurso oficial de la 
dictadura como los antepasados, como los pue- 
blos que habitaron antes de la llegada de los 


españoles, sin mencionar, que continuaban re- 
sistiendo a los avatares del sistema económico 
- político y que los obligada a asumir formas de 
vida diferentes a su cosmovisión. En el caso del 
pueblo Mapuche, eran llamados araucanos, de- 
nominación española utilizada para señalar a la 
gente de la tierra. Con la llegada de la democra- 
cia los gobiernos de la concertación comienzan 
a revalorizar al estado como espacio institucio- 
nal y ético - político, asumiendo las demandas 
de los pueblos originarios y la deuda que tenía 
el estado con el pueblo Mapuche, sin embar- 
go, las políticas se generaron mirando al “otro” 
como un ser inferior, lógica de lo subalterno, 
con la permanente sospecha que el otro no es 
tan humano como yo. Aparece la idea del otro 
como maléfico, se comienza a pensar el espacio 
social como un lugar homogéneo, bajo la idea, 
de que todos son chilenos, que todos tienen los 
mismos derechos, dejando de lado la heteroge- 
neidad que tiene por esencia cualquier espacio 
social. En esta lógica comienza la devolución de 
tierras a las comunidades, usurpadas luego de 
la invasión del ejército chileno en el año 1891, 
cuando los grupos de poder y la burguesía agra- 
ria del siglo XIX, con su proyecto militar, incor- 
poraron por la vía violenta el territorio ancestral 
mapuche al sistema de producción capitalista, 
lo que permitió, a su vez, culminar con el proce- 
so de formación del Estado chileno. 


Como resultado de esta incursión militar el Es- 
tado impuso las reservas, desplazó a la pobla- 
ción de sus espacios originales y remató la ma- 
yor parte del territorio indígena beneficiando a 


colonos criollos y extranjeros que se apropiaron 
fácilmente de las tierras.Las 10 millones de hec- 
táreas que correspondían al territorio mapuche 
antes de la Ocupación militar hoy están reduci- 
das a 500 mil. 


Desde la lógica del estado burócrata, los gobier- 
nos de la concertación a través de los organis- 
mos creados para la devolución de las tierras 
y el reconocimiento de los pueblos originarios, 
impulsó una serie de políticas públicas que ter- 
minaron con las comunidades desplazadas, con 
la idea de homogenizar, fueron trasladadas a es- 
pacios reducidos y obligados a “urbanizarse”, sin 
embargo, las comunidades no resistieron y radi- 
calizaron sus posturas, exigiendo la devolución 
de las tierras usurpadas. Ante estas exigencias 
los gobiernos de la concertación cambian el dis- 
curso, validando la lógica del otro como malé- 
fico, el mapuche pasa a ser considerado terro- 
rista por el propio Estado. En los gobiernos de 
Lagos y Bachelet se invoca la ley antiterrorista 
que persigue y condena a los comuneros ma- 
puche, el estado solicita penas que superan los 
100 años de cárcel para ese “otro” ahora conce- 
bido como terrorista. 


Desde la lógica homogenizante del concepto 
del “nosotros” la noción de “pueblos originarios” 
no es un término neutro ni inocente. Durante 
muchos años los indígenas se confundieron 
con los campesinos e inclusive en nuestros días 
resulta difícil establecer la línea divisoria entre 
unos y otros. 


La llegada de la Unidad Popular en el año 1970 
encabezada por Salvador Allende, generó gran- 
des expectativas en los pueblos originarios, 
pese a que se crearon condiciones para que las 
comunidades indígenas fueran parte del pro- 
ceso de reforma agraria, el estado nuevamente 
homogenizó a los campesinos y mapuches, dan- 
do cuenta que las políticas desarrolladas por los 
partidos políticos no interpretaban la demanda 
desde una perspectiva de sociedad indígena y 
pueblo propiamente tal. 


Podríamos señalar que el gobierno de Allende 
y los gobiernos concertacionistas “progresis- 
tas” han construido su política bajo la mirada 
occidental, entendiendo la lucha de clases en- 
tre explotados y explotadores, ahí no existiría 
la posibilidad de un “otro” distinto, y es que en 
toda sociedad colonizada, los grupos de poder, 
fueron conformados por diversas fracciones de 
la oligarquía blanco, mestiza, que trazan una 
serie de estrategias de dominación. La oligar- 
quía Chilena forma un estado social colonialis- 
ta, entonces los grupos de izquierda y derecha, 
o liberales y conservadores tendrían la misma 
matriz colonizadora. Desde esta mirada podría- 
mos entender la contención que han realizado 
gobiernos de izquierda y derecha frenando los 
procesos de recuperación de tierras de las co- 
munidades mapuche. 


El mapuche ocuparía el lugar del extranjero, es 
“otro” peligroso, que está fuera de la ley y que 
atenta necesariamente con lo establecido. 


Durante los últimos años se ha instalado el dis- 
curso de la inclusión multicultural, la tolerancia 
hacia el “otro”, sin embargo, operan como me- 
canismos de poder. Para la tolerancia el otro es 
inaceptable. Y si bien es cierto hay avances en 
políticas contra la exclusión y discriminación, 
estas siguen implicando la asimilación de las mi- 
norías por las mayorías 


Aparece el complejo de superioridad, la política 
de inclusión proviene de otro, considerando al 
mapuche como inferior. La política social domi- 
nante es quien fija la identidad, es una políti- 
ca de la indiferencia. La identidad se construye 
desde afuera hacia dentro dejándonos a todos 
en un lugar común. Desde esta lógica el pue- 
blo mapuche no tendría la capacidad suficiente 
para comprender y menos para elaborar políti- 
cas públicas. 


Desde este lugar lleno de contradicciones, que 
concibe al otro como maléfico, comienzan apa- 
recer los ecos de aquellas voces sepultadas y 


silenciadas que siguen asediando el mundo de 
los vivos, recordándonos que el pasado insiste 
con su reclamo de justicia. Walter Benjamin ha- 
bla sobre el asedio espectral como promesa de 
justicia. Se trata de un pasado no resuelto, in- 
acabado pero también como lo plantea Marx y 
Derrida de la comunidad por- venir; espectros 
que intranquilizan y desquician el presente ca- 
tastrófico de un continente colonizado. 


La colonización trajo como consecuencia, entre 
otras cosas, que la religión monoteísta barriera 
con sus cosmovisiones y que el moderno Esta- 
do burocrático desplazara a las arcaicas organi- 
zaciones “socialistas”. El sur de América fue con- 
cebido como proveedor de recursos naturales y 
mano de obra barata. 


La instalación de empresas forestales en terri- 
torios ocupados ancestralmente por comunida- 
des mapuche ha generado daños irreparables, 
ya que han dividido a las familias que antes 
compartían un mismo territorio. La familia es la 
unidad base de la organización social de estos 
pueblos. Por otra parte, la plantación de pinos 
y eucaliptos secan y contaminan las napas sub- 
terráneas ya que son especies introducidas que 
se dan en condiciones de humedad por lo tanto 
consumen una alta cantidad de agua, provocan- 
do sequías en las napas subterráneas y la inuti- 
lización de las tierras, grave problema para las 
comunidades que desarrollan su vida en torno 
a la tierra. Las comunidades hoy viven en es- 
pacios reducidos, ya no consiguen sus plantas 
medicinales y la tierra es cada vez más esquiva 
para las plantaciones de papa, principal recurso 
de este espacio territorial. 


Las condiciones de pobreza son extremas. Sin 
tierras productivas para trabajarlas y subyuga- 
dos a las forestales que mantienen el control 
económico y militar en la zona, algunos comu- 
neros son contratados por las empresas made- 
reras como mano de obra barata. Los comu- 
neros realizan el conjunto de las tareas que no 
pueden ser confiadas a la automatización y que 


pueden ser ocupadas por cualquier humano. 
El mapuche asume la condición de obrero y es 
obligado a incorporar nuevos modelos de pro- 
ducción. 


Pensar la identidad desde el colonialismo 


Para poder entender el tema de la identidad en 
nuestro continente es necesario indagar e inter- 
pelar la construcción de un “nosotros”, un de- 
safío problemático ya que cuando intentamos 
unificar voces distintas, aunar criterios se debe 
asumir el riesgo de homogeneizar lo irremedia- 
blemente diverso y resistir a la humana tenta- 
ción de transformar al “ellos” en un enemigo a 
vencer, conquistar, asimilar o normalizar, es de- 
cir, la tentación de convertirlo en “nuestro” otro, 
en nosotros. 


Es necesario intentar dejar de lado la búsque- 
da de re significados para denominar a nuestro 
continente y aquellos pueblos que estaban en 
estas tierras, antes de la llegada de los coloniza- 
dores, no se puede vivir tratando de reemplazar 
un signo por un nombre liberador y descoloni- 
zado. 


Para Derrida, el hecho de que exista igualdad 
remonta a la violencia que tuvo que ser nece- 
saria para callar las diversas “voces” y obligarlas 
de un modo a parecer semejantes, por lo que 
todo sistema que habla de igualdad trae con- 
sigo la diferencia y la incluye por medio de la 
represión al anular lo diferente, lo que enviará a 
otro lado, ese resto que permanece y que está 
siento diferido a través de la violencia y de la 
incorporación del otro. 


“Así, cada cultura es un trayecto en la visión del sueño del universo, nos dijeron. El mundo es como 
un jardín, oí después. Cada cultura es una delicada flor que hay que cuidar para que no se marchite. A 
veces pueden parecernos semejantes, pero cada una tiene su aroma, su textura, su tonalidad particu- 
lar. Y aunque las flores azules sean nuestras predilectas ¿qué sería de un jardín sólo con flores azules? 
Es la diversidad la que otorga el alegre colorido a un jardín. Tal como la expresión de esa diversidad, el 
diálogo de sus pensamientos, es lo que nos permite y nos seguirá permitiendo la más enriquecedora 

comprensión del mensaje de los sueños” 


Elicura Chihuailaf, poeta mapuche 





Resistencia de comunidades mapuche 
al sistema de producción capitalista. 
Danilo Anumada Flores. 


Desde los años 80 el estado chileno ha aplicado 
el modelo neoliberal, incentivando la presencia 
de capitales extranjeros, vendiendo activos y 
convirtiendo la política social universal en po- 
lítica social focalizada. Esta política económica 
ha permitido la acumulación de capital y el au- 
mento del desempleo, situándolo dentro de los 
países con peor distribución de la riqueza en el 
mundo. 


En este contexto, el conflicto mapuche se ha 
convertido en una demanda no sólo de los pue- 
blos originarios, sino que ha despertado la sim- 
patía de un número importante de la población 
que ha visto cómo el Estado criminaliza la pro- 
testa social y es incapaz de escuchar las deman- 
das de aquellos que durante siglos han luchado 
en contra de la usurpación de tierras traspa- 
sadas por el Estado a las transnacionales, pro- 
vocando daños irreparables en el ecosistema. 
Tierras que desde tiempos ancestrales le han 
pertenecido a los mapuche (gente de la tierra). 


La Coordinadora Arauco Malleco (C.A.M.) es 
una de las organizaciones mapuche más im- 
portantes del territorio, considerada por el go- 
bierno y por los medios de comunicación ma- 
sivos como un grupo insurgente, con accionar 
terrorista, cuyo propósito es la recuperación de 
tierras a través de actos violentos como la que- 
ma de camiones y fundos en manos de las fo- 
restales. La C.A.M. reivindica el reconocimiento 
de la nación mapuche como pueblo originario, 
autónomo, con prácticas y modos de vida mile- 
narios. Plantea un proceso de liberación y el de- 


recho de los oprimidos a revelarse. Valida todas 
las formas de lucha y señala que la Única solu- 
ción es la devolución de las tierras usurpadas. 


El conflicto mapuche 


El conflicto Estado Chileno - Pueblo Mapuche 
tiene sus orígenes con la invasión del ejército 
chileno en el año 1891, cuando los grupos de 
poder y la burguesía agraria del siglo XIX, con 
su proyecto militar, incorporaron por la vía vio- 
lenta el territorio ancestral mapuche al sistema 
de producción capitalista, lo que permitió, a su 
vez, culminar con el proceso de formación del 
Estado chileno. 


Como resultado de esta incursión militar el Es- 
tado impuso las reservas, desplazó a la pobla- 
ción de sus espacios originales y remató la ma- 
yor parte del territorio indígena beneficiando a 
colonos criollos y extranjeros que se apropiaron 
fácilmente de las tierras.1Las 10 millones de 
hectáreas que correspondían al territorio ma- 
puche antes de la Ocupación militar hoy están 
reducidas a 500 mil. 


En la región del Bío Bío y principalmente en la 
Provincia de Arauco donde se encuentra la ma- 
yor cantidad de espacios territoriales mapuche 
(well mapu), tanto particulares, como empresas 
forestales, empresarios y el propio Estado, han 
conjugado una estrategia económica que consi- 
dera la lógica mercantil del eco desarrollo cen- 
tralizado, el que asocia crecimiento económico, 
preservación del medio y equidad social. Por el 


contrario, las comunidades mapuche continúan 
aplicando el concepto de Itro Fil Mogen (tradu- 
cido en el mundo contemporáneo y científico 
como biodiversidad) y que significa, la totalidad 
sin exclusión, la integridad sin fragmentación de 
todo lo viviente, de la vida. Este es el centro de 
la filosofía mapuche. El motor de la sociedad no 
es la búsqueda de un crecimiento económico a 
rentabilidad extrema, sino el equilibrio que sólo 
puede entregar una interacción de reciprocidad 
económica, cultural y social. 


El presente ensayo considera como objeto de 
estudio las comunidades mapuche que viven en 
condiciones de extrema pobreza en la rivera del 
lago Lleu Lleu, sector de Puerto Choque, de la 
Provincia de Arauco en la Región del Bío Bío. 
En este sector, ubicado a unos 700 kilómetros 
de Santiago, las comunidades se encuentran 
rodeadas por forestales y fuerzas policiales, las 
que constituyen nuevas formas de ocupación 
por parte del Estado chileno y validan el con- 
trol territorial que comenzó con la Ocupación 
Militar de la Araucanía. Allí, las familias mapu- 
che son víctimas de allanamientos constantes, 
interrogatorios, montajes y arrestos que no se 
ajustan al estado de derecho y que han termi- 
nado con los líderes de la C.A.M. tras las rejas. 
La violencia generada en la zona de conflicto 
también afecta a niños, mujeres y ancianos. 


La investigación pretende analizar cómo el sis- 
tema capitalista ha penetrado en los espacios 
territoriales mapuche y cómo éstos se resisten a 
modificar sus procesos de intercambio. Además, 
analizaremos cómo las forestales, con el apoyo 
del Estado, han perseguido judicialmente a los 
comuneros, acusándolos de robo de leña, que- 
ma de camiones y fundos y amenazas contra los 
dueños de las tierras usurpadas para lograr su 
recuperación. 


Comunidades mapuche enfrentadas al capital 


La incorporación del territorio ancestral mapu- 
che al sistema de producción capitalista trajo 


consecuencias nefastas para las comunidades. 
Durante la década de los 70 los mapuche de- 
bieron comenzar a modificar sus procesos de 
intercambio (trueque), entendido como la “for- 
ma natural del proceso de intercambio y que 
representa mucho más la transformación inci- 
piente del valor de uso en mercancía que la de 
las mercancías en dinero. El valor de cambio no 
cobra todavía forma exenta, sino que está aún 
inmediatamente vinculado al valor de uso”. 2 


Este proceso de intercambio puede ser enten- 
dido desde los planteamientos de Marx, donde 
las comunidades se comportan como una aso- 
ciación de hombres libres, trabajan con medios 
de producción colectivos y emplean sus fuerzas 
de trabajo individuales como fuerza de trabajo 
social. Todo el producto realizado por el colec- 
tivo es un producto social. Las relaciones so- 
ciales de los hombres con sus trabajos y con 
los productos, son relaciones simples, referidas 
tanto a la producción como a lo que atañe a la 
distribución. Parte del producto presta servicios 
como medios de producción y como medio de 
subsistencia, distribuido entre los miembros de 
la asociación.3 


Marx también señala que la distribución variará 
según el tipo de organismo social de producción 
y el nivel histórico de desarrollo de los produc- 
tores. En este caso es importante considerar la 
cosmovisión del pueblo mapuche, su pertenen- 
cia con la tierra, y la búsqueda de la armonía y el 
equilibrio con el medioambiente. En este senti- 
do, los productos que genera la tierra son con- 
siderados como colectivos y están al servicio de 
la sobrevivencia (plantas medicinales, alimentos, 
madera, etc.). 





Pese a que el proceso capitalista se instaló en 
los espacios territoriales a través de las empre- 
sas forestales, las comunidades se resisten a 
asumir este modelo, manteniendo en algunos 
lugares el sistema de trueque y reivindicando la 
devolución de las tierras usurpadas. La C.A.M. 
ha señalado que las comunidades mapuche se 


confrontan con intereses empresariales, argu- 
mentando que se trata de una lucha contra el 
capital. 


En los espacios territoriales estudiados encon- 
tramos comunidades que continúan generando 
producción orientada al valor de uso, no al valor 
de cambio. Lukacs señala que los valores de uso 
sólo dejan de ser valores de uso y se transfor- 
man en valores medios de intercambio, en mer- 
cancías, por su exceso respecto de la medida en 
la cual se requieren para el consumo. Cuando se 
convierten en mercancía lo hacen sólo dentro 
de los límites del valor de uso inmediato. 


Por otra parte la usurpación de tierras en terri- 
torio mapuche trajo consecuencias para las co- 
munidades que viven rodeadas por las foresta- 
les. En primer lugar, dividieron a las familias que 
compartían el mismo territorio, la plantación de 
pinos y eucaliptos secan y contaminan las napas 
subterráneas ya que son especies introducidas 
que se dan en condiciones de humedad por lo 
tanto consumen una alta cantidad de agua, pro- 
vocando sequías en las napas subterráneas y la 
inutilización de las tierras, grave problema para 
las comunidades que desarrollan su vida en tor- 
no a la tierra. Las comunidades hoy viven en es- 
pacios reducidos, ya no consiguen sus plantas 
medicinales y la tierra es cada vez más esquiva 
para las plantaciones de papa, principal recurso 
de este espacio territorial. 


Las condiciones de pobreza son extremas. Sin 
tierras productivas para trabajarlas y subyuga- 
dos a las forestales que mantienen el control 
económico y militar en la zona, algunos comu- 
neros son contratados por las empresas made- 
reras como mano de obra barata, reciben suel- 
dos mínimos y deben asumir la condición de 
empleados, lo que implica, mantener cierto gra- 
do de fidelidad con quienes los contratan. Los 
comuneros realizan el conjunto de las tareas 
que no pueden ser confiadas a la automatiza- 
ción y que pueden ser ocupadas por cualquier 
humano. El mapuche asume la condición de 


obrero y es obligado a incorporar nuevos mo- 
delos de producción. Esta mano de obra barata 
es la encargada de la tala de los bosques, gran 
contradicción para quienes se llaman gente de 
la tierra. 


Las empresas forestales que se instalaron en 
la zona durante la dictadura de Pinochet, pro- 
ducen pino radiata y eucalipto destinados a la 
producción de celulosa, exportada principal- 
mente a Japón. Ocupan más de 2 millones de 
hectáreas, una gran parte de ellas se concentra 
en la zona de Arauco, principalmente en los al- 
rededores del lago Lleu Lleu. La mayor parte 
de la producción corresponde a las Forestales 
Mininco, en manos del grupo Matte /Larraín, 
empresa que tiene más de un millón de hec- 
táreas en Chile, y Forestal Arauco de la familia 
Angelini, cuya propiedad alcanza las 1.087.200 
hectáreas. En menor cantidad se encuentran 
las forestales Volterra y Tierra Andina, dueñas 
de más de 30 mil hectáreas. 4 


En el caso de la comunidad Esteban Yevilao del 
sector de Choque, una de las 15 comunidades 
que se ubican en los alrededores del lago Lleu 
Lleu, reclaman 400 hectáreas en manos de la 
Forestal Mininco. 5 


Ante los graves problemas que ha originado la 
instalación de las forestales en territorios ma- 
puche, una gran cantidad de comuneros debie- 
ron emigrar hacia ciudades del sur de Chile y 
Santiago. Actualmente la mayoría de los mapu- 
che son urbanos. En este contexto, las mujeres 
sólo pueden aspirar a ser empleadas domes- 
ticas. Los hombres con la condición que “chi- 
lenicen” su nombre, consiguen trabajos poco 
calificados. La discriminación se ha institucio- 
nalizado. 


Los mapuche urbanos son contratados como 
mano de obra, pasan de una tarea a otra y nun- 
ca se quedan demasiado tiempo en una em- 
presa, lo que no les permite constituirse en una 
fuerza. Esta itinerancia provoca que este obre- 








ALAEKENCHE 7 al 


ro no tiene otro oficio sino las capacidades que 
vende a lo largo de sus tareas, 

Las empresas forestales han perseguido a tra- 
vés de la justicia a las comunidades mapuche 
que se encuentran en conflicto y que respon- 
den a las reivindicaciones de la C.A.M. Los han 
acusado y perseguido por la quema de fundos y 
camiones, amenazas a los latifundistas del sec- 
tor y robo de leña. Las comunidades, en tanto, 
señalan que los comuneros mapuche que fue- 
ron detenidos recolectando leña lo hacían con 
el objetivo de calentar sus viviendas y cocinar. 
Igualmente, este hecho se ha sumado a la larga 
lista de acusaciones que ha presentado el Mi- 
nisterio Público para criminalizar la lucha de las 
comunidades en conflicto. 


La situación de robo de leña en territorios ma- 
puche y sus sanciones puede ser entendida a 
partir de uno de los primeros escritos de Marx, 
quien nos habla de la lógica deshumanizante 
del capitalismo. El abordaje inicial de esta pro- 
blemática emerge cuando identifica que cier- 
tos bienes, en sí mismos singulares, se erigen 
como valores intercambiables entre sí, cuando 
estos bienes asumen el carácter de mercancías; 
lo cual da lugar a una doble transformación: en 
la penalización del “robo” de leña se reivindica 
no sólo el carácter mercantil de la leña sustraí- 
da (su valor expresado en dinero), sino también 
la posibilidad de que el deudor insolvente pa- 
gue con prisión. Doble transformación ésta, 


7 PEWENCHE => 





MAPU 


TEwWELCHE 
Y MA PUuE 


cosas (con la leña en este caso) aparece como 
la relación de valores objetivos intercambiables 
entre sí —valor de la leña, valor de la multa en 
dinero y/o su equivalente en días de prisión—; 
y por la cual la relación de los hombres entre sí 
aparece como una relación entre cosas puesto 
que, a partir de la multa, el damnificado recibe 
como compensación una cosa, un “exhombre”, 
un hombre mutilado o, en todo caso, un hom- 
bre desprovisto, enajenado. 


Posteriormente, Marx avanzará sobre esta pro- 
blemática en el capítulo de El Capital dedica- 
do al fetichismo de la mercancía, aunque desde 
una óptica claramente cientificista en base a su 
análisis crítico de la economía política burgue- 
sa. Al distinguir entre el valor de uso y el valor 
de cambio de toda mercancía, los economistas 
burgueses —denuncia Marx— no logran dar 
cuenta que este último es una generalidad abs- 
tracta que anula la singularidad de cada objeto 
en particular. Antes que una propiedad natu- 
ral de la cosa en sí, el valor de cambio es una 
construcción artificial, una ficción que emana 
de las relaciones sociales de producción. El aná- 
lisis marxiano de la mercancía demuestra que 
se trata de un objeto endemoniado, rico en su- 
tilezas metafísicas y reticencias teológicas, su 
misterio radica en que el carácter social del tra- 
bajo humano aparece ante los hombres bajo la 
forma de espectros, es decir, como caracteres 


objetivos inherentes a los productos del traba- 
jo, en suma, como propiedades sociales que se 
creen naturales a dichas cosas. El fetichismo de 
la mercancía implica que las relaciones sociales 
que median entre los productores y su trabajo 
global aparezcan como relaciones sociales entre 
los objetos, como relaciones que, de suyo, exis- 
ten al margen de los productores. Según esto, 
Marx señala que el capitalismo es la religión de 
la mercancía donde las relaciones sociales entre 


tanto valores, y relacionan sus trabajos privados 
entre sí como si fueran cosas, como trabajo hu- 
mano abstractamente indiferenciado. Del mis- 
mo modo, las relaciones entre las cosas apare- 
cen humanizadas: las mercancías se relacionan 
entre sí como valores objetivos intercambiables 
entre sí, al margen de los productores, lo cual 
no es atributo natural de la cosa, sino producto 
de las relaciones humanas. 





los hombres aparecen como relaciones sociales 
entre cosas: los hombres se posicionan ante sus 
productos como ante mercancías, es decir, en 


Las tesis de la enajenación en el itinerario mar- 
xiano se articulan, desde un principio, en torno 
a la idea de Hombre como ser genérico, como 


un ser libre y ahistórico preexistente a la ena- 
jenación, de modo tal que ésta última aparece 
vinculada a una forma de vida no auténtica. En 
todo caso, la influencia de las relaciones his- 
tórico-sociales determina, en última instancia, 
los grados y matices de la libertad humana; en 
consecuencia, el trabajo alienado inherente 
a la lógica del modo de producción capitalis- 
ta termina por arrebatar al hombre su esencia 
genérica. Esto último evidencia la persistencia 
—¿problemática?— de cierto halo idealista en 
Marx, fundamentalmente en cuanto al desen- 
volvimiento de las leyes de la historia y el “ne- 
cesario” advenimiento de la auténtica sociedad 
humana. 


Como señalábamos anteriormente la incorpo- 
ración del sistema de producción capitalista al 
interior de territorios mapuche y las condicio- 
nes de vulnerabilidad en que viven los comune- 
ros, obligó a muchos, principalmente de otros 
espacios territoriales, a incorporarse a la fuerza 
de trabajo de las forestales, modificando sus 
formas de intercambio, situación que es mirada 
con preocupación por los comuneros que de- 
fienden los espacios territoriales usurpados y 
que reivindican los sistemas de intercambio he- 
redados de sus antepasados. En este contexto, 
los trabajadores mapuche han asumido nuevas 
formas de vida, resguardando los intereses del 
capital. 


Simmel nos da algunas luces para entender 
este proceso de adaptación de los trabajadores 
mapuche y aunque sus postulados están pen- 
sados en espacios de la vida cotidiana de los 
individuos en las nuevas y crecientes ciudades 
modernas, el fenómeno de la alienación y cosi- 
ficación se puede observar claramente. 


En primer lugar Simmel señala que el Capitalis- 
mo produce enajenación más allá de lo estric- 
tamente económico, proponiendo una idea de 
expansión de las consecuencias de esta nueva 
forma a las otras esferas de la vida, de la estéti- 
ca, la erótica, la religiosa, la política. 6 


La racionalidad que es parte de la esfera eco- 
nómica se expande hacia las otras esferas. La 
racionalidad del dinero es alienante. Es el me- 
dio por el cual todo se iguala. Simmel advierte 
la idea de “inversión entre medios y fines”, lo 
que debería ser un medio pasa a ser un fin, el 
dinero se convierte en un fin en sí mismo, un 
medio para alcanzar más dinero. 


Esta nueva forma de vida, que considera al di- 
nero como fin en sí mismo, disminuye la sub- 
jetividad de los individuos y la posibilidad de 
dar sentido a su experiencia. En el caso de los 
trabajadores mapuche, además de asumir el 
sistema de producción capitalista, algunos de 
ellos modifican y alteran otras esferas de la 
vida. El trabajo vinculado a la tala de árboles 
se contrapone a la cosmovisión mapuche que 
plantea la pertenencia con la tierra, procuran- 
do un equilibrio con el medioambiente y que 
entiende que los productos que se generan de 
la tierra son el fruto del trabajo colectivo de la 
comunidad, siendo utilizados en su justa medi- 
da. Esta situación modifica la esfera religiosa y 
la ética. Sia esto se le suma la incorporación de 
religiones monoteístas, en este caso cristianas, 
la esfera religiosa se ve doblemente afectada, 
ya que las comunidades coaptadas por la igle- 
sia deben dejar de realizar prácticas ancestrales 
relacionadas con su cosmovisión, como lo son 
las ceremonias para pedir lluvia en tiempos de 
sequía (Machitún) o para agradecer (Rogativas). 


Pero podemos sumar un tercer elemento que 
contribuye a la enajenación. Las reducciones 
territoriales también han traído consecuencias 
en el tema de la salud; las machis, mujeres en- 
cargadas de la sanación, no pueden hacer su 
labor ya que en los terrenos donde antes en- 
contraban sus plantas medicinales, ahora están 
las forestales. De ahí que muchos mapuche de- 
ben ser atendidos en centros de salud pública. 


cont.en la siguiente página 


El capital detrás de los juicios de los comune- 
ros mapuche 


La C.A.M. ha expresado públicamente que el 
problema de fondo es territorial, las comunida- 
des mapuche ubicadas en sector del Lago Lleu 
Lleu se confrontan con intereses empresariales. 
Durante la dictadura militar el Estado vendió a 
precios muy bajos los terrenos que hoy ocupan 
Mininco y Volterra. Desde esa fecha las comuni- 
dades comenzaron el proceso de recuperación 
de tierras, radicalizando sus formas de lucha a 
partir de los años 90. 


La recuperación de tierras contempló la quema 
de camiones de transporte de madera, incen- 
dios en los terrenos usurpados y enfrentamien- 
tos con la fuerza policial. Hechos reconocidos 
y relivindicados por la C.A.M. y que fueron uti- 
lizados por las forestales para perseguir a los 
comuneros y por el Estado para criminalizar el 
movimiento. 


Los comuneros mapuche, la mayoría vinculados 
a la C.A.M,, fueron detenidos en el año 2008, 
iniciándose un largo camino judicial. Debieron 
permanecer más de 2 años en prisión preven- 
tiva, medida cautelar solicitada por el Ministe- 
rio Público, antes de conocer la sentencia de 
los tribunales. Los comuneros mapuche fueron 
acusados de Asociación llícita, de homicidio 
frustrado contra el Fiscal del Ministerio Público, 
Mario Elgueta, de Robo con intimidación al la- 
tifundista Santos Jorquera con amenazas terro- 
ristas, lesiones a la policía de investigaciones y 
carabineros y en algunos casos de robo de leña. 
Para algunos de ellos la fiscalía y los abogados 
querellantes pedían penas que sobrepasaban 
los 100 años de cárcel. A esto se sumó la invo- 
cación por parte de los presidentes Lagos y Ba- 
chelet de la ley antiterrorista que permitía, entre 
otras cosas, las declaraciones de los testigos sin 
rostro. Además, los comuneros serían juzgados 
por la Justicia Civil y la Militar. Es importante 
considerar que tanto la ley antiterrorista y la jus- 
ticia militar, fueron medidas implementadas en 


la dictadura militar de Pinochet. 


A las demandas interpuestas por el Ministerio 
Público se sumaron los abogados querellan- 
tes de las forestales y de la Gobernación de la 
Provincia de Arauco, quienes formaron un gran 
bloque para encarcelar a los comuneros. 

En marzo del año 2011, 12 de los 16 comune- 
ros son dejados en libertad luego de dos años 
de prisión, pues no existían pruebas suficien- 
tes para declararlos culpables. En tanto, Ramón 
Llanquileo Pilquiman, José Huenuche Raiman, 
Jonathan Huillical Méndez y Héctor Llaitul Ca- 
rrillanca, líder de la C.A..M. fueron declarados 
culpables y sentenciados en una primera ins- 
tancia a 25 años de prisión. Luego de realizar 
una huelga de hambre que duró más de 90 días 
y de apelar a la Corte Suprema, el organismo 
judicial decidió finalmente condenar a 8 años 
de prisión a LLanquileo, Huenuche y Huillical, y 
14 años, a Héctor LLaitul. 


Palabras finales 


El conflicto entre pueblos originarios y capital 
está dado principalmente por la acción depre- 
dadora de las trasnacionales forestales, ampa- 
rada por el modelo neoliberal implementado 
en Chile desde la dictadura militar, un sistema 
que es a la vez invasor, usurpador e impositivo: 
invade los espacios físicos y socioculturales de 
las comunidades mapuche, usurpa sus bienes 
materiales y coarta el derecho de uso, goce 
y disposición de tierra, minerales, vegetales, 
agua y animales de los espacios territoriales, e 
impone su propio aparato legal y cultural. 


La incorporación de los espacios territoria- 
les al sistema de producción capitalista trajo 
como consecuencia el paso de la propiedad 
comunitaria colectiva a la propiedad privada, 
entendiendo a la tierra como un capital, como 
objeto negociable en el mercado, dañando las 
estructuras económicas, sociales y culturales 
del pueblo mapuche. Además las comunida- 
des denuncian que el capitalismo ha incidido 


en el menoscabo de la identidad y con ello la 
existencia como pueblo, pues ha provocado un 
significativo proceso de emigración hacia las 
ciudades y la pérdida de gran parte de los espa- 
cios territoriales mapuche que se encuentra en 
su mayoría en manos de empresas forestales. 


Gran parte de los comuneros del sector de 
Choque han defendido la propiedad colectiva 
y se han opuesto a la incorporación de la idea 
de propiedad privada, la C.A.M. continúa plan- 
teando la autonomía económica, entendiendo 
la lucha del pueblo mapuche como resistencia 
a las políticas de libre mercado. Sin embargo, la 
condiciones de extrema pobreza llevaron a un 
número importante de comuneros a incorpo- 
rase a las empresas forestales como mano de 
obra barata, situación que los llevó a modificar 
sus distintas esferas de vida. 


El fenómeno de la cosificación también está 
presente en los comuneros que decidieron in- 
sertarse en el sistema de producción capitalista, 
ya que incorporaron el concepto de mercancía, 
cuya esencia se basa en que una relación entre 
personas cobra el carácter de una coseidad. El 
dinero se convierte en un fin y con ello una 
gran cantidad de cosas que tienen el carácter 
de fines por sí mismas pasan a ser meros me- 
dios. 


Lukacs señala que el triunfo del capitalismo 
sólo puede darse en la medida que abarque 
todas las esferas de la existencia, en este caso 
las relaciones entre hombres son entendidas 
como si fueran relaciones entre cosas. En el 
caso de los obreros mapuche que se incorpo- 
raron como fuerza de trabajo a las forestales 
han modificado sus distintas esferas de vida, 
ya que la esfera económica se expandió a las 
otras. Cuando el proceso de transformación 
abarca todas las manifestaciones de la vida 
social, nos encontramos con el despliegue to- 
tal de la producción capitalista. De ahí que la 
mayoría de los comuneros que trabajan en las 
forestales buscando mejorar sus desfavorables 


condiciones de vida, no formen parte de las 
organizaciones mapuche que reivindican el es- 
tado nación, han asumido los “beneficios” que 
les da el sistema, convirtiéndose en individuos 
inconscientes que resguardan los intereses del 
capital. 


Por otra parte la C.A.M. continúa con el pro- 
ceso de recuperación de tierras, planteando el 
concepto de estado nación, luchando contra 
la instalación de nuevas forestales y termoe- 
léctricas en espacios territoriales mapuche e 
intentando recuperar las antiguas formas de 
producción, alejadas del sistema de producción 
capitalista, sistema que ha provocado daños 
irreparables al ecosistema y los ha obligado a 
modificar sus estructuras económicas, sociales 
y culturales. 














uN 
a 


Salud mental y educación en el con- 


texto sociopolítico. 
Eric Moreau. 


Introducción* 


La primera encuesta nacional de salud mental 
universitaria de Chile, señala que 44% de los 
estudiantes ha recurrido a profesionales de la 
salud mental. Una proporción enorme si se con- 
sidera que más allá del 20% de consultantes es 
muy alto. 


1. Sintomatología 


Los síntomas más frecuentes observados en la 
población de estudiantes en general son: cri- 
sis de angustia, depresión, suicidios, conducta 
agresiva, impulsividad, conductas sexuales de 
riesgo, consumo de alcohol y drogas, anorexia, 
bulimia, trastornos del desarrollo de la persona- 
lidad. 


¿Pero qué se esconde detrás 
de estos síntomas? ¿Cómo po- 
nerlos en contexto dentro de la 
época y sociedad en la que nos 

encontramos? 
2. Cosificación y alienación. 
“La desvalorización del mundo humano crece 
en razón directa de la valorización del mundo 


de las cosas”, Karl Marx 


En realidad, el antecedente psiquiátrico encu- 
bre una vivencia de sufrimiento subjetivo que a 


menudo nadie quiere escuchar porque molesta 
el orden social del sentido común interiorizado 
a partir de las ideologías hegemónicas. En el 
proceso de constitución de la subjetivación y de 
construcción de identidades, hemos observado 
que el discurso capitalista produce un hombre 
postmoderno con atributos funcionales al sis- 
tema del mercado: individualista, autista, narci- 
sista, autoerótico, frío, solitario, controlador, sin 
afectos, sometido y obediente a los mandatos 
de la autoridad, agotado, que vive el presente 
sin memoria y con la expectativa de ser perfec- 
to. Este tipo de ser humano es una suerte de 
hombre-máquina navegando en la realidad vir- 
tual. Reconocemos allí, en este mecanismo de 
deshumanización la operación de la cosificación 
que consiste en convertir a un sujeto en objeto. 
Esta conversión es necesaria para obtener el so- 
metimiento de los sujetos al poder dominante. 


En el actual contexto, el proceso de cosifica- 
ción opera a partir de la imposición de un orden 
mundial que requiere de la globalización con el 
fin de que lo humano esté reducido a las necesi- 
dades materiales. La expansión del mercado se 
ha profundizado en la modernidad, generando 
una sociedad de la apariencia y del espectáculo, 
del uso de la violencia psicológica en las redes 
sociales, de la información falsa, del placer so- 
litario. 


A su vez, las instituciones educativas con esca- 
sos espacios para la crítica y para la construcción 
de alternativas, ejecutan la política del Estado y 
luego la función educativa es la trasmisión ideo- 


lógica del mismo. La ideología neoliberal puede 
ser transmitida por los adultos a través de lo 
que Althusser llama los aparatos ideológicos del 
Estado (por los padres, por los profesores, los 
psicólogos, los médicos, los curas, los jueces, los 
periodistas, los políticos). Es así como el modelo 
educativo actual transmite a los estudiantes los 
valores fundamentales del mercado: exitismo, 
perfeccionismo, competencia, individualismo, 
economicismo, consumismo. Se fomenta una 
gran fantasía ideológica con el lema siguiente: 
“¡Todo es posible! entonces, ¡tú puedes”. Si esta 
fantasía ideológica es interiorizada, los jóvenes 
llegan a creer en su realidad. De este modo, sus 
deseos se amoldan a los ideales de éxito y de 
perfección que enajenan su subjetividad. La 
alienación consiste precisamente en incorporar 
un discurso ajeno y hacerlo suyo sin cuestiona- 
miento ni distancia. El resultado es la construc- 
ción de una identidad alienada que puede ser 
descrita como servidumbre voluntaria. 


3. Ejemplo clínico 


Lamentablemente el hombre-máquina y virtual 
no está exento de síntomas, ni de angustia. Ci- 
taré algunos extractos de las vivencias de estu- 
diantes que se expresan en la clínica. 


Un joven estudiante que pertenece a la primera 
generación de profesionales universitarios en 
su familia, explica su motivo de consulta a partir 
de sus dificultades en las relaciones interper- 
sonales. En particular, plantea dificultades res- 
pecto de sus relaciones amorosas, la relaciones 
con sus amigos y sus compañeros de estudios. 
Se lamenta no ser valorado como corresponde. 
Me dice que le falta algo para caer bien; por 
ejemplo, le falta la empatía o que no es gracio- 
so con los amigos. Este sentimiento le genera 
un temor a decepcionar a los otros y ser recha- 
zado. Entonces se calla y no da su opinión. Se 
inhibe. Quiere ser admirado, pero siente que 
no puede cumplir las expectativas de los de- 
más. Luego se autocritica de modo preventivo 
y antes de cometer una equivocación se desva- 


loriza, se siente “penca”. El cuadro sintomático 
es crisis de angustia y depresión. Su modo de 
vida en el mundo se caracteriza por una gran 
inhibición en sus relaciones sociales. Le cuesta 
estudiar en grupo porque se siente mirado. De 
ser así, mirado, siente vergúenza. Surge la ver- 
gúenza porque se siente menos que los otros. 
En cambio, los otros son más que él, él es infe- 
rior, él es incompleto, los otros son completos. 
Es decir que los otros logran lo que él no logra. 
Y esto le da pena, pena de no estar a la altura; 
entonces, prefiere silenciarse, no comunicar ni 
expresarse. Porque lo que quiere más que todo 
es ser reconocido, amado, admirado y aceptado, 
pero no de cualquier forma, solo como exitoso. 
Su verguenza dice directa relación con el hecho 
que los otros vean sus defectos. Como persona 
se ve a sí mismo devaluado. El piensa que sus 
compañeros lo rechazarán porque “no tiene bri- 
llo”. Siente disconformidad frente a su imagen 
en el espejo. Se angustia. Su identidad se vuel- 
ve confusa. Pero quiere ser un gran profesional 
para que las mujeres lo amen, quiere impresio- 
nar a sus profesores y a sus compañeros. Su ma- 
dre le decía, “tú tienes que ser el mejor” y él le 
hizo caso, fue un buen alumno. Pero ahora, con 
la crisis de angustia y su depresión, tuvo que 
congelar su carrera e interrumpir sus estudios. 


Su madre reprodujo el discurso sociopolítico 
hegemónico que a través de los medios nos co- 
munica el mensaje subliminal: “¡Obedece y sa- 
crifícate porque debes hacerlo!”, como lo señala 
claramente S. Zizek. Este mensaje sirve al Esta- 
do capitalista para crear más plusvalía y es una 
de las grandes causas del estrés laboral. 


Pero si no te sometes al sistema no recibirás 
reconocimiento social, serás un excluido, un 
don nadie. El mensaje del discurso sociopolítico 
neoliberal hace la promesa de la felicidad bajo 
el lema “tú tienes el derecho a ser feliz” pero 
ocultando el enunciado “sólo si tienes dinero, 
o endeudándote, consume lo que el mercado 
te ofrece y sacrifícate vendiendo tu fuerza de 
trabajo, obedece siempre a tus superiores, au- 


toridades y padres porque debes; sólo de este 
modo serás el héroe que responderá al llamado 
de la patria, de la nación, del estado, de tu fa- 
milia”, 


4. Un discurso social hegemónico 


Este discurso despliega una gran pantalla que 
fomenta la ilusión de la satisfacción total de las 
necesidades en un orden ideológico cada vez 
más totalitario. Porque es un pensamiento úni- 
co fuera del cual ningún otro mundo es posi- 
ble: el del fundamentalismo de la globalización 
neoliberal. El otro, la diferencia, la diversidad, las 
identidades de las minorías étnicas y sexuales, 
los pobres, en fin, lo heterogéneo, no está sólo 
reprimido, sino que es objeto de exclusión, de 
discriminación y de segregación. 


En este grupo de excluidos sociales se sitúan los 
estudiantes, adolescentes que resisten al orden 
y al sistema dominante, esos que se toman los 
espacios de crítica y de resistencia dentro de 
las aulas y que son considerados como rebel- 
des potencialmente peligrosos para la cohesión 
social y el orden público. Rápidamente estigma- 
tizados como violentos, delincuentes, drogadic- 
tos/as, encapuchados. Emerge la figura de un 
aprendiz terrorista. Esta estigmatización de los/ 
las estudiantes justifica la represión policial del 
RESULTADOS DE LA MUESTRA 


La Primera Encuesta Nacional de Salud Mental Universitaria fue aplicada a 600 
alumnos de la UC de Temuco, U. de Tarapacá y U. de Concepción. Revela que 44% 
ha tenido o tiene problemas de salud mental. 


UNO DE CADA 10 ALUMNOS 
ESTÁ EN TRATAMIENTO 


Alguna vez estuvo 
en tratamiento 
psicológico 


Nunca ha solicitado 
tratamiento psicólogico 


33% ( ¡5% 





INTENCIÓN SUICIDA. 
EL ÚLTIMO RIESGO 


LOS HÁBITOS ALIMENTICIOS 


Presenta malas conductas alimentarias (atracones, 
pérdida de control, ayunos o vómitos) 


E 870 


Sigue dietas o practica 
ejercicio intenso 


A 74,80 


Usa laxantes, diuréticos o pastillas 
para bajar de peso 


m 4,30% 


gobierno. 

En síntesis, como lo ha demostrado Luis Althus- 
ser, la escuela y la universidad son aparatos 
ideológicos del Estado donde los jóvenes cons- 
truyen su identidad a partir de los discursos a 
los cuales deben identificarse. En el actual con- 
texto de capitalismo avanzado, se observa una 
tendencia totalitaria y ésta se incrementa pro- 
porcionalmente con el desarrollo de la mundia- 
lización. Es en este contexto sociopolítico que 
debemos entender el sufrimiento afectivo de 
los jóvenes hoy. El síntoma que muestra ma- 
lestar, sufrimiento y deterioro de la salud men- 
tal, puede estar ejerciendo el rol de reafirmar la 
condición humana y debe ser atendido en toda 
su dimensión. 


Es también en este contexto en el que hay que 
referirse a Karl Marx, “Necesitamos otra edu- 
cación para otra sociedad y otra sociedad para 
otra educación”. 


*Psicoanalista 





UN TERCIO TIENE DEPRESIÓN, 
ANSIEDAD Y ESTRES 


46,0% 


E 


Tiene 
sintomas 
depresivos 


29,1 


presenta los tres simomas 


Muestra 
sintomas de 
ansiedad 


Tiene 
sintomas 
deestres 









EL USO DE DROGAS, TABACO Y ALCOHOL EN LAS UNIVERSIDADES 


pe, 


23,6% 


Consume alcohol de 
una a cuatro veces por, 
semana 










Consume tabaco de 
una a cuatro veces 
porsemana 


Consume 
tranquilizantes 
ocasionalmente 


Consume 
marihuana de una 
a cuatro veces por 

senñana 


DOS TERCIOS MUESTRAN PROBLEMAS DE SUEÑO 


y 
al 
32% 
Está insatistecho 
con la calidad de 
pl 


Consume cocaína 
ocasionalmente 


Se encuentra 
satisfecho con sus 
horas de sueño 


Tienesintomas de 
insomnio o sueño 
suicidas cuando serealizó durante el día 


el estudio (31 personas) 


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