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Full text of "El Abc de la filosofía crítica"

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PAUL NATORP 


El ABC de la Filosofía 
Crítica 


Traducido del alemán, anotado y 
provisto de indicaciones bibliográficas 
por 
FRANCISCO EARROYO 


de la Universidad Nacional de México 


EDITORA NACIONAL 


=—r o vereis 
MEXICO 7, O. f. 





QUEDA HECHO EL DEPOSITO 
QUE MARCA LA LEY 
RETIMPRESION, 1974 


Impreso en México, D.F .en los Talleres de 
EDINAL IMPRESORA S.A .DR.ERAZO No, 42 


Dedicado 
a $ 


LUDWIG NATORP 


PROLOGO 


De la traducción del compendiado opúsculo del gran Jilósofo 
alemán Pablo Natorp, que hoy aparece en lengua española, 
no debe esperar el lector otra cosa que lo que indica su propio 
título: una introducción a la filosofía con todo el rigor sistemá- 
tico que caracteriza a la corriente crítica de ayer y de 
hoy. Ya este rasgo peculiar de la nueva propedeútica, la destaca 
vigorosamente de todos los clásicos tratados de esta indole con los 
que se tropieza el aficionado de estas cuestiones en España e His- 
panoamérica. 

Cierto; las “introducciones a la filosofía” que circulan el 
ambiente profesional y laico, son numerosas; ofrecen, casi todas, 
prestancias que resulta ocioso discutir. En especial, las recopila- 
ciones de historiología filosófica, son ejemplares, cuando no intervie- 
ne el espíritu dogmático o tendencioso del investigador; pero un li- 
bro enderezado exclusivamente a presentar un ABC sistemático, 
por decirlo así, de esta ciencia, mo existía aun en nuestro acervo 
de publicaciones. El motivo de esta deficiencia literaria temía su 
urigen en las trilladas ideas tan opuestas como ingenuas de que la 


s: 


filosofía se halla en período de formación o de que su muerte tu- 
vo lugar hace ya muchas centurias. El men:ís a semejantes y es- 
porádicos pensamientos se encargará el presente libro de formularlo 
con clara evidencia. Pero, por otra parte, sin temor de hipérbole 
y reconociendo los méritos auténticos de aquellos publicistas, puede 
decirse, que las más de las veces, sus brillantes pensamientos per- 
dían de vista lo que suena a paradógico todavía a muchas gentes, 
a saber: que la filosofía es una ciencia rigurosa; 
que su método y sus conclusiones no desmerecen en precisión y cla- 
ridad frente a los de las ciencias naturales y, si se quiere, a las 
propias disciplinas del número. Claro que dentro de esta exigen- 
cia, la filosofia en su ininterrumpido progreso ha tenido que des- 
brozar en su camino falsos problemas que en un principio se le 
adscribieron; sobre todo, el de aquella supuesta ciencia designada 
con el atractivo nombre de metafísica. Tolo esto, sin em- 
bargo, sin descónocer su egrezia prosabia y su innegable significa- 
ción que en su época ejercieron, sin disputa, en la evolución de 
las ideas. 

Así se explica también que la estructura de la presente obra, 
mi por asomó, comprenda entre su temática las clásicas cuestiones 
de la propia metafísica y se encuentre a distancia insuperable de 
la teosofía, de la mistica y de la neoromántica literatura 
popular, expresada en aforismos o autobiografías y que, persisten- 


temente, disponer de otro vocablo más sugestivo, echa mano sin ce- 
pn st 


sar del término “filosofía”. 

Con todo, “el ABC de la filosofía crítica” es un libro de ini- 
ciación, un hibro para el gran público; para las gentes que buscan 
una idea de conjunto de los innegables temas de la filosofía; de 
una filosofía crítica, esto es, que dentro de las exigencias de un 
saber demostrado justiprecie el valor de los problemas más 
intimos del hombre: los problemas de la estructura y 
sentido de lacultura. Solo la filosofía crítica es auténti- 
ca filosofía de la cultura. 

Dentro de un plan sistemático discute el autor desde luego 
la idea general de la filosófia, su método y división. Ante el pri- 
mer tema no pasa revista, por decirlo así, a lós inconta- 
bles conceptós que sobre esta ciencia se han presentado. 
Esto significaría caer en un historicismo ya desacreditado. 
Su táctica es diversa; con los recursos dialécticos de que dispone, 
capta en forma rigurosa la noción de “verdadera filosofía”. Si ha- 
bla de la posición aristotélica y, con ello, de la tradicional, no es 
con otro objeto que el de hacer resaltar las excelencias de la no- 
ción ganada. En la dilucidación de este tema explica de uma vez 
por todas en qué radica el método de la crítica (la revo- 
lución copernicana en la filosofía). De este modo, dispone ya de 
las piezis de construcción para sus tareas ulteriores. 


A continuación desenvuelve el concepto y principios de las 
cuatro disciplinas filosóficas fundamentales: lógica o crítica del co- 
nocimiento (teoría dialéctica de la ciencia), Etica, Estética y Filo- 
sofía de la religión. A modo de complemento se ocupa de la Psi- 
cología según el método crítico. 

En las nociones de la teoría dialéctica de la ciencia, habla 
Natorp de las funciones lógicas fundamentales. Esto significa 
una interpretación dinámica de los diversos métodos de la investi- 
gación particular. Frente a la lógica tradicional (aristotélica), que 
habla de formas estáticas del pensar, la lógica crítica conci- 
be conocimiento y experiencia no como cosas absolu- 
tas, acabadas, sino como fases de un movimiento dialéctico, de un 
proceso ininterminable. Así se explica entre otros motivos que 
acabe por designar a las categorias de la relación en la terminolo- 
gía de Kant, leyes fundamentales del enlace dinámico. 
El remate de esta investigación lo conduce a la idea de lo incon- 
dicionado (lo digno por excelencia). A través de esta 1dea 
arriba a sus pensamientos sobre ética social. 

En esta rama de la filosofía el rendimiento de Natorp es 
extraordinario. No sólo hace ver en consoñancia con la mayor 
parte de los especialistas, que los términos moral individual 
y moral sucial pueden compaginarse holgadamente: en cierto 
modo, conciliarse en armonía íntima; Natorp más bien hace 


ver con evidencia que estos términos concebidos siempre en ruda 
oposición som aspectos de la misma cosa; pero como el acto Ético, 
a su vez, es una actitud humana ante algo que se considera por 
excelencia valioso; que comprende, por tal motivo, los fimes univer- 
sales de la comunidad, llega a la extraña idea para los que des- 
conocen la filosofía crítica, que la ciencia que estudia el territorio 
de la cultura llamada moralidad no puede ser sino ética so- 
cial. Otra prestancia de la filosofia práctica de Natorb, ya 
en muchos sentidos original de verdad, es su teoría sobre la 
ética concreta. El mismo es el acuñador del término; y en 
la historia de la filosofia comtemporánea, por esta aportación, en- 
tre otras, se le declara por dondequiera como figura de primera 
magnitud. También sus concentradas ideas sobre las virtudes de 
la comunidad (continuando el profundo pensamiento de Platón) 
debe valer como una peripecia intelectual, no sólo para el presen- 
te sino para la posteridad. En el problema de la realización de 
los valores morales, da preferencia a la educación, que a su 
vez le permite enjuiciar con su profundidad de siempre, el sentido 
ético de la familia, el Estado, la vida económica, etc. 

Respecto a la tarea y principio de la estética como aportación 
originaria hace resaltar el aparente conflicto en que se encuentra el 
espíritu ante la Idea de la moralidad y los hechos de la naturale- 
za. El arte como un producto de la fantasía creadora supera es- 


te conflicto, y en verdad, en una forma maravillosa. Ante la re- 
ligión ejerce uma crítica que como en los anteriores territorios de la 
filosofía puede llamarse de postformación kantiana. Sustenta 
una religión dentro de los limites de la humanidad cuyo Dios sea 
la realización de la Idea de la cultura: lo absolutamente bueno, 
lo absolutamente bello, lo absolutamente verdadero. 

La Psicología según el método crítico expuesta con gran sen- 
tido didáctico, parte también de la idea de cultura. Su tarea no 
es previa sino posterior a las ciencias filosóficas fundamentales. No 
estudia lo que sea la cultura y las leyes propias de cada uno de 
sus territorios; sino la génesis de las formaciones culturales en re- 
lación con el sujeto; mas, para eso, necesita partir de las propias 
formas culturales y buscar después la manera como se han gene- 
rado; en este sentido, se puede decir, que su método busca una 
reconstrucción de la cultura pero referida al sujeto que lá 
vive. Su materia de estudio es la subjetividad como tal. 

Para terminar, conviene hacer algunas advertencias al lector, 
sobre todo, al que se imicia en la filosofía crítica. Es indispensa- 
ble, ante todo, una lectura cuidadosa de las motas aclaratorias. 
Aun el que entienda las ideas originarias del texto, podrá confir- 
marlas y algunas veces extenderlas en el madesto trabajo de imter- 
hretación O exégesis. 

No sería tampoco infructuoso que la lectura del opúsculo se 


iniciara con el capítulo segundo, “elementos de lógica”. La autén- 
tica comprensión de este capítulo, haría asequibles los parágrafos 
4, 5, 6 y 7 de la introducción, de tanta importancia para captar 
la esencia de la filosofía crítica. También sería provechoso en gran 
medida que al meditar sobre estas mociones de lógica se pusieran 
en parangón con las de la lógica tradicional, puestas a la circula- 
ción en abundantes manuales; tal vez ese trabajo comparativo ade- 
más de facilitar la intelección de los textos exhibiría las diferen- 
cias de principio insuperables entre ambas posturas filosóficas. 

Las indicaciones bibliográficas que presenta el traductor están 
seleccionadas y consignadas sobre una base didáctica. Su orden 
progresivo quiere significar en lo pusible el tránsito de los libros 
más claros y sencillos a las obras de gran envergadura ideológica. 

La traducción ha pretendido, sobre todo, reproducir los pensz- 
mientos del autor en el estilo sobrio del libro. Sólo allí donde la 
estructura de la lengua no lo permitió, se trasvasaron las ideas en 
una forma relativamente libre. Si el lector, empero, encuentra 
puntos obscuros en el texto, debe cargarlos a la cuenta del que es- 
to escribe. 


México, Primavera de 1936 


Francisco Larroyo 


Capítulo Primero 


INTRODUCCION GENERAL A LA FILOSOFIA 
SU CONCEPTO, METODO Y DIVISION 


$ 1. Caracterización general 


La filosofía, según su concepto histórico 1), es la 
ciencia fundamental, es decir, la ciencia que tiene que 
asegurar la unidad de los conocimientos humanos 2) 
por la demostración de un último fundamento común. 

Sin embargo, dentro de esta caracterización gene- 
ral de la filosofía, son posibles variadas imterpretacio- 
nes que, por lo demás, han sido intentadas de hecho. 

Para decidir cuál de estas posibles inmterbretacio- 
nes corresponde a la verdadera tarea de una ciencia 
fundamental, presentamos como criterio lo siguiente: 
será la “verdadera filosofía” aquélla que, por una parte, 

ueda considerarse como la base última de todo sa- 
er 3), y, por otra, que su alcance sea lo suficiente- 


1) Natorp se refiere aquí al sentido general del vocáblo 
“flosofía”, cuyo origen no le interesa exponer en este lugar. 


2) El término “conocimiento” está tomado-aquí lato sen- 
su. Abarca los intereses del hombre frente a los más diversos ob- 
setos: los de la moralidad, de la ciencia, del arte, etc. 


3) Esto quiere decir que los priricipios de la filosofía no se 
expliquen « su vez por otra ciencia, 


16 INTRODUCCION GENERAL 





mente amplio para que baste a la totalidad de los ob- 
jetos que caen en el reino de todo conocimiento. Des- 
de el primer punto de vista, exigimos de la verdadera 
filosofía, que se demuestre así misma como ciencia en 
la medida en que pueda sostenerse de cualquier otra 
definitivamente constituida (criterio formal). En el se- 
gundo aspecto, que limite los diferentes intereses del 
conocimiento, ya que está en la aptitud de concebirlos 
desde una unidad central (criterio material). 

Ya algunas previas consideraciones conducen a que 
estas exigencias, no podrán ser satisfechas en su con- 
junto por ninguna filosofía, más que por aquella que 
no busque la unidad del conocimiento, por decirlo así, 
en la periferia, en los objetos por conocer, sino en el 
centro, en el conocimiento mismo y su interna y pro- 
pia legalidad. Llamamos a este método o camino en 
memoria de Kant: el crítico 1). 


S 2. El conocimiento 
espontáneo (natural) y su origen 


Para fijar mejor el resultado obtenido, partamos 
| conocimiento espontáneo (natural) y observemos des- 
pués la transformación que por la ciencia experimenta 


1) Se ha dicho con gran propiedad que el método crítico co- 
mo método filosófico, no indaga lo que sean los objetos de las di- 
versas ciencias (lo que es el calor, el hidrógeno, la herencia, la 
edad media, el parthenón, las leyes de la población, etc.). Seme- 
jante tarea implicaría una repetición muy desventajosa en la es- 
fera de la ciencia, algo meramente superfluo, Más bien, este 
método investiga la manera general cómo son conocidos estos obje- 
tos, las condiciones que debe llenar todo conocimiento de objetos 
para merecer el calificativo de auténtico conocimiento, 

Sin embargo, muchos pensadores persisten en aplicar en la fi- 
losofía el método dirigido a caracterizar no las condiciones genera- 
les del conocimiento, sino los objetos mismos, sobre todo, lo que 


CONCEPTO, METODO Y DIVISION 17 


para probar si la exigida unidad del conocimiento se 
logra por aquél o este camino. 

El conocimiento espontáneo va a los objetos direc- 
tamente. Parte de la percepción en la cual cree poseer 
la simble copia o reproducción del objeto. La percepb- 
ción, sin embargo, no es absolutamente nada simple; 
encierra una diversidad o variedad de elementos, sensa- 
ciones, y, en verdad, en cierta relación, que permite 
distinguirlos y conexionarlos. Esta diferenciación y com- 
binación se da siempre en el tiempo y en el espacio. 
Además, se presenta permanentemente con una cuali- 
dad que no es como aquéllos (tiempo y espacio), uni- 
forme, sino multiforme. Con la percepción se liga 
casi indisolublemente otro factor fundamental, la re- 
presentación, que a diferencia del carácter pro- 
pio de la percepción de producirse siempre frente a ob- 
jetos actuales (que se y independientes del suje- 
to), tiene la facultad de darse sin la presencia de aqué- 
llos objetos (actualiza los objetos sim estar en contacto 
con ellos) 1). Esta facultad se encuentra ya, según su 
origen, en toda conciencia del tiempo; se extiende, así 
mismo, a la conciencia del espacio y, finalmente, a to- 
da aprehensión de una pluralidad de sensaciones en 
una unidad de la conciencia 2). Por ella se explica 


sea una supuesta realidad más allá de la experiencia, metafísica. 
Este es el camino de la filosofia tradicional aunque en nuestros 
tiempos guste de otorgarse los más vuriados nombres. 


1) Se percibe un obieto en sentido extricto cuando se le tie- 
ne presente: se le representa, en el propio sentido, cuando sin te- 
nerlo presente se le actualiza en la conciencia. (Con todo, el tér- 
mino “representación” en su acepción lata, sirve para denominar 
el aspecto intelectual, cognoscitivo de la conciencia frente a la vida 
sentimental y volitiva. 


2) El darse cuenta (la conciencia) de algo, es un trabajo por 
medio del cual se unen diversos elementos. La percepción de una 
estatua es el resultado de combinar una forma, un color, una con- 


18 INTRODUCCION GENERAL 





que el sujeto se dé cuenta del cambio y de la perma- 
nencia, ya en un lugar (movimiento e inercia), ya con 
relación a la cualidad (transformación o invariabilidad 
de algo) 1). La conciencia de la invariabilidad de un 
objeto, a pesar de las diversas maneras como puede 
concebirse, da la representación de la cosa o de la subs- 
tancia; la conciencia de la relación constante de varia- 
ciones de distintas cosas, la representación de causa y 
efecto. Con estos factores fundamentales se pretende 
explicar la supuesta copia o reproducción del mundo 
en el conocimiento espontáneo o natural. 

No son ellos menos influyentes en la transforma- 
ción que el conocimiento experimenta por la ciencia. 


S 3.Las categorias espontáneas (naturales) 


Una cierta unidad del conocimiento es dada ya 
por la circunstancia de que se construye generalmente 
por los factores fumdamentales ya brobados y comple- 
tamente homogéneos. Tampoco falta al conocimiento 
exbontáneo una cierta conciencia de esta su unitaria 
aprehensión fundamental, como hay que reconocerlo an- 
te todo en el lenguaje con sus clases y formas constan- 
tes de los vocablos y sus relaciones sintácticas. Esta 
estructura fundamental del conocimiento espontáneo es- 
tá formulada en el sistema de las categorías (es decir, 
los caracteres más generales de los objetos) de Aris - 


o. 





sistencia etc., y todo esto en un tiempo dado: la conciencia es sin- 
tética o como se dice en el texto, implica una unidad de elemen- 
tos. Lo mismo vale para la conciencia del tiempo, por ejemplo, 
del ahora, que supone una relación con el antes y el des- 
pués; la conciencia del espacio, tal vez la de este lugar, 
que implica la de aquel otro etc. 


1) La modificación puede ser en el espacio — cambio de lu- 
gir — o en la cualidad — transformación del objeto. 


CONCEPTO, METODO Y DIVISION 19 


tóteles. Todas ellas para Aristóteles tienen 
por base la categoría de cosa o substancia 1). 
Las cosas son desde luego caracterizadas por su cuali- 
dad (categoría de la cualidad) 2). Cosas de distin- 
ta cualidad pueden existir en diferente número (cate- 
goría de lacantidad)3). La comparación de unas 
cosas con Otras, según su cualidad y cantidad, funda 
la nueva categoría de la relación 4). Propio de 
cada cosa, en tanto que se representa, es que puede 
ser dada en algún lugar y en cierto instante: dónde y 
cuándo (categorías de espacio y tiempo) 5). La 
relación causal entre cambios de diferentes cosas en- 
cuentra su expresión en las categorías de acción y 
pasión 6). Para expresar el estado de persistencia 
a diferencia del de cambio, sirven las dos categorías de 
posición y estado (kéisthai y échein)7»; 
la primera aparece como lo contrario de la variación 
activa, la última significa el de la variación pasiva. 
Se descubre fácilmente como enraizan todas estas ma- 
neras de aprehensión fundamentales en los elementos 


1) Es decir, lo que es un objeto, por ejemplo, hombre, herro, 
triángulo, etc. 

2) Esto es, la manera como está constituida, por eremplo, 
rubio, pequeño, etc. 

3) A saber, el número de objetos, uno, algunos o todos. 

4) Por ejemplo, el hombre es más grande que el perro. 

5) Respecto a la primera, v. gr., el hombre está en la ca- 
lle; en lo que concierne a la segunda, hoy en la mañana, 
por ejempro. 

6) V. gr., el hombre azota al perro (acción); el perro 
es azotado por el hombre (pasión). 

” , E z 

7) La categoría de posicición (situs) se emplea cuando se de- 
clara, tal vez, que el hombre está de pié; la de estado (habi- 
tus), cuando se afirma, quizás, que el probio individuo esti toga- 
do. 


20 INTRODUCCION GENERAL 


expuestos dzl conocimiento espontáneo y cómo éstas se 
expresan en una cierta totalidad sistemática. De ahí 
que deben ser designadas como categorías espontáneas. 


9 4. Crítica del 
conocimiento espontáneo (natural). 


Por mucho que parezca que el conocimiento es- 
pura se construye necesaria y justamente sobre la 
ase de las percepciones, sin embargo, no buede demos- 
trarse satisfactoriamente. Desde «el comienzo de los 
tiempos modernos ha sido modificada poco a poco esta 
interpretación del conocimiento. 

Desde luego sucumbió a la crítica el concepto aris- 
totélico de cosa. Por cierto que sea exigible en cada 
predicación válida (es decir, afirmación o negación ver- 
daderas de algo), un sujeto idéntico, y sea preciso re- 
ferir lógicamente toda determinación variable de este su- 
jeto a una determinación invariable del mismo (como 
substancia); es, sin embargo, el error fundamental del 
pensamiento ingenuo en el cual permaneció Áristó- 
teles, admitir como dado este buscado fundamento 
constante, es decir, como algo que se ofrece a la con- 
ciencia en un objeto o cosa que se supone independien- 
te de ella. El lenguaje satisface aparentemente la exi- 
gencia de lo constante en la unidad de la significación 
de las palabras y en esta apariencia permanece prisio- 
nero el conocimiento precientiífico 1). El resultado de 


+ 


1) Hay que advertir sobre el particular, que la significación 
sobre todo de los conceptos científicos, varía, como lo demuestra la 
evolución de las ciencias. Lo que significó electricidad, o socio- 
logía, hace una cuarentena de años, es a todas luces diferente a lo 
que las últimas investigaciones sustentan al respecto. Este progre- 
so del conocimiento es infinito, es decir, los últimos resultados abri- 
rán siempre mueras perspectivas en la investigación. 


CONCEPTO, METODO Y DIVISION 21 


este primer error estriba en que todas las determina- 
ciones posteriores que se adhieren a la cosa, como no- 
tas o cualidades que la caracterizan, en parte, como 
determinaciones esenciales, en parte, como inesenciales, 
simplemente accidentales, deben tener, sin embargo, el 
fundamento de su posibilidad en la esencia de la cosa, 
es decir, de la substancia, de la que ellas valen. 1) El 
proceder científico en el conocimiento se atiene en ver- 
dad, firmemente, a la exigencia de lo invariable a que 
hay que referir todo cambio de las determinaciones; pe- 
ro esta manera de conocer, no cae en la cuenta de que 
los sujetos de las variaciones y relaciones son lo dado 
primeramente. En efecto, ante todo, son dadas 
más bien las variaciones y relaciones mismas. En és- 
tas, busca la ciencia lo constante que no cree tener 
previamente en un sistema invariable de cosas. AÁ cau- 
sa de la legalidad de las relaciones y de las variacio- 
nes determinan las ciencias los sujetos de estas varia- 
ciones; así como la mecánica por algún factor constan- 
te en la producción del movimiento (por ejemplo, la 
masa) trata de expresar lo variable (la materia). La 
significación poderosa de esta inversión radica en que 
el penetrante trabajo del conocimiento se ve siempre di- 
rigido al proceso constante hacia lo infinito. El pen- 
samiento ingenuo teme esta infinitud; ya en Áristó- 
teles el pensamiento ingenuo apareció con claridad 
clásica en su repulsión a toda auténtica infinitud. El 


1) Se dice en la lógica tradicional que todo concepto tiene 
una significación constitutiva, esencial, y otra accidental, meramen- 
te inesencial. Por ejemplo, la significación comstitutiva (la subs- 
tancia) del concepto triángulo, se identifica con esta serie de notas: 
polígono de tres lados. Un triángulo dado se puede determinar 
ulteriormente tomando como base esta significación esencial. Se 
puede agregar: “este triángulo es equilátero, grande, etc.” Esta úl- 
tima serie de notas es la que corresponde a su determinación in- 
esencial, simplemente accidental. 


22 INTRODUCCION GENERAL 


resultado de esta inversión del problema, lo expresa 
Kant cuando aclara que las cosas constan completa- 
mente de relaciones, si bien independientes y constan- 
tes que, al fin, nos representan las cosas mismas 1). 
La crítica de la ciencia hace blanco en segundo lugar 
a la opinión difundida, que cree que las cualidades se 
apoyan en el inmediato testimonio de los sentidos. Las 
cualidades que distinguimos en las cosas a causa de las 
percepciones de los sentidos, como colores, tonos, etc., 
no debenden simplemente de las condiciones subjetivas 
de nuestra percepción, de la organización de nuestros 
sentidos y su posición en cada caso con los objetos y 
lo cambiante en ellos, sino nunca son capaces en ge- 
neral de una determinación inequívoca, de una capta- 
ción en rigurosa identidad y, por tanto, están en la 
imposibilidad de caracterizar la cosa en su deseada e 
invariable precisión 2). Este error se extiende también 
a la interpretación de las determinaciones cuantitativas, 
temporales y espaciales de las cosas en tanto se afirma 
que éstas deben apoyarse en el testimonio de los senti- 
dos. Un conocimiento absoluto de los objetos es tam- 
bién inasequible en general, en cualquier relación, so- 
bre la base de las percepciones sensoriales. Por tanto, 
siempre se ve remitido el conocimiento auténtico a re- 
latividades y, al fin, a una dp de relaciones. Co- 
mún es esto al absolutismo de lo embirico que se ori- 
gina como el error fundamental de la manera de co- 
nocer espontánea; un error que es muy natural e ine- 


1) Esta inversión en la manera de interpretar el conocimien- 
to, a saber, partir de lo variable para arribar a lo constante, de- 
mostrando con ello las leyes generales del conocer, ha sido califica- 
da con sobrada razón, la revolución copernicana en la filosofía. 


2) Este pensamiento que significa en la filosofía crítica la 
post - formación del kantismo., da al traste mutatis mu- 
tandi con la llamada filosofia de la intuición. 


CONCEPTO, METODO Y DIVISION 23 


vitable antes de un método de crítica científica suficien- 
temente elaborado 1). 


S 5. Carácter del conocimiento científico 


A diferencia del conocimiento ingenuo, reposa el 
conocimiento científico en la comprensión de que sola- 
mente en virtud de una precisa determinabilidad del 
punto de vista de nuestro juicio y en la limitación dada 
por él, es posible un conocimiento medico, progresivo, 
aunque siempre relativo 2). En ello se basa la exactitud 
de la ciencia que siempre tiene por hipótesis un determi- 
nado límite de la consideración y precisamente por ello, 
hace posible afirmar sus resultados en medio de la in- 
finitud de las relaciones del tiempo y del espacio 3). 
Los conceptos fundamentales y métodos de las ciencias, 
deben, por tal motivo, ser reformados de tal manera, 
que dejen abierto un desarrollo ilimitado y, con ello, 
abarquen el proceso del conocimiento en su continuidad 
indefinida; pero, puesto que solamente son capaces las 
determinaciones cuantitativas de los fenómenos para tal 





 —_——— 


1) La filosofía crítica que rechaza toda postura metafísica, 
combate por igual y con el mismo éxito el empirismo absoluro, es 
decir, aquella teoría del conocimiento relativista por antonomasia, 
que niega la existencia de leyes generales. 


2) Esto quiere decir que tudo conocimiento se imaugura con 
un planteamiento de la” cuestión que fija (determina) los puntos 
de vista más generales del resultado. El lector puede comprobar 
en cualquier problema científico cómo se determinan las condiciones 
que tiene que cumplir la solución. El más claro ejemplo lo ofrece 
aquí la matemática. 


3) Desde este punto de vista, se comprende el sentido de los 
últimos resultados de la investigación. Asi la fisica clásica vale 
dentro de deierminados supuestos; lo mismo la geometría euclidia- 
na. Fuera de tales supuestos, puntos de vista de la consideración, 
son posibles otras ciencias. 


24 INTRODUCCION GENERAL 


rigurosa limitación de lo indeterminado, se obtiene la 
conclusión de que deben ser expresadas las cualidades, 
tanto como posible, en determinaciones cuantitativas y 
sustituídas las mismas cualidades sensoriales por cua- 
lidades físicas definidas cuantitativamente (tonos por ví- 
braciones, etc.). Dentro del marco de las cantidades 
se origina especialmente la referencia de las desunifor- 
midades y complicaciones de los fenómenos a sencillos 
factores legalmente uniformes. Sobre esta reducción re- 
posa también toda posibilidad de trazar constructiva- 
mente las formas fundamentales del acontecer natural 
cor. independencia del dato llamado comunmente empí- 
rico; y no sólo, por decirlo así, de leerlas de los fenó- 
menos; pues sólo de esta manera se llegan a anticipar 
las leyes de la naturaleza en cierto modo; por lo cual, 
se alcanza una comprensión real de la naturale- 
za en vez de observaciones sin sentido del curso de 
los hechos. Esta particularidad del conocimiento cien- 
tífico, se ha afirmado ante todo profunda y comprensi- 
vamente en la nueva fundamentación de la mecánica 
por Galileo. Desde entonces está a la base de to- 
das las ciencias exactas y constituye el fundamento esen- 
cial de su extraordinaria evidencia. 


S 6. La unidad del conocimiento 


científico y su límite. Problemas trascendentes 


Se pregunta ahora si se ha logrado ya en general 
con la unidad ganada del método del conocimiento cien- 
tífico la buscada unidad del conocimiento en general 1). 
Dentro de una falta de comprensión permanecen quie- 
nes afirman que su unidad no puede sostenerse, en 
atención al abismo que media entre los dos territorios 


— > — > -— -» 


1) Compúárese el parágrafo primero. 


CONCEPTO, METODO Y DIVISION 25 


de lo físico y lo psíquico 1). Bajo la consideración fíi- 
sica cae todo lo que aparece 2); psíquico es solamente 
el aparecer.mismo 3). Sin embargo, solamente en tan- 
to se hace del fenómeno psíquico una apariencia de al- 
go externo (lo físico), se origina la opinión de una du- 
plicidad de los fenómenos y, por lo tanto, del conoci- 
miento 4). De otra manera expresado: lo que siempre 
es objeto para la conciencia hay que investigarlo cien- 
tíficamente en una relación y según un método. Ina- 
sequible permanece a este método solamente la concien- 
cia misma (el aparecer). Pues la conciencia no es 
además un objeto especial por investigar al lado de 
los otros objetos de la conciencia. Tan sólo cuando 
se convierte A conciencia, para quien algo es objeto, en 
un objeto por sí, se origina la apariencia de una du- 
ble objetividad. Lo dado es solamente la duplicidad 
del conocer, la doble dirección, por decirlo así, del ca- 
mino del conocimiznto, que de un lado, parte de las 
apariencias y se reduce a objetos, y del otro, aquel así 
conocido objeto se vuelve a referir a las apariencias por 
las cuales fue posible conocerlo (compárense los $$ 
41 y 42) 5). El verdadero y último límite del co- 


1) Es habitual para muchos investigadores escindir la reali- 
dad en dos grandes grupos de fenómenos: los fisicos o externos y 
bsiquicos O internos. 


2) Es decir, lo que se supone que se produce independiente 
de toda conciencia. 

3) Esto es, lo que se supone que se da en la conciencia co- 
mo una reproducción o copia de lo externo, de lo físico. 


4) Sobre esta base se pretende justificar la división tradicio- 
nal de las ciencias: las ciencias físicas O maturales y las ciencias 
psíquicas o del espíritu. 


5) Supóngase que se tiene la representación de algo, tal vez 
de una piedra que cae. Cualquier investigador ante tal fenómeno 
parte de su vivencia psíquica. He aquí que un físico interpreta 
el hecho: declara que el objeto tardará en caer 13 segundos en vir- 


26 INTRODUCCION GENERAL 


nocimiento científico radica más bien en que el objeto 
es en el conocimiento siempre determinable 
en forma relativa, mientras, sin embargo, no puede 
prescindirse de pensar su absoluta determinación como 
tarea. Pues la unidad e identidad en la que el objeto 
es pensado, es simplemente exigida aunque se al- 
canza siempre y solamente de una manera condi- 
cionada y relativa en nuestro conocimiento. Si reposa 
la completa seguridad del conocimiento científico en su 
renuncia a lo absoluto y, por ello, reconoce su limita- 
ción fundamental a relaciones, entonces encuentra, al 
mismo tiempo, su fin insuperable en que, la pregunta 
acerca de lo incondicionado no puede negarla ni contes- 
tarla suficientemente en su probia esfera 1). 


S 7. La realidad del 


conocimiento. Problemas trascendentales 


Solamente hay un camino para ganar una posi- 
ción segura frente a estas últimas preguntas cuya so- 
lución rebasa el conocimiento de las ciencias, a saber: 
la de la comprensión del conocimiento consigo mismo 
acerca de su propia ley última. La expresión general 


tud del espacio que tiene que desplazarse, la aceleración con que 
se mueve, etc. El psicólogo también puede investigar desde su bun- 
to de vista el mismo fenómeno. Lo que el fisico denominó 
dentro de su sistema concepcional de verdades, un hecho de movi- 
miento uniformemente acelerado, el psicólogo llama una bercep- 
ción compleja sostenida quizás por atención espontánea. Aquél 
interpretó el fenómeno en relación con el objeto de la física, éste 
en relación con el sujeto. Pero ambos interpretan el mismo 
fenómeno, que, evidentemente, es de una sola naturaleza; lo que 
varía es el camino de la investigación que, por un lado, puede ir 
a la objetividad, y, por otro, ie fijar las relaciones del he- 
cho con respecto a la mera subjetividad. 


1) Combpárense los parágratos 22 y 23. 


CONCEPTO, METODO Y DIVISION 27 


para el problema del conocimiento en el objeto. 
En tanto se suponga que el objeto es algo “en si” im- 
dependiente de toda relación con el conocimiento y, sin 
embargo, apto para el bropio conocimiento, no es posi- 
ble obtener acerca de la última relación entre conoci- 
miento y objeto una solución satisfactoria 1). Esta 
originaria ausencia de relación entre conocimiento y ob- 
jeto es en sí también incomprensible. El objeto, es ob- 
jeto del conocimiento; designa tan sólo el problema que 
el conocimiento mismo se propone. Por lo tanto, so- 
lamente puede ser decidida su última relación con el 
objeto, partiendo de él mismo y sus leyes propias. Si 
es el objeto, por decirlo así, la x de la ecuación del 
conocimiento, es preciso hacer comprender el sentido de 
esta x de la estructura de la ecuación (del conoci- 
miento) en relación con los factores conocidos de ella 
(nuestros factores fundamentales) y, al mismo tiempo, 
es necesario obtener de ahí cómo y en qué medi- 
da es posible la solución de este problema del comoci- 
miento. Pero esto es la idea del método trascendental 
o crítico de la filosofía. Este método no se dirige a 
extender nuestro conocimiento de los objetos más allá 
de los límites propuestos a la ciencia por su método 
propio, aunque ciertamente esclarece estos límites por 
reflexión acerca de la ley fundamental del conocimien- 
to, según la cual, solamente se puede decir acerca de 
la clase y límite de su objetividad 2). Este método 


1) Esta manera de interpretar el pbrohlema del conocimiento 
es la tradicional. También se le denomina en un sentido equívo- 


co “realismo”, 


2) La filosofía crítica no disputa con las ciencias particula- 
res acerca de sus resultados, ni pretende enriquecer el acervo de 
sus investigaciones concretas; su tarea es diversa, más fundamen- 
tal; pretende indagar las condiciones de todo comocimiento; busca 
el centro del conocimiento, por decirlo así, munca la periferia co- 
mo se señala en el parágrafo primero. 


30 INTRODUCCION GENERAL 


decirlo así, solamente la reflexión sobre aquella objetiva 
manera de formación y el engranaje múltiple de ésta 
en cada vivencia del individuo, reclama, sin embargo, el 
hecho de esta reflexión y engranaje, reconocimiento ex- 
preso y un esclarecimiento científico en una manera 
pu de discusión filosófica que llamamos psico- 
ogía. Con ella se termina la filosofía crítica. No 
constituye el supuesto de las disciplinas filosóficas pre- 
citadas, sino más bien las toma a ellas por supuesto. 
La legislación de formación objetiva de cada clase 
pretende también el carácter de la pura objetividad; 
tan solo viene en segundo lugar la consideración de 
cómo se presenta tal formación en la vivencia inme- 
diata del sujeto 1). 


1) La filosofia crítica también admite la posibilidad de otra 
ciencia fundamental, a saber: la filosofía de la historia. Su pro- 
pósito esencial radica en averiguar el sentido de la cultura huma- 
na si es que lo tiene. ¿Cuál es el destino en la historia univer- 
sal de los valores dignos de ser exaltados por el hombre? ¿Hay 
progreso, en sima, de la cultura? He ahí el tema capital de esta 
rama de la filosofía, 

De este molo se obtiene el cuadro general de lo que podría 
llamarse la filosofía de la cultura: 


1. Lógica o teoría de la ciencia 

2. Etica o teoría de la moralidad 

3, Estética o teoría del arte 

4. Filosofía de la religión 

5. Filosofía de la historia. 

Al! lado de estas ciencias filosóficas fundamentales existen otras 
disciplinas de gran importancia. Citemos úquí, entre otras, la filoso- 
fía del derecho y la filusofía de lu educación. Estas disciplinas, empe- 
ro, tienen Su fundamento en aquellas, y por tul motivo, podrían lla- 
marse derivadas. 

Conviene advertir aquí que lu Hamadla filosofía tradicional se 
distingue de la filosofía de la cultura además de la disposición meto- 
dológica, en que admite otra ciencia por compleio diversa, a saber, la 
metafísica cuyo objeto de estudio lo desplaza a una supuesta rea- 
lidad no fenoménica, trascendente (más alli) de lu experiencia. 


1) 
2) 


3) 


4) 
5) 


6) 
7) 


8) 


9) 
10) 


12) 


Capítulo Primero 





EIMTERATURA 





H. DRIESCH, Cómo se estudia filosofia 
RODOLFO LEHMANN, Introducción a la filoso- 
fía 

F.LARROTYO, Los principiosde la ética social 
(Introducción) 

BRUXO BAUCH, Elementos de filosofía 

H. RICKERT, Los problemas capitales de la fi- 
losofía 

W. WINDELBAND, Introducción a la filosofía 
P. NATORP, La filosofia, su problema y sus 
problemas 

K. GROOS, La construcción de los sistemas. 
Introducción formalala filosofía 

R. EISLER, Introducción crítica a la filosofía 
G. SIMMEL, Los temas capitales de la filoso- 
fía 

K. STENBERG, Introducción a la filosofía des- 
de elpuntode vista del criticismo 

G. MISCH, El camino dela filosofía. Unabe- 
cedario filosófico. 


Capítulo Segundo 


ELEMENTOS DE LOGICA 
(LA TEORIA DIALECTICA DE LA CIEXCIA) 


A. TEORIAS FUNDAMENTALES DEL 
CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 





S 9. Forma fundamental del concepto y juicio 


Conocimiento es concepto y juicio de lo que se 
llama el objeto. Ambos tienen su raíz en la “unidad 
sintética”. Concepto significa una unidad de la con- 
sideración que existe q una pluralidad de objetos 
por considerar. Por tal motivo, una unidad de lo múl- 
tiple; el punto de vista idéntico desde el cual se pue- 
den considerar los objetos, diferentes por lo demás, en 
otros aspectos; es decir, unidad sintética 1). Esta fija- 


1) Por diversos que sean los libros que tal vez se encuentren 
en aquel estante, se puede considerar a todos, libros por igual; este 
punto de vista para considerarlos es lo idéntico a que se re- 
fiere el texto, al definir el concepto. Cierto que unos libros son 
grandes, otros pequeños, éstos azules, aquéllos verdes, etc. Con to- 
do, se les puede considerar a todos desde um mismo punto de vis- 
ta, a saber: conjunto de pliegos de papel, escritos, cosidos y encua- 
dernados, etc. Pues bien; el significado de esta serie de cualidades 
camunes a estos obietos, es el concepto libro, Puede comprenderse 
ya por qué es lo idéntico en lo mo idéntico, lo uno en lo múltiple. 


34 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


ción de lo uno en lo múltiple, de lo idéntico en lo no 
idéntico, es en general la raíz de todo conocimiento. 
Por tal motivo, se determina la indeterminada x dada 
como esto y aquello, por ejemplo, a. Como esquema 
del concepto puede servir este símbolo: 


a, 
Xz 


que dice: una multiplicidad dada, como tal diferencia- 
ble, pero según su contenido aun indeterminada llega 
a ser determinada como algo idéntico =a. Aquí re- 
presenta la serie Xy, xo, ... la extensión; a, como el 
punto de la identidad, el contenido del concepto pri- 
mitivo. Á la comunidad de la relación de x,, Xo 4 
una y la misma a corresponde la generalidad 
del concepto, a la limitación de la consideración de la 
x por el punto de vista elegido, la abstracción. 
Lo mismo representa el propio esquema al juicio en su 
forma más simple o el sentido de la predicación x es 
a. Lo múltiple = x representa el sujeto como esto 
de lo que se juzga; el punto de vista bajo el cual se 
le considera, el a, el predicado del juicio o esto 
de lo que el sujeto es juzgado (lo que se afirma de él); 
la relación entre ambos, la cópula. El originario 
sentido del juicio no es así, pues, equiparación o iden- 
tificación con los conceptos dados de antemano del su- 
jeto y del predicado, sino determinación de lo indeter- 
minado como esto o aquello; como la primera adqui- 
sición de un contenido de pensamiento idéntico a, o la 
originaria formación conceptual. Concepto y juicio 
coinciden según esto en su forma original, de modo que 
el concepto significa el punto de vista del juzgar, el 
juicio la consideración desde el punto de vista que po- 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 35 


ne el concepto. El concepto es siempre un predicado 
de posibles juicios (Kant). 


8 10. La materia del conocimiento 


Si significa el concepto en su forma más origina- 
ria la determinación de algo indeterminado, se sigue, 
que el concepto siempre se refiere a algo que no es 
concepto sino que debe ser traído a concepto, a algo 
dado = x, como materia del conocimiento a diferencia 
de la forma conceptual de ésta. Pero la materia no 
hay que entenderla negativamente tan sólo como lo in- 
determinado, apenas en el concepto por determinar, sino 
al mismo tiempo positivamente como lo determinable 
o como la dada posibilidad de determinación que reali- 
za el concepto en ella. Si consiste la determinación 
conceptual en la posición de uma unidad en la multi- 
plicidad, de una identidad en la diversidad, entonces 
hay que pensar la materia del conocimiento como múl- 
tible, como los elementos divisibles y separables, por de- 
cirlo así, puntos o átomos de lo dado, esto es, sen- 
saciones. Las sensaciones, sin embargo, no están 
aisladas simplemente sino siempre aptas para enlaces 
en representaciones. Las clases más originarias del enlace 
y al mismo tiempo de la separabilidad (auseinan- 
derhaltung) de las sensaciones, por tal motivo, las 
formas de la representación más originarias son tiem- 
pboyespacio y, en verdad, la representación tem- 
boral es fundamentalmente la posibilidad de la sepa- 
ración de los contenidos elementales semsibles, la repre- 
sentación del espacio, la posibilidad de su reunión en 
una figura (forma) de la representación. La represen- 
tación hay según eso que definirla como la combina- 
bilidad (trabazón) espacio temporal de las sensaciones, 
por tal motivo, la sensación, no solamente como lo 


36 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


último particular de la representación, sino, en aten- 
ción a ésto, como lo dado siempre aquí y ahora o lo 
que hace determinable al punto tempo- 
ralespacial. En sensación y representación está 
preformado el concepto pero todavía mo contenido. 
La función conceptual es radicalmente distinta de la 
contribución que la sensibilidad entrega al conocimien- 
to. En el grado de la sensibilidad 1) es pensado el 
contenido para la conciencia simplemente como presen- 
te; sólo por el concepto es posible uma relación de 
lo actual com lo no actual, una representación de inac- 
tualidad (no presencia) por actualidad (presencia). 
Pero precisamente sobre ello reposa también toda de- 
terminada conciencia de las relaciones temporales y es- 
paciales como también de los contenidos cuantitativos 
de las sensaciones. Lo dado de la sensibilidad es, por 
lo tanto, abstracción hecha de su determinación en con- 
cepto, de hecho solamente una x determinable como es- 
to y aquello, ahora y cuando, aquí y allá; pero por sí, 
ni en contenido ni en tiempo y espacio determinado. For- 
ma y materia del conocimiento, por tal motivo, per- 
manecen referidas una a otra. Sobre esta relación re- 
cíproca del factor sensible y conceptual, relación recí- 
proca inanulable en los límites de la experiencia, repo- 
sa que el conocimiento debe ser pensado como proceso 
y en verdad como proceso nunca acabado 2). 


S 11. Formas complejas de los juicios 
De la forma fundamental demostrada del juicio se 


1) El conocimiento se puede clasificar eri fases en virtud de 
su ley progresiva, A la primera fase le llama Natorp el grado 
de lo sensible. De alli progresa en su tarea infinita a otras for- 
mas o modalidades. 


2) He aquí una diferencia fundamental entre la teoría did- 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 37 


dejan derivar fácilmente las clases de juicios distingui- 
das tradicionclmente en la lógica, Del esquema fun- 
damental y simple del juicio (véase $ 9): 


se obtiene el juicio sintético según la concepción 
habitual, en tanto los mismos datos X,, X».:. Sucesiva- 
mente se determinan por una serie de notas (carácte- 
res) abc... y estas distintas determinaciones después, 
en un nuevo acto del juicio se reducen a unidad. 
Así surge el esquema: 


Xx 
is 
Xíab...) 


Xp...) 


El concepto así originado y caracterizado por una 
serie, más correctamente dicho, por una complexión de 
determinaciones (notas), se llama concepto complejo 
(proceder de la síntesis de contenido). 

Por reversión del juicio sintético, es decir, por esci- 
sión de un complejo de notas en los caracteres particu- 
lares, se origina el llamado juicio analítico 1). Esquema: 


Xía...) 
X(ab...) 
X(b...) 





AAA KA 


léctica de la ciencia y la lógica tradicional. Mientras ésta comsi- 
dera el conocimiento y la experiencia como algo «acabado y dado 
respectivamente, aquélla como lo han hecho ver Cohen y Na- 
torb, entre otros, sostiene que experiencia y conocimiento deben 
ser considerados como un proceso, como fases de un tránsito inin- 
terminable, 


1) Los juicios analíticos y sintéticos son relativos. Esto quie- 


38 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


Si son determinadas, en cambio, por la misma 
nota, por ejemplo, a una y otra incógnitas, se origina 
por reunión de estos distintos juicios en uno nuevo, la 
forma fundamental y simple del juicio de subsun- 
ción 1). 


Xa...) 


Yía...) Cx li 


Por tanto esto expresa un compendio O resumen 
de la extensión como la complexión uno tal del conte- 
nido (síntesis de extensión). Frente a él está la parte 
de extensión como allá estaba la parte de contenido. 
Por combinación del juicio de subsunción con el sinté- 


re decir que todo juicio sintético lo es en erlación cori un analíti- 
co y viceversa. Los juicios: el hombre es un animal (Xía...), el 
hombre es falible (Xí». .), el hombre es racional, etc., son analí- 
ticos respecto al sintético que se puede originar de ellos, a saber: 
el hombre es un animal racional y falible (X (a bc)). 


1) Lo mismo puede decirse en lo que concierne a la relatr- 
vidad del juicio de subsunción y del subsumido. Los juicios: la fi- 
sica es una ciencia inducriva X(a...), la química es una ciencia 
inductiva y(a...), la biología es una ciencia inductiva z(s.. ), 
son subsumidos respecto al siguiente juicio de subsunción: la físi- 
ca, la química y la biología son ciencias inductivas. Kant (Crí- 
tica de la razón pura) concibe del siguiente modo estos juicios. Ána- 
líticos (juicios meramente explicativos) son aquéllos cuyo predicado 
P pertenece al sujeto S; es decir, que el predicado en su totalidad 
está contenido ya de una manera implícita en el sujeto; por ejem- 
plo, todos los cuerpos (sustancias extensas e impenetrables) son 
extensos. Juicios sintéticos (que aumentan el conmocimieuto) son 
aquéllos cuyo predicado P no está contenido ni implícita ni explí- 
citamente en el sujeto S, si bien tal predicado se encuentra en re- 
lación con el sujeto; por ejemplo, todos los cuerpos (substancias 
extensas e imprenetables) son pesados. La cualidad de pesantez, 
dice Kant, no está contenida en la noción de cuerpo, aunque le 
corresponda como carácter. 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA Ke 


tico, surgen las formas complejas de la subsunción ba- 
jo los conceptos más generales, por ejemplo: 


X ape 
29 Guy)a. 2) 


Y (abd) 
Xx (abc) | $ 
Y (aba) > (X, y, Z)a 1) Ds pra 3) 
7 ec (acd) 


Ano (y,Z)ad. 4) 
Zíacd) 


Aquí representa la serie x, y, z,... la extensión, 
la serie a, b,c, el contenido del concepto complejo. 
Por lo tanto, son representables al mismo tiempo to- 
das las relaciones de contenido y extensión en la sim- 


1) Sirvan de ejemplo como en las notas inmediato-posteriores 
los siguientes juicios: la económica es una ciencia cultural, real e 
inductiva (Xtave)). La filología es una ciencia cultural, real y 
genética (y(aba)). La pedagogía es una ciencia cultural, inducti- 
va y genética (Ziaca)). La - económica, la filología y la pedago- 
gía son ciencias culturales (Xx y Z)a 

2) La económica es una ciencia cultural, real e inductiva 
X (abc). La filología es una ciencia cultural, real y genética 
X (avd). La económica y la filología sor ciencias culturales y 
reales (Xx, y)ab 


La económica es una ciencia real, cultural e inductiva 
X (abc). La pedagogía es una ciencia cultural, inductiva y gené- 
tica Z(acd). La económica y la pedagogía son ciencias culturales 
e inductivas (X, Zac 

4) La filologia es una ciencia cultural, real y genética y (aba) 
La pedagogía es una ciencia cultural, incuctiva y genética 
Zíacd). La filología y la pedagogía son ciencias culturales y ge- 
néticas (X, Z)ad. 


40 TEORIA DIDACTICA DE LA CIENCIA 


bólica de estas formas. De esto, y en verdad, funda- 
mentalmente, de estas relaciones de subsunción de los 
conceptos, se comprende la significación de conceptos 
sub, supra, co-ordinados, idénticos, recíprocos, disyunti- 
vos, incompatibles, etc. 1); lo mismo que la división de 
los conceptos según clases y especies como las reglas de 
definición, es decir, la teoría fundamental de la lógica 
de la “escuela” acerca del concepto (véase especialmente 
Ueberweg - Mayer, System der Logik) 2). 


12. La cantidad 
del juicio y la sintesis cuantitativa 


De la función básica de la unidad sintética se de- 
ja comprender el sentido de la cantidad y la cualidad 


1) En la lógica tradicional se lama género al concepto 
supraordenado, es decir, aquél de mayor extensión y menor conteni- 
do respecto a otros. Estos últimas se llaman especies (en la ter- 
minología del autor, subordinados). Así, el concepto “polígono” es 
supraordenado respecto a triángulo, cuadrílatero, pentágono, etc., 
-que son especies o conceptos subordinados respecto de aquél, Por 
otra parte, las especies triángulo, cuadrilátero, pentágono, etc., son 
conceptos coordinados: 


Acutángulo 
Triángulo | Obtusángulo 
Polígono | Cuadrilátero | Rectángulo 
Pentágono 


Como ejemplo de conceptos idénticos citemos los términos si- 
nóñimos asno y burro; como recíprocos: padre e hijo. Conceptos 
disyuntivos: rubio o moreno, ni rojo ni negro; en fin, conceptos in- 
compatibles, alto - bajo, verdadero - falso, etc. 


2) La división es la operación lógica por medio de la 
cual se distinguen las diferentes especies o conceptos subordinados 
contenidos en el género. Esta distinción se logra tomando como 
base un carácter o nota del concepto por dividir que recibe el nom- 
bre de principio de división. El concepto triángulo pue- 
de ser dividido si se toma como principio de división la nota sig. 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUFBA 41 


del juicio. Unidad sintética es unidad de una multi- 
plicidad que se concibe o determina sobre 
la base de un punto de vista. Lo múltiple sim- 
plemente pensado como tal, ofrece una pluralidad. Esta 
supone la unidad en el sentido de la particularidad, 
pues significa la posición repetida de uno y uno y así 
sucesivamento. Pero esta serie continuada de posicio- 
nes en sí indeterminada, exige, según la naturaleza de 
la unidad sintética como unidad de la determinación, 
un remate en una nueva unidad, Así surge como ter- 
cera forma cuantitativa y conceptuadora la totali- 
dad o suma, que encierra las múltiples unidades en 


nificativa ángulo. Desde este punto de vista se dice que los trián- 
gulos son, acutángulos, obtusángulos o rectángulos. 

La definición es otra operación lógica por medio de la 
cual se explicitan las notas esenciales de un concepto, lo que él es. 
La lógica actual distingue tres clases de definiciones: 

a) la tradicional, 

b) la genética, 

c) ia dialéctica. 

La primera llamada también definición por género 
y por diferencia especifica consiste en caracterizar un con- 
cepto buscando su género próximo, es decir, su concepto supraor- 
denado y su diferencia especifica o seu los caracteres que lo dis- 
tinguen de sus conceptos coordinados. Cuando se afirma que el 
triángulo (concepto por definir) es un polígono (género próximo) 
de tres lados (diferencia especifica), se ha aplicado tal definición. 
La definción genética es aquella que caracteriza un con- 
cepto señalando su origen, esto es, la ley de su formación. Ejem- 
plo: la esfera es um cuerpo generado por un semicírculo que gira 
sobre su diámetro. 

La definición dialéctica que quedará dilucidada en 
la última parte de estos rudimentos de lógica es aquella que define 
en función de conceptos coordinados, LE;.: el concepto es un predi- 
cado de posibles juicios. 

Conviene advertir, que la lógica tradicional no reconoce, por 
lo menos, la definición dialéctica; defiticion propia sin duda, para 
mamipular los conceptos más importantes y fundamentales de la 


filosofía. 


42 TEORÍA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


una totalidad. A estos tres grados de síntesis cuanti- 
tativa (particularidad, pluralidad, totalidad en el sen- 
tido de la suma), corresponden las tres clases de jui- 
cios: juicio singular, plural y universal (más correcta- 
mente, aditivo). 

Este proceder legal de la síntesis cuantitativa ha 
recibido una expresión propiamente científica en el nú- 
mero que a sobre estos mismos tres momentos: 
la posición del numéricamente uno; la posible e ilimi- 
tada progresión de uno a otro, es decir, la indetermi- 
nada pluralidad, y la cantidad total o determinada 
pluralidad. Ahora bien, como el proceder del número, 
de poner un quantum por reducción de muchas 
unidades en una pluralidad, enraiza en la función bd- 
sica de la unidad sintética y en rigor tan sólo ésta 
misma se exbresa atendiendo a la cantidad (es decir, 
a la multiplicidad por reducir o sintetizar en ella), se 
comprende que el método matemático es unas veces y 
otras no, el instrumento del conocer, sino siempre, por lo 
tanto, uno de los métodos fundamentales del conoci- 
miento 1). Esto encuentra especialmente su exbresión 
en la infinitud y en la infinita divisibilidad del núme- 
ro. Pero se origina de esta derivación también la can- 
tidad discreta, es decir, la imposibilidad de pensar por 
ésta el proceso de quantum a quantum en una 
relación ininterrumbida; pues el tránsito se sigue así 
hasta lo infinito solamente por una suma de unidades 
que de nuevo encierran en sí una pluralidad, por lo 
tanto, en forma discontinua 2). 


1) Esto significa que las determinaciones cuantitativas de los 
objetos en general son un supuesto de todo conocimiento. En 


otras palabras, que todo juicio tiene necesariamente una can- 
tidad. 


2) La manera de pensar en forma contínua algo la funda, 
como se verá a continuación, la cualidad del juicio. 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 43 


$ 13. La cualidad del 


juicio y la sintesis cualitativa 


Así como la cantidad se funda en la propiedad 
de la unidad sintética de unificar uria multiplicidad, 
la cualidad se basa en la unidad de esta multiplici- 
dad originada en otro procedimiento sintético de la 
conciencia. La expresión immediata para la unidad de 
la síntesis según su significación cualitativa, es la 
identidad. 1). Por tal motivo, es la identidad 

rincipio del juzgar en general no simplemente del ana- 
ítico. Frente a ella está la diversidad. Ambas se 
comportan en el terreno de la cualidad como unidad y 
pluralid en el de la cantidad. A es con B idéntico, 
esto es, A y B son una misma cosa; A es distinto de 
B: son dos cosas diferentes. Esto se expresa también 
en los juicios: A és B, A noes B. Pero como 
en la cantidad la reunión de una pluralidad en una 
nueva unidad cuantitativa origina la totalidad su- 
mativa, así aparece en el terreno de la cualidad, la 
reunión de lo diverso (es decir, cualitativa pluralidad) 
en una nueva unidad cualitativa una nueva categoría 
lógica que funda la unidad de las diferentes clases en 
la especie (de las diferentes especies en el género); así 
comprende la especie triángulo no sólo cuantitativamen- 
te todos los triángulos, sino también cualitativamente 
todas las clases o especies de triángulos que hay. So- 
bre los tres grados de la síntesis cualitativa se funda 
el procedimiento de la definición por género y diferen- 
cia específica 2). También se comprende de las leyes 


1) La identidad es una manera de relacionar de la concien- 
cia en virtud de la cual se determina un obieto tomando en 
cuenta una nota común de otros. 


2) Compárese la idea de la definición expuesta en la última 
nota del parígrato 11. 


44 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


de la síntesis cualitativa la significación de las propo- 
siciones contrarias y contradictorias 1). 

Así como la síntesis cuantitativa, también la cua- 
litativa puede concebir no sólo alguna pluralidad dada 
sino una infinitud de diversidadzs en una unidad. Pe- 
ro esto no consiste como en la simplemente cuáfitativa 
en la concepción periférica, externa, sino en la reunión 
central interna en lo infinito. Ella es unidad de com- 
prensión no de simple composición 2). Es pensada 
como fuente u origen donde la pluralidad de las di- 
ferencias cualitativas se crea de nuevo inagotablemente; 
pero esta probiedad de la sintesis cualitativa encuentra 
su expresión a causa de la necesaria correspondencia 
entre cualidad y cantidad también en el terreno del nú- 
mero, a saber, en la continuidad. Por tanto, 
ésta no enraiza solamente en la cantidad sino en la re- 
lación recíproca de la síntesis cualitativa y cuantitati- 
va; pero se extiende a causa de la necesidad de esta 
relación recíproca a la cantidad en general, por tanto, 
también al número como expresión general de ella 3). 


S 14. Formas fundamentales de la conclusión 


a) La conclusión inmediata 


En las relaciones cualitativas y cuantitativas de 
los juicios se fundan las reglas generales de la deriva- 


1) Natorp alude aquí al esquema lógico que indica los 
modos de oposición contradictorios y contrarios y que en el pa- 
rágrafo siguiente explica. 

2) Es decir, se refiere al contenido no a la extensión del con- 
cepto determinado en el juicio. 


3) Se admite en Lógica que todos los juicios tienen Cuatro 
dimensiones o caracteres muy generales: cantidad, cualidad, rela- 
ción y modaiidad. Los juicios son: 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 45 


ción de muevos juicios de otros dados, es decir, de la 
inferencia. Y en verdad se denominan conclusio- 
nes inmediatas aquéllas que de un juicio dado sé de- 
riva uno nuevo; mediatas, en cambio, aquéllas en que 
el juicio nuevo se origina de dos o más juicios dados. 
En la formulación de las reglas de la conclusión se toma 
en Cuenta (para fumdar las maneras correctas de con- 
cluir), si los juicios comparados son según la cantidad ge- 
nerales o particulares, según la cualidad, afirmativos o ne- 
gativos. Se dan así las cuatro clases de juicios: univer- 
sal afirmativo (a), universal negativo (e), particular 
afirmativo (i), y particular negativo (o) 1). De éstos 
se encuentran en relación contradictoria: 


1. -Por su cantidad: 


a) universales (todos los hombres son libres) 
b) particulares (algunas ciencias son inductivas) 
c) individuales (Platón fue filósofo). 


2.- Por su cualidad: 


a) positivos (las religiones son hechos históricos) 
b) negativos (la verdad no es la copia de la realidad) 
c) infinitos (los gases son incoioros). 


3.-Por su relación: 


a) categóricos (el hombre es un animal bípedo) 
b) hipotéticos (si la ciencia es cultura hay que fomentarla) 
c) disyuntivos (la historiografía es ciencia o arte). 


4. - Por su modalidad: 


a) problemáticos (tal vez llueva hoy) 
b) asertóricos (Hitler es canciller) 
c) apodícticos (la guerra necesariamente vendrá) 


El juicio: “algunas morales soñ reprobables”, es, por su canti- 
dad particular, por su cualidad, positivo, por su rela- 
ción, categórico y por su modalidad, asertórico. 


1) Esta es la simbólica que usa la lógica respecto al juicio: 
2 representa un juicio universal afirmativo; €, uno universal ne- 
gativo; 1, uno particular afirmativo, y O, uno particular negativo. 


46 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


1. El universal afirmativo con el particular nega- 
tivo (a... 0). 

2. - El universal negativo con el particular afirma- 
tivo (e ...i); es decir, con la posición de uno es siem- 
pre suprimido el otro, con la supresión de uno es 
siempre puesto el otro, tertium non datur 1). 

3. - El universal afirmativo con el universal nega- 
tivo (a... e), están en relación de oposiciones contra- 
rias, es decir, con la posición de uno se suprime el 
otro, pero no con la supresión de uno se pone el otro, 
tertium datur 2). 


1) La lógica tradicional presenta el siguiente esquema donde 
consigna la teoría de las deducciones inmediatas: 


Á CONTRADICTORIAS 5 O 
Todo hombre Á Un hombre 
ES Veraz J no es veraz 
R 99) 
< O A <L 
5 N R Z 
E Tor s 
E tb 
a NR 2 
: o 4 : 
75 CG R ; 7 
I B Á E 
Un hombre U S Ningún hombre 
es veraz $ CONTRADICTORIAS es veraz 


Ej.: si todo hombre es veraz (a) mo puede ser verdadero que al- 
gunos hombres no lo sean (o). Si algunos hombres són falibles (i) 
no es verdad que ningún hombre sea falible (e). 


- 2) Si todos los hombres son falibles (a), es falso que ningún 
hombre lo sea (e) y viceversa. Pero la falsedad de un juicio no 
implica la verdad de su contrario. Puede ser falso que todos los 
hombres sean justos (a), sin que sea verdad que ningún hombre 
lo sea (e); pues puede haber hombres falibles sin que todos lo 
sean. 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 47 


4. - El particular afirmativo con el particular ne- 
gativo (1...o), están en una relación de subcontrarios, 
esto es, con la supresión de uno se pone el otro; pero 
no con la posición de uno se suprime el otro 1). De 
estas relaciones se origina una primera forma de las 
conclusiones inmediatas: la conclusión por oposición, 
en donde el sujeto del juicio dado se repite como su- 
jeto en la conclusión; y el predicado, como predicado 
(pero con cambio de cualidad). Pero si se cambia el 
papel de los conceptos sujeto y predicado del juicio da- 
do en la conclusión, se origina la conclusión por con- 
versión. Formas concluyentes de la conversión son: 

1. - De un universal afirmativo a un particular afir- 
mativo (a... 1) 

2.-De un particular afirmativo a un particular 
afirmativo (i... i) 

3.- De un general negativo a un general negativo 
(e ...e); 

mientras que en el particular negativo la conver- 
sión no conduce a ningún resultado 2). La conclusión por 
contraposición se origina cuando además de los conceb- 
tos positivos del juicio dado también los opuestos ne- 
gativos se toman en cuenta. Caso principal (a ... e), por 
ejemplo: todos los hombres son mortales; luego lo que 
no es mortal no es hombre 3). 


1) Es decir, si es falso que algunas personas son veraces (1), 
es verdadero que algumas personas no son veraces (0); pero sí es 
verdadero que algunas personas son veraces (1), no es falso que al- 
gunas no lo sean. 


2) Sirva como un ejemplo de conversión (a ...i) el siguiente: 
todos los triángulos son polígonos (a); luego algunos poligonos son 
triángulos (1). El cuadro general de estas conclusiones inmediatas 
válidas aparece en la nota siguiente. 


3) Las conclusiones inmediatas válidas que la mayor parte 
de los tratados de lógica consignan, son los siguientes: 


TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


S 15. b) El silogismo 


Las clases de inferencias mediatas son: 
lo. el silogismo 
20. la inducción 


1. - Raciociñios inmediatos con juicios de distinta cantidad (de 
subalternación) 
48 a P, luego SiP 
b) S e P, luego S o P. 


2. - Raciocinios inmediatos con juicios de distinta cualidad (de 
oposición) 
Verdadero Ñ a P, luego falso Se P y S o P. 
Verdadero $ e P, luego falso S a P y S i P. 
Verdadero S i P, luego falso S e P. 
Verdadero S o P, Juego falso S a P. 


3, - Raciocinios inmediatos con juicios de distinta modalidad. 
a) del juicio apodíctico se puede inferir el asertórico y el 
lemático 
b) del asertórico tan sólo el problemático; pero munca vi- 
Ceversá. 
4, - Raciocinios inmediatos con juicios de distinta relación. 
a) como en los anteriores de una manera general se pue- 
de ir del categórico al hipotético y al disyuntivo. 
5. - Raciocinio por conversión: 
a) por conversión simple, es decir, sin cambio de canti- 
dad 
a) DeBaP a PasS, solo cuando se trata de defini- 
ciones por género y especie 
bb) de SiP a PiS 
cc) deSeP a PeS. 
b) por coqpercón por accidente, es decir, con cambio de 


va 


cantidad. Caso único: de SaP a” i8 


6. - Raciocinios inmediatos por coritraposició.. 
adSeP a E iS 
bdSoPa PiS 
dJ)dBSaPaoPesS 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 49 


3o. la inferencia por analogía. 


El silogismo infiere de lo general a lo particular, 
la inducción de lo porn a lo general, la analogía 
de lo particular a lo particular. 

Para el silogismo simple 1), es decir, para aquel 
que de dos juicios dados (premisas) deriva uno nuevo 
(conclusión), se exige: 

lo. que en una premisa (probositio maior, 
premisa mayor) aparezca el predicado de la conclusión 
y en la otra ap cie dd. minor, premisa me- 
nor) el sujeto de la misma conclusión. 


1) Los raciocinios mediatos se clasifican de continuo como lo 
muestra el siguiente esquema: 


Deducciones mediatas 
7 A A e 


Progresivas No progresivas: 
a) 
Silogísticas Polisilogísticas (Sorites) 
a) canjuntivas 
a) categóricos b) copulativas 
b) hipotéticos c) divisibles 
c) disyuntivos d) disyuntivas. 


Sin existir unanimidad de criterio sobre el particular se dice 
que las deducciones mediatas progresivas son aquéllas cuya 
conclusión extiende el conocimiento; las no progresivas, en 
cambio, las que no lo aumentan. 

He aquí las fórmulas y ejemplos de estas últimas: 

dleconjuntiva: Ses P: Bo Pr.. Ses Pr; 

por lo tanto, S es P, P”... Pn 

La historia es una ciencia (S es P) 

la historia es genética (S es P”) 

la historia es imdividualizadora (S es Pn ); 

por lo tanto, la historia es uma ciencia genética individualiza- 
dora. 

b) copulativas: Bes P: S es P..; Sn es P; 

por lo tanto $, $... Sn son P. 


OS TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


2o. que el otro concepto sea el mismo en ambas 
emisas. Puesto que por éste el enlace es posible en 

s dos conceptos de la conclusión, se le llama término 
medio (terminus medius). Si se designan con 
S y P sujeto y predicado de la conclusión, y con M 
el término medio, entonces es preciso que contenga la 
premisa mayor los conceptos P y M, y la premisa 
menor los conceptos S y M. Los tres conceptos P, S 
y M se llaman elementos o términos del silogismo. Se- 
gún el lugar que ocupan en ambas premisas como su- 


c) divisible. | 

Algunas S son P; algunas S son P”... algunas S son Pn:; 

por lo tanto las $ son en parte P, en parte P” y en parte Pn . 

d) disyuntiva. 

Algunas S son P, algunas S son P”;... Todas las utras S 
son Pn ; por lo tanto las S son o P o P..o Pa, 

Los silogismos hipotéticos so1 aquellos en los que, por lo me- 
nos, la premisa mayor es un juicio hipotético. (Compdrese la nuta 
1 del parágrafo 12). 

Cuatro son sus formas fundamentales: 

a) Modus ponendo pbonens. 

SiSes, es P 
S Es 
luego es P 

Si el aire se calienta se dilata; el aire se calienta, luego ve 
dilata. 

b) Modus pornendo tollens 

SS es, noes P 
S es 
luego, no es P 

Si el hombre es injusto vo es bueno; el hombre 25 iminosto, 
luego no es bueno. 

c) Mudus tollendo toilens 

SiS es, es P 
P no es 
Iuego, no es S 

Si un cuerpo tiene aceleración, obran sobre ¿l fuerzas; niru- 

na fuerza obra sobre él, luego mo tiene aceleración. 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 51 


jeto o predicado se diferencian cuatro figuras silogísti- 
cas. Son posibles las cuatro posiciones siguientes: 


I 10 mI IV 
M.P P.M M.P P.M 
S.M S.M M.S M.S 
S.L S. P Ss. P S. P 


Dentro de cada figura se llega a una conclusión 


d) Modus tcllendo ponens 
Si 5 es, no es P 


_ Bono es 
luego es P (probablemente) 


Si el hombre es cobarde, no es veraz; el hombre no es veraz; 
luego es cobarde. 


Cuando las dos premisas del silogismo son juicios hopotéticos 
sé dice que el silogismo hipotético es puro: 
Fórmula: Si A es, es B 
Si B es, es O 
luego Si A es, es C 
Los silogismos disyuntivos son aquellos cuya premisa mayor 
es un juicio disyuntivo (compárese la nota 1 del parágrajo 12). 
Sus formas principales son: 
ad) modus ponendotollens 


Des E. Po Pp" 
S es P 


AA 


luezo Snoes P' ni P” 





Esic perro es dogo o galgo o mastín; este perro es dogo; lue 
go no es galgo ni mastin. 


bHo2zy tollendo ponens 
Se P,oP o P" 


S no es ni P' ni P” 
luego S es P 


Este perro es dogo o galgo o mustín; no es ni galgo ni mas- 
tin; luego, es dogo. 


El polisilogisme (sorites), es una deducción mediata que cons- 





$2 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


diversa según que las premisas tengan una u otra de 
las cuatro formas a, e, i, o. Según esto ha- 
bría dieciséis combinaciones (cuatro por cuatro) en ca- 
da figura. De estas, sin embargo, se suprimen mu- 
chas porque: 

lo. de premisas solamente particulares y negati- 
vas como de una premisa mayor particular y una 
menor negativa, en ningún caso puede obtenerse una 
conclusión válida (por esto ya se suprimen ocho com- 
binaciones posibles); 

2o. dentro de las figuras particulares se agregan 
otras limitaciones. De las conclusiones válidas las más 
importantes son de la primera figura las que se ex- 
presan en el verso mnemotécnico. 

(primae) Bárbara, Celarent , Darii, Ferioque. 

En el que siempre las tres vocales indican la can- 
tidad y cualidad de ambas bremisas y de la conclu- 
sión. Entre estas, el primer modus es el más usado 
en-la ciencia. 


Todo M. es P 
Todo S. es M 


Todo S. es P. 
Este modo es la única forma del silogismo que 


ta de más de dos premisas. Una de sus formas más comunes es 
la siguiente: 


El león es un felino; 

los felinos son animales de rapiña; 
los animales de rapiña son carnívoros; 
luego el león es un carnívoro. 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 53 


lega a una conclusión afirmativa; mientras que los 
cuatro modos de la segunda figura: 

Cesare, Camestres, Festino, Baroco (secundae), 

solamente a negativos, y todos los seis modos de 
la tercera figura: 
- Darapti, Felapton, Disamis, Datisi, Bocardo, Fe- 
rison, 

tan sólo a particulares; como los cinco modos 
de la cuarta figura tan poco usados, que concluyen 
en generales negativos, particulares afirmativos o par- 
ticulares negativos 1). 


$ 16. c) Inducción 
e inferencia por analogía 


La inducción infiere de lo individual o particular 
a lo general. La justificación de esta inferencia no se 
apoya solamente en el fundamento subjetivo de la aso- 


Lea -- y amó 


1) La lógica genera! clasifica los silogismos teniendo en cuen- 
tu la relación de las a así se originan las tres series de 
sitogismos: eategóricos, hipotézicos y disyuntwos. Natorp se ocu- 
pa aquí tan sólo de los catesóricos, de los cuales solamente son 
concluyentes a los que alude el verso escolástico: 


“Barbara, Celarent primae Daríi Ferioque; 

Cesare, Camestres, Festino, Baroco secundae; 

Tertia grande sonans recitat Darapti, Felapton, 
Disamis, Datisi, Bocardo, Ferison. Quartae 

Sunt Bamalip, Calemes, Dimatis, Fesapo, Presison”. 


Las fórmulas correspondientes de los modos de cada figura 


53m las siguientes: 


Primera figura: Segunda figura: 
l¡MaP SaM SaP 1 PeM Sal SeP 
2 MeP SaM SeP 2 PaM SeM SeP 
3MaP SiM SiP 3PCM SiM SoP 
4 Me P SiM 3 »P + PnM SoM SoP 


54 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


ciación, que nos permita esperar bajo semejantes can- 
diciones, semejantes consecuencias 1); sino solamente en 
la reducción lógica de los casos particulares a la ex- 
presión de una ley; ésta da la premisa mayor que 
aplicada a más y más casos especiales como premisas 
menores, lleva a las conclusiones cuya concordancia 0 
desarmonía con hechos, sirven como clave de prueba 


Tercera figura: Cuarta figura: 
l1IMaP MaS SiP 1PaM Mas Si P 
2 MeP Mas SoP 2 PaM MeS SeP 
3MiP MaS 8 i¡P 3PiM MaS SiP 
4 MaP MiS SiP 4 PeM MaP SoP 
5 MoP MaS SoP 5 PeM MiS SoP 
6 MeP MiS SoP 


A. Pfaender ejemplifica del siguiente modo estas conclu- 
siones mediatas categóricas de la segunda figura que hacen com- 
prender fácilmente el sentido de las restantes: 

1.-Lo espiritual no es visible. Es así que todos los colores 
son visibles. Luego los colores no son espirituales. 


2.- Todas las personas son capaces de decidirse por sí mis- 
mas. Es así que ningún animal es capaz de decidirse por sí mis- 
mo. Luego ningún animal es persona. 

3. - Lo espiritual no es visible. Es así que algunas cosas rea- 
les son visibles. Luego algurias cosas reales no son espirituales. 


4,- Todas las personas son capaces de decidirse por sí mis- 
mas. Es así que algunos seres vivos no son capaces de decidirse 
por sí mismos. Luego algunos seres vivos no son personas. 


También algunas consonantes de estas palabras tienen alguna 
significación. La s, conversión simple; la m, cambio de premisas; 
la C, una conversión del silogismo entero; estas letras indican en 
rigor reglas para convertir los silogismos de la segunda, tercera y 
cuarta figuras a los de la primera a fin de probar su validez. 
Así mismo todos los modos de la primera figura basan su verdad 
en el axioma: dictum de omni et nullo que dice, lo que 
vale para un género vale para su especie; lo que no vale para el 
género tampoco vale para las especies. 


1) Esta es una alusión a la corriente filosófica del psicolo- 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 55 


para la verdad de la hipótesis (bremisa mayor) pre- 
sentada con antelación tan sólo como ensayo. Cierto 
que siempre permanece imperfecta esta verificación en 
los hechos; sin embargo, se revela con ello solamente 
aquel carácter de la infinitud al cual el conocimiento 
de experiencia se encuentra ligado. La inducción es 
un proceso imperfecto porque en general la experiencia 
tal cosa es. Ya en la llamada inducción perfecta, es 
decir, en aquélla que sobre la base de una distribu- 
ción exhaustiva de la extensión del cuwcepto del que se 
predica en la conclusión un ser (carácter) general, mo 
reposa la unidad del conocimiento universal en la 
simple suma de conocimientos particulares sino en la 
comprensión acerca del fundamento que trae por conse- 
cuencia el mismo ser en todos los casos posibles (véase 
la llamada 1, de este parágrafo). 


Del mismo modo también la inducción imperfecta» 
es decir, la que concluye partiendo de un número li- 
mitado de casos para los que se llega a fijar un ser 
(carácter idéntico) a todos e semejantes, se justifica 
solamente en tanto puede ser supuesta una relación le- 
gal del ser incierto con '1 común de los casos pensa- 
dos, sobre la base de las consideraciones generales. La 
inducción reposa, por lo tanto, siempre en el supues- 
to de una relación legal en general, supuesto que so- 
lamente después hay que verificar por la prueba de los 
hechos. Pero aquel supuesto tiene su última base en 
los axiomas generales de una posible experiencia, desde 
luego en la ley de la ca: .alidad ($ 21). Estos axio- 
mas, en cambio, no pi ¡en ser probados por la in- 


gismo, es decir, aquella teoría unilateral que declara que las le- 
yes psicológicas, en especial las leyes de la asociación de las ideas 
constituyen el último fundamento y fuente de toda filosofía y cien- 
cia; principios como el de causalidad y el de razón suficiente no 
son sino leyes psicológicas y por lo tanto subjetivas, humanas. 


56 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


ducción sino exigen otra clase de constatación (deduc- 
ción trascendental) 1). 

La conclusión por analogía va de lo particular no a 
lo general, sino a otro caso particular de la misma cla- 
se. No reposa en ningún otro principio que el de la 


1) La fórmula general de la inducción es la siguiente: 


De Be Cuts P 
AB O... 8 
luego. todo S es P 
Ejemplo: el oro (A), la plata (B), el cobre (C) ... son metales: 
el oro, lu plata, el cobre son buenos conductores de ).i 
electricidad; 
ro los metales son bueno3 conductores de la electrici- 
d. 


La inducción como hace ver Natorp en en última ins- 
tancia en cl supuesto lógico de que la naturaleza está doninadu 
por leyes generales, 

La inducción puede ser perfecta o imperfecta. Esta última es 
aquélla donde la extensión del concepto S no abarca la serie de los 
sujetos: “A, B,C"; perfecta, cuando tal extensión comprende lu 
propia serie. La inducción asume cuatro formas fundamentales 

reciben los siguientes nombres: método de concordancias, méto- 

de diferenciss, método de residuos y método de variaciones con- 
comitantes. 

a) Métoilo de vconcordaucias: cuando el hecho cuya causa se 
busca, se presenta cn varios casos diferentes que .10 tienen entre sí 
más que uni cirouastancia común, tal circunstancia es, probable- 
mente, la causa del hecho. 

Sean M, MP, M',... los diferentes casos observados cuyos 
elementos corresponde a las notas abede... 


M : abe —p 

M': abd --p 

M”: aef -—p 

M,M”, M"...esa 

M,M',M".,.es p 
luego u es p 


h) Método de diferencias: cuando el hecho cuya cuusa se bus. 





CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 57 


inducción y se distingue de ella en el resultado, no se- 
gún el fundamento esencial 2). 


S 17. El proceder cientifico 


El proceder científico se compone de las mismas 


HñáÁ A a ad 


ca se presenta en algunos casos y en otros no; si además, en to- 
dos estos casos surgen circunstancias iguales, excepto una que fal- 
ta simultáneamente con aquel hecho, es probable que tal circuns- 
tuncia sea la causa del hecho. 

Supórzase que los casos observados muestran: 


M :abedef —p 
M': abcedef -- p 
M”": .bcdef —.. 


luego a.es p 


c) Método de residwos: cuando en una observación se sustrae 
aquella parte que de antemano se sube «que proviene de ciertos 
antecedentes ya determinados por inducciones anteriores, la parte 
restante de la observación (el residuo) tiene por causa los otros 
antecedentes, 

Si se tiene la observación: 

M:abec—p 
y se ha demostrado yu que a es lr, hay que inferir que los ele 
mentos del residuo están en relación, esto es, que e es p. 

d) Método de variaciones concomitantes: cuando las variacio- 
nes graduales de ciertos antecedentes en tina observación correspon- 
den a los grados de variación de sus propios consecuentes, es pro- 


bable que los segundos sean el resultado ¡le los brimeros. 





Logradas las siguientes observaciones: 


hay que reconocer que lá variación gradual se encuentra es 
. >, - 
cierta relación; y, por lo tanto, a es p. 
2) La fórmula de este método dice: 


M tiene la propiedad P 


58 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


partes fundamentales probadas. Reposa esencialmente 
en la prueba, es decir, en el procedimiento que con- 
siste en derivar, por inferencia, la verdad de una pro- 
posición, de la verdad de otra previamente fijada. La 
prueba es, por lo tanto, el medio principal para enla- 
zar las proposiciones particulares entre sí en un con- 
junto unitario de verdades científicas o sistema. Este 
encadenamiento es en parte deductivo (sintético, pro- 
gresivo), en parte, inductivo (analítico, regresivo). El 
ipod sintético desarrolla en forma constructiva de 
as más simples verdades, paso a paso, las verdades 
de probiedades más complejas; mientras el analítico 
reduce las verdades complejas a los fundamentos más 
simples. El ejemplo más puro de proceder científico 
deductivo, lo ofrece la matemática en sus muy conoci- 
das ramas: aritmética, geometría, etc., como la mecáni- 
ca teorética. También allí donde se aplica un proce- 
der regresivo se apunta siempre en última instancia a 
una construcción (así como acontece en la propia ma- 
temática) que tenga en su base los supuestos más sen- 
cillos, que son formulados en axiomas y definiciones 1). 
En cambio, se sirven la mayor parte de las ciencias 
naturales de un procedimiento inductivo preferentemen- 
te, y, por lo tanto, regresivo. Los procesos de la na- 
turaleza nos son en general asequibles solamente en 


A es semejañte a M en las propiedades abc... 
Por lo tanto, tiene también $ la propiedad P. 
Ejemplo: la tierra está habitada; Marte en relación a la ha- 
bitabilidad de la tierra es semejante en diversas cualidades; por lo 
tanto, Marte está probablemente habitado. 


1) No se quiere decir aquí que las ciencias de méto- 
do inductivo no apliquen en la obtención de sus verdades la 
observación analítica que a continuación se explica detalladamente; 
tan sólo se sostiene que una vez descubiertas estas verdades se re- 
lacionen unas cun otras para elaborar el sistema buscado en toda 
ciencia. Este encadenamiento de las verdades se logra por medio 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 59 


una estructura muy compleja de donde hay que elabo- 
rar, analíticamente, la forma fundamental y simple de 
ias causas naturales. El bumto de partida no lo for- 
man, por lo tanto, aquí, axiomas y definiciones, sino 
hechos de percepción, que en parte, de suyo se presen- 
tan, en parte son encontrados por observaciones pbla- 
neadas, o en fin, son producidos por experimentos; he- 
chos, observaciones y experimentos que sirven de veri- 
ficación a la teoría explicativa que presentó la ley al 
principio tan sólo como hipótesis (anticipadamente) 1). 
Pero el fin es siempre el desarrollo deductivo de los 
hechos partiendo de la ley. En la perfección de las 
ciencias desaparecería la oposición del proceder deduc- 
tivo e inductivo y así la unidad sintética del comoci- 
miento que caracteriza la esencia de la ciencia también 
aparecería en la forma de mero método. 


de definiciones. Por este motivo E. Husserl (Investiga» 
ciones lógicas, tomo Il) ha convenido en designarlas “prin- 
cipios extra esenciales” de unificación. 

1) Cuando el investigador de la fisica, descubre algúm prim» 
cipio o ley en la repetida observación de los hechos, abstrae, des» 
compone (analiza) en elementos cada uno de los fenómenos inves: 
tigados, para separar aquellas cualidades que sé encuentran en una 
relación constante. Pára descubrir, por ejemplo, que el ángulo de 
incidencia es igual al ángulo de reflexión, el investigador parte de 
abundantes fenómenos. Cada uno de ellos es asaz complejo. Se 
da en un tiempo, en un lugar, en un espejo de tal consistencia, 
de tal forma, etc., erc. Frente a esta pluralidad de circunstancias 
se separan tin sólo después de un análisis minucioso del hecho, 
aquéllas que sirven para justificar la ley, presentada al principio 
como mera hipótesis. 


B. LINEAS FUNDAMENTALES 
DE LA TEORIA DE LA EXPFRIENCIA 


2 18, El problema del objeto 


Conocimiento es concepto y juicio del objeto (3 9:. 
Pero lo que sea objeto se deja solamente determinar 
en relación con la ley fundamental del conocimient: 
($ 7). La ley fundamental del conocimiento es la ley 
de la unidad sintética, es decir, de lu determinación de 
lo en sí indeterminado, en lo infinito determinable o de 
lo sensible (8 10); Ls determinación de la x por de- 
terminar, pero esto es el conocimiento de lo que se tra- 
ta de conocer, por lo tanto, del objeto. Determi- 
nar loquees, sellamaconocer eflobjeto. 
Pera hay que distinguir dos significaciones del objeto. 
Este puede significar: primero, lo buscado, lo que no es 
todavía objeto conocido, Entonces coincide con lo 
sensible, con lo que se trata de determinar, pero 
dado == x. O significa, segundo, el objeto conocido, por 
lo tanto, la determinación ya alcanzada de lo sensible 
en concepto y juicio como las formas en las cuales, so- 


LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA 61 


lamente puede ser pensado el objeto. Según eso, repo- 
sa el objeto, por una parte, como lo dado simplemen- 
te, en la materia sensible; por otra, como simplemente 
pensado, en la forma conceptual del conocimiento. Pe- 
ro el objeto simplemente pensado o simplemente dado, 
lega a ser conocido por la acción recíproca de dos fac- 
tores: el formal y el material, o el conceptual y el 
sensible 1). La materia del conocimiento nunca puede 
disolverse en pura forma, bor lo tanto, nunca puede 
también el objeto dado o el pensado, llegar a ser como- 
cido sin remanente, sino conserva siempre la significa- 
ción de tarea 2). La absoluta determinación de lo de- 
terminable, por lo tanto, el objeto absoluto (la “cosa 
en sí” de Kant) tiene para nuestro conocimiento tan 
sólo el senzid> de un límite al que, en verdad, nos acer- 
camos progresivamente pero sin alcanzarlo nunca. Más 
la “cosa en sí” es solamente la expresión absoluta para 


1) Cuando ante un objeto borroso, rectiancsular, de doscientos 
centimetros aproximadamente de superficie, con el propósito de co- 
racterizarlo con más precisión, me pregunto: ¿qué es ésto?, y des- 
pués de acercarme a él suficientemente declaro: “es un libro”, pue- 
do decir que he conocido un objeto por determinar =xX, En este 
trabajo cognoscitivo es inconcuso que se han dado dos factores: la 
materia, representada aquí por algo borroso, rectangular, de dos- 
cientos centímetros de superficie aproximadamente etc,; y la forma 
o sea aquella manera de enlazar de la conciencia, que permite sub- 
sumir lo ofrecido, en un objeto conocido de antemano, en nuestro 
caso, lo que es un libro. Todo conocimiento supone sin disbutd 
una manera de pensar (la forma) y algo (la materia) que pun- 
tualmente es captado en aquella forma. 


2) Freñte al libro conocido a que alude la nota anterior po- 
demos nuevamente preguntar: ¿qué clase de libro es? y a renglón 
seguido presentar la respuesta: es un libro que trata de cálculo in- 
tegral; resultado (objeto conocido ya) del que podemos indagar 
otros caracteres, tal vez el autor que lo escribió o tradujo etc., etc. 
Esto quiere decir que el objeto conocido puede ser sujeto de una 
nueva determinación y así sucesivamente, o como dice Natorp: 
conserva la significación de una tarea interminable, 


62 E LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA 


el problema de nuestro conocimiento, no un objeto es- 
pecial por sí existente, algo así, como de otro conoci- 
miento independiente de alguma conciencia que conoce 1). 
En este concepto se limita nuestro conocimiento, no co- 
mo algo en él trascendente, sino como en su ley pro- 
pia y última. | 


S 19. Las leyes fundamentales 
de la sensibilidad: tiempo y espacio 


El conocimiento del objeto reposa (véase el $ 18) 
en la correlación del factor sensible y del conceptual. Lo 
sensible fue definido como lo último múltiple (es decir, 
plural y diferente), que tiene que ser reducido en la 
unidad e identidad del concepto. Como múltiple debe 
ser pensado, por una parte, analizable y, en verdad, en 
análisis cuantitativo y cualitativo. De aquí procede 
(S 10) el concepto de la sensación como el elemento de 
lo sensible. Hay yue pensar lo múltiple, por otra par- 
te, como apto bara enlace. Las dos maneras origi- 
nariías y generales al par que inseparables una 
de otra del enlace inmediato de lo sensible, son el 
tiembo y el espacio. Por tal motivo, es preciso que 
estén en la base de toda síntesis de lo múltiple, 
por lo tanto, de todo concepto y conocimiento de obje- 


1) Si el objeto conocido implica siempre dos factores: el ma-' 
terial y el formal, no se puede hablar de objetos independientes 
de toda forma, de “cosas en sí” de que hablan los cultivadores de 
la metafísica (supuestu ciencia que indaga lo que sea la realidad 
independiente de los hechos y fenómenos). Puede decirse que al 
conocer todo objeto se le incorpora una forma, se le convierte en 
algo sometido a una ley. Quien pretende conocer las “cosas en 
SÍ como el metafísico, independientes de toda forma, se contradice 
internamente: la metafísica es uma falsa ciencia. “Cosa en si” no 
puede significar sino un límite de nuestro conocimiento inasequible 
por principio. 


nur ” 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 63 


to. Solamente se diferencian por la manera de orde- 
nar los contenidos elementales en la conciencia. Por el 
tiempo son puestos estos contenidos separadamente, por 
decirlo así, cada uno en una conciencia separada; por el es- 
pacio, uno con otro, es decir, unidos. Por lo tanto, no se 
puede tener conciencia de una multiplicidad es bacial 
como multiplicidad (es decir un tener separado) sino por. 
el tiempo, a la vez que una sucesión. temporal (dura- 
ción) no puede hacerse representable como un todo uni- 
do sino por el espacio. Todo tener separado es posi- 
ble solamente en una dimensión como el proceder ori- 
ginario de la numeración que a ella corresponde como 
función conceptual. Este enlace, en cambio, es posible 
en muchas dimensiones, análogo al número complejo. 
Hay que reconocer la externa como interna infinitud 
del espacio y del tiempo como dos maneras generales e 
ilimitadas de proceder de la conciencia que tiene a su 
disponibilidad para ordenar lo sensible. Sin embargo, 
no son funciones formales del pensamiento, sino perma- 


_necen referidas inmediatamente a la materia sensible 1). 


Como formas de lo dado solamente existen en la uni- 
dad numérica, así como lo dado solamente como uno, 
no como múltiple, puede ser pensado (concepto 
de la intuición en Kant). Ellas conservan la más ri- 
rigurosa referencia a la sensación en tanto esta signifi- 
ca la última determinabilidad 2), aquéllas, 
las maneras fundamentales de esta determinabi- 
lidad . La sensación designa, por tanto, siem- 
pre un punto espacio-temporal dado (el aquí y ahora) 


1) La filosofía crítica en sus últimos desarrollos como el pro- 
pio Natorb lo advierte, abandona la diferencia en la esfera del co- 
nocimiento entre intuición y entendimiento. Todo conocimiento es 
por su esencia discursivo, nunca intuitivo. 


2) Es decir, aquello de lo que parte en última instancia todo 
conocimiento. 


De A 


.. o 
Az , . 
¿> 


ó- TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


a punto espacio - temporal nunca es dado sino en 
sensación. Tiempo y espacio son vacíos por sí, no 
son nada sin el contenido que a ellos da la sensación. 
Sin embargo, no son sensación sino maneras de orde- 
nar o de poner las propias sensaciones. Son, por lo 
tanto, señsibles y sin embargo, formales, y por ello, el 
eslabón entre la sensación y la función conceptual a 
modo de factor formal puro del conocimiento. 


S 20. La objetivación de lo sensible según las 
leyes fundamentales de lacantidad y cualidad 


1. Lacantidad. La conceptuación de lo múl- 
tiple del contenido sensible simplemente como múltiple, 
se lleva a cabo desde el punto de vista de la fun:ión 


primordial de la cantidad, en tres grados: singulari- 


dad, pluralidad y totalidad (unidad aditiva o suma). 
Por lo tanto, hay que objetivar todo lo sensible como 
dado en la intuición (es decir en el tiempo y en el es- 
pacio) necesariamente como quantum, y viceversa, 
a cantidad como objetividad hay que rebresentarla ne- 
cesariamente en la intuición; por tal motivo no sólo en 
el número abstracto sino en tiempo o en espacio (pri- 
mer axioma de Kant) 1). Según este axioma los 





1) Como la coriceptuación de la naturaleza se basa en las 
leyes del conocimiento (formas), “pueden formularse ciertos princi- 
pios a priori a los que tiene que responder todo cuanto para nos- 
otros pertenezca a la “naturaleza”. Estos princibios sintéticos a 
priori, los “principios del entendimiento puro”, constituyen lo que 

dríamos llamar “la física pura”. Entre ellos figura, en primer 
ugar, el principio de que todos los fenómenos son magnitudes ex- 
tensivas e intensivas. La magnitud “extensiva” es aquélla que 
puede entenderse como la reunión de partes menores. Mas la to- 
talidad es la pluralidad considerada como unidad; cuando, por 
eiemplo, se habla de “todos” los habitantes de una ciudad, no se 
piensa como una pluralidad de individuos, que nada tienen de co- 


LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA - 0 65 


conceptos puros de cantidad de la matemática, en tan- 
to desarrollan sistemáticamente el método de pensar de 
la síntesis cuantitativa, encuentran una aplicación rí- 
gurosa a todo aquello que puede o es dado en el tiem- 
po yen el espacio. Así se asegura, con todo rigor, 
la validez objetiva de una primera ciencia, la matemá- 
tica (en tanto sus determinaciones son puramente cuan- 
titativas; véase el número 2 de este parágrafo). En 
verdad, lo dado de la percepción sensible se somete a 
los conceptos puros de la matemática siempre en for- 
ma relativa, condicionada) 1). Tan sólo el procedi- 
miento con estos conceptos permanece, sin embargo, 
exacto y, a causa de su absoluta exactitud, regulador 
para toda objetivación de lo sensible. Pero es preciso 
para que pueda adaptarse a la infinita determinabili- 
dad de lo sensible ser apto él mismo a un desarrollo 
infinito como de hecho se muestra en los conceptos in- 
finitos de la matemática 2). Los conceptos de las di- 


mún, sino que se les reúne desde un mismo punto de vista. En 
todo número superior a uno pensamos la pluralidad como unidad, 
esto es, como totalidad. Así necesitamos las categorías de la can- 
tidad (unidad, pluralidad, totalidad) para pensar la magnitud ex- 
tensiva, Y han de poder ser pensados todos los fenómenos como 
magnitudes extensivas, porque todos tienen carácter espacial-tempo- 
ral o al menos temporal”. A. Messer (de Kant a Hegel, 
bágina 45). | 

1) Los fenómenos de la naturaleza (físicos, químicos, bioló- 
gicos etc.) no pueden reducirse en la suma de sus peculiaridades a 
los principios exactos de la matemática. La ley natural que 
expresa una relación constante de fenómenos, como todos los inves- 
tigadores de la ciencia natural lo reconocen, es una interpretación 
aproximada o como también se dice, un límite de posibilidades de 
la inegable diferenciación de unos hechos frente a otros. Con todo, 
el conocimiento de la naturaleza tan solo es asequible por el mé- 
todo del número. “La naturaleza está escrita en lengua matemá- 
tica”. 

2) Piénsese sobre todo, en el cálculo imfinitesimal cuya tarea 


66 LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA 


mensiones temporales y espaciales son siempre relati- 
vos, pero, E adi en esta relatividad satisfacen la 
exigencia de la experiencia como una E ag de conoci- 
miento cuyos Objetos siempre son tan sólo aproximados. 

2. La cualidad. Así como por medio de las 
categorías de la cantidad se objetiviza la “intuición”, 
por medio de la cualidad se hace lo propio con la sen- 
sación 1). La sensación no representa solamente la si- 
tuación dada por el tiempo y el espacio, “sino el conte- 
nido que la constituye, el algo que se produce en tal 
situación espacio-temporal: lo real. El proceder 
que caracteriza alguma cosa (la x por determinar), dis- 
tinguiéndola de otra para comprenderla en relación con 
ella desde un punto de vista superior (unidad compren- 
siva) es la función de la cualidad (véase el $ 13). 
Una expresión matemática propia para tal función, 
que corresponda al número como expresión de la can- 
tidad no existe: más bien la expresión del número ex- 
tendida y Porras puede ser apta para expresar 
la cualidad. Ya para definir el quale (el qué) de la 
sensación, no hay otro procedimiento que la enumera- 
ción (siempre incompleta) de elementos que la constitu- 
yen, y que la diferencian de otras, es decir, una mera 
descripción 2). El número y la cualidad se relacionan 
íntimamente. El número aplicado de tal modo a la 
cualidad se llama grado, es decir, intensidad de algo 
cualitativamente caracterizado. Pues la cualidad es en 
verdad lo más primario y fundamental de la determi- 


consiste en ofrecer un medio para el cálculo de las variaciones 
continuas. 


1) Nótese el distingo terminológicoó que advierte Natorp en 
este lugar, entre intuición y sensación. 

2) La descripción en lógica se distingue de la definición en 
que la primera no caracteriza exhaustivamente al objeto en cues- 
tión, sino que presenta tan sólo caracteres que lo distinguen más 


CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION, PRUEBA 67 


nación; no sería posible ninguna numeración si no hu- 
biera algo numerable de antemano, es decir, algo cua- 
litativamente diferenciable. Con todo, la cualidad se 
mide exclusivamente por la cantidad 1). La cualidad, 
por lo tanto, no funda otra ciencia al lado y corres- 
ji a la matemática aunque, en gracia la corre- 
ación ineludible que media entre cualidad y cantidad, 
funda la aplicabilidad de la matemática al qué del 
contenido espacio-temporal, y no tam sólo al tiempo y al 
espacio como simples formas de la intuición 2). Tam- 
bién funda simultáneamente la propiedad esencial de 
la dimensión matemática a saber, la continuidad, 
que no es comprensible partiendo tan sólo de la can- 
tidad (compárese el $ 13); aun más, funda el concep- 
to genérico de dimensión como aquello del que son pre- 
dicadas las diferentes dimensiones dadas (lo más o me- 
nos grande, la cantidad en sentido estricto); concepto 
general que implica siempre las más distintas deter- 
minaciones cuantitativas, que, por decirlo así, repbresen- 
ta el género (concepto supraordenado) que puede espe- 
cificarse en las cantidades discretas particulares (en 


o menos imperfectamente de otros objetos. La definición, en cam- 
bio, es una determinación rigurosa del propio objeto. Ya los es- 
colásticos habían advertido que las especies infimas (las incividuali- 
dades) no podian definirse con rigor lógico simo exclusivamente ha- 
cer de ellas una descripción. Tanto más vale esto de las meras 
sensaciones. 


1) Esto vale sobre todo de las ciencias naturales. La inter- 
pretación lógica de tal verdad ha sido en todos los tiempos reco- 
nocida. Por lo menos, desde los pitagóricos llegó a ser mo- 
neda corriente en los círculos profesionales. En lus tiempos mo- 
dernos ha encontrado este aserto su clásica expresión en la célebre 
frase: *“la naturaleza está escritaen lengua ma- 
temática””, 

2) Piénsese en la física, química, biología etc., donde sus 
princi a y leyes se expresan matemáticamente gracias a esta apli- 
ca a 


ha Y LE 
- 


68 - TEORIA DIALÉCTICA DE LA CIENCIA 
Kant se llama este concepto general cantidad intensi- 
va; la concreta, extensiva; matemáticamente es aquél 


la cantidad infinitesimal; éste, la cantidad finita. - Se- 
gundo principio de Kant) 1). 


$ 21. La constitución del 
objeto de experiencia según las 
leyes fundamentales del enlace dinámico 


Por pensado (determinado) que esté el objeto en 
uria síntesis que se extienda en forma inmediata a la 
intuición sensible según unquale y un quantum, 
no puede decirse, sin embargo, que esté ya conocido 
como objeto de exberiencia, es decir, aun no está fun- 
dada la determinación (posición de los objetos entre 
sí) 2). En tanto no se aclaren estas relaciones no bue- 
de hablarse en sentido extricto de un auténtico conoci- 
miento. El objeto fuera de ellas, puede ser tanto apba- 
riencia como verdad. A la verdad empírica pertenece, 
además, el enlace constante de los fenómenos. Esta re- 
posa en una clase especial de síntesis que ya no se li- 
mita a lo dado en una sola intuición sino a la sínte- 
sis de dos o más intuiciones 3). De ahí surge una 
nueva clase de conceptos fundamentales, a saber, los de 
la relación (en Kant) o del enlace dinámico. 
Tal esconceptos fundan las relaciones: a) de lo constante 


1) El principio dice: (Crítica de la Razón Pura) “En todos 
los fenómenos, lo real, que es un objeto de la sensación, tiene mag- 


nitud intensiva, O sea un grado. 


2) Comocer significa relacionar. La relación de que habla es- 
te aserto es la que existe no entre los elementos de un mismo ob- 
jeto sino de la de un objeto con otros. | 


3) Cuando se relacionan dos objetos, por ejemplo, cuando se 
afirma “el sol calienta la piedra”, se sirve la conciencia de estas 
nuevas clases de síntesis au que alude el texto. 


LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA 69 


qt variable (substancia y accidente), 
) de la dependencia de un fenómeno de otro (causa 
y qa yc) de la dependencia mutua (comu- 
nidad dinámica). i ] a 
1.- La síntesis de los fenómenos según la relación 
de substancia y accidente, se funda en que en una 3u- 
cesión de fenómenos en el tiempo, se presenta por mo- 
do necesario, de un lado, permanencia, y del otro, cam» 
bio; puesto que tan sólo puede ser conocido algo cons» 
tante en lo que cambia, y algo cambiante: en lo que 
permanece; permanencia y cambio son concebidos en.la 
representación de un mismo objeto, en tanto referimos 
la variación del objeto a lo permanente de él 1). Pues 
si no fuera uno y lo mismo lo que experimenta el cam» 
bio, es decir, algo constante, no podría ser tampoco el 
cambio, pensado como fenómeno. El atenerse a un 
idéntico sujeto en cada variación producida, es la pri- 
mera condición para la objetiva fijación del acontecer 
mismo, y con ello, una objetiva determinación temporal 
del fenómeno, puesto que la corriente misma del tiem- 
tan sólo puede ser representada en un acontecer uni- 
forme Pero esto exige al mismo tiempo la relación de 
los fenómenos al espacio particular, donde, por decirlo 
así, se encuentran todos ellos. Tiempo y espacio se unen 
en el concepto de movimiento que, por tal motivo, expre- 
sa la forma fundamental de la variación en la natura- 
leza. Y en verdad, es preciso poner a la base el movi- 
miento lineal uniforme como última medida a la que hay 
que referir todas las variaciones en la naturaleza 2). 


1) Cuando ante un objeto, quizás un mueble, descubrimos 
que ha envejecido, aplicamos esta manera de relacionar de subs- 
tancia accidente. Quizás declaramos, este mueble que cumple un 
año ahora (tal mueble, lo constante) ha envejecido. 


2) El análisis penetrante de Natorp sobre la función del 
movimiento en las ciencias naturales, se encuentra ya iniciado en 


70 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


2. La síntesis de los fenómenos según la relación 
de causa-efecto aparece en el conocimiento cuando se 
consideran unos hechos dependientes de otros; es, en 
otras palabras, uma manera de relacionar los fenóme- 
nos en virtud de la cual se determina que ciertas al- 
teraciones producen u ocasionan otras alteraciones 1). 
Solamente por eso pueden ordenarse (determinarse) las 
diferentes series paralelas de cambios fenoménicos 
en una sucesión temporal, en un espacio comun, y, 
por lo tanto, situarlos en una experiencia 2). En esto 
reposa el concepto básico de ley natural 3). 

3. -Pero hasta que todas las series paralelas de 
fenómenos se determinen recíprocamente de miembro a 
miembro, se completa la unidad de la experiencia y, 
por decirlo así, se cierra. Pues así como los fenóme- 
nos no pueden coexistir en el tiempo, tampoco pueden 
permanecer aislados unos de otros, sino exigen una es- 
pecie de enlace que determina la relación simultánea 





la reflexión de Kant acerca de esta condición de la experiencia 
llamada también analogía y que expresa del modo siguiente: “En 
todo cambio de los fenómenos permanece la substancia, y el 
quantum de la misma no aumenta ni disminuye en la natu- 
raleza”. | 

1) Que la relación de causa-efecto no reposa en la mera su- 
«cesi los acontecimientos, se puede ver con claridad en la si- 
guiente consideración. Si a determinada distancia se observa la 
llama que produce la descarga de un fusil, antes de oir el disparo 
se ha ordenado .el fenómeno óptico (efecto) causalmente a pes de 
advertir con posteridad la causa (el propio disparo), es decir, se 
ha interpretado el acontecimiento según la ley analizada. 

2) Kant expresa el principio o segunda analogía de la ex- 

iencia en los términos: “todas las alteraciones suceden según la 
o del enlace entre causa y efecto o bien, todo lo que ocurre su- 
pone algo anterior a lo cual sigue según una regla”. 


3) Compárese cuidadosamente la nota 1 del parágrafo 16 
donde se analizan los llamados métodos inductivos. 


LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA 71 


del acontecer en forma legal y, con ello, válida objeti- 
vamente. Ahora bien, este enlace es elaborado por el 
pereniente de una dependencia general y recíproca de 
substancias entre sí, de modo que cada una es pen- 
sada en la sucesión de sus variaciones para la otra 
como determinante y al mismo tiempo determinada por 
ella (acción recíproca o comunidad dinámica). Por tal 
motivo, los agentes que permanecen separados todavía . 
en las relaciones causales di se unifican en la 
representación de una substancia 1) que constituye la 
base de un sistema total de causación. Con ello se 
facilita metódicamente la comprensión de la unidad 
del objeto total en tiempo y espacio y también la uni- 
dad de la experiencia en forma integra o cerrada. Así 
se alcanza el punto más alto a que aspiran todos los 
rendimientos particulares de la función sintética 2). 


$ 22. La idea de lo incon- 
dicionado en su significación teórica y 
práctica. El idealismo de la crítica del 
conocimientocomo supuesto del idealismo ético 


Por el sistema de las funciones básicas de la sín- 
tesis ($$ 20, 21) en su relación con lo dado en tiem- 
bo y espacio ($ 19) se cumple la exigencia ($$ 1 y 7) 


1) Recuérdese la noción de substancia-accidente que no es 
nada metafísico, sino una ley suprema del conocimiento. 


2) La ley de la comunidad nos permite comprender la rela- 
ción de todos los hechos de la naturaleza en forma simultánea, 
Ya lo expresó Kant en su tercera analogía o principio de la 
simultaneidad según la ley de la acción reciproca: “Todas las subs- 
tancias, en cuanto pueden ser percibidas en el espacio como si- 
multáneas, están en universal acción recíproca”. En otras pala- 
bras, la simultaneidad de los fenómenos es posible gracias a esta 
manera de conocer que hace dependientes unas cosas de otras. 


72 TEORIA DIALECTICA DE LA CIENCIA 


de demostrar la unidad del conocimiento, desde luego, 
_ del teorético, como fundado en la interna y propia ley 
_ del conocer. La ganada unidad se extiende, por decirlo 
así, al conocimiento de la experiencia. Pero aun para 
- tal conocimiento esta unidad no significa un resultado 
absoluto, sino solamente la unidad de la dirección, del 
progreso en una vía infinita del conocer. Mas, por 
ello mismo, no puede ser rechazada en la teoría pura la 
- pregunta acerca del objeto incondicionado 1). La Idea 
de lo incondicionado conserva también para sí, la sig- 
nificación del último punto en vista de toda justipre- 
“ ciación del grado de verdad que puede lograr nuestro 
conocimiento siempre empírico y, por lo tanto, condi- 
cionado de los objetos (cóncepto límite de-la “cosa. en 
sí"), (compárese el $18). En la esfera de lo práctico, 
por modo radical, no puede faltar la idea de lo incon- 
dicionado, pues, mientras ella en el campo teorético tie- 
ne tan sólo significación crítica 2), reclama aquí un po- 
sitivo valor: lo moralmente bueno es pensado como lo 


que debe ser incondicionalmente. Así se comprende la | 


urgente necesidad de fijar el valor que conviene a esta 
idea y ponerla en firme relación con la ley fundamen- 
tal de la experiencia. El primer fundamento para ello 
lo entrega la hipótesis general del idealismo crítico de 
que hay que fundar toda verdad en los conceptos pro- 
pios o ideas del conocimiento. - Es preciso, pues, que 
ambos: el valor tan sólo teorético de la ley de expe- 
riencia y la significación práctica de la Idea de lo 


1) Ya quedó demostrado que el conocimiento de la expe- 
riencia siempre es relativo; que esta clase de conocimiento, más 
bien descubre la infinitud «nunca alcanzable de un conocimiento 
acabado, .perfecto.. j | 

2) La idea de lo absoluto” sirve dentro del conocimiento de 
experiencia para medir su relatividad exclusivamente, su función 
es tan sólo crítica. > ¡ 


- LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA 73 


. «incondicionado, encuentren su fundamento en una últi- 
má ley de la conciencia cognoscitiva; como es preciso 
también encontrar la más segura conciliación del com- 
flicto 1) que existe aparentemente entre las dos mane- 
ras del conocimiento (en tanto la ley práctica pretende 
superar la condicionalidad de la experiencia). Por eso, 
la fundamentación crítica de la filosofía prác- 
tica o ética constituye el complemento necesario a 
la teoría crítica de la experiencia. 


1D El clásico conflicto a que alude el autor de estas Éneas 
es aquél que claramente destacó Kant al demostrar la imposi- 
bilidad de conocer en el mnrco de la experiencia el objeto propio 
de la metafísica, lo absoluto, la “cosa en sí"; y al mismo tiempo 
hacer notar la exigencia de pales la idea de lo incondicionado para 
fundar la conducta del hombre. La solución al conflicto fue él 
an quier por vez primera, la remitió a la Etica (teoría de lo 

eno). 


Mae. 


Capítulo Segundo 





LITERATURA 





A - PARA LAS TEORIAS FUNDAMENTALES 


DEL CONCEPTO, JUICIO, CONCLUSION Y PRUEBA 


1) 
2) 


3) 
4) 


P. NATORP, Elementos de lógica 

J. REHMKE, Lógica o filosofía como teoría 
del saber 

G. STAMMLER, Concepto, juicio, conclusión 
W. SHUPPE, Bosquejo dela teoría del conoci- 
miento y dela lógica 

W. MOOG, Lógica, psicología y psicologismo 
W. WINDELBAND, Los principios de la lógica 
J. LACHELJER, Estudios sobre el silogismo 

W. WINDELBAND, El sistemade las catego- 
rías 

E. HUSSERL, Investigaciones lógicas 

EL MISMO, Lógica formal y lógica trascen” 
dental 

TH. ZIEHEN, Tratado de lógica 

E. LASK, La teoría del juicio 

EL MISMO, La lógica de la filosofía y el sis- 


tema de las categorías 


8) 


B-.PARA LA TEORIA DE LA EXPERIENCIA 
R. EISLER, Introducción a la teoría del co- 


nocimiento 

A. LIEBERT, Teoría del conocimiento 

J. COHN, Teoría de la dialéctica 

H. RICKERT, El objeto del conocimiento 

EL MISMO, Ciencia cultural y ciencia na- 
tural 

P. NATORP, Los fundamentos lógicos de las 
ciencias exactas 

E. HUSSERL, Ideas para una fenomenología 
pura y una fenomenología filosófica 

E. CASSIRER, El Problema del conocimiento 
H. COHEN, Lógica del conocimiento puro 


Capítulo Tercero 


ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


A. ETICA PURA 





S 23. El problema de la ética 


La ética esla teoría dela morali- 
dad. Bajo moralidad entendemos aquella legalidad 1) 
de las acciones volitivas según la cual juzgamos que 
lo querido es bueno, es decir, que debe ser incondicio- 
nado, o lo contrario. Cuando se equipara lo moral 
con lo bueno no se quiere decir que para algo conmdi- 
cionalmente se es bueno 0 «probado, sino que algo de- 
be ser en sí, independientemente de otro supuesto o 
fin. Lo moral, por lo tanto, se identifica con el fin fi- 
nal a quien se deben subordinar todos los otros fines 
como simples medios. Se identifica con' ee pará 
lo que todo puede ser apropiado, mo con lo que es 
epsopiaro para otra cosa; ni lo que solamente para 

go o para alguien tiene un valor, sino lo que tiene 
valoren sío es un valor 2). Pero lo moral so- 


1) Esto es, una de las maneras de ser de la conciencia o 
jormas muy generales de manifestarse. 


2) En la terminología de ídtima hora también se habla de 


78 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


lamente podrá ser reconocido en aquello que es exigido 
por la propia y última ley del querer; la cual encuen- 
tra su última garantía no en lo empírico, sino en la 
unidad originaria de la conciencia lo mismo que la ley 
del conocimiento teorético 1). Por tal motivo, la ley 
de lo bueno tampoco puede reposar en la conminación 
de un boder extraño y exterior a la voluntad (hetero- 
nomía), sino que tiene su origen en la propia e inter- 
na ley del querer mismo o de la conciencia práctica 
(autonomía) 2). 


$ 24. El positivismo ético 


Toda controversia de los principios éticos se redu- 
ce a la oposición fundamental del positivismo e idea- 
lismo éticos. El primero exclusivamente quiere fundar- 
se en lo positivo de los hechos de experiencia inme- 
diata, en tanto otorga solamente valor a aquellas re- 
laciones ideales que se pueden reducir a hechos de la 
experiencia inmediata y que encuentran en tales su ga- 
rantía. Pero estos últimos hechos para la conciencia 
práctica son los sentimientos inmediatos de placer y 
displacer y la aspiración positiva o negativa correspon- 


valores absolutos y de valores relativos. AÁl- 
go tiene valor relativo cuando es un medio adecuado para un fin 
más digno. Valor absoluto es aquel que a su vez no puede tor- 
narse en medio para otro valor. A esta clase de valor alude lo 
moralmente buerio. 


1) No nos cansaremos de repetir, que el conocimiento empí- 
rico no es absoluto; que permanece siempre dentro de una relati- 


2) Las morales heterónomas las más de las veces som teoló- 
gicas, es decir, suponen que lo bueno radica en la obediencia de 
algún precepto divino que se impone desde afuera a la conciencia, 

por decirlo así. 


A. ETICA PURA ' 19 


diente a éstos 1). Aquéllos, en cambio, que no nos 
muevan en la inmediatez del sentir, tienen tan sólo 
significación práctica, en tanto que se enlazan en alguna 
forma con la vivencia actual y, por decirlo así, reobran 
sobre ella; pues solamente así, podría ser objeto de un 
interés vital; pero lo que no esté asido a ningún inte- 
rés sensible no puede mover a la voluntad, por lo tan- 
to, no puede dar a ella ninguna ley, es decir, determi- 
narla 2). Pero entre los intereses múltiples en pugna 
que simultáneamente, en forma mediata o inmediata, 
obran en nosotros, es siempre lo definitivo aquello que 
se afirma en su mayor parte en la lucha de los pro- 
bios intereses, preferentemente, si logra esta superación 
no tan sólo en un caso particular, sino exhibe en ge- 
neral la fuerza para hacer respetar su vigencia durante 
la vida del individuo y especialmente dentro de una co- 
munidad dada 3). Sobre esto reposan, según tales 
teorías, las normas éticas. Tales normas se originan 
de ciertos intereses constantes y generales que si en 
verdad no siempre toman la forma de mandatos en un 
auténtico querer, por lo menos, son los más poderosos 
en la representación de todos o de las masas que lo 
reciben según su naturaleza; circunstancia que se for- 
talece por los múltiples medios de la educación, de la 
opinión pública, de la legislación que, al fin, no sólo de- 


1) Esta postura ética recibe concretamente el nombre de he- 
donismo (del griego hedoné, placer) o eudemonismo (del 
griego, eudaimonía, felicidad). Compárese la obra del tra- 
ductor, Los principios de la Etica Social, página 101 y 
siguientes. 


2) La teoría moral que sustenta que lo bueno radica en fo- 
mentar los intereses vitales recibe el nombre de pragmatismo 
ovitalismo éticos. Compárese el opúsculo citado del tra- 
ductor, página 112 y siguientes. 


3) Con cierta generalidad se refiere el autor a la teoría ética 
del darwinismo social. 


80 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


terminan el actuar externo de los hombres, sino que 
también penetran en su propia intención 1). Esta teo- 
ría que ve lo moral en algo social y por lo tanto de- 
endlena del estado evolutivo de la sociedad y con ello 
un producto cambiante, es inaceptable por principio ya 
que vale como hipótesis, que lo bueno debe ser bueno 
en sí e invariablemente, y lo malo, malo. Y esto va- 
le aunque, sin duda alguna, evolucionan las maneras 
concretas de manifestarse la moralidad, pues es preci- 
so que haya un fundamento originario e ineludible al 
e hay que referir, en última instancia, la prueba 
la moralidad 2). De este modo se hace patente 
que lo moral tan sólo puede ser objeto de uma libre 
intención y de un principio propio (independiente del 
concepto de evolución) y no un impulso ininteligible 
de hechos externos. Esta es la hipótesis del criticismo 
cuya más pura expresión es la ética de Kant 3). 


1) El autor expone aquí las circunstancias de hecho que de- 
terminan el origen de ciertos mandatos cuyo cumplimiento es con- 
siderado como moral. Pero a continuación hace ver que lo axio- 
lógicamente bueno ño puede desprenderse de una situación de hecho, 
tan sólo de que algo exista en el ambiente social, sino de otro prin- 
cipio que sin perder de vista la relación entre individuo y sociedad 
no identifique lo bueno con la opinión pública. 


2) El concepto de evolución de las instituciones morales supo- 
ne necesariamente un concepto de lo moral en general; de otra 
manera, no porto afirmarse que la moralidad asume distintas 
formas en el transcurso de los tiempos. Si se habla de una mo- 
ral de la antigúedad y de una moral del presente y de otros pue- 
blos y tiempos, se admite que todos tienen algo de común, pues 
todos son hechos morales. Lo mismo vale para lo moralmente 
bueno. Recuérdese la noción de substancia (parágrafo 21). 


3) El positivismo ético dquí combatido comprende la llamada 
ética evolucionista en el sentido de Spencer y su escuela. 
Combpárese, del traductor, Los Principios de la Etica So- 
cial, página 122. 


A, ETICA PURA 81 
$ 25. La ética de la filosofía crítica. 


La clara expresión de esta exigencia de una ver- 
dad 1) fundamentable de conocimiento práctico (de lo 
que debe ser), es la **“razón práctica”. Tal 
conocimiznto no es posible encontrarlo en lo que de 
contínuo determina el querer humano aunque a 
menudo coincida tal principio con tal querer. El error 
de semejante método en la investigación moral, radica 
en que puntualmente se pregunta acerca de la justifi- 
cación o imjustificación del querer dado de hecho 2). 
También radica en los conceptos puros de lo moral, 
sin duda alguna, la abstracción de aquello que deter- 
mina nuestro querer según los principios de la expe- 
riencia, y la referencia a algo concebible tan sólo en el 
bensamiento, a la idea de lo bueno que no es derivable 
de ningún ejemplo empírico, sino que se encuentra en la 
base, más bien, de toda estimación práctica, de todo 
querer y obrar empíricos 3). Lo bueno es pensado co- 
mo algo en sí, sin limitación empírica o condición, por 
lo tanto, invariablemente bueno; así se comprende que 
no pueda ser dado en general por la experiencia. Su 
valor no puede derivarse de los resultados de la acción; 
resultados que pueden ser perjudiciales o saludables 4) 


1) El término “verdad” como el de conoci miento está tomado 
en un sentido demasiado amplio. No se refiere tan sólo a la 
verdad dentro de la ciencia sino en general a lo valioso, digno, 
dentro de la esfera de la moralidad, 


2) Una reseña sobre la consideración metódica en la ética 
puede leerse en el opúsculo citado del traductor, página 47 y si- 
guientes. 


3) Es “a-priori”, es decir, una forma independiente de mo- 
tivos concretos de todo querer. 


4) La posición que funda lo bueno teniendo en cuenta el re- 
sultado de la acción recibe el nombre de ética de resultado. Frente 


82 | ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


pues por este camino no se podría fundar la genera- 
lidad absoluta de uma ley práctica; más bien hay que 
determinar inversamente el problema: según lo que sea 
la ley moral hay que decidir lo que es verdaderamen- 
te saludable al hombre. En tal situación aparece como 
posible tan sólo, buscar el fundamento del deber ser 
o de lo bueno en la voluntad misma y 
su propbiae interna ley, en tanto ella, sin em- 
bargo, se extiende en forma inmediata a la acción ex- 
terna y sus Consecuencias. 


| $ 26. Los principios capitales de la ética pura. 


De este último principio se derivan en forma in- 
mediata los principios capitales de una ética pura (se- 
gún la “Fundamentación de la metafísica de las costum- 
bres” de Kant). 

-  1-No hay nada que sin limitación pueda lla- 
marse bueno a no ser una buena voluntad. Pues so- 
lamente ella es buena en sí en forma inmediata ya 
que nunca puede ser medio para algún supuesto fin 1). 

2 - Lo moralmente bueno no es simplemente obrar 
según el deber, sino obrar por el deber, es decir, 
por la conciencia pura de la ley moral. 


a ella defienden la filosofía crítica y la mayor parte de los pensa- 
dores dz todos los tiempos, una ética de voluntad, esto es, una 
teoría que explica la conducta por la intención proyectada a 
un dctuar inmediato. | 


1) Las palabras históricas en que expresó Kant (Funr- 
damentación de la metafísica de las costumbres) 
el célebre principio, dicen: “Ni en el mundo, ni, en general, tam- 
poco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda conside- 
rarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo una buena 
voluntad. El entendimiento, el gracejo, el juicio, o como 
quieran llamarse los talentos del espíritu; el valor, la decisión 
la perseverancia en los propósitos, como cualidades del tempe- 


A. ETICA PURA 83 


3 -La voluntad tienz en verdad siempre una ma- 
teria, es decir, se refiere siempre a un objeto exter- 
no que como fm, hay que realizar. Tan sólo la vo- 
luntad como decisión de la conciencia práctica contiene 
además un factor formal 1), a saber, la relación de lo 
individualmente querido con una ley general del querer. 
Por lo tanto, sólo en la forma de la legalidad univer- 
sal, no en una materia concreta cualquiera, puede ra- 
dicar lo distintivo del querer moral 2). 


4 - Sobre esto se funda la fórmula del imperati- 
vo categórico, esto es, del mandato incondicionado de 
la moralidad: obra de tal modo que la má- 
xima (la regla de conducta) de tu querer, pue- 
da valer siempre como principio de una 
legislación universal 3). 

5 - Puesto que nada originariamente es en sí bue- 
no fuera de la voluntad moralmente buena (princi- 
pio 1), se desprende, que tampoco nada puede ser 
contenido y fin de la ley moral fuera de la voluntad 
moral de una persona. Bajo la ley moral se encuen- 


ramento, son, sin duda, en muchos respectos, buenos y desea- 
bles; pero también pueden llegar a ser extraordinariamente malos 
y dañinos, si la voluntad que ha de hacer uso de estos dones de 
la naturaleza, y cuya peculiar constitución se llama, por eso, ca. 
rácter, no es buena. Lo mismo sucede con los dones de la for 
tuna. 


1) Es decir, una manera de relacionar de la conciencia lo 
concreto que se le ofrece con una exigencia general, social. 


2) Tan sólo reconociendo lo distintivo del acto bueno en una 
ley universal de la conciencia, se puede comprender que a pesar de 
los mandatos coricretos, por modo radical diferentes en los distin- 
tos pueblos dados históricamente, han podido realizar una vida mo- 
ralmente digna. Las éticas que definen lo bueno en función de 
una materia concreta las más de las veces son dogmáticas. 


3) La base social de la ética que comienza a percibirse con 
. « . ,. 2 . 
sobrada claridad en el imperativo categórico quedará culminada 


Do 
84 ELEMENTOS DE' ETICA SOCIAL 


tra libre de cualquier impulso de apetitos o inclinacio- 
nes particilarés la voluntad del hombre; se encuentra 
sometida tan sólo a su propia e interna ley, es autó- 
noma (compárese el $ 23). En ello radica la incom- 
parable dignidad de la persona, que la convierte en ob- 
jeto propio del querer moral y prohibe tomar a los in- 
dividuos como simples medios y no, por lo menos, 
como fines propios 1). 


S 27. Deducción de 
la ley fundamental de la moralidad 


El último fundamento de la legislación del querer 
formulado en los princibios anteriores, reposa en la idea 
de libertad. Esto mo dice que la voluntad del hom- 
bre considerada como un acontecer en el tiempo, fuese 
una excepción a la ley de la causación universal que 
vale por modo general para todo hecho o fenómeno 
temporal; sino dice que nosotros somos capaces de de- 
terminar nuestra voluntad, bajo la idea de la ley in- 
condicionada, es decir, que nosotros podemos ser cons- 
cientes de lo incondicionado a pesar de que nuestro 
querer y hacer, sean necesariamente empíricos 2). Pero 
lo incondicionado como punto supremo de valoración 
(justipreciación) es necesario y posible (compárese el 
$ 22) por igual motivo, lo mismo en la esfera de lo 
teórico, que en la de lo práctico. El enjuiciamiento de 


en forma insuperable en la segunda sección de esta parte de la 
ética, B. La ética concreta. 


1) Pero si todas las personas tienen valor propio, la morali- 
dad no puede ser nunca patrimonic de clases o castas sociales. 

2) La posibilidad de elegir fines es infinita. La elección de 
cualquiera de ellos se lleva a cabo en el tiempo, y por tanto, está 
sometida a la ley de causalidad. Pero la decisión misma es inde- 
pendiente (a briori) de la sucesión causal necesaria. 


A. ETICA PURA 85 


la acción voluntaria desde el punto de vista del de- 
berserincondicionado es compatible sin con- 
tradición con el reconocimiento de su condicionalidad 
bajo la ley natural, porque la incondicionalidad 
se refiere directamente al deber; y el querer, en tanto 
significa la conciencia del deber, incluye la afirmación 
de lo querido con voluntad propia. Por ello mismo, en 
tanto medimos necesariamente nuestro múltiple y con- 
dicionado querer de hecho con la ley incondicionada, 
consideramos nuestra voluntad necesaria y simultánea- 
mente desde un doble punto de vista; de un lado, co- 
mo dándose para sí la ley (autónoma), y, por lo tanto, 
libre; de otro lado, sometida según su desarrollo empí- 
rico a la ley natural 1). Mas no basta bensarnos co- 
mo autónomos para considerarnos sometidos por ello a 
la ley de la moralidad. Pero este pensamiento tiene una 
significación práctica puesto que sólo en atención a la 
ley incondicionada de la moralidad estimamos nuestro 
actuar como moralmente bueno o como moralmente 
malo, como lo que debe sero lo que no debe 
ser, y reconocemos tal juicio en nuestra conciencia co- 
mo válido, ya que tampoco nos falta la aptitud de diri- 
gir nuestra conducta según este juicio. A causa de esta 
deducción el criticismo de la ética se justifica en 
el mismo principio que el de la crítica del conocimien- 
to y se armoniza internamente con él. 


1) Todo fenómeno del querer, en otras palabras, puede con- 
siderarse desde un doble punto de vista; tiene, por decirlo así, dos 
dimensiones. Por una parte, cumo todo hecho de conciencia, está 
sometido a la ley causal; por otra, implica una elección u opción 
de fines. Puede decirse que la libertad de elegir un fin es un as- 
pecto del fenómeno diverso a su mera causación, Causación y li- 

tad son condiciones ““a-priori”” del fenómeno; no se excluyen. 


B.- ETICA CONCRETA 





1 


$ 28. Los grados de la actividad: 
impulso, voluntad y razón práctica 


Después que se ha expuesto el principio formal 
de la conciencia práctica, se pregunta cuál es la ma- 
teria a la que hay que aplicarla y cómo debe llevarse 
a cabo tal aplicación 1). Esta materia es la 
experiencia, pues todo deber apunta aunser, 
toda voluntad a una realización. Pero otra 
realidad que la que se ofrece en la experiencia no nos es 
asequible; por lo tanto, tampoco puede ser materia de 
nuestro querer 2). Así se impone la tarea de exhibir 


1) Desde este parágrafo N atorp refuta una vez por todas 
aquel reproche simplista que se le hacia a la filosofia crítica de 
no fundar normas precisas, concretas, en la esfera de la ética. 
Nadie antes que él había tenido a la vista con tal claridad una 
ética concreta. El propio nombre en un sentido rigurosa- 
mente científico ha sido usado también por él antes que nadie. 


2) El autor se refiere aquí a aquella supuesta realidad me. 
tafísica de que habla la filosofía tradicional. Hay que advertir so. 


B. ETICA CONCRETA | | 87 


las precisas relaciones entre la ley de la Idea y las 
leyes de la experiencia. Solamente de este modo pue- 
den servir las leyes de la ética pura como funda- 
mento para el segundo gran territorio de la ciencia: la 
ciencia cultural (sociología e historia) 1). De hecho 
radica ya en el conocimiento mismo de la experiencia 
el momento general de la tendencia, impulso o direc- 
ción de la conciencia de lo dado a lo no dado; pene- 
tra en general la conciencia entera, por lo tanto, tam- 
bién todo el mecanismo de la represe::tación y da ori- 
gen propiamente a que seamos concientes de que tam- 
bién el representar teorético y el conocer aparezcan como 
nuestro actuar propio. Pero distingue también en ge- 
neral el lado activo de la conciencia del sólo especula- 
tivo. 

El grado inferior de la actividad es la actividad 
sensible o del impulso, es decir, el grado de la tenden- 
cia que se dirige fatalmente, por decirlo así, al objeto 
que se ofrece a los sentidos en forma inmediata. En 
este primer grado de actividad no puede hablarse de 


bre el particular, que la mayor parte de las éticas teológicas fun- 
n la moral sobre este supuesto. 


1) La clasificación de las ciencias que actualmente se defien- 
de por los mejores lógicos del tiempo parte de los siguientes gru- 
pos que en visión panorámica entrega el esquema: 


ciencias 
A 
formales (eidéticas) reales ( fácticas, de hechos) 
a 


naturales culturales 
Am 0 paa 
generalizadoras genéticas generalizadoras genéticas 
(sistemáticas) 
La sociología pertenece a las generalizadoras culturales como 
la historia a las genéticas culturales. 


88 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


libertad. El estímulo determina el movimiento psíqui- 
co en forma necesaria e inevitable 1)-- Conviene: ad: 
vertir, desde luego, que la energía moral de la volun- 
tad está condicionada por la sana energía del impulso 
vital. Todo trabajo humano exige una inclinación al 
objeto que no es posible sin una energía impulsiva po- 
derosa por un tiempo más o menos largo. La vida 
impulsiva en sí, no es buena ni mala, esto de- 
pende del uso que de ella se haga; ya lo dice la vieja 
sentencia de la filosofía crítica: no hay que anit- 
quilar el impulso sino purificarlo. 

El segundo grado (o clase) de la actividad es el 
propio querer que ya no está ligado por modo comple- 
to al objeto (estímulo) que se ofrece uma y otra vez, 
sino que se comporta frente a él comparando, eligien- 
do, admitiendo o rechazando; por lo tanto, no obedece 
ciegamente al estímulo ofrecido, sino ordena frente a tl; 
no se deja, en otras palabras, indicar por el estímulo 
la dirección, sino más bien, se la indica a él. Un he- 
cho del querer (segundo grado de la actividad) es ya el 
juicio práctico mismo que se decide ante el objeto en 
pro o en contra 2), 

De la voluntad en general se distingue como ter- 
cer grado (o clase de la actividad) la voluntad racional 
o razón práctica. Su peculiaridad consiste en 
que toda elección que practica entre los objetos empiri- 
cos de la actividad voluntaria, la lleva a efecto en 
atención a un último fin, pues trata de fumdar todo 


1) Este grado o especie de la actividad enraiza en la vida 
instintiva del hombre. Constituye aquellos movimientos del espí- 
ritu que reaccionan necesariamente ante un estimulo. 


2) Es la voluntad en sentido estricto cuya estructura consta ' 
de estos cuatro elementos: a) pluralidad de fines; b) elección de 
uno de ellos; c) conciencia de poder realizar el fin elegido, y d) 
disposición inquebrantable para llevarlo a cabo. 


B. ETICA CONCRETA 89 


juicio práctico en un principio último que, lo de- 
más, no puede ser otro que el de la armonía absolu- 
ta de la voluntad consigo misma llevada a efecto por 
una rigurosa subordinación de toda decisión volunta- 
ria particular a una objetiva ley del querer universal- 
mente válido 1). La voluntad racional es, por lo tan- 
to, idéntica con el querer moral; idéntica con aquéllo 
para lo que no es determinante ningún objeto empiri- 
co (materia), sino la ley formal del querer (unanimi- 
dad consigo mismo según la norma universalmente vá- 
lida) (compárese el $ 26; secciones 3 y 4). La tarea 
empírica de la razón práctica consiste, según eso, en la 
organización del mundo total de la voluntad, es decir, 
la voluntad armónica por la unánime relación de to- 
das las decisiones particulares a uno y el mismo 
fin final: la Idea de lo bueno o de lo legalmente 
incondicionado. 


S 29. Moralidad del 
individuo y moralidadde la comunidad 


De las condiciones expuestas de la moralidad con- 
Creta se sigue que, en todo lo bueno para los hombres, 
el hombre mismo, por una parte, es el más necesario 
de todos los medios, puesto que él no sólo diskone sim- 
plemente de ciertas fuerzas impulsivas para la realiza- 
ción de algunos fimes morales o amorales (fuera del 
territorio a de la moralidad), sino que es capaz de 
una voluntad apta para canalizar estos impulsos, y de 
este modo, someterlos a ap prefijados; pero que, por 
otra parte, surge la dificultad de comprender la libre au- 
todeterminación del individuo bajo la idea de la moral 


2) Hasta este grado de la actividad, la voluntad racional, se 
penetra en el territorio de la moralidad: bueno y malo significan 
respectivamente obediencia o desacato a la ley incondicionada. 


90 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


como fin; autodeterminación de la cual en el reino de 
nuestra experiencia sólo el hombre es capaz. Mas ca- 
da una de estas aptitudes humanas se forma y des- 
arrolla en la comunidad humana y por ella. Una au- 
toconciencia se forma en general tan sólo en oposición 
y, al mismo tiempo, en relación positiva con la com- 
ciencia de otro. Esta autoconciencia es originariamen- 
te tanto práctica como teórica; funda una comunidad 
del querer como del conocer 1). Y en tanto la comu- 
nidad se extiende hasta lo formal del querer, a saber, 
la relación de la decisión de la voluntad a 
la Idea de la ley general incondicionada, funda 
de hecho, desde luego, la libertad moral del in- 
dividuo. Pero también el fin del querer moral no ra- 


1) O como con más detalle expresa Natorpb en otro libro 
(Pedagogía Social, página 101 y siguiente): “Y sobre toda 
esta serie gradual de la liberación de la conciencia se extiende a- 
quel influjo de la comunidad. Se extiende aun hasta la percep- 
ción sensible. Ni una percepción humana se desarrollaría en el 
hombre fuera de la comunidad humana. Pues esta percepción en- 
cierra una manera completamente determinada de la interpretación, 
que no es pura y simplemente ofrecida por la naturaleza, sino 
realizada por el hombre según sus particulares necesidades y apti- 
tudes, y no es tanto heredada físicamente como pbsiíquicamente 
A en la especie humana. Sería inimaginable que el caos 
de las impresiones se transformase en un ordenado mundo objeti 
vo, como se efectúa er todo niño normal en los primeros años, si 

uno, desde el principio, estuviese reducido exclusivamente a 
sus individuales percepciones, recuerdos y representaciones comple- 
mentarias, si no existiese un comercio mediante el cual tuviesen 
acceso a él las adquisiciones mentales de los demás, en primer lu- 
gar de los que rodean al niño, y, mediación de ellos, después 
de todo el pasado de la humanidad. La representación del mundo 
sensible en torno es, en el más esencial sentido, posesión común. 
Es comunal, no sólo en cuanto cada uno la ejecuta para sí, en 
lo general, de una manera análoga, sino en cuanto ninguno en 
particular podría ejecutarla sin la colaboración de los demás; ni 
aun toda la humanidad hoy viviente, sin lo adquirido por toda la 
_que ha existido hasta aquí”. 


B. - ETICA CONCRETA 91 


dica en fin de cuentas, en el individuo aislado sino en 
la comunidad (“reino de los fines” en Kant), en la 
que, sin embargo, el individuo no desaparece, sino co- 
mo individuo moral puede existir en general. De aquí 
se origina una doble significación de lo moral; de un 
lado, la individual, y del otro, la social. Hay que an- 
teponer la ética individual a la social en gracia a ra- 
zones didácticas, pues, aunque las relaciones fundamen- 
tales de lo ético son las mismas para individuo y co- 
munidad, es fácil partir del individuo y después, por 
analogía, pasar a la comunidad entera, aunque, sin du- 
da alguna, se puede seguir el camino inverso. En am- 
bas direcciones, la individual y la social, consiste la ta- 
rea de la ética concreta en determinar de la manera 
más detallada la Idea de lo moral en relación con 
los tres grados de la actividad; así como determinar 
igualmente las relaciones de individuo y comunidad. 
Por tal camino llegó Platón a un sistema de virtudes 
cardinales del individuo y a las virtudes correspondien- 
tes de la vida social. Pero a eso es preciso agregar 
todavía la Idea de la moralidad constituida ya en for- 
ma concreta como ““principio regulativo”? 1) 
en la evolución, preferentemente de la comunidad; 


1) Lo que sea principio regulativo es fácil comprenderlo en 
relación con la idea de principio constitutivo. Esto último E 
ca aquella ley que determina, que hace posible cada uno de los 
objetos de experiencia. Son principios constitutivos, por lo tanto, 
los axiomas y las analogías de la experiencia [compárese la parte 
relativa de la lógica). Principio regulat:wo, en cambio, (del latín 
regula, regla), es aquel principio que indica tan sólo la di- 
rección para descubrir los conocimientos de los objetos; las reglas 
eurísticas (es decir, lo que incita al descubrimiento) para profun- 
dizar la verdad, o si se quiere, un punto de vista para proseguir 
un sistema de saber. Cuando se supone, por ajemplo, que los 
fenómenos de la naturaleza acontecen como si estuvieran deter- 
minados por fines (por lo tanto, como una ficción comsciente), la 
idea de fin puede servir aquí como brincipio regulativo. Compá- 


92 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


lo que en Platón fue descuidado y en Kant se ini- 
ció apenas en sus rasgos genzrales pero que no fue pe- 
netrado en detalle 1). 


$ 30. El sistema de las virtudes individuales 


1.-La veracidad 


En forma inmediata del principio supremo de la 
moralidad se deriva la virtud de la verdad. Como vir- 
tud 2) propia de la intención o de la conciencia prác- 
tica significa la veracidad, el imperio de la razón en el 
hombre que eleva a mandato incondicionado la com- 
cordancia del querer consigo mismo según su última y 
propia ley. Esta virtud puede ser designada como con - 
ciencia en el elevado sentido de aquella actitud del 
espíritu que se conoce a sí misma como moralmente 


rese el parágrafo 36 en su oportunidad para comprender mejor el 
sentido de esta definición anticipada. 


1) Otro de los perdurables aciertos de P. Natorp en la 
ética y la filosofía social radica en la idea de evolución concebida 
como un princibio regulativo. Para nosotros, la exploración que 
hace Natorp de esta idea por lo demás en un sentido radical- 
mente diverso al darwinismo, no sólo significa un complemento 
más O menos significativo a los resultados obtenidos ya por Pla- 
tón y Kant; sino en muchos sentidos la teoríd que hace de 
la idea de evolución constituye una post-formación de la filosofía 
erítica. Lo que en la lógica representa el juicio del origen funda- 
do magistralmente por Hermann Cohen, en la ética aparece 
en la idea de evolución como principio regulativo. 


2) Virtud (del griego areté y del latín virtus) y que se 
puede definir como aquella dirección a actitud de la conciencia 
muy general que todo acto bueno necesariamente imblica. El míú- 
mero de virtudes o como se les denomina actualmente, valores de 
virtud, es variado. Pero tan sólo cuatro son las cardinales que a- 
naliza el autor. 


B. ETICA CONCRETA 93 
digna 1). Sin embargo, no se extiende sólo al propio 
juicio moral (reflexión) sino a todo actuar humano en 
tanto está dirigido según el imperio de la razón o de 
la verdad. La veracidad externa es solamente 
el resultado y prueba de la veracidad interna, 
es decir, la veracidad consigo mismo. Por eso se ha 
dicho que la verdad interna tiene un valor absoluto, 
como la mentira consigo mismo, constituye el origen 
de toda maldad 2). La veracidad se manifesta en to- 
do comportamiento posible: en la voluntad de verdad 
inquebrantable del investigador, en la seriedad de la 
creación artística, en la honradez del trabajo más di- 
verso, como la virtud de la objetividad, la ley del ob- 
jeto en el que se trabaja; por modo completo en las 
relaciones sociales como sinceridad en el amor, franque- 
za de la conducta total frente a los otros, dignidad y 
honradez en el comercio con los demás seres. 


$ 31, 2. La valentía 


A la claridad de la veracidad moral (conciencia 
de lo que debe ser), es breciso que corresponda la ener- 
g ía del querer que la traduzca en acción: la fuerza mo- 
ralo valentía, esto es, la actitud incondicionada 
la persona no para un bien condicionado sino para lo 
bueno incondicionado que tiene la dignidad bara seme- 


1) Ex decir, la actitud capaz de distinguir lo axiológicamen- 
te digno de lo indigno. Los nombres que se emplean para desig- 
nar esa virtud son variados: conciencia moral, sapiencia, sabiduría, 
son términos de origen latino que alternan con las expresiones 
griegas sofía y frónesis. 


2) A todas las virtudes o valores de virtud corresponden ví- 
cios o contravalores. El comtravalor de la veracidad es aquí la 
mentira que también puede ser interna o externa, 


94 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


jante actitud. Por ello no se trata aquí de arriesgar 
la propia vida sin motivos. La prueba del valor no 
puede radicar en una decisión semejante; pues tal ac- 
titud puede servir tal vez para una decisión fuera del 
campo de la moralidad. Pues en tanto tal decisión de- 
be ser tomada por motivos justificados, tiene que deri- 
varse de una comprensión de que todos los bienes em- 
poros poseen valor condicionado frente a la Idea de 

bueno que solamente lo tiene incondicionado. Ni el 
interés más diverso por la pérdida o ganancia empíri- 
cas para nosotros o para los demás, ni la sola consi- 
deración al prestigio O vergiienza” sociales, mi en gene- 
ral, el instinto siempre egoísta que pone en contacto 
la vida del particular con la colectividad, pueden justi- 
ficar moralmente el sacrificio de la total existencia em- 
pírica. Sin embargo, por este motivo, no hay que con- 
siderar como lo más importante el lado negativo de es- 
ta virtud, a saber, la aptitud del autosacrificio; esta 
virtud más bien tiene en primer lugar, una significa- 
ción positiva y activa, no negativa y pasiva 1). Y, 
puesto que no permanece encerrada en la pura inten- 
ción, sino que aspira a realizar esta intención, tiene 
como supuesto la activa energía del impulso (el th y- 
mós de Platón). Tampoco, como la veracidad, esta 
virtud se encuentra limitada a una determinada esfera 
de la actividad humana; antes bien, se extiende a la 
totalidad de las tareas humanas. Todo trabajo hon- 
rado es al mismo tiempo valeroso en tanto dimana ya 
de la veracidad como de la energía de acción de la 
moralidad. De este modo se entiende que a la vera- 
cidad incondicionada corresponda la valentía; así como 


1) “Se entiende por tal vicio en la filosofia moral, aquella 
actitud humana encaminado a realizar los fines propios a costa 
de la exigencia social pura” (F, Larroyo, Los principios de la 
Etica Social, página 164) j 


B. ETICA CONCRETA 95 


ésta, como virtud moral, debe reposar, ante todo, en la 
propia veracidad 1). 


8 32.-3 Pureza u orden 
moral de la vida impulsiva 


Así como la virtud de la verdad se refiere a la 
actividad racional, la de la energía moral (valor) a la wo- 
luntad como tal, apunta la tercera virtud cardinal en 
forma inmediata a la regulación de la vida impulsiva 
según la prescripción de la ley moral. Esla sofro- 
syne de los griegos, la virtud de la medida o del in- 
terno orden y armonía. Nosotros la designamos como 
la bureza moral en tanto comprendemos en ella la 
claridad armoniosa del orden legal o la regulación sa- 
tisfecha de la vida impulsiva bajo el dominio indiscu- 
tido de lo moral. También esta virtud tiene una sig- 
nificación peas como negativa. Su contenido no se 
agota en el solo dominio de los impulsos (autodominio, 
medida de las pasiones). Abstinencia completa no es 
en sí virtud. Satisfacción moralmente sana del impul- 
so natural es moralmente exigible, al igual que abs- 
tinencia de la satisfacción moralmente imsana. De es- 
te modo, reclama la virtud de la castidad (pudor) no 
sólo un dominio seguro sobre el instinto, sino el uso 
del instinto según su destino natural y moral, nunca 


fuera de él 2). La referencia de lo físico (del instin- 


1) El ser veraz exige entusiasmo, "valor , así como la perso» 
ná valerosa no puede serlo, sino cuando dirige su acción al deber 
moral, es decir, cuando es veraz. La palabra lealtad expresa 
la sintesis de estas dos dimensiones éticas de lo bueno aquí expla- 
nadas, es la unidad ética, por decirlo así, de la veracidad y el 
“valor” (F, Larroyo, opúsculo citado, página 164 y 
siguiente). 

2) El Ce de esta virtud es el desenfreno, la 
úbris de que hablaban los griegos. 


96 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


to) a lo espiritual a fin de ennoblecerlo pertenece es- 
pecialmente al sentido moral de esta virtud 1). En el 
mismo sentido es en general la exigencia moral no la 
pretensión de extirpar la vida impulsiva o limitarla 
tanto como sea posible, sino provocar en ella un des- 
arrollo sano y conello, lo más fuerte 
vital bosible. Esta virtud no exige tan só- 
lo afirmar el seguro dominio de la comprensión moral 
y fuerza volitiva sobre el impulso, sino con ello, pun- 
tualmente, purificarlo, esto es, elevarlo a significación 
ética. Así como la vida impulsiva se extiende a la di- 
versidad de la acción humana que tiene su fundamen- 
to material en la vida instintiva, así también su vir- 
tud correspondiente. Sobre esta virtud reposa la puri- 
ficación del trabajo de toda especie. Y así como vera - 
cidad y fuerza moral son los supuestos inevi- 
tables de esta virtud, tampoco pueden aquéllas, recí- 
procamente, existir sin ésta. Una vida impulsiva in- 
sana trae consigo obscuridad inevitable de veracidad y 
parálisis de la energía moral 2). 


$ 33. 4. La justicia 


Mientras las tres primeras virtudes permanecen, 
desde luego, referidas a la vida moral del individuo y 


1) Piénsese en la procreación que se consuma con vistas a 
la producción de un nuevo ser para proseguir de este modo la ta- 
rea de la cultura. 


2) Como virtudes derivadas de esta virtud conviene citar: la 
inocencia, la honestidad y la sobriedad. La inocencia en sentido 
ético no significa ignorancia acerca del instinto natural. Esto equi- 
valdría, entre otros perjuicios, a despojar al individuo de dos va- 
lores o virtudes fundamentales: la veracidad y la fuerza moral. 
“Verdadera inocencia es sólo aquella que toma lo inocente tam- 
bién inocentemente”; no la ignorancia siño el dominio y una clara 


B. ETICA CONCRETA 97 





se extienden sólo después a un comportamiento con los 
otros individuos, representa la justicia este uspecto 
de todas. las virtudes que superando la vida moral in- 
dividual implica una relación mutua para someter a 
regulación ética el comportamiento de persona a perso- 
na. Sin embargo, hay que considerarla también como 
virtud individual en tanto que reposa en la naturaleza 
volitiva del individuo y pertenece esencialmente a la mo- 
ralidad de la vida individual. Esta virtud exige la equi- 
paración de todos ante la ley moral mo consecuencia 
del respeto incondicionado de la persona ética en cada 
uno de los individuos (véase $ 26, 5). Por lo tanto, 
hay que fundamentar esta idea de igualdad que encie- 
rra el concepto de justicia desde un punto de vista éti- 
co, bues, según la constitución natural los hombres, ni 
con mucho, soniguales. Puesto que la justicia no se re- 
fiere a uno de los tres grados de la actividad como las 
otras tres virtudes 1) sino, por decirlo ast, a todos jun- 
tos, se comprende que esta virtud se encuentra en igual 
relación con las otras virtudes. Encierra en sí, desdc 
luego, el momento de la veracidad. Veracidad en el 
comportamiento hacia los otros (dignidad, fidelidad) 
es también justicia, como la mentira y engaño (explo- 
tación, violencia) contienen siempre un momento de in- 


idea de la responsabilidad purifican el instinto ( fundamento ético 
de la educación sexual). Lo mismo puede decirse de la 
honestidad y de la sobriedad, y, en general, de toda esta gama de 
valores derivados. Pero esto significa la ¡dea de responsabilidad 
hacia la cultura y destimo humanos, hacer depender la pureza de 
la acción de exigencias universales: he ahí la etización social de la 
vida impulsivo, (F. Larroyo, opúsculo citado, pá- 
gina 167). 


1) Recuerde el lector que la veracidad se refiere a la ac- 
tividad racional, la valentía a la voluntad como tal y la bu- 
reza a la mera vida impulsiva. 


98 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


justicia 1). Violación de la veracidad hacia los demás 
es ruptura de la comunidad, por lo tanto, atentado a 
la justicia. Por ello la justicia, ante todo, depende de 
la conciencia moral así como la injusticia es el resul- 
tado y consecuencia de confusión moral. No menos 
exige la justicia la energía de la voluntad moral, pues- 
to que se tiene que afirmar progresivamente contra la 
injusticia natural de las inclinaciones unilaterales de 
simpatía y antipatía en sí y en los otros 2). La jus- 
ticia tiene también una relación inmediata con el orden 
moral de vida impulsiva. El impulso carente de re- 
gulación no sometido a la ley moral, contradice la jus- 
ticia. 

La justicia es, según esto, veracidad, fuerza y bu- 
reza del comportamiento moral hacia los otros y hacia 
la comunidad. 

De este modo se encuentran las cuatro virtudes 
cardinales en una relación tal que todas son una y la 
misma cosa en la raíz y diferentes en la dirección: de 
ahí, que ninguna sea pensable sin las otras, y, sin em- 
bargo, todas conservan su paa significación (princi- 
pio de la unidad de las virtudes de Platón) 3). 





1) En la terminología de última hora también se dice que 
todo valor es bipolar. Así como el contrapolo de lo bueno es 
lo malo, de la pureza, el desenfreno etc., de la justicia es la in- 
justicia. 

2) El aspecto eminentemente social de la justicia todavía será 
tratado en detalle en el parágrafo 37, las virtudes de la 
comunidad. 


3) Compárese sobre todo de Platón el diálogo intitulado: 
“La República”. En la lectura de este diálogo donde se expone 
la estructura de un Estado ideal, el lector podrá advertir clara- 
mente que la deducción de las virtudes cardinales está en comso- 
nancia con los estamentos sociales. Cierto que en la “Repú- 
blica” falta el aparuto metódico; sin embargo, aparece con gran 
nitidez la interna relación de las virtudes. 


B. - ETICA CONCRETA 99 


34. Paralelismo de las 
funciones de la vida individual y social 


La teoría ética de la comunidad puede fundarse 
partiendo de los conceptos ya derivados para la vida 
individual. La prueba para tal proceder la suminis- 
tra la circunstancia de que la vida social reposa en los 
mismos factores originarios que la vida del individuo, 
a saber, en la relación originaria entre impulso, volun- 
tad y razón de la comunidad 1). Como forma de la 
voluntad comunal hay que admitir desde luego la regu- 
lación social. Pues bajo voluntad entendemos en gene- 
ral la conciencia del fin que dota de unidad a nuestra 
actividad en tanto se somete a una regulación 2). Asi 
necesita la actividad comunal también de una regula- 
ción comunal. Pero, puntualmente, por ésta se consti- 
tuye una voluntad de la comunidad. De este modo se 
ofrece claramente en su forma más impresa y objeti- 
va, a saber, la regulación jurídica que se manifiesta di- 
rectamente como expresión de la voluntad de la comu- 
nidad. En correspondencia a esto, es preciso probar 


1) Cuando se habla aquí de impulso, voluntad y razón de 
la comunidad, no se crea que se alude a una realidad que tras- 
ciende a las conciencias individuales de los miembros de una socie 
dad. Impulso, voluntad y razón sociales no son otra cosa que la 
actividad común de los individuos que conviven; algo, esen- 
cia, inmanente a ellos. En torno de estos conceptos hdn pre- 
tendido otros autores descubrir fuerzas metapsiquicas que en última 
instancia determinan el destino de la vida social. Á menudo las 
expresiones: “espiritu del pueblo”, “providencia” y otras semejan- 
tes, involucran este pensamiento metafísico, 


2) Ya se ha dicho que en el acto volitivo la conciencia opta 
entre una pluralidad de fines. Para esta actitud, por lo tanto, es 
preciso que prefiera desde un punto de vista; eri otras palabras, 
que se someta a un principio; que reduzca a unidad su deci- 
sión, 


100 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


la razón (práctica) de la comunidad en la progresiva 
evolución pura de la propia regulación social según las 
normas éticas, en gracia a la penetración creciente de 
la comunidad con espíritu moral 1). El trabajo so- 
cial como materia básica, corresponde a la regulación 
social como forma de la voluntad de la comunidad en 
tanto a ba para la comunidad y, por lo tanto, pa- 
ra la regulación social, algo propio y necesario. 
Condición de esto por parte del sujeto es que la vida 
impulsiva de los hombres que viven en comunidad ba- 
jo su propio influjo, tomen una dirección hacia la co- 
munidad y se sometan desde un principio a la regula- 
ción social, (Condición del lado del objeto es la apro- 
piación de la obra por elaborar para el trabajo social 
2). Este está a la base de las leyes de la técnica. 
Pues la colaboración de las fuerzas humanas en el 
cumplimiento de una obra, no es otra cosa, en 
sentido material, que el esfuerzo psíquico de colabora- 
ción dominado por una técnica que somete las fuerzas 


1) Se ha dicho con razón que el desideratum de la vi- 
da moral es una comunidad de hombres libres. Este objetivo, 
por lo demás, no puede alcanzarse sino en forma gradual, pro- 
gresiva. Así se explica que la ética como teoría de la moralidad 
tenga que exhibir la ley de este desarrollo. Tal ley que el autor 
discute en el parágrafo 36 no es una generalización abstraída de 
las sociedades que de hecho existen o han existido. Se trata de 
una ley más bien que muestra los grados a través de los cuales 
puede realizarse la idea incondicionada de lo bueno. Tan sólo por 
esta circunstancia, semejante ley permitiría justipreciar la dignidad 
moral de cada una de las moralidades concretas históricamente da- 
das. El punto de partida para descubrirla no pueden ofrecerla 
sino los elementos de toda vida social, a saber, el trabajo social 
como materia, y la regulación socia! (derecho) como forma. 


2) Demostrado, con todo rigor, que la idea de la moralidad 
es una tarea común, social, pasa el autor en estas lineas a fijar 
las condiciones que debe cumplir el trabajo social como materia de 
las relaciones sociales. 


B. ETICA CONCRETA 101 


naturales inanimadas 1). En general no es el hombre, 
desde este punto de vista (como un ser determinable), 
más que naturaleza; por lo tanto, también la manera 
de actuar de la regulación social en esta medida, esen- 
cialmente, puede ser considerada como mera legalidad 
natural. Pero ella se distingue de cualquier otra téc- 
nica esencialmente en que considera a los hombres en 
verdad como determinables, pero bor su propia volun- 
tad 2). A través de la función mediadora de la técni- 
ca llega el dominio de la voluntad y con él, el de la 
moralidad, hasta la base natural de la existencia huma- 
na. Precisamente en eso se funda la posibilidad de 
una elaboración concreta de las tareas Éti- 
cas 3). 


$ 35. Las clases 
fundamentales de actividades sociales 


Aunque los tres momentos: trabajo, regulación de 


1) Esto es, sólo teniendo a la vista el servicio ético del tra- 
bajo social, se puede organizar la técnica apta para tal logro. Asi, 
por ejemplo, sí se ddmite como ideal humano la paz perpetua, la 
organización de una técnica de la guerra no tiene razón de ser; lo 
mismo habría que decir de multitud de instituciones económicas, 
tal vez del régimen capitalista con todos sus excesos, que choca de 
raíz con la idea de justicia. 


2) La base de este último aserto fue dilucidada al hablar de 
la deducción de la ley fundamental de la moralidad (parágrafo 27). 


3) Puede verse ahora con claridad que la tarea y principio 
de una ética concreta no puede suministrarla sino la filosofía cri- 
tica. Esta es la respuesta más elocuente a todos aquellos filósofos 
que candorosamente habían creído que la ética crítica se apartaba 
de los problemas concretos de la vida social. Pero sólo ella puede 
resolverlos en forma rigurosa; sólo ella supera las utopías 
especulativas en que permanecen sus enemigos, desgracia- 
damente, sin percibirlo. 


me “E 


102 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


la voluntad y ley moral, actuan conjuntamente en in- 
separable unidad tanto en la vida social como en la in- 
dividual, se escinde esta unidad de acuerdo con la ley 
de la división de las funciones en tal forma, que en 
cada círculo especial de actividades sociales domina una 
de las tres condiciones básicas. Así se orignan las tres 
clases ppriementales de actividades, a saber, la econó- 
mica, la jurídica y la educativa 1). 

Tarea de la economía es la conservación del tra- 
bajo social por la reproducción constante de fuerzas im- 
pulsivas para el mismo, o por la conservación del 
equilibrio entre gastos e ingresos, es decir, entre consu- 
mo y aprovisionamiento de las fuerzas productivas. 
Pero la energía impulsiva pertenece a toda actividad 
humana, por lo tanto, cada actividad social humana en 
especial tiene un fundamento económico. Pero mo to- 
da actividad según su fin es económica, sino solamen- 
te aquéllas que tienen por fin la reproducción de las 
fuerzas bultos disponibles para cualesquiera activi- 
dades sociales 2). 

Tarea de la actividad gubernativa es la canaliza- 
ción del trabajo comunal por realizar, en un plan to- 


1) Desde este parágrafo el autor penetra la organización so- 
cial, si bien desde un punto de vista muy general, que debe tener 
la comunidad para la realización de sus más elevados fines. 


2) En el análisis. ético de esta actividad social hay que dis- 
cutir la organización económica adecuada para el cumplimiento 
de los valores éticos. Esta parte de la filosofía social de base 
crítica combate el sistema económico del capitalismo; justifica a 
continuación una equitativa distribución de las riquezas en el sen- 
tido de una política socialista o mejor dicho, de lo que se ha lla- 

con cierta propiedad, una economía dirigida; pero rechaza 
con la misma energía que al capitalismo, al régimen comunista, 
entre otros motivos, porque encierra tal forma de socialismo una 
dictadura tal, por lo menos en algunos de sus representantes, que 
ataca la dignidad humana. Por otra parte, tol doctrina exhibe 
rasgos francamente acríticos. 


B. ETICA CONCRETA | 103 


tal de un actuar dirigido hacia un objeto comunal (so- 
cial), presentado de antemano. La regulación social es 
imprescindible para toda actividad comunal. Esta re- 
gulación social es, como lo prueba clarísimamente el de- 
recho, objeto de una propia técnica, de una propia 
ciencia, y así también de una actividad que, sin embar- 
go, puede tener como materia la propia actividad eco- 
nómica como la educativa 1). 

Tarea de la actividad educativa, en fin, es la de 
referir la actividad económica y gubernativa al fn mo- 
ral último de la comunidad. Pues ni en las fuerzas 
disponibles para el trabajo, ni en la organización so- 
cial, como tal, puede estar contenido el fin íntegro de 
la vida social; ambos tienen más bien el claro carác- 
ter de simples medios. De hecho, trabajo económico y 
organización social, son, en última instancia, simples 
medios bara la educación humana. Pues el hombre no 
debe ser para el trabajo y el Estado, sino el trabajo y 
el Estado deben ser para el hombre, a saber, como 
medios de su elevación a la razón moral 2). 

Con ello se ha ganado el principio para justipre- 
ciar los bienes y virtudes de la vida social. Pero pre- 


1) La actividad jurídica ha sido degradada en importancia 
social por ciertas corrientes del materialismo histórico. Se ha di- 
cho que tal actividad lo mismo que la artística, la científica y o- 
tras, son un reflejo o epifenómeno de la vida económica de un 
pueblo, especialmente, de sus organizaciones productivas y de cam- 
bio. Semejante afirmación es infundada. El derecho tierie un po. 
der incaiculable en la vida social; sin él la reforma de las institu- 
ciones económicas no sería posible, pues no se concibe vida comu- 
nal sin una regulación autórquica e inviolable que es el derecho. 
Compárese preferentemente sobre este tópico R. Stammler, 
Economía y Derecho. 


2) Claro está que mo se alude aquí al hombre individual, 
sino a la mera comunidad humana, o como se dice en la termi- 
nología de la escuela crítica: a la Idea de humanidad. 


104 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


cisamente de ahí se deriva también la ley básica de la 
evolución de la vida social. 


$ 36. Ley básicade la evolución social 1) 


A causa de la referencia expuesta de la Idea 
moral por medio de la organización social al trabajo 
económico según la función de la técnica y, al fin de 
cuentas, del conocimiento de la ciencia natural, se de- 
ja derivar la ley general del desarrollo social, de la le- 
galidad que vale armónicamente desde las condiciones 
materiales inferiores hasta los principios formales más 
elevados, incluso de la Idea; y de este modo conci- 
be todos los territorios señalados en una relación me- 
tódica general. Esta ley es la que Kant desde luego 


1) La disposición que da el autor a los rasgos fundamenta- 
les de la filosofia social en sus relaciones con la éticd cancreta, es 
la siguiente: ante todo ha preguntado cuáles son lss elementos de 
que se compone toda vida social, A tal cuestión se ha contesta 
do: trabajo social [economía), regulación volitiva (derecho) y crítica 
racional [educación). Semejante conclusión, además, se ha obteni- 
do fundando el paralelismo de las funciones de la vida individual 
y social, A continuación, teniendo a la vista los factores y la re- 
lación esencial entre individuo y comunidad, se ha propuesto des- 
tacar con el vigor de siempre, los Órganos (agentes) y las funcio- 
nes de la vida social (las clases fundamentales de actividad social). 
Una tercera cuestión surge ahora en intimo contacto con las dos 
primeras, a saber: ¿en qué dirección deben canalizarse estas funcio- 
mes para poder hablar de una comunidad digna de hombres, de 
una sociedad valiosa por excelencia?; ¿qué condiciones, en otras pa- 
labras, debe llenar toda sociedad para que pueda afirmarse que 
progresa?; ¿qué marcha puede seguir una comunidad para que pue- 
da asegurarse de ella que paulatinamente se aproxima a una vida 
estimable por todos conceptos, esto es, buena en el sentido ético 
del vocublo? En suma, ¿cuál es la ley de la evolución progresiva 
de la cultura humana? A tales preguntas da respuesta el autor 
con la ley básica de la evolución social, 


B, ETICA CONCRETA | 303 


ha formulado para la esfera del conocimiento natural, 
en los tres principios regulativos de la homogeneit- 
dad, especificación y continuidad (es 
decir, de la generalización, de la indivi- 
dualización y del tránsito continuo) 1). 
De este modo facilita el dominio siempre creciente del 
trabajo tétrico (el más grande ejemplo: la técnica de 
la maquinaria en la consecuencia de la gran industria 
sobre la base de un comercio internacional) al mismo 
tiempo una carrespondiente solución de los problemas 
particulares de la propia técnica; lo que da por resul- 
tado una constante aproximación para resolver los pro- 
blemas que incesantemente surgen. Precisamente este 
desarrollo de la técnica trae consigo el desarrollo co- 
rresbondiente de las organizaciones económicas que es 
posible a su vez, en el mismo caso, bajo un desarrollo 


1) Los principios o leyes regulativas como fue expresado Eo 
[página 91, nota única), son puntos de vista que señalan tan sólo 
la dirección que es preciso que siga el conocimiento para poder 
constituirse progresivamente. Natorp descubre aquí <quella di- 
rección que da la clave para todo progreso, aquel sentido que ga- 
rantiza para todos los territorios de la cultura la dignificación 
creciente de la humanidad. El promotor de semejante invención 
filosófica es Kant, quien determinó el sentido evolutivo de la 
ciencia en una triple dirección: la homogeneidad, la especificación 
y la continuidad del conocimiento. La generalización, la individua- 
lización y el tránsito contínuo como Natorp llama a estos prin- 
cipios, no son, mi con mucho, condiciones necesarias de la 
cultura; tan sólo condiciones, por decirlo asi, que señalan el pro- 
greso de la propia cultura. Si de hecho no pueden seguirse, se 
produce um estacionamiento o regreso de la civilización; estos prin» 
cibios, por consiguiente, se distinguen de aquella ley de la evolu- 
ción de Darwin y Spencer. En estos autores el principio 
evolutivo era algo indefectible, necesario de toda vida. En la filo- 
sofía crítica la ley de la evolución, por lo demás definica en un 
sentido por modo radical diverso que en la filosofía spenceriana, 
señala tan sólo el camino por seguir, si se quiere de hecho alcan- 
zar un estadio progresivo en la cultura erítera. Con todo, estos 


106 ] ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


analogo del orden social y, por lo tanto, de toda ten- 
dencia 1), Y lo mismo vale, en fin, del progreso de la 
educación humana (moral) en general, cuyos princi- 
pios ya los determinó Pestalozzi: a) la unidad 
individual de las fuerzas humanas fundamentales; b) 
exigencia de su desenvolvimiento armónico de suerte que 
ninguna en particular resulte oprimida o pre- 
ferida injustamente; c) al fin, el progreso constante sin 
solución de continuidad desde los comienzos más ele- 
mentales hasta las alturas supremas de la moralidad: 
evolución cultural que es preciso se facilite a todos sin 
excepción según sus aptitudes o capacidades en transi- 





incibios regtslativos no están en oposición con la expersencia (rea- 
idad); al contrario, le señalan a ella dentro de sus posibilidades 
el progreso suceptible de consumar perennemente. 


1) En forma más detallada hace ver Natorp en otro lu- 
gar la aplicabilidad de sus principios a la técnica como uno de 
tantos territorios de la cultura humana: 

“En la unión más íntima con la evolución del conocimiento de 
la naturaleza está la evolución de la técnica, ante todo, en el 
estrecho sentido de una técnica de la naturaleza. No podemos 
maravillarnos de encontrar aquí de nuevo el mismo rasgo funda- 
menta! de la evolución. ¿En qué consisten los grandes, los revolu- 
cionarios adelantos de la técnica? Primero, en que una multitud 
de problemas técnicos que antes eran trabajados aisladamente, en- 
cuentran una solución general, congruente. En estadios primitivos 
de la técnica, la solución de los mismos problemas técnicos es abor- 
dada en cien sitios, en cada uno de una manera particular, por- 
que las dificultades y las circunstancias favorables son diferentes, 
y acaso esta solución es también alcanzala en un grado cualquiera; 
por el contrario, en un grado más desarrollado, el problema es re- 
suelto al mísmo tiempo para todos en un lugar único, y el prin- 
cipio de su solución es extendido inmediatamente a una multitud 
de problemas de la misma epi Los ejemplos concretos no es- 
tán lejos. Piénsese en la relación del trabajo mecánico con el 
trabajo manual. Lo que cien manos, cada una individualmente 
distinta de las demás, bajo condiciones de cien maneras distintas, 
ejecutaban fatigosa y desigualmente, lo efectúa una sola máquina 


B. ETICA CONCRETA 107 


ción ininterrumpida y unitaria 1). Pero puesto que, 
la ley fundamental de la conciencia misma es la e 
funda estas analogías que se encuentran en todos los 
territorios del actuar humano y de este modo se pre- 
senta la ley natural con la Idea, por decirlo así, en 
una relación continua, se deja comprender esta total 
evolución unitaria y, sin embargo, diferenciada, como 
evolución de la propia conciencia humana o como edu- 
cación de la humanidad hacia la madurez de todas las 
dignidades de la cultura. Por lo tanto, esto debe des- 
arrollarse por uma supeditación de la técnica de la na- 
turaleza a la técrica social, esto es, por una supedi- 
tación de la actividad económica a la gubernativa, be- 
ro ambas bajo la razón orientadora, por consiguiente, 
bajo la dirección de la actividad educativa, en progre- 
so constante en la dirección de la unidad al propio 
tiempo que de la individualidad y constante relación, y 


y en seguida cien iguales, y cien problemas semejantes se simplifi- 
can de la misma manera, mediante aplicación de ventajas técni- 
cas, esencialmente las mismas, cuya significación ha sido descubierta 
una vez en un solo punto. Por la técnica de la maquinaria está 
especialmente condicionado sw complemento natural, el comercio a 
grandes distancias, cuyo papel generalizador en el sentido explica” 
do salta inmediatamente a la vista. Une con la mayor rapidez 
las conquistas técnicas de los más apartados países y, desafiando 
la distancia, las conduce como a un mismo sitio, sin lo cual ten- 
drían que permanecer aisladas en muchos sitios separados, y, por 
lo tanto, sin influjo entre sí, por lo menos mientras en un largo 
tiempo no se iba estableciendo wn cambio paulatino. Que esta 
tendencia generalizadora, una vez iniciada, marcha irresistiblemente 
hacia delante es opinión que a causa de su palpable influjo en la 
economía y el derecho penetra actualmente cada vez más en la in- 
vestigación sociológica y es en ella decisiva”. 


1) Esta exigencia de la continuidad de la educación contrasta * 
con la discontinuidad con que se ha realizado hasta nuestros tiem» 
pos. La crítica a este estado de cosas la expresa Pestalozzi 
a su célebre imagen de “los pisos de la educación sin escalera que 
os une”, 


108 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


todo esto, en atención a las funciones sociales diferen- 
ciadas tanto como a la de las personas y de las clases 
sociales que participan. 


$ 37. Las virtudes de la comunidad 


Una comunidad ordenada según los principios ex- 
e estaría estructurada por rasgos éticos equiva- 
entes a las virtudes fundamentales exigidas al indivi- 
duo, y, por tal motivo, daría el seguro fundamento pba- 
ra el más alto desarrollo de las propias virtudes indi- 
viduales de todos los miembros de la comunidad. 

1 - La virtud de la verdad (la veracidad) significa 
para la comunidad, en forma análoga que para el in- 
dividuo, el pleno dominio de la razón en las ordenacio- 
nes sociales y por éstas en la vida total de trabajo en 
la comunidad. Esta virtud solamente se logra por una 
obra educadora lo suficientemente difundida que pene- 
tre la esencia humana hasta en sus bases más sensi- 
bles 1), para que pueda cumplir la exigencia total de 
la vida de la sociedad con el sentido y las fuerzas del 
conocimiento de la verdad. 

2 - La virtud del valor significa en atención a la 
comunidad, de un lado, que el orden jurídico como ex- 
presión de la voluntad de la comunidad se afirme enér- 
gicamente contra toda tendencia contraria a la comu- 
nidad; de otra parte, y en mayor medida, también sig- 
nifica que la misma comunidad aspire con plena ener- 
gía a tal legislación subordinada a las exigencias de la 
moralidad, y a su realización perfecta progresivamente. 
Con ese criterio se estima la conducta del individuo 
hacia la ley de la comunidad dada. Especialmente se 


1) Es decir, una educación que comprenda desde la canaliza- 
ción de los instintos en un sentido digno, valioso. 


B. ETICA CONCRETA 109 


deriva de ahí la exigencia de la colaboración fundamen- 
talmente igual de todos en las funciones esenciales de 
la sociedad bajo el supuesto de una idéntica participa- 
ción de todos en la educación, sobre todo, en la edu- 
cación moral 1). 

3 - La tercera virtud, la del orden armónico de la 
vida impulsiva significa en su aplicación a la comuni- 
dad, la sana organización del trabajo social a través de 
una legislación social y en correspondencia a los prin- 
cibios de una educación también social. También aquí 
es un supuesto esencial la participación regulada igual- 
mente de todos en el trabajo necesario a causa de la 
comunidad 2). 

4 - Y así se sigue de la síntesis de las tres virtu- 
des lo que nosotros llamamos la justicia de la 
comunidad: que esta organización de la vida co- 
munal exigida por la ley moral tanto como posible, 
aproveche a todos los miembros de la comunidad, sin 
excepción y sin preferencia de partido; que, por lo tan- 
to, en las tres funciónes originarias de la vida social a 
cada uno corresponda su parte (suum cuique), 
tan sólo según la capacidad, nunca según una prerro- 
gativa externa de estado o clase social. Esta como 
todas las otras virtudes de la comunidad está ligada a 
la condición general de la educación social 3). 


1) De acuerdo con la exigencia a que se refiere la veracidad 
social (primera parte de este parágrafo). 

2) He aquí la base más firme que puede darse bara fundar 
la obligatoriedad del trabajo para todos; he aquí la exigencra 4 
cien leguas de la escuela liberal - de un trabajo comunal, 
basada en claros principios científicos; ho en motivos materialistas 
o en asuntos de estómago como gran número de aficionados a al- 
guna teoría social definitivamente periclitada, suponea que radica 
la explicación de tal prescripción moral, 


3) La justicia es la idea de la solidaridad llevada al campo 
de la vida moral. Justicia quiere decir conciencia de la dig- 


119 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


$ 38, La organización social de la educación 


En la sucesión gradual del desarrollo de la con- 
ciencia práctica, esto es, de la educación del individuo 
como de la comunidad, se desenvuelve según la natu- 
raleza, ante todo, la vida impulsiva, después es cul- 
tivada la voluntad (como conciencia de la re- 
gla en general), y, al fin, se aspira en forma 
inmediata a la altura de la razón «moral. Según 
esta sucesión gradual se estructura de hecho también la 
organización social de la educación. La primera for- 
ma de la comunidad educativa es la casa o la fami- 
ia, Ella constituye en los primeros grados de la cul- 
tura, al mismo tiempo, el fundamento de toda organi- 
zación del trabajo económico; y así debe tener según 
la idea de Pestalozzi la educación familiar como 
forma originaria de la educación en general a modo de 


nidad de persona extraña, conciencia de que lo que se hace obede- 
ce al valor propio de los semejantes. 

Entendida así la justicia, fácil es comprender que cada uno 
de los miembros de la comunidad, puede realizarla, poco importa 
su función social asignada. Es justo en igual medida el trabajador 
manual, el “hombre de Estado”, el estudiante, el artista, etc., cuan- 
do realizan su faena cotidiana en la inteligencia de que los otros 
miembros de la comunidad y la comunidad misma son merecedo- 
res a semejante esfuerzo. También se comprende, desde este pun- 
to de vista, la íntima relación de la justicia con los otros valores 
éticos. Es justo quien pone su veracidad, su fuerza moral y su 
pureza al servicio de sus semejantes. La justicia significa simul- 
táneamente verdad, energía y dominio de impulsos hacia la comu- 
nidad. Podría decirse que la justicia es, por tal motivo, la virtud 
de la comunidad: la que fija los derechos y deberes de los 
individuos según su función social, sin excepción y sin preferencias 
de partido; función social que debe ser asignada según la capa- 
sidoR de cada uno; nunca a causa de prerrogativas de estado 
social o clase. Pero con esto no se pretende que los mejor 
dotados disfruten de mayores ventajas personales. La división del 
trabajo en la comunidad (política, pedagogía, profesiones manuales, 


B. - ETICA CONCRETA 111 


bunto central, la educación para el trabajo, a la que 
tiene que enlazarse la total formación del intelecto co- 
mo de la voluntad. La idea del Kindergarten 
de Froebel es esencialmente la misma; él trata de 
vincular una estructura más social y mejor planeada 
de la primera educación con su carácter esencialmente 
doméstico (del hogar). Pero se puede pensar la mis- 
ma clase de educación en los lazos familiares. Ahora 
bien, este tipo de educación puede superarse progresiva- 
mente en círculos más amplios. Desde luego aparecen 
las relaciones entre familias y así sucesivamente. 

Muy claramente sirve la educación escolar al des- 
arrollo de la voluntad según el lado formal de la regu- 
lación en general. La esencia de la escuela radica, 
precisamente, en el orden y disciplina del comporta- 
miento total según los lados del intelecto como de la 
voluntad. Por eso ofrece la escuela la más precisa 
analogía con la organización jurídica de la comunidad 
bara la que ella paso a paso educa al hombre; y tam- 
bién por eso se comprende que la escuela aspire en 
forma necesaria a una educación nacional. La educa- 
ción general de una nación según los principios de 
igualdad y comunidad, constituye su fin al que, dé 
hecho, más y más se acerca a causa de las leyes gene- 


arte, cic.) fundada en las aptitudes (vocación) de sus miembros, 
se justifica por la circunstancia de que de este modo prospera el 
destino de la eomunidad., Bajo esta condición, todos con igual 
derecho pueden desplegar armoniosamente ante los más variados fi- 
nes, la veracidad, el “valor” y la pureza hacia sus semejantes. 
Mas estos valores fundamentales que recíprocamente se implican 
(unidad de las virtudes), por su sentido social innegable, tienen en 
su base a la justicia. En la justicia se anclan las llamadas vir- 
tudes cívicas (sus valores éticos derivados), es ella, por decirlo así, 
el pbioriter de todos los valores éticos, la exigencia de una regu- 
lación de derechos y deberes en una comunidad de hombres libres 
sobre el principio de igualdad: la justicia no puede ser 
sino justicia social. 


112 ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


rales del desarrollo social. Pero la plena ciudadanía 
de la educación de cada individuo no puede ofrecerla 
ni la casa ni la escuela, sino solamente un orden de 
vida de la comunidad en la que todos sus lados inciú- 
yendo la del arte, colaboran a un idéntico y último fin: 
el de la comunidad pura en el conocimiento y 
querer del único fin incondicionado (Idea social peda- 
gógica del Estado, compárese el $ 35) 1). A algo seme- 


1) El preciso objeto de estudiar la organización social de la 
educación consiste, en última instancia, en averiguar en qué forma 
es necesario organizar las agencias pedagógicas de la comunicad 
para que respondan del mejor modo a la realización de los valo- 
res éticos, 


Natorp, ante el problema de la educación, por su teoría 
acerca de las funciones básicas de la comunidad asume una. actá- 
tud tan original como incontrovertible. No discute, como grandes 
pedagogos lo han hecho en la historia del pensamiento, si la causa 
de las causas de la vida social radica en la educación; si la edu- 
cación puede considerarse como el primer motor en la vida comu- 
nal. Esta investigación causal es de naturaleza sociológica, o si se 
quiere, cae en la esfera del aspecto empírico de una ciencia de la 
educación. El problema que brilla en este lugar ante el bensa- 
miento de Natorp se contrae a otra tarea; se dirige a descubrir 
el papel que debe jugar la educación en una comunidad que pro- 
gresivamente se acerque a los valores dignos de ser exaltados por 
el hombre, y con ello, a la estructura de las distintas formas de 
comunidad (familia, escuela, Estado, etc.), para que puedan 
realizar tales desiderata, Por este motivo angliza los 
distintos grados de la educación y las instituciones ad hoc que 
en el transcurso de los tiempos se han presentado (la idea del Kin- 
dergarten de Froebel y la educación progresiva de Pestaloz- 
zi, entre otras). : 

Para comprender mejor esta crítica de las ugencias pedagógi- 
cas conviene recordar el concepto riguroso de educación y sus dos 
formas esenciales. 


Es la educación cuando se la analiza en el tejido complejo 
de los fenómenos sociales, un proceso profundamente imitativo en 
virtud del cual se asimilan a la cultura de una sociedad, el 
conglomerado de los individuos. Esencialmente este proceso imita- 


B. - ETICA CONCRETA 113 


jante ha aspirado ya la religión para la totalidad del 
género humano. Pera ella contiene el peligro, con eso, 
de extirbar en sumo grado la más alta comunidad es- 
piritual de las fuerzas impulsivas de la existencia del 
hombre, de la economía y derecho, del libre desarrollo 
de la ciencia, y con ello, de las condiciones esenciales 
de la moralidad humana. Sin embargo, no es necesa- 


tivo es una función vital de la sociedad. Las generaciones jóvenes 
que sustituirán a las adultas en la perenne renovación de los in- 
dividuos que forman la “comunidad, lo alcanzarán cuando y sola- 
mente hayan adquirido en substancia el mismo espíritu de ver, sem- 
tir y actuar en A vila. La educación es, pues, un proceso cuyo 
contenido está dado por la sociedad misma en sus bienes cultura- 
les que se Naman en sociología: arte, religiun, lenguaje, moralidad, 
derecho, ciencia, etc. Con ese derecho ha acuñado Ernst Krieck 
su célebre fórmula: “asimilar un miembro a su cultura: he ahí 
el quidguid propbium de toda educación”. 

Los fenómenos educativos desde estc punto de vista pueden 
fraceionarse en dos grandes grupos: uno, donde se generan espon- 
tánea, inadvertida, irreflexivamente; en la trasmisión de las más 
primarias y elementales costumbres de una sociedad merced al rit- 
mo imitutivo de la sociedad; es la educación espontánea; 
su sitio más propicio para consumarse es aún el ambiente fami- 
liar y la preside para hablar con la terminología de Tarde, a 
lo más, una “imitación extralógica”; los primeros habitos se difun- 
den en las generaciones jóvenes bajo el imperio de esa ley. El otro 
grupo, lo integran aquellos fenómenos educativos que se producen 
conscientemente y, por ende, responden a un fin específico; es la 
educación sistemática que los pedagogos, a fuerza de 
abstracciones felices, la hacen culminar en una técnica; estos fenó- 
menos se engendran especialmente en la escuela. Empero, una y 
otra educación, como nos hace observar el maestro Krieck, obe- 
dece a una misma ley: adaptar al imdividuo a «una comunidad, 
haciéndole partícipe de los bienes culturales, 

La educación no puede realizarse sino en y por la comuni- 
dad. Y bien, esta trasmisión de la cultura o de los bienes de la 
comunidad, ¿cómo se V'eva a efecto? ¿Cuál es su esencia? ¿En qué 
forma o a trovés de qué proceso el educando se incorpora paulati- 
namente a la sociedad en que vive? Pedagogías definitivamente pe- 
riclitadas creen resolver el problema cuando afirman que en el 


z 
e 


114 - ELEMENTOS DE ETICA SOCIAL 


.. río. privar una vida comunal desarrollada sobre puros 
. undamentos humanos la energía del sentimiento de hu- 
.,Manidad y del sentimiento de lo infinito para partici- 
« par con ello, del carácter propio de la religión, y re- 
-.tibir lo que en ella estaba oculto de contenido senti- 


ÍA 
A . 


: fenómeno educativo se dejan distinguir dos momentos, uño ac - 
tivo y otro pasivo, que se suceden en forma hece- 
saria del educador al educando, del maestro al discípulo. Según 

esta idea considerablemente extendida, el discípulo, al representar 
el momento pasivo, juega el papel de un mero recipiente, de una 
tabula rasa, donde el maestro a su discreción y antojo diseña por 
decirlo así, el contenido de lo que trasmite. Muchas fórmulas se 
han acuñado para precisar el pensamiento fundamental de esta 
pedagogía. La que quizá, empero, tenga el derecho a representarla 
sea la que señala el texto latino magister dixit donde sin 
temor de duda se advierte la tendencia dictatorial de la enseñanza. 
Todas las escuelas dogmáticas que la historia reseña han tomado 
como divisa de su tarea aunque no lo declaren, el contenido de 
este concepto escolástico. 

Pero educarse no significa recibir pasivamente una materia, 
un contenido. La voluntad siempre decide en última instancia; en 
esta tarea la voluntad elige, la voluntad opta y por ello, el sujeto 
es activo. El papel del educador no es imponer sino tan sólo 
proponer, Educar significa promover un espíritu hacia la 
consecución de un contenido, o como dice el autor de la Pedagogía 
Social, en el fenómeno educativo se da “una recepción perifériza y 
una elaboración central", Recepción de lo propuesto y elaboración 
de lo elegido. El educador no entrega mi la vivencia de la verdad 
ni la de la belleza; encauza al educando a conquistarlas por un 
acto puro de libertad, libertad que mo hay que'entender en el sen- 
tido escolástico, a modo de una fuerza metafísica; sino como la 
posibilidad humana de elegir un valor de la existencia, como mera 
aptitud de optar entre lo propuesto. 

El. auténtico educar es un educar libre en y por la comu- 
nidad. La pedagogía no puede ser sino pedagogía social. 

La idea social pedagógica de Estado, esto es, una idea del Es- 
tado cuyo fin preferente radique en crear y trasmitir la cultura, só- 
lo prede sustentarse sobre lu base que entrega la filosofía crítica. 
Esta concepción del Estado, “el Estado de cultura” se opone a 
aquella otra idea que no veía en tal organización política (escuela 


B. ETICA CONCRETA 115 


mental humano y puro (La religión dentro de los lí- 
mites de la humanidad, véase adelante el $ 40) 1). 





liberal) sino un vigilante de la conducta externa del individuo, un 
“Estado gendarme”. 


Como en el apéndice de este libro podrá comprobarse, el 
sentimiento religioso es algo esencial al individuo y de un poder in- 
contratabie. Sería inútil pretender abolirlo hor una parte; pero, por 
otra, y esto es lo fundamental, puede canalizarse en un sentido tal, 
que no pretenda degradar las formaciones objetivas de la cultura: 
(ciencia, moralidad, urte) ante una supuesta divinidad, sino dotarlas 
de una energía que las proyecte progresivamente a su tares imf- 
nita, 


1) 
2) 
3) 
3) 


6) 
7) 


8) 
9) 


10) 
11) 
12) 
13) 
14) 


15) 


Cabitulo Tercero 





LITERATURA 





A. - PARA LA ETICA PURA 


De PLATON, véanselos diálogos, Prorúgoras, 
Menón, Gorgias, Las Leyes 

KANT, La fundamentación de la metafísica 
delascostumbres 

EL MISMO, Una conferencia sobre ética 

EL MISMO, Crítica de la razón pura 

FICHTE, El Sistema de la teoría de las cos- 
tumbres 

EL MISMO, El destinodel hombre 

HEGEL, Enciclopedia de las cienciasfilosó- 
ficas 

W. WINDELBANOD, La libertad de la voluntad 
A. BUCHENAU, La teoría del imperativo cate- 
góricodeKant 

B. BAUCH. Etica 

F., LARROTO, Los principiosdela ética social 
L. NELSON, Los fundamentos delaética. 

G. SIMMEL, Introducción a la ciencia moral 
P, NATORP, Conferencias sobre jilosofía 
práctica 

H, COHEN, Etica de la voluntad pura 


B.- PARA LA ETICA CONCRETA 


PLATON, La República 

KANT, Antropología 

FICHTE, Los discursos a la nación alemana 
A. BUCHENAU, La filosofía social de Pesta- 
lozzi 

G. H. RODRIGUEZ, El ideal de justicia y nues- 
troderecho positivo 

P. NATORP, Pedagogía social 

VORLAENDER, La ética y elsocialismo 

E. KRIECK, La filosofía de la educación 

R. STAMMLER, Economía y derecho 

A. GOERLAND, Historia de la pedagogía so- 
cial 

J. COHN, El espiritudela educación 

G. KERSCHENSTEINER, La educación cívica 

EL MISMO, La escuela de trabajo 


Apéndice 


PROBLEMA DE LA ESTETICA Y DE 
LA FILOSOFIA DE LA RELIGION 


8 39. Tarea y principio de la Estética 1) 


4 


Naturaleza y mundo moral, lo que es y lo que 
debe ser: en ello parece quedar comprendido todo lo 
que puede ser objeto de conocimiento humano, y, sin 
embargo, permanece fuera de ambos el arte, que 
no tiene pretenSión de una verdad, ni en el sentido de 
la realidad natural, ni la que deriva de una exigencia 
universal de la voluntad; sino afirma, crea una verdad 
de naturaleza peculiar y construye un mundo propio 
al lado de aquéllos. También esta manera de pe 
ción es algo completamente legal, que con toda liber- 
tad dispone de las leyes de la naturaleza y del mundo 
moral, por consiguiente, también objeto de un conoci- 


1) El nombre “estética” proviene de A. Baumgartenñ 
(1714 -1762). Significa para él la ciencia del conocimiento sensible 
a diferencia del conocimiento intelectual. Objeto de la estética es 
la perfección del conocimiento sensible como tal, en el cual consiste 
la belleza. Sólo después se dotó al vocablo de una acepción en 
consonancia con la significación contemporánea. Este mérito se 
debe sobre todo a Kant, quien por vez primera planteó con to- 
do rigor la temática de esta ciencia filosófica. También Schiller 


120 PROBLEMA DE LA ESTETICA 


miento de índole propia 1). Esta clase propia de co- 
nocimiento, por lo tanto, exige ser concebiba en un in- 
terno enlace con el conocimiento teorético y el práctico, 
enlace que es posible tan sólo por la relación de estas 
distintas clases de conocimiento en la última ley de la 
conciencia. De ahí se deriva el problema de una es- 
tética filosófica que, por lo tanto, no tiene que ver nada 
con la vivencia estética como tal, sino con el funda- 
mento cognoscitivo de la formación artística 2). Esté- 
tica filosófica que, además, tiene que fijar có- 
mo esta clase de conocimiento pone su objeto, cómo se 
comporta con lo teorético y lo práctico, y cómo se con- 
cibe con éstos en una última unidad. Este enlace bus- 
cado entre las dos clases de conocimiento estriba en que 
(según los resultados de las investigaciones estéticas de 
Kant y Schiller), mientras el individuo permane- 
ce siempre en un abismo entre intelecto y voluntad, 
Idea y experiencia, mundo natural y mundo moral, 
el arte, por lo menos, realiza una ideal unifica- 
ción de ambos, colocando el ser como debiendo ser, 
el debiendo ser como siendo. Esto es capaz de reali- 





contribuyó poderosamente a que el término estética se connaturaliza- 
ra en el ambiente profesional. En nuestros días estética vale tanto 
como filosofía del arte, 


1) Los términos: “conocimiento” y “verdad” están tomados 
aquí nuevamente en un sentido demasiado amplio: se refieren a los 
objetos y sus dignidades o valores en general. 


2) Una cosa es el estudio psicológico del arte y otro el estu- 
dio meramente estético-fiiosófico. El primero indaga las causas 
psíquicas del fenómeno artístico. Declara, por ejemplo, entre otras 
cosas, que toda uveacia estética implica una percepción, se produ- 
ce acompañada de placer, es concomitante a determinados he- 
chos fiswlógicos, etc. La consileración estético filosófica, en cambio, 
indaga aquella unidad de relaciones (ley) que determina que una 
obra de arie sea bella. En otras palabras, la psicología del sen- 
timiento estítica estudia la vivencia, la estética, las condiciones ob- 


FILOSOFIA DE LA RELIGION 121 


zarlo el arte, sin duda alguna, solamente por una fic- 
ción 1). Todo arte es en este sentido poesía y no ver- 
dad, y en efecto, ni teorética ni práctica; sin embargo, 
radica en ella esta última y en rigor elevada tarea: la 
de reducir a unidad la legalidad de la formación natu- 
ral de un lado, y la de la moral, de otro, a la que 
ellas aspiran y que es su último y común fin. El sen- 
tido profundo del arte, reposa, por lo tanto, en la an- 
ticibación ideal de lo en sí pensable y exigible; en la 
anticipación de aquella unidad entre ser y deber ser, 





jetivas del arte. Pero al descubrir los principios que dan la pauta 
para diferenciar lo bello de lo feo estima, valora. Esta cir- 
cunstáncia permite declarar que la estética es una disciplina axio- 
lógica. Se podría decir, por lo tanto, que la estética busca el fun- 
damento axiológico de la creación artistica. 


1) Para comprender cori facilidad la esencia del arte hay que 
pensar previamente lo que cs la cultura en general. La cultura 
es, ante todo, el resultado de la actividad de la conciencia. La 
ciencia, las instituciones económicas, el derecho, etc. como forma- 
ciones culturales no son sino elaboraciones del hombre en convi- 
vencio. Ahora bien, los productos culturales se distinguen entre 
si, por una parte, según el trabajo que despliega la conciencia. 
Así como la moralidad es el producto de una conciencia volitiva 
y la ciencia el resultado de una conciencia cognoscitiva, el arte lo 
es de otra actitud humana llamada fantasia. 


A menudo la conciencia imagina objetos no presentes, tal 
vez que nunca ha visto ni oído, o bien, supone que determinado 
objeto, por ejemplo, los ojos de una «mujer representan por sus 
cualidades momentáneas, quizás la pasión de odio. Quién no ha 
escucharño alguna vez que un surtidor de una fuente deja escapar 
hilos de plata cuando en realidad se trata de un desplazamiento 
de agua más o menos incolora. Este comportamiento de la com- 
ciencia ante los más variados objetos es la fantasia. Todo fan- 
tasear implica, por lo tanto, una ficción; cuando se advierte que los 
ojos de aquella mujer representan el oJdio, en rigor, se les toma c0- 
mo si (ficción) fuesen semejante pasión. Cube preguntar en re- 
lación con esto, cundo un fantasear comluce a la “belleza, pues 
es evidente que tocosloshombres fantasean sin que 


122 | PROBLEMA DE LA ESTETICA 


naturaleza y moralidad, no alcanzada aún en la reali- 
dad embpirica, pero alcanzable. Así de este modo 
es capaz la conciencia estética de penetrar los 
territorios del intelecto y de la voluntad en sus domi- 
nios totales y apropiárselos. En cada vivencia de la 
verdad y de lo bueno puede el espíritu ingénuo, que 


todos- de contínuo se eleven a este valor fundamental de la esté- 
tica, 

Un elemento fundamental de la belleza reconocido, sin duda 
alguna, por todos los cultivadores de esto rama de la filosofía, es 
la expresión. Toda obra de arte bella expresa necesariamente 
algo. Pero los medios de que se sirue para ello son la forma, la 
imagen, la figura, en suma, algo concreto e imdsvidual. Especial- 
mente el producto cultural llamado ciencia, indudablemente, 
dispone de medios para expresar. El concepto realiza esta fun- 
ción. Cierto, a través de los ¿oncepbtos, (de las significaciones de 
las “palabras), se expresan las cosas más simples como las más 
complicadas. Todas las ciencias se sirven de ellos para poes 
sus Objetos. Piénsese, por ejemplo, en la psicología que define lo 
que es la percepción, la imagen, el sentimiento del odio, del amor, 
etc., aprovechando las significaciones generales de las palabras. 

Pues bien, la cultura también dispone de otro medio para 
expresar los obietos más triviales como los más profundos de la 
existencia. La obra de arte bella cumple esa función pero ex 
presa sin utilizar el concepto, sin emplear el razonamiento discur- 
sivo. 

El artista genial siempre emplea un objeto concreto que mer- 
ced a su fantasia creadora le hace decir todo el mundo de 
ideas que el intelecto es capaz de pensar y todo el universo de exi- 
gencias que la voluntad es susceptible de dignificar. 

Miguel Angel, v. gr., expresó en forma inimitable lo que es 
la piedad; pero para ello, nó se sirve de una serie de conceptos 
como el moralista, sino lo comunica a través de una escultura vi- 
viente y concreta. Shakespeare, para no citar sino verdaderos ge- 
nios, nos trasmite, nos hace vivir el sentimiento de los celos en 
su célebre personaje Otelo ; pero tampoco procede como podría 
hacerlo el psicólogo con una definición real de este sentimiento. 
¿Queréis experimentar lo que es la desesperacion a través de una 

gura concreta?, recurrir a la obra maestra de Signorelli llamada 
de los Condenados. 


FILOSOFIA DE LA RELIGION 123 


no percibe todavía el conflicto, contemplar lo bello (be- 
lleza de la naturaleza, belleza moral) 1). 

Cuando surge el conflicto de ambos mundos, se 
pierde fácilmente la sensibilidad estética, y con ello, se 
impide también la fuerza de la propia y libre forma- 
ción de lo bello, que en sí, no es separable del senti- 
miento estético, ya que está en ella la prueba más se- 
gura. Tan sólo en una altura educativa moral e in- 
telectual, donde el conflicto es* superado internamente, 
según la Idea, puede la formación estética fortalecer- 
se de nuevo y realizar entonces su punto culminan- 
te 2). 


S 40. La religión en su rela- 
ción con la ciencia, la moralidad y el arte 3) 


En comparación con las tres manerás fundamen- 


1) El hombre que aun no percibe son claridad el mundo del 
ser y el mundo del deber ser, tampoco puede distinguir el conflicto 
entre ambos. Cuántas cosas hay que son, que existen en la réa- 
lidad, tal vez, vicios, tragedias, etc., y sin embargo, que no deben 
ser. Esta falta de experiencia para distinguir ambos mundos es 
propia del hombre ingenuo; y ocasiona que semejante individuo las 
considere iguales y goce aunque en un grado no muy elevado es- 
téticamente. 

2) El problema fundamental de la Estética radica en carac- 
terizar lo que sea la belleza y su contrapolo, la fealdad (la pola- 
ridad bello-feo). En relación con esto, además, indaga lo que sean 
otros valores artísticos (su esencia) y sus respectivos contravalores. 
Estos últimos son en rigor, especigs evidentes de belleza y respecti- 
vamente de fealdad. De este modo la estética filosófica habrá de 
elucidar, entre otros valores: | 

a) lo sublime 
b) lo trágico 
c) lo gracioso 
d) lo cómico, etc. 


3) Es opinión indiscutida que la filosofía de la reli- 


124 PROBLEMA DE LA ESTETICA 


tales de formación objetiva, ciencia, moralidad y arte, 
no significa la religión una cuarta y propic manera de 
formación y, con ello, de conocimiento; ella hace más 
bien uso de las otras tres en tanto aspira, al mismo 
tiempo, a suberarlas y someterlas. Por tal motivo, en- 
tra la religión en un conflicto constante y enérgico con 
ellas; conflicto que amenaza romper de nuevo la unidad 


gión se ha desarrollado como disciplina filosófica independien- 
te hasta la época moderna. Cierto que desde la antigúedad te- 
mas de semejante disciplina se habían tratado con holgada ampli- 
tud, especialmente, en la rama de lo filosofía tradicional intitula- 
da metafísica: pero una reflexión comprensiva y de rigor teo- 
rítico mo se había emprendido hasta aquella época. La emanci- 
pación de la filosofía de la teología, el progreso evidente de la his- 
toria de la religión y, sobre todo, la nueva orientación de la filoso- 
fía impresa por Kant, fueron las circunstancias decisivas para 
el nacimiento y formación de esta ciencia filosófica. Kant mismo, 
por lo demás, es considerado por los historiólogos de la filosofía 
el primer pensador que como en la filosofía del arte precisó la 
problemática rigurosa de la nueva ciencia. 

Filosofía de la religión en sentido metodológico es aquella 
parte de la lógica que indaga los fundamentos metódicos y los 
principios de toda ciencia de la religión; como disciplina axiológica 
(autónoma) y tal como aquí es concebida, es aquella rama de la 
filosofía que estudia el sentido y contenido de verdad de la religión. 
Desde este punto de vista investiga la esencia y vulor de la activi- 
dad religiosa, así como su significado para la vida del espíritu, de 
la cultura y de la concepción del mundo; es una reflexión filosófica 
del sentido e investigación crítica acerca de la pretensión de verdad 
y valor de los conceptos religiosos a saber, Dios, creación, eterni- 
dad, creencia, ei, La filosofía de la religión «dle base crítica se 
apoya en los hechos históricos de la religión (el factum de la reli- 
gión). Sus ciencias ouxiliares son: la historia de la religión, la 
ciencia comparada de las religiones, la sociología, ect. 

La filosofis de la religión se distingue de la psicología del 
sentimiento religioso, en tanto esta última indaga la relación cau- 
sal de los fenómenos con tal sentimiento mientras que aquélla, po- 
lariza su investigación a la axiología del hecho religioso. La po- 
laridad axiológica santo-profano constituye su objeto funda- 
mental de estudio. 


FILOSOFIA DE LA RELIGION 123 


de la conciencia humana 1). El primer supuesto para 
la solución de este conflicto es la circunstancia de que la 
religión no baja a la humanidad desde curas tal vez 
de ultramundos, sino que nace de la propia 
conciencia del hombre como en las otras tres direccio- 
nes fundamentales de la cultura humana. Pero la re- 
ligión no representa una dirección fundamental de la 
objetivación como aquéllas, sino tiene su fuente en la 
subjetividad pura del sentimiento 2). En éste recono- 
cemos la protoforma universal de la conciencia que es- 
tá a la base de aquella formación determinada de ob- 
jetos. La religión significa la última intimidad de la 
vida espiritual, mientras conocimiento, voluntad y fan- 


1) Ya la oposición entre mundo moral y naturaleza, ideal 
y realidad, ser y deber ser, parecía provocar la ruptura de 
la unidad de la conciencia. El conflicto fue superado al demos- 
trarse que en última instancia una misma ley preside ambos 
mundos, a saber, la ley de la Idea, de lo incondicionado. El arte 
también en su propia legalidad aspira a conciivar el conflicto; pero 
a través de una ficción. Con todo, constituye un territorio inde- 
pendiente de la cultura que, a su vez, tiene a modo de estrella 
polar de su desarrollo, la Idea de lo absoluto. 

La actitud religiosa con su pretensión a degradar to- 
das las actividades humanas ante una supuesta divinidad, ha pro- 
vocado también una ruptura de la conciencia. Sin embargo, el 
equilibrio de la creación humana como a continuación lo desarrolla 
el autor, puede restablecerse dentro de una conciencia crítica del 
fenómeno religioso. 


2) Es el fenómeno religioso, cuando se le analiza en el marco 
total de la conciencia, un sentimiento de absoluta sumisión del in- 
dividuo que lo vive ante una supuesta divinidad. Este sentimien- 
to, además, va acompañado de continuo de algo maravilloso, so- 
brenatural, trascendente. Característico también de todo hecho de 
reitgión es que el individuo en que se realiza nunca pierde su per- 
sonalidad frente al poder absolutv con quien cree estar en contacto; 
ya en esto se distingue, precisamente, del fenómeno místico, dónde, 
de acuerdo con la descripción que formulan los pocos individuos 
que declaran haberlo vivido, la personalilai se disuelve en aquella 


126 | PROBLEMA DE LA ESTETICA 


tasía artística, son otras tartas maneras de externar y 
expresar en forma palpable lo que vive en nuestro in- 
terior. Pero a causa de su carácter de subjetiva ori- 
ginalidad, inmediatez y universalidad, acompaña tam- 
bién el sentimiento a todas aquellas formaciones hasta 
sus más altos desarrollos. Trata en ellas de imprimir- 
se, sin embargo de superarlas; mas, no puede 
expresarse en ellas por su contenido infinito. Así se ori- 
gina una oposición y conflicto entre las claras forma- 
ciones de la conciencia, en arte, moralidad y ciencia y 
aquella informe profundidad del alma que radica a la 
base de todas éstas, pero que no puede manifestarse 
en ninguno de sus grados. La inclinación hacia lo tras- 
cenderite que tiene profundas raíces en la religión, se ex- 
blica, al fin, por esta pretensión universal del informe 
sentimiento infmito, a causa de lo cual, no puede so- 
meterse en los límites y normas precisos de nuestro hu- 
mano y finito conocer, querer y fantasear artisticamen- 
te, sino que quisiera trabar contacto en íntima inme- 
diatez con lo infinito, con lo Ssupra-humano (lo 
divino). Si, en cambio, la pretensión de lo trascen- 
dente se supbrimiese, le quedaría al sentimiento una 
poderosa significación en la educación humana, ya que 
vivifica aquellas especies de formación (ciencia, arte, 
moralidad), con intima e idéntica profundidad, las pe- 
netra con su energía e inmediatez, pone, por tal moti- 
vo, las distintas provincias de la educación humana ba- 
jo sí en intima relación, y de este modo conserva vi- 


fuerza cósmica, origen de los orígenes, Dios, consumando, de este 
modo lo que desde antiguo se llama la unio mistica. El 
fenómeno religioso, por decirlo así, es más humano: es una suerte 
de relaciones recíprocas entre el hombre que por su insignificancia 
y mezquinidad puede llamarse lo finito, frente a Dios que, 
bor su perfección en todos los órdenes, los filósofos de la religión 
denominan lo infinito. Cierto que la representación que se 
hace de la divinidad no puede ser otra que la expresión objetiva- 


FILOSOFIA DE LA RELIGION 127 


talmente la unidad indivisible de la esencia humana, 
Especialmente tal sentimiento aproxima al hombre a la 
infmita exigencia de la ley moral en su externa e in- 
terna situación y vivifica, por ello, la seguridad para 
el cumplimiento de la idea moral, para la fuerza in- 
vencible de lo bueno en el mundo y fuera del mundo, 
en el corazón del hombre y fuera de él. De este mo- 
do, se conserva todo el auténtico contenido sentimental 
de la fuerza moral oculto en la religión y que hasta 
hoy fue vivificante, especialmente por ella, en la hu- 
manidad aunque la trascendencia del dogma se haya 
abandonado y la representación religiosa, de un lado, 
se haya clarificado en la Idea pura; o del otro, se 
le haya rebajado a símbolo artístico 1); auténtico con- 


dora del arte, la moralidad, la ciencia. De estos medios se han 
servido todas las religiones históricamente dadas, ya se trate de 
Ormuz o Wotan, del Brahma o el Dios cristiano, ete. 


1) Mas ¿la autoconciencia de la pequeñez y finitud del hom. 
bre será imprescindible pensarla en relación con una fuerza tras- 
cendente? ¿Ese- sentimiento de dependencia del individuo frente a lo 
infinito no podrá arraigar en algo que científicamente no implique 
contradicción como la realidad no fenoménica de que habla el me- 
tafísico y el dogmático? En verdad, el hombre no necesita recurrir 
a ultramundos, a causas metacósmicas pará ponerse en contacto 
con lo infinito. La tarea imacabable de la cultura humana le ofre- 
ce esa idea. Quien seriamente medite sobre el destino de la histo- 
ria, advertirá en ello que palpita la idea de lo absoluto. Nunca 
podrá agotar el hombre las formas bellas, los ideales morales, las 
verdades científicas. La realización de la cultura, pues, como ta- 
rea inacabable encierra la ¡dea de lo infinito; y todo hombre bien 
dotado que frente a ella experimente un sentimiento de dependencia 
que lo haza descubrir el prototipo de lo perfecto, habré escalado 
los eldorados de la religión; de una religión, por cierto, heróica, 
dentro de los límites de la mera humanidad. Sólo de este modo, 
Dios, como realización de la cultura, puede concebirse como lo ab- 
solutamente bello, lo absolutamente sabio, lo abs lutamente 
bueno. La idea de Dios como realización de la cultura, como 
algo que debe realizar el hombre en este mundo, contrasta enérgi- 


128 PROBLEMA DE LA ESTETICA 


tenido sentimental, que tan sólo puede conservarse si 
la propia religión permanece encerrada dentro de los lí- 
mites de la humanidad y no pretende ya superarlos. 


camente con aquel concepto tradicioíal de divinidad, donde se le 
desplaza a un ultramundo. Lo primero podría llamarse la idea 
inmanente de Dios, ya que se supone que habrá de reali: 
zarse en y por la cultura humana. Lo segundo, la idea tras- 
cendente de la divinidad ya que se declara que existe más 
allá de la experiencia conocida de los hechos, aunque tal vez como 
primer mótor. 


Apéndice 





LITERATURA 





A.-PARA LA TAREA Y 
PRINCIPIOS DE LA ESTETICA 


1) KANT, Crítica del juicio 

2) SCHILLER, La educación estética del hombre 

3) SCHLEGEL, Conferencias sobre una teoría fi- 
losófica del arte 

4) C. H. WEISSE, Sistema de Estética 

5) HEGEL. Conferencias sobre Estética 

6) EL MISMO, Enciclopedia de las ciencias filo- 
sóficas 

7) K. ROSENKRANZ, Estética de lo feo 

8) SCHOPENHAUER, El mundo como voluntad y 
como representación 

9) SCHLEIERMACHER, (Conferencias sobre Esté- 
tica 

10) J. COHN, Estética general 

11) EL MISMO, La filosofía del presente en auto- 
exposiciones (tercera parte) 


12) 
13) 


14) 
15) 
16) 


B. CRISTIANSEN, Filosofía del arte 

W. WINDELBAND, Preludios (la parte correspon- 
diente) 

F. MEDICUS, Elementos de Estética 

H. GLOCKNER, Estética 

H. COHEN, Estética del sentimiento puro 


B. - PARA LA RELIGION EN SU RELACION 


CON LA CIENCIA, LA MORALIDAD Y EL ARTE 


KANT, La religión dentro de los límites de la 
bura razón 

SCHLEIERMACHER, La Religión 

EL MISMO, Monólogos 

HEGEL, Conferencias sobre la filosofía de la 
Religión 

EL MISMO, Enciclopedia delasciencias filo- 
sóficas (la parte correspondiente) 

W. WINDELBAND, Lo santo 

G. MEHLIS, Introducción a un sistema de la 
filosofía de la religión 

J. COHN, Religión y valores culturales 

E. TROELTSCH, Teoría de la creencia 

A. GOERLAND, La filosofía de la Religión co- 
mo ciencia en el espíritu sistemático del 
idealismo crítico 


B. KERN, El deveniry laesencia de la reli- 
gión 

E, CASSIRER, La filosofía de las formas sim- 
búlicas, tomo II] 

H. COHEN, El concepto de la religión en el 
sistema dela filosofía 

P. NATORP, La religión dentro de los límites 
de la humanidad 

R. OTTO, Lo santo. Lo irracionalen la idea 
de lo divino ysurelaciónconlo racional 


Capítulo Cuarto 


ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


S 41. El objeto de la psico!logía 1) 


El interés propio de psicología está en opo- 
sición al del conocimiento que objetiva en cualquiera 





1) Habitualmente se entiende por psicologia (de pbsyche, 
alma, y logia, logos, tratado), la ciencia que describe y explica 
los fenómenos psíquicos. Originariamente significó psicología, cien- 
cia del alma; su fundador fue Aristóteles. El nombre pro- 
viene de Melanchthon, pero fue Wolff quien lo introdujo 
en el léxico filosófico. Como ciencia tradicional la psicologia era 
una parte de la metafísica; dommuba la opinión de que se podían 
educir los principios de la vida psíquica partiendo del concepto 
de alma a modo de una substancia simple e indestructible y, por 
tal motivo, inmortal. Esta psicología metafísica o racional fue 
combatida con éxito lisonjeró bor Locke, quien fundó la psicología 
empírica. Esta nueva ciencia había de partir de los hechos de ex- 
periencia para buscur sus probias leyes, y nuncu de la existencia 
indemostráble de pa substancias simples. 

En nuestros días seis direcciones fundamentales se advierten 
en el ambiente profesional: 

1-La psicología asociacionista, cuyos fundadores 
son: Hartley y Hume; esta corriente trata de referir todos 
los fenómenos psíquicus a leyes de la asociación (véase más ade- 
lante el significado de estas leyes), 

2+La psicología de las facultades que ya fue re- 





134 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


de sus formas 1), en la pura subjetividad de la vicen- 
cia 0 en el hecho de conciencia puramente como tal. 
En éste se dejan distinguir generalmente tres momen- 
tos que realmente son po imp. pero que no obs- 
tante, por abstracción, se les puede escindir: el yo, 
el contenido y la relación entre ambos (ser conscio) 2). 
La conciencia sólo puede ser pensada como relación 
entre dos términos; lo confirma el hecho: algo me es 
conciente. El yo no designa aquí una substancia sino 
es tan sólo la expresión de aquella unidad de la rela- 
ción por la que lo múltiple del contenido de una con- 
ciencia forma precisamente una conciencia. Por tal 
motivo, no puede predicarse del yo, en efecto, nada 
que no estuviera representado por el contenido y las re- 
laciones del contenido. Tampoco hay que hablar de ac- 


—— 





presentada por Aristóteles y que parte en los tiempos mo- 
demos de Wolff y Tetens; describe los fenómenos psiquicos 
y los ordena según las tres facultades: conocer, sentir y querer. 

3 -La psicología aperceptiva fundada por Wundt 
y que se distingue de las otras corrientes en que para definir deter- 
minados fenómenos psíquicos aplica el concepto de apercepción. 

4 - La psicología según el método crítico cuyas prestgn- 
cias frente a las otras corrientes aparecen en este resumen. 

5-La psicologiadela “estructura” emparentada 
íntimamente con la corriente crítica y a cuyos conceptos básicos 
se hará mención en su oportunidad. 

6-La psicología del inconciente de diversas va- 
riantes y enlazada más o menos íntimamente con la psicología de 
la estructura, con la psicología social, con la corriente biológica, 
etc. (véanse más adelante los métodos psicológicos). Los últimos 
pensadores que han logrado popularizarla en extremo son entre 
otros, Freud (pansexualismo: - La causa del! hecho psíquico 
radica en fenómenos inconcieñtes referidos al sexo), Y o u n g (menos 
unilateral que el anterior), etc. 


1) Estas formas de objetivación o formaciones culturales son: 
la ciencia, arte, la moralidad, etc. 


2) La expresión “ser conscio” o concienciabilidad como 
yo propongo, es la traducción del vocablo alemán Bewusstheit. 


OBJETO DE LA PSICOLOGIA 135 


tos de la conciencia a diferencia del contenido. No son 
dos hechos de la conciencia, el ser de un contenido 
(por ejemplo, de un tono) y el de la conciencia de es- 
te contenido (el oír); sino el contenido existe como con- 
tenido de la conciencia, es decir, tiene lugar uma con- 
ciencia de él; este “tener lugar” de la conciencia no es 
otro hecho además. Según eso hay que expresar toda 
diferencia de la conciencia como diferencia del conteni- 
do y de sus relaciones, no además como diferencia del 
acto o de la manera de ser comscio. El contenido de 
la conciencia solamente constituye el objeto de la psi- 
cología o la apariencia inmediata en su puro ser sub- 
jetivo siempre para un yo. Y en rigor, se extiende la 
tarea de la psicología esencialmente al contenido, en 
lo que respecta a su múltiple enlace. Pues en la vi- 
vencia inmediata ningún contenido es aislado completa- 
mente de otro; a la conciencia como tal es esencial la 
complexión, el contenido individual aislado es tan sólo 
resultado de una abstracción que hay que considerar re- 
gresivamente para reconstruir mentalmente el estado 
originario de la conciencia. Tampoco hay que hablar 
en última instancia de apariencias temporales en la 
conciencia 1). Originariamente es dado el tiempo en 
la conciencia mo la conciencia en el tiempo 2). Sin 
embargo, está en la base la relación temporal a toda 
otra clase de relaciones. Y en este sentido, se puede 
hablar de sucesivas apariencias de la conciencia sin in- 


1) La conciencia no es algo que se presente frente o con in- 
dependencia de sus contenidos, percepcicnes, recuerdos, en suma, 
fenómenos. Más bien estos contenidos son los que determinan la 
conciencia en cada caso. 


2) El tiempo es un elemento de la conciencia (del darse cuen- 
ta), sin tiempo no hay conciencia. De ahí que sea absurdo decir 
que la conciencia se da en el tiempo. No hay todo sim partes. 
La conciencia representa aquí el todo, el tiempo una de sus par- 
tes; pero el todo no se da en una de sus partes. 


136 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


terrupción sino se Olvida que se trata de enlaces que a 
su vez se incorboran a otro más amblio, a saber, la 
cadena total de las vivencias 1). 


S 42. El método de la psicología 


Si constituye el objeto propio de la psicología la sub- 
jetividad puramente como tal, su método debe ser di- 
ferente de todo otro proceder de la ciencia objetiva 2). 
El proceder de esta última: exponer loque abarece en 
unidades objetivas bajo las leyes y por ello precisamen- 
te formar constructivamente el objeto que aparece alli, 
es en sí sencillamente unitario; dentro de ella no hay 
ningún lugar para una ciencia de la subjetividad. 
Si se busca en la psicología la explicación legal de los 
fenómenos de la conciencia, entonces hay que investigar 
ésta, más bien, exclusivamente en el lado objetivo, es 
decir, en la ciencia natural (en tanto se trata de lo 
teorético). En verdad, se distinguen reiteradamente co- 
mo dos series separadas de fenómenos: los fenómenos 
físicos y los psíquicos. Pero una serie doble de fenó- 
menos no es dada en general. Todo fenómeno es siem- 
pre de una sola clase así como de otro lado la objeti- 
vidad a la que hay que reducir aquél por el conoci- 
miento objetivantz, es solamente una según su con- 


1) Esto es, el tiempo siendo el fundamental elemento de re- 
lación, no es el único. 


2) Todas las ciencias, en efecto, quieren explicar las leyes 
especificas de los distintos objetos; la psicología, en cambio, inda- 
ga las relaciones de estos objetos con el yo. Su fin cognoscitivo, 
pues, radica en la mera relación de los contenidos de 
conciencia con el sujeto donde aparecen. Esta relación, por lo de- 
más, es variada. Unas veces se llama sensación, otras, percepción, 
voluntad, sentimiento, etc. Á su vez estas maneras de relación 
pueden sublividirse. Una descripción y explicación minuciosa de 
ellas constituye el objeto de la psicología. 


METODO DE LA PSICOLOGIA 137 





cebto total. Tan sólo así hay que representar clara- 
mente la oposición de lo psíquico y lo físico. No hay 
apariencias que no pertenezcan a la conciencia mi que 
no sean apariencias del objeto. Tampoco se puede 
hablar con derecho de que la apariencia haya de ser 
considerada como apariencia del objeto unas veces, y 
Otras, como apariencia de la conciencia; sino se trata 
en cada relación por su contenido y por su número de 
la misma apariencia, que hay que considerar según dos 
aspectos: en su relación con el objeto en la ciencia que 
objetiva, y en su relación con el yo, en la psicología. 
Por lo tanto, no hay psicología explicativa que no fuere 
ya ciencia natural o estuviere destinada a serlo. Pero 
el interés de la psicología en nuestro sentido, es Opues- 
to al conocimiento que objetiva. Brevemente señalado: 
referir toda objetividad conocida a la subjetividad in- 
mediata del aparecer. Pero esta operación exige, sim 
embargo, un proceder especial, porque, por ningún mo- 
tivo, lo inmediato de la conciencia es comocido en for- 
ma inmediata. Pues todo conocimiento del aparecer es 
según su naturaleza objetivante; es una nueva clase de 
la reflexión la que se dirige a la subjetividad como tal. 
Hasta podrá parecer esta tarea totalmente insoluble 
porque de hecho es imposible conocer sin objetivar. 
Pero por lo menos es posible una referencia regresiva 
de las objetivaciones realizadas a lo que, de antemano, 
debe ser pensado como último fundamento subjetivo. 
Esta reconstrucción de lo inmediato debe apoyarse en 
la construcción previa del objeto y existe fundamental- 
mente en el regreso puro del camino del conocimiento 
objetivante. De modo que estas dos tareas: cons- 
trucción del objeto y reconstrucción de lo 
subjetivo se corresponden exactamente; pero 
según su dirección son opuestas. La oposición le lo ob- 
jetivo y subjetivo es de hecho solamente la oposición de 
estas dos direcciones del camino del conocimiento. Un 


138 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


contenido totalmente nuevo no puede explotar la psico- 
logía ciertamente. Pero, sim embargo, es nueva la re- 
construcción general de los enlaces que fue preciso que 
no considerase el conocimiento objetivante. Pues toda 
objetivación reposa en un abstraer, en uma persecución 
de direcciones particulares de la conciencia, en obtener 
determinadas unidades que solamente, por tal motivo, 
como objetos, se encuentran frente a lo subjetivo de la 
conciencia inmediata. Por lo tanto, tan sólo en la re- 
flexión de ambas direcciones fundamentales del conocer 
y en la comprensión de sus relacionos recíprocas, se 
termina el problema del conocimiento, y llega a ser su 
unidad, entonces, algo perfectamente completo 1). 


S 43. La sensación 


El concepto psicológico de la semsación como últi- 
mo elemento para todos los enlaces en la conciencia, re- 
cibe su determinación precisa por una retrogradación 


1) La distinción entre psicología y filosofia ha sido expresada 
por H. Cohen (La teoría de la experiencia de Kant) en 
forma tan clara como rigurosa. Mientras la psicología, dice el 
fundador de la escuela de Marburgo, indaga quién conoce (la 
relación del fenómeno con el yo), la filosofía, por cierto previamen- 
te, se limita a descubrir las leyes del cómo se conoce. 

En relación con esta diferencia hay que vincular el método 
de la psicología. 

Cuatro son los métodos generales que se han aplicado en 
la ciencia que nos ocupa con más o menos modalidades. El siguien- 
te esquema indica las principales direcciones: 

l Deductivo. La deducción según se advirtió ya, como 

] único método de investigación pbsi- 
cológica, ha sido aplicado por la filosofía 
oficial de la iglesia (escolástica). 

1 Inductivo. Desde Locke se ha difundido extraordinaria- 
mente en la llamada psicología empírica. Sus 
modalidades más importantes: 

a) La psicología introspectiva que ddmite que tan 


LA SENSACION 139 


a los enlaces fundamentales para los que la sensación 
representa el elemento. Según el resultado de la 
crítica del conocimiento (compárense los $$ 10 y 19) 
expresa la sensación como último fundamento material 
del conocimiento de a en sí, solamente lo in- 
determinado, tan sólo la x por determinar; pero positi- 
vamente, lo determinable o la posibilidad dada de las 
determinaciones que realiza el conocimiento objetivo se- 
gún las leyes de la unidad sintética. La función de la 
unidad sintética es originariamente duple a saber, cuan- 
titativa y cualitativa ($8 12, 13 y 20). En el primer 
aspecto hay que definir la semsación como lo particu- 
lar por excelencia, en el último, como lo idéntico o cua- 
litativamente uno, lo simple en la conciencia. Pero 
como último elemento hay que pensar la sensación ne- 
cesariamente como unidad de una pluralidad, es decir, 
dotada de la posibilidad del enlace. Este encierra tam- 
bién la posibilidad de la diferenciación como la reu- 
nión de lo que se tiene diferenciado. Sobre el primer 
momento se funda la forma de enlace en la sucesión 
o en el tiempo; sobre el segundo momento, la relación 
de coexistencia o en el espacio. Por lo tanto, designa 
la sensación, en sentido cuantitativo como lo parti- 


sólo por una auto-observación pueden imvestigarse funda- 
mentalmente los fenómenos psiquicos y sus resbectivos ele- 
mentos. 

bla psicología experimental que sostiene que 
la exploración de los fenómenos es preciso practicarla pro: 
duciendo a discreción los propios fenómenos y las varia- 
ciones bertinentes. Esta exploración puede llevarse a cabo 
o por medio de aparatos (psicología de aparatos) o a tra. 
vés de interrogatorios (psicología de la interrogación). 

c) la psicología fisiológica que limita su investi- 
gación a un análisis de los fenómenos psíquicos en su re- 
lación con los propios fenómenos fisiológicos preferente- 
mente. 

d) psicología de los pueblos o psicología so- 


140 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


cular por excelencia, al mismo tiempo, el elemento del 
tiempo y del espacio, o lo indivisible en el punto espa- 
cio - temporal, lo dererminable y por determinar en el 


2» 


“aquí” y “ahora” 1). Hay que pensar también la sensa- 
ción en ininterrumpida relación en el sentido de la cua- 
lidad, a saber, como lo último idéntico, por lo tanto, 
diferenciado de otra cosa, y en relación con él, y en 
verdad, a causa de las leyes de la síntesis cuantitativa 


cial que pretende derivar la naturaleza psiquica del in- 
dividuo del influjo que sobre él ejercen las formuciones hu- 
manas de la comunidad: lengua, arte, religión, etc. 

e) psicología biológica que pretende explicar el origen 
y desarrollo de los fenómenos psíquicos en las leyes genera- 
les de la vida. Sus representantes han trabajado enérgica- 
mente en la llamada psicología animal. 


HT. Lafenomenología. - Existen gran número de pensado: 
res que Opinan que un nuevo méto- 
do en friosofía, el fenomenológico. es 
el único apropiado para manipular. 
el material psicológico. La forma * 
imtrospectiva (auto-observación) es 
seguida por sus representantes. 
Compárese sobre el método feno- 
menológico, Th. Celms, El 
idealismo fenomenológico de Hus- 
serl. También el propio libro del 
fundador Ze. la fenomenología, E. 
Husserl, Meditaciones cartesia- 
nas. 

IV, El métodocritico que aplica el autor de esta proper 
déutica filosófica. 


1) Se ha llegado en estas últimas palabras a una definición 
dialéctica de la sensación ya que se le ha caracterizado en función 
del tiempo y del espacio. También se definen las sensaciones co- 
mo los últimos elementos en que puelen descomponerse las percep- 
ciones que d su vez son los representaciones más o menos comple- 
tas que se tiznen de los cbjetos bresentes. En cambio, se procede 
con evidente equívoco, cuando se define la sensación tomando en 
cuenta hecnos fisioiógicos. Cierto que existe una concomitancia 


LA SENSACION 141 


La determinación de la sensación en su originaria 
esencia, a saber, en lo que respecta a su contenido, la 
da, por lo tanto, la referencia cualitativa, pues ya no 
designa tan sólo el lugar espacio-temporal sino el qué, 
el contenido que se sitúa en ese lugar 1). Esta determi- 
nación es la primaria, pe la sensación tan sólo pue- 
de ser designada como el lugar espacio-temporal porque 
en tiempo y espacio se sitúa un contenido, algo real, 
o mejor dicho, uma x por realizar. Hay que pensar 
lo real, según esta derivación, ciertamente como el pun- 
to espacio-temporal pero en ininterrumpida relación con 
otros puntos, por lo tanto, originariamente en unidad 
intensiva no extensiva 2). Pero en tanto es preciso 
pensar esta relación en el tiempo de acuerdo con su 
primer carácter, resulta como correlato objetivo de la 
sensación la permanente (continua) variación; lo mis- 
mo vale si la referimos al espacio, al movimiento, y en 
verdad, en su origen infinitesimal 3). 





entre la sensación y la excitación fisiológica; pero esto último no es 
propiamente psíquico, aunque sin duda, el psicólogo debe estudiarlo 
por sus relaciones con lo psíquico. 


1) Puede verse con claridad que la posición (afirmación) de lo 
idéntico supone necesariamente lo diverso, y por lo tanto, está en 
relación con ello. 


2) Esto es, la posibilidad de pensar algo como dado en un 
tiempo y en un lugar, supone una cualidad frente a otras (la 
continuidad de que habla el parágrafo 20). 


3) La mayor parte de los tratadistas caracterizan las semsa- 
ciones por su cualidad e intensidad. Las notas de duración y 
claridad, además, que otros jes admiten, no tienen ?azón 
de ser. En este último carácter se involucra la intensidad (grado): 
respecto a la duración hay que advertir que definida la sensación co- 
mo el contenido del punto espacio-temporal se alude a un lHmite 
de duración. Por este motivo las sensaciones no pueden desarro- 
llarse en más o menos tiempo. La mayor o menor temporalidad 
se refiere a la representación (véase más adelante el parágrafo 46). 

La cualidad de la sensación es su materia, esto es, el elemento 


142 ¡ | ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


$ 44. La tendencia. 


La sensación, tal como fue definida en el pará- 
grafo 43, designa exclusivamente el elemento de la con- 
ciencia teorética. Pero si nos atenemos al concepto ri- 
guroso de último elemento psíquico, es preciso pensar 
abolida la separación que media entre la dirección teo- 
rética y la práctica de la conciencia. Nuestra carac- 
terización conceptual, por lo tanto, del elemento psíqui- 
co, necesita de un añadido, En este complemento, por de- 
cirlo así, habría que considerar el fundamento sensible 
de la tendencia y del sentimiento. 

Sensación, sentimiento y tendencia no son elemen- 
tos coordinados ya que tan sólo es posible distinguirlos 
abstractivamente como otros tantos lados y direcciones 
de uno y el mismo último elemento: la vivencia sensible 
más elemental (sensación en sentido amplio). 

Es preciso obtener el concepto psicológico de la ten- 


irreductible de una sensación a otra o como podría decirse en la 
terminología de Bergsón, el datu inmediato. La intensi- 
dad de la sensación que no se identifica con la cantidad como 
muchos psicólogos declaran, sin base crítica, es el grado de la sensa- 
ción, es decir, lo cualitativamente diferenciado en un más o en un 
menos. Una nota cualquiera en música se distingue de otra por 
su altura (cualidad en sentido amplio); mas una misma nota puede 
ser producida con más o menos fuerza (intensidad). 

Se han clasificado las sensaciones teniendo en cuenta la cuali- 
dad. Desde este punto de vista se habla de sensaciones visuales, 
auditivas, táctiles, olfativas, gustativas, quinestésicas (de movimien- 
to), etc. No todos los pensadores admiten los mismos grupos; así 
hay investigadores que aceptan las sensaciones cenestésicas tales como 
el hambre, la fatiga etc. y otros las rechazan. Á su vez se sub- 
dividen estos grupos de sensaciones en otros más específicos. Se 
han clasificado las sensaciones visuales én Colores y formas y cada 
uno de estos grupos en otras y así sucesivamente. 

La ley que rige la intensidad de las sensaciones se conoce con 
el nombre de Weber - Fechner. Para comprender mejor esta ley 


LA TENDENCIA 143 


dencia de la otra clase fundamental de objetivación: mo 
la que abarca al ser en sentido empírico, el objeto de 
la experiencia, de la naturaleza, sino la que se dirige 
a lo que debe ser (compárese el $ 22). A ella corres- 
ponde, desde luego, el concebto psicológico del impulso 
(compárese el $ 28). Se señala la frágil oposición de 
las direcciones de la conciencia de continuo desde un 
punto de vista psicológico, por la diferencia entre re- 
presentación y voluntad. La representación va a lo real 


hay que dar la noción de umbral diferencial, Es conocida la ex- 
periencia de que si se sostiene un peso grande no se advierte nada 
cuando se aumenta con otro pequeño que independientemente del 
primero sería perceptible para nosotros. Lo mismo vale para las 
sensaciones visuales, auditivas, etc. Supongamos que se aumenta 
el beso ahora gradualmente; se llegará a un momento en que la di- 
ferencia será perceptible; se dice en psicología, entonces, que esta: 
mos en el umbral diferencial. “Si sobre la mano de 
un sujeto de experiencia se coloca un peso de 20 gramos, es pre- 
ciso aumentar este peso con otro determinado más pequeño para 
que el sujeto de experiencia note el aumento de la presión, para 
que sienta la presión como “perceptiblemente mayor”. La investi- 
gación muestra que esto sucede cuando se aumenta hasta llegar a 
unos 22 gramos y de otras pruebas resulta que a un estímulo inicial 
de 100 gramos es preciso añadir aproximadamente 10 gramos y a 
uno de un kilogramo una décima de kilogramo para sentir un au- 
mento de presión. Así resulta esta ley general: que la magnitud 
del estímulo tiene que aumentar no en una cantidad absoluta, si 
no relativa, para que en cada caso sea considerada la intensidad 
de la sensación como perceptiblemente mayor o que el “umbral 
diferencial relativo” es comstante. Esta misma ley rige también, 
con respecto a la claridad, a la intensidad del somido y a las sen- 
saciones de pesos al levantarlos. Y vale no sólo para las diferen- 
cias mínimas perceptibles sino también para las dife- 
rencias mayores. Si comparo la presión de 20 gramos con 
la de 40, el aumento de presión que siento en este caso se parece más 
al de 200 a 400 que al de 200 a 220. En general la ley, tanto 
en este caso como en el de las diferencias mínimas perceptibles, se 
cumple sin duda sólo aproximada, no estrictamente, y aun pierde 
esta validez aproximada cuando se trata de sensaciones de inten- 
sidad muy grande". (E. von Aster, Introducción a la Psicología). 


144 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


o como si fuera real 1); el último índice de lo real es 
la sensación (en sentido estricto) cuyo concepto, por lo 
tanto, tuvo que ganarse a través de una referencia re- 
gresiva y final de las exigencias de la determinación de 
lo real en la experiencia, como lo ha demostrado la teo- 
ría lógica de la propia experiencia. De ella es por mo- 
do radical diferente el querer como “premisa”. No hay 
que concebir el querer como algo que no siendo real se 
considerase como tal; sino que hay que presentarlo 
como lo que se tiene que realizar, lo que debe ser. El 
último índice de una manera tal de ordenar o situar 
tun objeto en la conciencia, es la tendencia sensible 1). 
Su concebto psicológico hay que derivarlo, por lo tanto, 
de las exigencias, objetivamente exhibibles de aquella 
actitud de la conciencia, que considera un objeto como 
debiendo ser. Sin embargo, no hay que encerrar esta 
relación misma, como consciente, en el concepto de la as- 
piración sensible, así como la relación a algo real, co- 
mo consciente, en la de la sensación 2). Sólo el fun- 
damento subjetivo para ambos debe ser pensado en la 
vivencia elemental, y, en verdad, la base para relacio- 
nar algo real, en E momento del simple sentir, la ba- 
se para la relación de algo por realizar en el momen- 
to del tender. 

Pero puesto que si se realiza lo que está por rea- 
lizarse, se llega puntualmente a algo real que cae, por 
lo tanto, bajo las determinaciones de lo real en gene- 
ral, se comprende que lo propio o peculiar que 
agrega el impulso (al fenómeno de la conciencia), es el 


1) Ya se ha dicho que la conciencia se manifiesta en ciertas 
formas tíbicas. Una de ellas puede llamarse la conciencia volitiva 
cuyo grado inferior es la tendencia sensible. El carácter general 
de la conciencia volitiva consiste en proyectarse a algo que no es 
pero que debe ser. 


2) La aspiración sensible es el grado inferior de la conciencia 
del querer; no el único. 


LA TENDENCIA 145 


momento de la dirección, del movimiento que, por de- 
cirlo así, encierra una oposición polar: va siempre de 
un estado de conciencia a otro; de lo dado, es decir, 
en el sentido de la representación, de lo real, a algo 
que en su propio sentido no lo es, pero que tiene que ser- 
lo. El carácter fundamental del impulso radica en 
una peculiar manera de afirmación y negación, distin- 
ta radicalmente de la de la simple representación (iden- 
tificación y diferenciación, $ 13), y con ella tanto me- 
nos confundible, si se advierte con claridad que el im- 
pulso, puntualmente, niega lo que la representación 
afirma (tránsito de lo que es a lo que no es), y 
afirma lo que ella niega: lo que es, no debe ser; lo que 
no es, debe ser; tal vez, lo que ya llegó a ser real 
irrevocablemente no debió ser o hubiera no debido ser. 
Es un afirmar y un negar a pesar de la realidad del 
ser y del no ser, que se coloca sobre ellos; un pregun- 
tar, un exigir contra la realidad. Así como en la 
consideración objetiva el ser supone el “deber ser” (la 
Idea), queda demostrado en el punto de vista psicoló- 
gico que el querer elemental (el impulso) hay que si- 
tuarlo como el momento radical de la vivencia más 
simple previamente al rebresentar elemental (sensación 
en sentido estricto), aunque en la vivencia real elemen- 
tal essencialiter ambos momentos quedan incluí- 
dos y conceptualmente la sensación no es definible sin 
función del impulso puro; pero no viceversa 1). 


1) La serie de fenómenos que Natorp comienza a estudiar 
en este parágrafo y que termina con el análisis de la voluntad (véanse 
los últimos parágrafos), ha recibido un nombre genérico por multi- 
tud de e a tales hechos se les ha llamado fenómenos 
del esfuerzo. De ahí que el capítulo que los estudia se in- 
titule la psicología del esfuerzo. En torno de la discusión acerca 
del fenómeno fundamental de la vida psíquica muchos pensadores 
declaran que el esfuerzo tiene la primacia. Una postura fundada 
ante tal problema sólo puede proporcionarla el estudio detallado de 


146 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


$ 45. El sentimiento 


El sentimiento del placer y desplacer no correspon- 
de a una tercera clase de la objetivación, tal vez, la 
del arte. Pues la esencia de lo estético radica en la 
forma, donde sin disbuta es supuesto siempre el mo- 
mento del sentir; con todo, tal momento no contiene 
en sí el fundamento de la legalidad de la formación, 
más bien el sentimiento se deja comprender como una 
relación del impulso hacia la representación; nunca a 
modo de una propia y nueva especie de objetivación. 
La estructura básica del sentimiento radica en satis- 
facción e insatisfacción, Se refiere por una 
parte al estado dado de conciencia, por lo tanto, a la 


las jormas básicas del esfuerzo o de la tendencia en señ- 
tido amplio 

Asume el esfuerzo seis formas fundamentales: 

a) El acto reflejo.- Es la forma más elemental de la 
vida impulsiva. Sin duda alguna, estos actos no pertenecen a la 
conciencia, son verdaderas protoformas de la tendencia. El acto 
reflejo es una respuesta ciega a una excitación trasmitida a un 
Centro nervioso secundario (ganglio). Puede decirse que es una 
reacción con ausencia plena de conciencia. El acto reflejo es pro- 
pio de la vida vegetativa. En rigor no pertenece su estudio a la 
psicología. Se le analiza exclusivamente para mostrar la continui- 
dad de los fenómenos que analizamos. " 

b) El instinto.- Es una actividad orgánica, que sin con- 
ciencia de fin, se proyecta hacia un objetivo: “El instinto, aunque 
inconsciente, da en el blanco sin vacilar. Estaría dotado de un ca- 
rácter tal de precisión que cabría oponerle a todo comportamiento 
consciente, diciendo que este último consis:e en tantear, mientras 
que el instinto alcanza su fin de u1a manera segurd. Y se añade 
que, en efecto, el instinto tiene asignado un fin, que es la conser- 
vación y propagación de la especie; le es inherente una finalidad. 
Ampliando el nombre de inteligencia a todo acto que exige sensa- 
ción y asociación, ciertos biólogos han podido hablar de inteligencia 
animal y definir la inteligencia por el tanteo y la búsqueda. En 
contraste con la inteligencia, al instinto se le presenta como una 


e 


EL SENTIMIENTO [ 147 





sensación; se encuentra por otra parte, en una clara 
relación con el impulso ya positivo, ya negativo; supo- 
ne la exigencia de lo que debe ser, es decir, del im- 
pulso. El sentimiento no afirma o niego, según esto, 
un tercer objeto frente a las afirmaciones de la repre- 
sentación y del impulso; más bien afirma o niega lo 
que es ono es de acuerdo con la sensación; o, en aten- 
ción a aquello que, según la exigencia del impulso, de- 
be sero no ser. El sentimiento asiente, por decirlo así. 


intuición inconsciente del fin; en el acto instintivo se da una coia- 
cidencia entre el fin y los medios. A base de lo dicho, Bergson 
ha opuesto la inteligencia, que se exterioriza por las adap- 
taciones a la materia y, a lo largo de la serie de los vertebrados, 
culmina en los inventos y en las aplicaciones humanas, y el ins- 
tinto, que es una intuición perfecta del fin que se ha de lograr. 
(J. Dwelshauvers, Tratado de Psicología). Existe una gran 
variedad de instintos: de conservación, de fuga, maternal, gregario, etc. 

c) La inclinación.- Con lo que en sentido riguroso 
llamamos inclinación se inaugura propiamente el fenómeno psíquico 
del esfuerzo. En la inclinación, en efevto, el sujeto que la vive, 
se da cuenta de un objeto al que se dirige fatalmente; no se pro- 
duce, por lo tanto, mediante una reflexión. El sujeto percibe, se 
da tuenta de algo que solicita su concurso y obedece indefectible- 
mente, por decirlo así, aquel llamado. En la inclinación hay con- 
ciencia de fin pero falta el momento por medio del cual el sujeto 
opta, elige, Los ejemplos de inclinaciones son variadisimos. Mul- 
titud de costumbres o hábitos mo son otra cosa que inclinaciones. 
Estos hábitos o costumbres, por lo demás, no siempre son saluda- 
bles y ventajosos en la convivencia humana. El vicioso empeder- 
nido también es presa de inclinaciones funestas. Piénsese, tal vez, 
en el ebrio habitual que lega un momento en que es sencillamen- 
te irresistible detener su inclinación hacia el obieto de su ruina. 
Lo mismo vale del fumador empedernido. “El origen de la inclina- 
ción radica en un acto repetido de voluntad; pero siempre está 
sostenido en un instinto o impulso sensible, por lo tanto, tiene una 
base orgánica. Por este motivo también la psicología estudia pro- 
piamente el mstinto. 

d) El deseo.- Cuando el sujeto tiene conciencia de una 
variedad de fines y se comporta frente a ellos eligiendo, pero cae 
en la cuenta de que el resultado de su elección no puede llevarse 


148 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


que algo es como debe ser o que algo no es como de- 
be ser. Sentimiento e impulso significan una actividad 
interesada, una particibación en pro o en contra, y 
ambos no significan más que ésto, si se separa pulcra- 
mente todo lo que pertenece al dominio de la repre- 
sentación. También es lo mismo lo que ambos afir- 
man o niegan, si bien con una diferencia de relación 
temporal: la afirmación y negación del sentimiento se 
refiere simplemente a lo dado, a lo actual, la afirma- 
ción o negación del querer (del impulso) a lo que to- 
davía no es dado, a aquello cuya realización está en 
perspectiva. Con todo, esta diferencia es suficientemen- 


a cabo, realizarse, tiene lugar el fenómeno-psiquico lamado deseo. 
A menudo el sujeto no sólo se da cuenta de que no puede consu- 
mar el fin elegido sino de que es algo imposible; entonces se puede 
hablar de un anhelo. Por ejemplo, se anhela cambiar el pasado. 

e) El pbropósito.- En esta jorma del esfuerzo se dan 
los dos primeros elementos de todo deseo, a saber, pluralidad de 
fines y elección de uno de ellos. Además, el sujeto es consciente 
de que puede llevar a cabo el fin elegido, pero no inmediatamen- 
te; lo pospone. 

f) La voluntad en sentido estricto. - El grado del 
esfuerzo llamado voluntad se distingue del propósito exclusivamente 
en la última parte. La voluntad contiene, portal motivo, 1) de 
la conciencia de la pluralidad de fines, 2) de la decisión por uno 
de ellos, 3) de la conciencia de poder realizarlo; y agrega, 4) la dis- 
posición inmediata a consumarlo. Un sujeto habrá realizado un 
acto volitivo si entre hacer un viaje a Europa o uno a Oriente, 
opta por el primero, se da cuenta de que puede hacerlo (tal vez 
cuenta con d dinero), y se dispone incontinenti a hacer los 
preparativos adecuados. Habría sido un mero propósito si 
después de haber advertido que disponía de los medios para ir a 
Europa hubiese pospuesto el viaje pea el próximo año quizás; y 
un mero deseo si después de haber optado por viajar en Euro- 
pa hubiese sido consciente de que carecía de los recursos para tal 
designio. Las diferencias asentadas entre los distintos fenómenos 
del esfuerzo no son reconocidos en todos sus detalles unánimente. 
Con todo, la caracterización general desenvuelta aquí, es aceptada 


sin Yeservas. 


e 


EL SENTIMIENTO | 149 


te profunda bara distinguir el sentimiento como pasivo 
ligado a lo meramente presente (dado) y, por ello, no 
libre; del impulso como fundamento de toda actividad, 
como último fundamento psicológico de la conciencia 
autónoma 1). Sin embargo, se encuentran sentimien- 
to y voluntad en un mismo punto. Yo encuentro lo 
que me causa dolor en el acto que se opone a mi wvo- 
luntad o en el impedimento que contradice mi impul- 
so. YO encuentro, inversamente, mi impulso sólo 
en el cambio de satisfacción e insatisfacción. El senti- 
miento de placer es idéntico con el sentimiento del im- 
pulso libre; el del desplacer, con el del impulso oprimi- 
do. Por tal motivo, no hay que hablar en última ins- 
tancia de impulso y sentimiento, sino de sentimiento de 
impulso. Tampoco hay que admitir entre ambos una 
relación causal; la diferencia es tan sólo producto de la 
abstracción. Pero si en el concepto del im- 
bulso es pensado un ir más allá de la vivencia inme- 
diata, se le remite por eso, directamente, al enlace de 
los contenidos elementales de la representación. Se de- 
ja, por lo tanto, referir a la construcción y disolución 
de los enlaces. Pues se dirige a la realización, por lo 
tanto, a la representación ya que la realidad es psico- 
lógicamente rebresentación. El impulso es originaria- 
mente impulso de la representación, por lo tanto, cons- 
titución y disolución de enlaces, por medio de lo cual 
se aclara, por un nuevo lado, su carácter polar: su 


1) He aquí diferencias penetrantes entre sentimiento, voluntad 
y representación. Tal parece que sólo la psicología según el méto- 
do crítico ha logrado ganar una noción clarísima del hecho de la 
conciencia llamado sentimiento. Desde este punto de vista, en 
efecto, se liquidarían aquellas discusiones entre los psicólogos en 
torno de que si el sentimiento es un carácter de la sensación (Th. 
Zichen) o una especie de sensación (R. Stumpf) o sim- 
blemente efectos fisiológicos de los estímulos ae las sensaciones 
(James. Lange), eté. 


150 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


proceder que admite o rechaza. El sentimiento del im- 
pulso, como el momento que enlaza y penetra todo 
en la unidad más concreta, es propiamente, lo que ca- 
racteriza una vida y su vivencia; y es, por tal motivo, 
justificado de caracterizar al “yo” como expresión de 
esta concretisima unidad de la vida, preferentemente, 


por el impulso 1). 


S 46. La representación 


Bajo representación (en sentido estricto) no enten- 





1) Generalmente se acepta que todo sentimiento se distingue 
por su cualidad y su intensidad. Es evidente también que la tem- 
poralidad es un carácter esencial. En cambio, la localización es 
algo que lo diferencia de las sensaciones; no le es propio; ya mu- 
chos psicólogos con la nota de localización distinguen sentimientos 
y sensación. Respecto a la cualidad todavía se debaten entre las 
escuelas psicológicas dos preguntas importantísimas: primero, si 
placer y desplacer son las únicas cualidades sentimentales, esto es, 
que si todo sentimiento es reductible a placer u displacer; segundo, 
si Pri y displacer son tan sólo una de tantas cualidades de la 
vida afectiva o si, en fin, constituyen un género que encierra una 
pluralidad de especies. La opinión de que al lado del placer y 
desplacer existen otras cualidades, se ha representado principalmente 
por Wundt y sus sucesores. Este pensador defiende una teoría 
tridimensional del sentimiento. En tres series cualitativas pueden 
dividirse los sentimientos: placer - desplacer, excitación - depresión, 
tensión flojedad. La teoría unidimensional es representada entre 
otros por Ebbinghaus, Jod!, Kúlpe, Dúrr, etc. La 
teoría mixta, es decir, la que distingue especies diferentes de pla- 
cer y desplacer, por Lippbs, Stumpf, Ziechen y otros. 

La vida afectiva tiene una importancia extraordinaria en los 
fenómenos de conciencia; el sentimiento es un estímulo para la ac- 
ción, un factor de la memoria, de la asociación, del pensamiento 
y, sobre todo, de la actitud valorativa del hombre. 

Existe und concomitancia muy explorada ya entre la vida fi- 
siológica y el sentimiento. Los sentimientos, en verdad se encuen- 
tran en relación estrecha con los fenómenos del pulso y de la res- 


LA REPRESENTACION 151 


demos los contenidos elementales de la conciencia, sino 
ante todo el enlace inmediato de ellos. Sobre esta ba- 
se se distingue la representación tanto de la sensación, 
es decir, de los propios contenidos elementales con los 


piración aunque es, a todas luces, erróneo, explicar la vida afectiva 
por hechos fisiológicos, como equivocadamente ha exagerado Ja- 
mes cuando declara que no lloramos porque estamos tristes sino 
que estamos tristes porque lloramos. Independientemente de esta 
posición unilateral es aproximada la concomsancia a que alude el 
siguiente cuadro: 











Pulso 
FS _— o oo o o o, O e —, 
reforzado debilitado 
— A A am O A 
retardado acelerado retardado acelerado 


placer excitación  flojedad tensión depresión desplacer 


debilitado | reforzado debilitado | reforzado 


¿ _ O éIA A A SÁ A IIA A XA AX 
acelerado retardado 
Mn <_úAAá<—á AAA A A pu a  - ——— a e — e ed) 


 Respiracií.. 


Desde el punto de vista de la intensidad se distinguen en la 
vida efectiva tres especies de hechos: los sentimientos propiamente 
dichos, las emociones y las pasiones. Otros psicólogos llegan a es- 
ta división de la vida afectiva partiendo de lo que ellos llaman to- 
no afectivo, es decir, la altura psíquica sentimental. Las afeccio- 
nes sencillas, esto es, los sentimientos en sentido estricto son aque- 
llos cuyas dimensiones (placer, Cesplacer) están, por decirlo así, en 
el umbral de la conciencia o s. se quiere, los menos conscientes del 
estado psíquico. Este aspecte elemental de la vida afectiva tiene 
una base orgánica o como dicen otros psicólogos, reposan sobre me- 
ras sensaciones (de color, de sonido, de calor, de frío, etc.). La 
emoción, en cambio, es un estido afectivo que se destaca enér- 
gicamente de la tonalidad afectiva habitual; produce un desequilsbrio 
en el espíritu y siempre va acompañada de claras modificaciones 
orgánicas. El terror, la cólera, etc., son auténticas emociones. 


152 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


que comparte el carácter de la inmediatez sensible, co- 
mo del concepto que en verdad, constituye un enlace 
a no inmediato sino mediato, aunque supone el en- 

e en la forma inmediata de la representnción. El 


Ejemplo de un choque emocional: “nuestro sobresalto al producirse 
muy cerca de nosotros un ruido fuerte e inesperado o al ofrecerse 
de súbito ante nuestros ojos un objeto insospechado y peligroso. 
Lo que experimentamos entonces, desentona intensamente de nuestra 
afeciwidad normal; de ahí proviene el desorden sentimental y mo- 
dificaciones orgánicas notorias: palidez, gritos, incoordinación en los 
movimientos, irregularidad en los latidos del cordzón y en la res- 
poración, exceso de ciertas secreciones, (sudor, lágrimas, etc”.). ( J. 

welshauvers, Tratado de Psicologia). Menos brusco, aun- 
que más duradero es el fenómeno de la vida afectiva llamado pa- 
sión. Este fenómeno también tiende a romper el equilibrio de 
nuestra vida sentimental, pero nunca con la energía que la emo- 
ción, y es que, en toda pasión el factor iritelectual actúa más in- 
timamente. Las pasiones están acompañadas más a menudo de 
ideas fijas, es decir, que acosan de continuo al individuo. En efec- 
to, puede decirse que una pasión es la canalización de una tenden- 
cia hacia un objeto que posee una duración siempre larga. Las 
pasiones pueden ser saludables o nocivas para la comunidad y pa- 
ra el individuo. Al igual que hay pasiones de ciertos vicios las 
hay de justicia, de caridad, etc. 

Atendiendo a la cualidad, los sentimientos son variadisimos. 
Pero en rigor, esta división de los sentimientos se refiere más bien 
a la ciase de representación que acompañan. Así se originan los 
dos grandes grupos de sentimientos: los simples y los complejos. 
Los primeros se caracterizan por ser concomitantes de hechos sim- 
ples de la vida representativa; se encuentran vinculados «a sensa- 
ciones y percepciones muy elementales. El placer que a menudo 
causa un sonido, el que acompaña una sensación gustativa, el que 
aparece con una percepción de un color, etc., son sentimientos de 
este tipo. Los sentimientos complejos, en cambio, surgen siempre 
con fenómenos psíquicos complicados. Existen varias especies de 
sentimientos complejos. Hay unos que se refieren no a repre- 
sentaciones concretas sino acompañan funciones 
complejas que a su vez corresponden al estado vital del sujeto. 

Esta circunstancia permite llamar a estos últimos sentimien- 
tos vitales, en oposición a los de representación concreta que 


LA REPRESENTACION 153 


concepto es como tal irrepresentable, si bien puede ser 
referido a la representación. En el término psicológico 
“representación” no pensamos por lo tanto en una 
re-pbresentación en estricto sentido, en una sus- 
titución de otra cosa, sino tan sólo en un simple e ín- 
mediato estar frente a nosotros un contenido (pre- 
sentación). Es el contenido objetivable de 
la conciencia; algo antes de la objetivación que 
tan sólo es el resultado del concepto. Por lo tanto, 
no se supone tampoco en este concebto de la represen- 
tación la diferencia entre percepción Originaria y re- 
producción (impressión e idea de Hume), pues 
ésta encierra la significación de que algo dado substi- 





bor referirse siempre a objetos determinados se les podría denomi- 
nar objetivos. Los vitales a su vez se han subdividido en dos gran- 
des grupos: los sentimientos de fuerza y los de tensión; entre estos 
últimos hay que citar los sentimientos de duda, de paciencia, de 
sorpresa, etc. Como sertimientos vitales se pueden anotar los de 
éxito, de progreso, de claridad, de plenitud, etc. También los sen- 
timientos objetivos o materiales comó a menudo se ¡es apellida por 
referirse a una materia concreta, se subdividen en dos especies: los 
sentimientos que se refieren a personas y que pueden ser extrañas 
o propias; y los llamados sentimientos de valores. Entre los senti- 
mientos autopersonales quedan comprendidos el amor propio, el 
orgullo, la vanidad, la ambición como la modestia, la humildad, la 
verguenza, el arrepentimiento. Los sentimientos hacia personas ex- 
trañas tienen una polaridad común: la simpatía - antipatía. Los 
más notables son: amor y odio, bienestar y malestar, confianza y 
desconfianza, admiración y desprecio, envidia, ojeriza, alegría del 
mal ajeno, etc. Los sentimientos de valores se refieren principal- 
mente a cuatro polaridades: sentimiento de lo verdadero o falso 
(lógicos), de lo bello - feo (estéticos), de lo bueno - malo (éticos) y 
de lo santo - profano (religiosos). A su vez los sentimientos pue: 
den extenderse a especies de cada uno de estos valores. Los sen- 
timientos de lo trágico, de lo cómico, de lo sublime, de lo gracio- 
so, de lo lindo, etc., pertenecen a la esfera de lo estético. El sen- 
timiento de justicia, de valentía, etc., son especies de sentimientos 
morales, etc. 


154 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


tuye a algo no dado; es que, puntualmente, distingue 
el concepto de la representación 1). En el cambio per- 
sistente de los enlaces se ofrece especialmente la repre- 
sentación de la conciencia como proceso, como movi- 
miento psíquico. Como vivencia inmediata encierra 
siempre la relación del repetido momento de la vivencia 
con los momentos que la precéden y que la siguen. 
Pero esta relación es vivida siempre al mismo tiempo 
en el sentimiento como presentimiento y postsentimien- 
to. “Y esta caracterización de la representación da al 
sentimiento que en sí no contiene ningún principio de 
diferenciación y formación, hasta entonces su determi- 
nabilidad que sirve especialmente de fundamento a la 
conciencia estética. Sentimiento estético es sentimiento 
de forma, representación estética representación senti- 
mental, leyes estéticas leyes de la formación rebresen- 
tativa y, con ella, determinación sentimental. En cada 
pre- y postsentimiento en el cambio de las representa- 


El siguiente esquema resume la clasificación de estas especies 


de la vida afectiva: 


sentimientos (en sentido lato) 











A o e e a 
I. Simples 1. Complejos 
A. vitales B. materiales (objetivos) 
po a E E. 
1. de fuerza 2. de tensión 1. personales: 2. de valores: 
a) autopersonales a) lógicos 
b) extraños b) estéticos 
c) éticos 
d) religiosos 


1) En esto radica la generalidad del concepto, es decir, la ma- 
yor o menor aplicabilidad de él a los objetos. El concepto, en ri- 
gor, vale para todo objeto posible. Compdárese el parágrafo 9 (for- 
ma fundamental del concepto y juicio). 


LA REPRESENTACION 155 





ciones radica siempre también el momento de la ten- 
dencia. El objeto de la representación es en el proceso 
del representar siempre también objeto del impulso re- 
presentativo (hasta el impulso en su forma originaria, 
es impulso representativo, véase $ 45). Así como hay 
ue pensar necesariamente en la sensación el último 
diana elemental del sentimiento y del impulso, 
así en la representación el del sentimiento y el del im- : 
pulso; pues que las significaciones precisas son: senti- 
miento formativo e impulsivo-representativo 1). 


$ 47. Larepresentación del tiempo y del espacio 


El fundamento crítico cognoscitivo para la recons- 
trucción psicológica de la representación está dado en 
la “intuición” Rkantiana, y en verdad según sus leyes 
fundamentales puras, esto es, en las formas de intui- 
ción, tiempo y espacio (compárese el $ 29). La intui- 
ción representa en la crítica del conocimiento el trán- 
sito entre concepto y sensación: el método de la expo- 
sición concreta de lo puramente pensado que se torna 
conocimiento mo tanto en lo que se supone “dado en 
la sensación, como en el objeto propuesto pará su co- 
nocimiento. En un tal miembro intermedio corresbon- 
diente tiene la psicología en tanto regresivamente parte 
de la sensación, la posibilidad de representar lo dado por 
la propia sensación, y éste es el concepto psicológico de la 
representación comc del enlace inmediato de los con- 
tenidos elementales que, por decirlo así, los preparan 
para el enlace mediato en el concepto. Por lo tanto, 
es pea que se deje mostrar en el enlace y en ver- 
dad en el enlace inmediato de los contenidos elementa- 


1) En torno de la teoría de la representación la psicología 
general estudia dos síntesis funcionales de la vida mental: la me- 


156 | | ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


les, el origen psicológico de la representación espacio- 
temporal, y es preciso que sea dado en general el fun- 
damento del representar en general, así como tiene su 
fundamento metódico en las intuiciones puras de tiem- 
po y espacio, la realización del concepto de objeto se- 
gin lo fijado en la crítica del conocimiento. 


moria y la atención, Al estudio de la pu se relaciona ha- 
bitualmente la doctrina de la asociación de las ideas. 

Todo indwiduo puede constatar que las sensaciones y percep- 
ciones que alguna vez han llenado su conciencia, puede vivirlas de 
nuevo, sin que se repita el estímulo fisiológico que entonces las ori- 
ginó. Támbién con gran claridad se advierte que no sólo sensa- 
ciones y percepciones pueden renovarse bajo determinadas condicio- 
nes, sino que en general todus los contenidos de la conciencia. 
juicio valorativo que tal vez ayer formulaba acerca de una obra 
de arte puedo repetirlo hoy con más o menos fidelidad; el senti- 
miento de dolor que alguna persona tuvo hace 
muchos meses por una tragedia inevitable de la vida, puede recor- 
darlo hoy con profunda tensión nerviosa. Pero no sólo estos actos 
más o menos complejos se reproducen en la conciencia. In- 
cluso los fenómenos más elementales del esfuerzo y los sentimien- 
tos más símples se repiten de hecho, en cada instante de nuestra 
vida. La memoria (del griego mnéme, del latín memo- 
ria) es esta abtitud psicoorgánica de renovar fenómenos y sus ele- 
mentos en la conciencia. Este concepto de memoria que acabamos 
de explanar, se distingue enérgicomente de la vieja concepción que veia 
en ella una facultad del alma, y que, las más de las ve- 
ces, los refería a las funciones superiores especialmente intelectuales 
de la conciencia. El concepto que aquí se presenta es, desde lue- 
go, más amplio. Aún más, no define la memoria como una fa- 
cultad proyectada hacia una vida representativa superior, sino co- 
mo una síntesis funcional, es decir, una estructura psíquica a tra- 
vés de la cual se relacionan o enlazan contenidos de conciencia, 
De acuerdo con la variedad de contenidos a que puede referirse la 
memoria se le ha clasificado en tres grandes tipos: memoria re- 
presentativa, memoria volitiva y memoria afectiva. Mas esta cla- 
sificación es a todas ¡iuces inconsistente ya que el fenómeno aními- 
co, por decirlo así, contiene tres dimensiones indisolubles; se da 
necesariamente en él un esfuerzo, un sentimiento y una represen- 
tación, Más bien, parece justificarse una clasificación de la me- 


TIEMPO Y ESPACIO | 157 


1-El tiempo. Como lo más fundamental de 
ambos se ofrece el enlace temporal. En Kant 
encuentra esto su expresión en que el tiempo es la 
“forma del sentido interno”. Esto quiere decir, que la 





moria tomando en cuenta los contenidos de la representación. Des- 
de este punto de vista se ha hablado de una memoria matemáti- 
ca, musical, de formas, etc.: así como de los llamados tipos de 
memoria referidos a las sensaciones, a saber, memoria visual, acús- 
tica, motora (respectivamente visual-motora, acústico-motora). 

La memoria depende de la edad, del sexo, del interés inme- 
diato, de los deseos, de los sentimientos; además de la claridad y 
energía de la atención, etc. 

Su importancia para la acción es incalculable. La vida, como 
ha demostrado Bergson es tendencia y memoria; el presente no 
se comprende sino en furición del pasado y del porvenir. La di- 
rección hacia atrás es posible por la memoria, la proyección ha- 
cia el porvenir se apoya én la imaginación. 

Hay diversos teorías que pretenden explicar los fenómenos mné- 
micos. En efecto, se han presentado para tal propósito desde hi- 
pótesis metafísicas hasta teorías del inconsciente. Muchos psicólo- 
gos sin caer en posturas unilaterales reconocen que las llamadas 
leyes de la asociación de las ideas o mejor dicho, reproduc- 
ciones asociativas, explican en parte la revivicencia de es- 
tados psíquicos. E. von Aster (Introducción a la Psicología), 
reduce a dos, y con razón, estas leyes que otros psicólogos aumen- 
tan, sin ninguna base crítica. “Primera: alguien cuenta en una 
reunión una historia y esta historia me hace recordar algo análo- 
go que me ha sucedido a mí mismo. La situación en que me en- 
cuentro despierta en mí el recuerdo de otra análoga por que he pa- 
sado anteriormente. Uu nombre me recuerda a un conocido mío 
al cual se parece. La analogía de los dos contenidos obra aquí 
como condición de la reproducción, es decir, dos contenidos análo- 
gos se hallan como tales en una relación asociativa mutua; existe 
una asociación por semejanza, cuando en la asociación 
de dos contenidos advertimos una relación entre ellos que tiene por 
consecuencia que uno posea la tendencia de reproducir el otro. Se 
gundo: la vista de una casa me hace recordar a las personas que 
en ella he visto con frecuencia; la de un objeto, el nombre con que 
suele designarse; una sílaba de la lista de sílabas que hemos apren- 
dido reproduce las siguientes; el hecho de que dos contenidos apa- 


158 ! ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


representación temporal se encuentrá en la más inme- 
diata relación con la conciencia como tal. Nosotros no 
contemplamos el tiempo como algo externo; lo vivimos 





rezcan juntos en la conciencia, establece uma asociación entre ellos, 
una asociación por experiencia o por contigúi- 
dad, la cual es tanto más estrecha, obra tanto más imperiosa e 
inmediatamente, cuanto más a menudo ha juntado la experiencia 
en nuestra conciencia a los contenidos asociados. De aquí resul- 
tan las dos leyes de la asociación: tola representación tiene la ten- 
dencia a reproducir la que es semejante a ella y la que a ella es- 
tá enlazada por la experiencia”. 

Nadie igñora lo que significa en general el vocablo aten- 
ción en su sentido Pepu Sin embargo, en la psicología ar- 
tual existe una varizdad de opiniones acerca de su rigurosa carac 
terización conceptual y, por completo, sobre la explicación o anáh- 
sis de las condiciones que la hacen posible. 

Para ganar un concepto riguroso de la atención, conviene hablar 
de los distintos grados de conciencia. La conciencia está 
constituida por estados más o menos claros, más o menos vagos. 
A veces se concentra en un objeto particular. Tal vez en este mo- 
mento observo cuidadosamente, arrobado, esta estatua pero, sobre 
todo, un pliegue del peplo griego que la cubre. En esta actitud 
oigo, tal vez, ruidos en torno del museo en que me encuentro y 
tengo una vaguísima conciencia de la hora que es. La parte del 
contenido de mi conciencia que se refiere al contenido del pliegue 
del peblo es, por decirlo así, su punto más luminoso, más claro 
(en alemán Blickpbunkt); la percepción que abarca la totalidad de 
la estatua, incluso el punto, recibe el nombre de campo luminoso 
aunque menos que el del punto (en alemán Blickfeld). La con- 
ciencia del murmullo que tiene lugar fuera del museo constituye la 
serie de fenómenos llamados subconscientes (recuérdese el 
umbral diferencial) que prozresivamente decrecen hasta caer 
en lo que en los últimos tiempos se han llamado fenómenos ¡n- 
conscientes. Á pesar de que de estos últimos fenómenos no nos 
damos cuenta, los representantes de la psicología de lo inconsciente 
sostienen que constituyen ¡a causa fundamental de toda la vida 
psíquica consciente. 

Pues bien, la atención es precisamente esta más o menos cla- 
ra conciencia del yo acerca de sus contenidos. No los contenidos de 
conciencia, por lo tanto, tienen más o menos atención; sino la con- 


TIEMPO Y ESPACIO 139 


en la ordenación de nuestras percepciones, se refiere de 
hecho al contenido elemental de la conciencia en su ma- 
nera psíquica más inmediata de ser, Pero la manera 


ducta del yo es la portadora de esta síntesis funcional de la con- 
ciencia. La atención significa, por lo tanto, un grado de la con- 
ciencia que fija, destaca ciertos contenidos y relega a segundo tér- 
mino otros. En el estado de la atención se encuentra el yo ocupa- 
do unilateralmente, dirige su energía a una determinada impresión 
o complejo de contenidos que por lo mismo son apercibidos. 

La atención está acompañada de enérgicas tensiones y de co- 
rresbondientes estados fisiológicos. 

La atención se ha clasificado en espontánea y reflexiva. La 
primera es aquélla que se produce en forma inadvertida, involunta- 
riamente. En un momento dado un ruido extraño puede interesar- 
me vivamente. La llamada atención reflexivo, en cambio, se pro- 
duce mediante un acto previsto por circunstancias variadísimas. La 
atención esbontánea puede ser motivo de que la conciencia se eleve 
a la reflexiva. Esta síntesis funcional también se ha dividido to- 
mando en cuenta la extensión luminosa de la conciencia. Hay es- 
bíritus que pueden concentrarse en un complejo de contenidos, y 
otros, que apenas tienen aptitud para destacar un número limita- 
disimo de contenidos. En el primer caso se habla de una aten - 
ción amplia; en el segundo, de una estrecha. 


Entre los especialistas existe un gran número de teorías que 
pretenden explicar la atención. He aquí las principales con sus 
respectivos representantes: 

1. La teoría dela represión que defienden Her - 
bart, Wundet, etc. La rebresión de ciertos contenidos de con- 
ciencia da origen a la claridad de otros. 

2. La teoría del apoyo que con más o menos variantes 
comparten Mach, Ribot, Stout, etc. Por fenómenos pre- 
cedentes se prepara la dirección de la conciencia hacia determina- 
do nexo, se apoya, por decirlo así, el origen de lo que llegará a 
ser el punto luminoso de la conciencia. 

3. Las teorías centro-sensoriales, que han po- 
pularizado G. E. Múller, Pilzecker, Stumpf, etc. Es- 
ta teoría refiere los fenómenos de la atención a estados de exita- 
ción centrales que corresponden a estímulos. 

4. La teoría de la espontaneidad que con diferen- 
cias muy significativas han desenvuelto Ebbinghaus, Mc Dou- 


160 | ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


de ser inmediata de los contenidos de la conciencia es 
el enlace ($ 41) 1). Por lo tanto, es necesario que 
ofrezca la representación temporal el enlace de los com- 
tenidos en su forma más inmediata; es preciso que todo 
enlace sea, puntualmente, como enlace, ante todo, enlace 
temporal. Por lo tanto, está destinada la relación de 
la representación temporal de un lado a la función con- 
ceptual, ante todo, de la síntesis cuantitativa ($ 20, 1), 
de otro lado, a la sensación. La representación tempo- 
ral no es, según esto, otra cosa que la manera funda- 


gall, L. Beuler yotros. Los fenómenos de atención hay que 
referirlos a una actitud previa y espontánea de la conciencia. 

En relación con estas teorías, sin embargo, la mayor parte de 
los psicólogos admiten dos clases de condiciones de los fenómenos 
de la atención: las externas y las internas. Entre las primeras co- 
locan la fuerza del fenómeno, la relación del estimulo con el órga- 
no de los sentidos, etc. Entre las segundos sitúan el interés del 
individuo hacia el objeto atendido, la favorable constitución de su 
objeto para captar tal o cual hecho. etc. 


1) Lo que sea un fenómeno implica una elaboración de la 
conciencia; nunca es algo originario que se reproduzca en la con- 
ciencia que lo recibe. Muy al contrario; todo fenómeno o hecho 
implica necesariamente un trabajo de la conciencia, una transfor- 
mación de ella; la conciencia no es uma tabula rasa donde, 
por decirlo así, se dibujan los acontecimientos externos. La filoso- 
fia desde hace mucho tiempo ya no toma en cuenta este realis- 
mo ingenuo. Unánimemente se reconoce que la conciencia es 
activa, espontánea; que sus productos (percepciones, conceptos, jui- 
cios, etc.) son el resultado de un trabajo previo. Pues ¿que es la 
percepción sino una sintesis de sensaciones llevada a efecto por la 
conciencia? ¿Qué el concepto sino un punto de vista selectivo de la 
conciencia frente a una pluralidad de objetos?. Con este derecho, 
se dice, que la conciencia tiene una ley: el enlace, la sínte- 
sis. Todo fenómeno, en verdad, por simple que se le considere, 
es el resultado de un enlace, de una síntesis. La figura más ele- 
mental que se suponga, se percibe en tanto se relaciona, un 
color, una forma, etc. y todo esto en un tiempo dado; relación o 
enlace que se leva a efecto por la conciencia y sólo por ella. 


TIEMPO Y ESPACIO 161 


mental de ordenar las sensaciones en la inmediata re- 
ca según las leyes de la síntesis, ante todo, de 
a cantidad. Por eso, el tiempo mismo no es ningún con- 
tenido de sensación como tampoco un concepto puro; pero 
no se encuentra sin sensación; se produce tan sólo en 
el ordenamiento (sucesión) de las sensaciones. 


2-El espacio. A la representación tempo- 
ral corresponde la representación del espacio. Ambas 
se encuentran simultáneamente en una correspondencia 
tan precisa que en un aspecto la representación espba- 
cial depende de la temporal, eri otro, la temporal está 
condicionada por la espacial (compárese $ 19). Ambas 
se producen en igual originalidad y al mismo tiempo 
en la más precisa acción recíproca en la sucesión de 
las sensaciones. Consisten y se distinguen tan sólo en 
la manera como los contenidos elementales de la con- 
ciencia se enlazan y ordenan en nosotros en la forma 
inmediata de la rebresentación. Y en verdad, así co- 
mo el tiempo realiza la función en la conciencia de 
separar los contenidos elementales de la representación, 
el espacio, originariamente, se caracteriza en un reunir 
en la unidad de la propia representación aquellos con- 
tenidos. También se encuentran tiempo y espacio en 
brecisa relación con el método conceptual de la canti- 
dad o el número: la representación temporal correspon- 
de a la numeración como fijación de una sucesión se- 
rial (número ordinal), la representación espacial a la 
numeración como reunión de unidades en un todo (su- 
ma). En su propizdad de continuidad se refieren al 
mismo tiempo al proceder metódico de la cualidad. En 
verdad tan sólo puede ser pensada lacon- 
tinuidad, nunca representarse en forma sensible. 
Pero la exigencia de una relación continua radica 
ya eri el concepto de sensación ($ 43), por lo tanto, la 
relación espacio-temporal como relación de las semsacio- 
nes, no puede ser pensada sino como continuidad. 


162 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


Pero como una ordenación de las sensaciones la 
representación espacio-temporal está a la base de las 
leyes de la relación ($ 21), que en la forma del pen- 
sar, puntualmente, expone las funciones de la ordena- 
ción y en verdad con el fin de la ordenación en una 
forma única y exclusiva. Sobre esta singularidad (Ein - 
zigkeit) exigida del ordenamiento, reposa el concepto 
de la existencia (realidad en sentido estricto) a diferencia 
de la posibilidad simple y general (según las leyes de 
la experiencia). En ello se funda el carácter existen- 
cial de la representación espacio-temporal así como ya 
la sensación contuvo la referencia a la existencia pun- 
tiforme (espacio-temporal). Pero la diferencia funda- 
mental entre el representar espacial y el temporal se 
consolida según esta dirección en que la separación 
temporal significa, sin más, separación en la existen- 
cia; en cambio, el enlace espacial, coexistencia 1). 


$ 48. Concepto y conocimiento 


_ Por medio de la sensación y de la representación 
se dan los enlaces sensibles para el concepto y conoci- 
miento pero no ellos mismos; o tal vez con mayor cla- 
ridad: sólo por ellas, estos últimos son rebresentables 
psicológicamente. Mas ni en el ser dado de una mul- 
tiplicidad por la sensación, ni su enlace sensible en una 
sucesión o coexistencia, bastan para explicar una con- 
ciencia 1) que va más allá de todo lo presente (dado) 
en la forma como lo hace siempre el concepto. Sim- 


1) Sin duda alguna, en la explicación de las representaciones 
del espacio y del tiempo es donde radican las diferencias más no- 
torias entre la psicología según el método crítico y la corriente tra- 
dicional. También la posición crítica se aparta enérgicamente de 
otras escuelas que se hacen llamar empíricas. 


CONCEPTO Y CONOCIMIENTO 163 


blemente como dado buede ser el contenido de la sen- 
sación y representación a la conciencia, tan sólo pre- 
sente. Por tal motivo, toda relación de algo dado (pre- 
sente) a algo no dado, o a la “representación” de lo 
no presente por lo presente permanece inexplicado; es- 
to es, no puede explicarse toda conciente diferencia tem- 
poral o recuerdo tan sólo por la sensación y la repre- 
sentación. La simple repetición de una representación 
de igual contenido (por lo tanto, que antes ya se había 
dado en la conciencia) no explica la conciencia; para 
tal explicación se necesita disponer de una manera de 
interbretar por la que sea posible separar y ligar, iden- 
tificar y distinguir los contenidos simultáneamente pues- 
tos en una adición o unidad comprensiva de la con- 
ciencia. Esta unidad de la conciencia no puede llamar- 
se sensible aunque es lo diferenciante de la conciencia 
sensible que hace el contenido inmediatamente presente 
a la conciencia. Nosotros lo llamamos (con Kant) 
unidad sintética originaria de la con- 
ciencia l); originaria, en tanto no es derivable de 
la sensación y representación ya que es más radical 
(primordial), que ambas; sintética en tanto une lo di- 
ferenciado en la sensación y representación; en tanto 
concibe conjuntamente lo presente con lo no presente 
que es representado tan sólo por lo presente. Por ella 
tan sólo es conocido el contenido múltiple que ofrece la 
sensación y la representación para el conocimiento, es 
decir, es puesto en tal unidad, que tiene su fundamen- 
to en el punto de vista de nuestra interpretación nun- 
ca en la manera de ser de lo dado. Sobre esta fun- 
ción reposa toda identidad reconocible en el contenido 


1) Será sumamente instructivo para el lector el estudio que 
elabora Kant sobre esta materia en sus libros: Crítica de la 
razón pura y los Prolegómenos para toda meta- 
física del futuro. 


164 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


sensorial y de la representación; sin ella no habría pa- 
ra nuestra conciencia ningún idéxc.co qué asl conte- 
nido sensorial y de la representación, mi un idéntico 
cuándo y dónde, ni un ser así O un conducirse 
así, ni concepto, ni juicio, ni conclusión, ni prueba, ni 
ciencia, ni ley, ni verdad, ni objeto, pues cada una de 
estas cosas tiene ya aquella qe de la conciencia que 
puede llamarse la función del entendimiento, en tanto 
reposa en ella todo conocer y concebir 1). 


$ 49. Experiencia e Idea, Voluntad y Razón 


La construcción total del conocimiento teo- 
rético del objeto o de la Ml 
cia””, queda expuesta psicológicamente en los funda- 
mentos probados. Frente a tal construcción está el co- 
nocimiento práctico de la Idea para la voluntad. Pe- 
ro ambas son una a otra complementarias, al par 
inseparables, tanto en su última y objetiva legalidad 
($$ 22 y 27), como en el último fundamento subjeti- 
wo de la conciencia, en la personalidad individual. En 
la construcción misma de la experiencia es el momen- 
to de la tendencia, desde un principio, activo; aba- 
rentemente tan sólo se dirige al grado inferior en lo 
más próximo, empírico, pero en sí y a los grados su- 
periores también con clara conciencia se proyecta has- 
ta tocar lo que apenas está por construirse y, al fin, a 
aquella unidad incondicionada, objetiva de la concien- 
cia que permanece inasequible siempre en verdad al pro- 
ceso de la experiencia, pero que, sin embargo, a ella 
está dirigido y referido originariamente según su pro- 


1) La psicología general divide el estudio del conocimiento en 
tres capítulos: a) la psicología del concepto, b) la psicología del 
juicio y c) la psicología de la inferencia. Apenas si es necesario 
diferenciar aquí el aspecto lógico del conocimiento de la considera- 


EXPERIENCIA E IDEA, VOLUNTAD Y RAZON 165 


bia naturaleza y legalidad. Según eso van los grados 
de la conciencia práctica rigurosamente paralelos a los 
de la conciencia teorética (compárese el $ 28). Con 
la sensación y representación se manifiesta el impulso 
inseparablemente en su forma originaria sensible ($ $ 
44 y 46). Al grado de la razón (concepto y juicio) 
corresponde la voluntad en su sentido propio de objeti- 
vación práctica (la manera de poner sus objetos) oO 
del conocimiento práctico. La energía propia de la vo- 
luntad que supera la del simple instinto, reposa en la 
concentración de la conciencia que se expresa del lado 
del conocimiento como saber lo que se quiere (la pre- 
misa determinada de una cosa). Por tal motivo, no es 
la voluntad de ningún modo el simple resultado mecá- 
nico de los impulsos (instinto) previamente dados (el 
momento supuesto en la conciencia de la libertad del 
querer). Pero por esta propia manera de poner sus 
objetos se ha introducido un método que trata sin ce- 
sar pen a poco de determinar y organizar el territo- 
rio de la conciencia práctica, esto es, que trata de vin- 
cular todo lo que tiene que ser objeto de la voluntad 
en un mundo peculiar del querer, no de Otra manera 
como la representación objetiva teorética lleva a cabo 
en el propio mundo de la experiencia. En este tercer 
grado aparecen los dos grandes territorios de la com- 
ciencia teorética y práctica plenamente diferentes uno 
de otro, y, sin embargo, se manifiestan al mismo tiem- 


ción psicológica. En la primera tared se trata de fijar las condi- 
ciones válidas del concepto, juicio e inferencia; el yo empírico, esto 
es, el que se desarrolla en un aquí y ahora no constituye materia de 
investigación; el objetivo se contrae a descubrir aquellos principios 
que condicionan un conocimiento objetivo independientemente de que 
sea vivido por este o aquel individuo. La consideración psicológica, 
en cambio, puntualmente hace objeto de su estudio a semejante yo 
empírico. No se trata, por cierto, de excluir los contenidos de con- 
ciencia; antes bien, se trata de indagar las relaciones entre tales 


156 ELEMENTOS DE PSICOLOGIA 


bo y otra vez er íntimo consorcio. Así como la uni- 
dad del conocimiento teorético no se produce sino con 
pedi energetica de la voluntad, así, inversamente, 
a organización del mundo de la voluntad no es posi- 
ble sin la elevación también de la educación teorética 
hasta la altura de la unidad racional del comocimien- 
to 1). La adecuada expresión psicológica de este grado de 
la conciencia se llama “razón” que es, por tal motivo, 
teorética y práctica a la vzz, por más que se formen 
cada uno de estos dos modos según leyes propias. 
En el simple aspecto teorético es su función desde lue- 
go limitadora, pero también extensiva en el sentido de 
los principios regulativos ($ 36); en su aspecto prácti- 
co, siempre positiva en la posición de fines; dirigiendo 
según cada aspecto en doble sentido: el de la justipre- 
ciación crítica y el de la regulación progresiva. Una 
tercera y propia significación al lado de la teorética 
y de la bráctica desarrolla la razón como estética, en 
tanto pone las fuerzas de la fantasía creadora (3 46) 
al servicio de la tarea de actualizar lo que debe ser 
en lo que es como un símbolo o de elevar lo que es a 
lo que debe ser, por medio de una significación nueva 
atribuida a ella en aquel proceder propio fundado en la 


contenidos y el yo. Por lo demás, el yo empírico no significa exi 
la psicología crítica una substancia o naturaleza independiente de 
las vivencias, mi la causa de ellas. El yo no es otra cosa sino un 
punto de referencia de los fenómenos, un polo, para decirlo con la 
escuela, inconcebible sin los contenidos; pues prescindiendo de ellos 
ipso facto el yo perdería toda consistencia, no sería nada. 


1) El problema que se propone y resuelve Natorp en es- 
te parágrafo, se contrae preferentemente a la consideración psicoló- 
gica de los grados superiores de la conciencia teorética y 
de la conciencia práctica al par que sus intimas relaciones. Por 
tal motivo, no investiga la estructura objetiva de “experiencia” e 
Idea (tareas respectivas de la Lógica y de la Etica), sino las re- 
laciones posibles entre estos grados supremos de la cultura (inclu- 
yendo al arte) y la subjerividad como tal, De ahí también que 


EXPERIENCIA E IDEA, VOLUNTAD Y RAZON 167 


ap Pero para todas éstas y también bara 
conciencia religiosa ($ 40), no som necesarias otras 
jala psíquicas fundamentales que las ya probadas, 

de modo que, en ellas, se cierra el sistema de las fun- 
ciones psíquicas básicas. 


el autor pase a estudiar, por decirlo así, los órganos de la expe- 
riencia y de la Idea, a saber, la razón y la voluntad. Asi co- 
mo las leyes objetivas de experiencia e Idea no se excluyen sino 
encuentran su último fundamento en un mismo principio, las ac- 
titudes psicológicas de la conciencia vuelven a ratificar aquella uni- 
dad creadora de la cultura. 


1) 
2) 
3) 
4) 
3) 
6) 


7) 


Capítulo Cuarto 





LITERATURA 
== A 
A. - PARA EL OBJETO Y 
METODO DE LA: PSICOLOGIA 


W. STRICH, Los principios del conocimiénto 
psicológico 

G. ANSCHUETZ, Psicología especulativa, psi'- 
cología exacta y psicología aplicada '  ' 
R. HERBERTZ, Conciencia.e inconciencia - 
H. MUNSTERBERG, Elementos de psicología 
W. STERN, Psicología diferencial 

W. DILTHEY, Ideas dd una prrepnagÍa nEr- 
eriptiva 

H. DRIESCH, Los la capitales de ra 
psicología 

8) P. NATORP, Psicología general según el 
método crítico 


t 


B. PARA LA SENSACION Y LA REPRESENTACION 


1) 
2) 
3) 
4) 
5) 
6) 
7) 


8) 
9) 


1) 
2) 
3) 


4) 


C. STUMPF, Apariencias y funciones psiqui- 
cas : i | 
D. KATZ, Modos fenoménicos de los colores 
R. KOFFKA, Para el análisisde las rebresen- 
taciones y sus leyes 

P. LINKE, Los problemas fundamentales de 
la teoría de las percepciones 

E. BLEULER, La teoría de las sensaciones se- 
cundarias 

E. R. JAENSCH, Análisis de las percepciones 
visuales y la percepción del espacio 

E. MACH, Análisis de las sensaciones 

TH. LIPPS, Unidades y relaciones 

M. GEIGER, Contribuciones metodológicas 
experimentales a la teoría cuantitativa 


C.-PARA LA TENDENCIA Y VOLUNTAD 
CHR. SIGWART, El concepto del querer y su 


relación cor el concepto de cosa 

A. PFAENDER, La fenomenología de la volun- 
tad 

N. ACH, La actividad voluntaria y el pen- 
sar 


J. LINDWORSKY, La voluntad 


3) 
6) 
7) 


1) 


J. REHMKE, La libertad del querer 
K. JOEL, La voluntad libre 
E. MEUMANN, Inteligencia y voluntad 


D. - PARA EL SENTIMIENTO | 
A. LEHMANN, Las Epa JURA PE dela 


vida sentimental humana 

TH. RIBOT, La psicología de los sentimien- 
tos 

M. KELCHNER, Referencia acerca de la teo- 


- ría del sentimiento 


TH. LIPPS, Sentimiento, pensamiento y vo- 
luñtad | 

R. STUMPPF, Sensaciones sentimentales 

G. DUMAS, La tristeza y la alegría 

A. MESSER, Psicologia 

MEUMANXN, Introducción a la estética ac- 
tual 


E, PARA LA MEMORIA Y LA ATENCION 


H. EBBINGHAUS, La memoria 
A. WRESCHNER, Larepbroducción y la aso. 


3) 
4) 


6) 
7) 


1) 
2) 
3) 


5) 
6) 


ciación de las representaciones 

M. OFFNER, La memoria 

R. SEMON, La mneme como principio 

E. DUERR, La atención 

K. LANGE, La apercepción 

B. ERDMANN, Rasgos generales para una 
psicología del pensamiento 


F. - PARA EL CONCEPTO Y CONOCIMIENTO 


H. J. WATT, Contribuciones experimenta- 
les parauna teoría del pensamiento 

A MESSER, Investigaciones experimental- 
psicológicas sobreel pensamiento 

EL MISMO, Sensación y pensamiento 

G. DWELSHAUVERS, La sintesis mental 

O. KUELPE, Ensayos sobre la abstracción 

E. VON ASTER, La observación según las in- 
vtestigaciones experimentales de los proce- 
sos del pensamiento 


F.-PARA LA EXPERIEN- 
CIA E IDEA, VOLUNTAD Y RAZON 


W. DILTHEY, Contribuciones parala solución 


2) 
3) 


del problema del origen de nuestra creen- 
ciaenlarealidaddel mundo externo 

W. STERN, La personalidad humana 

P. NATORP, La psicología según el método 
crítico 


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CAPITUEO PRIMERO 


Introducción general a la ia su concepto, 
método y división . . . . AA 
Caracterización general. . . . , 

El conocimiento espontáneo (natural) A su pa” 
Las categorías espontáneas [(maturales) , . . , 
Crítica del conocimiento espontáneo (natural) 
Carácter del conocimiento científico, . . . . 
La unidad del conocimiento científico y su limi- 
te. Problemas trascendentes . . . . , 

La realidad del conocimiento. Problemas tras 
cendentales , A 


Los temas capitales de la filosofía . LAR e 


LIA 5311808688 
CAPITULO SEGUNDO 


«se cd iz en 


A. Teorías fundamentales del concepto, juicio, 
conclusión, prueba 





176 INDICE 
$ 9. Forma fundamental del concepto y juicio, 33 
$ 10. La materia del conocimierto Sn a e 35 
$ 11. Formas complejas de los juicios . , á 36 
$ 12. La cantidad del juicio y la síntesis cuamatila, 40 
$ 13. La cualidad del juicio y la síntesis cualitativa . 43 
$ 14. Formas fundamental»s de la conclusión. a) La 

conclusión inmediata . . . . . 44 
$ 15. b) El silogismo . . . 48 
$ 16. c) Inducción e inferencia hos la 53 
$ 17. El proceder científico 0 57 

B. » Lineas fundamentales de la teoría de la ex- 

periencia 

$ 18. El problema del objeto, . . 60 
$ 19. Las leyes fundamentales de la sbidal: Hem 

bo y espacio. , 92 
$ 20. La objetivación de lo sensible según les leyes 

fundamentales de la cantidad y cualidad , , 64 
$ 21. La construcción del objeto de experiencia según 

las leyes fundamentales del enlace dinámico , 68 
$ 22. La idea de lo iricondicionado en su significación 

teórica y práctica. El idealismo de la crítica del 

conocimiento como supuesto del idealismo étco . 71 

Literatura: 

A. - Para las teorías fundamentales del concep- 

to, juicio, conclusión y prueba, . . . 74 
B. - Para la teoría de la experiencia . . . 75 
CAPITULO TERCERO 

Elementos de ética social . ., . , á 76 

A. - Etica pura 
$ 23. El problema de la ética a de e 77 
$ 24. El positivismo Ético, . , ; 78 


APENDICE 


$ 25. 
$ 26. 
$ 27. 


$ 28. 
S 29, 
$ 30. 


$ 31. 
$ 32. 


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La ética de la filosofía crítica, 5 
Los principios capitales de la ética pura . o. 
Deducción de la ley fundamental de la moralidad 


B. - Etica concreta. 


Los grados de la actividad: impulso, voluntad 
y razón práctica 

Moralidad del inclividuo y moralidad de la co- 
munidad ., , ds 
El sistema de las virtudes individuales. 1. - La 
veracidad . ] 
2. - La valentía . , 
3. - La pureza u orden moral de la vida inspul» 
siva, , . 
4. - La Aita , 
Paralelismo de las funciones de la sida podas 
dual y social , , 

Las clases fundamentales de actividades sociólis, 
Ley básica de la evolución social 

Las virtudes de la comunidad . 

La organización social de la educación. , 


s . . - > a . s 


4 , 4 a . 


Literatura: 


A. - Para la ética pura 
B. - Para la ética concreta 


APENDICE 


Problema de la estética y de la oa de la 
Religión , , E 
Tarea y principio de la estética . 
La religión en su relación con la ciencia, qe mo- 
ralidad y el arte. , . . , + 


Literatura: 
A. - Para la tarea y principio de la estética 


177 
81 


84 


92 
93 


95 


101 
104 


110 


116 
117 


118 
119 


123 


129 


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B. - Para la religión en su relación con la cien- 
cia, la moralidad y el arte, , 
Elementos de psicología . . 
El objeto de la psicología . , 
El método de la psicología . 
La sensación . . . . e 
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La representación, 8 .o. 
La representación del dempo y del espacio $ 
1) El tiempo , Ka. . . 46. 6 .%£ Kb an % an 
2) El espacio , .. . . .. .»...7—3 0.050...) 
Concepto y conocimiento , , ... 
Experiencia e Idea, Voluntad y Razón. .». . 
Literatura: 

A. - Para el objeto y método de la psicología , 
B. - Para la sensación y la representación 

C. - Para la tendencia y la voluntad , , , 
D. - Para el sentimiento . , 5 $MN 
E. - Para la memoria y la a e 
P. - Para el concepto y conocimiento . , 

G. - Para la experiencia e Idea, voluntad y razón 


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